Ubisoft celebra el éxito de ‘Assassin’s Creed: Black Flag Resynced’ mientras deja fuera a 51 de sus creadores en Barcelona

Quienes trabajaron en Ubisoft Barcelona durante los últimos tres años comparten un mismo recuerdo: una convocatoria inesperada, un correo enviado con urgencia y una sala llena de empleados que sospechaban que algo no iba bien antes de que nadie pronunciara una palabra. El 10 de junio, la dirección reunió a la plantilla bajo el ambiguo aviso de unas «noticias importantes». La incertidumbre duró poco: la compañía comunicó el inicio de un expediente de regulación de empleo que afectaría a 51 trabajadores del estudio catalán (alrededor de un 18% de la plantilla, que pasará de unas 280 a unas 230 personas).La paradoja llegó pocas semanas después. Mientras los trabajadores despedidos terminaban de abandonar el estudio, ‘Assassin’s Creed: Black Flag Resynced’ llegaba al mercado convertido en un éxito. El regreso de una de las entregas más recordadas de la saga vendió más de dos millones de copias en sus primeros días, y recibió una buena acogida entre crítica y jugadores. Además, la propia cuenta oficial de Assassin’s Creed reconoció públicamente el trabajo del equipo encargado de hacerlo posible.«Es extraño ver que algo en lo que has trabajado durante años está funcionando bien y saber que tú ya no formas parte de eso» , explica uno de los desarrolladores afectados. Mientras fuera se celebraba el regreso de una gran franquicia del videojuego, dentro de Ubisoft Barcelona comenzaba la salida de decenas de profesionales que habían trabajado en ella. Crónica de un despido anunciadoPara los trabajadores consultados, la cuestión no es únicamente la cantidad de despidos, sino el momento en el que llegaron. «Hasta la última persona que seguía trabajando no dejó el proyecto hasta casi una semana después de esa reunión», recuerda uno de los desarrolladores entrevistados. «Solo podíamos desarrollar dentro de esas tres franquicias, pero ninguna de las tres nos daba carga de trabajo, y tampoco nos dejaban dar soporte a otros equipos»La decisión se inscribe en un proceso de reestructuración global que Ubisoft había anunciado ya en enero, cuando la compañía comunicó su intención de reorganizar sus estudios en torno a las llamadas «casas creativas»: agrupaciones que reparten franquicias entre estudios concretos. Barcelona quedó integrado en Vantage, la casa que concentra las marcas más rentables del grupo -‘Assassin’s Creed’, ‘Rainbow Six’, ‘Far Cry’ – y que cuenta con respaldo financiero de Tencent.La paradoja, señalan los propios afectados, es que esa misma estructura ha sido la que los ha dejado sin margen de maniobra. «Solo podíamos desarrollar dentro de esas tres franquicias, pero ninguna de las tres nos daba carga de trabajo, y tampoco nos dejaban dar soporte a otros equipos», explica uno de los entrevistados. Concluido ‘Black Flag Resynced’, la decisión trasladada a la plantilla fue tajante: el estudio de Barcelona dejará de trabajar en Assassin’s Creed y se dedicará exclusivamente a ‘Rainbow Six’. De ahí se derivan los 47 puestos directamente ligados a la saga de asesinos, más otros perfiles de soporte hasta completar el total de 51 despidos.«Nunca veremos los frutos de nuestro trabajo»En Barcelona se diseñó, animó e integró de forma íntegra el combate contra los jefes finales del juego, el sistema de abordajes entre barcos y la totalidad de los niveles submarinos -una ampliación pedida por el estudio de Singapur que lideraba el proyecto sobre el material original-. Ese trabajo, dicen los desarrolladores, es el que hoy circula en los tráilers promocionales del juego, mientras sus autores reciben la carta de despido.Uno de los niveles submarinos de Assasin’s Creed Black Flag ResyncedLa Coordinadora Sindical del Videojuego (CSVI), organización que agrupa a trabajadores del sector en distintos estudios españoles, resumió el sentir colectivo en un comunicado emitido con motivo de la huelga. «Nunca veremos los frutos de nuestro trabajo, y la recompensa por nuestro esfuerzo será la pérdida de nuestros empleos», denunciaba la organización. Esa convocatoria de huelga constituye una anomalía dentro de un sector históricamente reacio a la movilización colectiva. Según relatan los trabajadores, la semilla de esa organización se plantó hace casi dos años, cuando la dirección empezó a exigir la vuelta presencial a la oficina y a restringir el teletrabajo que muchos habían mantenido desde la pandemia. El talento que no figuraHay un argumento que se repite en boca de casi todos los trabajadores consultados: lo que se pierde es también un tipo de conocimiento que tarda años en formarse y que ninguna incorporación externa puede sustituir de la noche a la mañana. Ubisoft desarrolla sus juegos con un motor gráfico propio, Anvil. «No es como Unreal Engine, que usa muchísima gente y sobre el que hay miles de recursos online. Es gente que se ha formado durante años exclusivamente para entender cómo funciona este motor , y ese conocimiento ahora se descarta», explica uno de los entrevistados. «Sentimos verdadera pasión por lo que hacemos, porque para nosotros es también nuestro hobby; es algo con lo que hemos crecido»La ironía, señalan, es que Barcelona forma parte de un ecosistema del videojuego español que sí goza de buena reputación internacional -el sector reconoce que «hay talento de sobra» -, pero que convive con una salida constante de profesionales hacia otros estudios, países o hacia sectores completamente distintos. Para quien ha construido su carrera en torno a proyectos triple A, ese cambio de escenario no es sencillo y añade incertidumbre a profesionales cuyos planes de crecimiento interno quedan ahora congelados. Varios trabajadores relatan que tenían promociones y subidas salariales ya comprometidas, con carácter retroactivo desde abril, que el ERE ha dejado en suspenso.La versión de la empresaConsultada por ABC para este reportaje, Ubisoft no ha querido ampliar información ni realizar declaraciones adicionales más allá del comunicado oficial remitido por la compañía: «Somos conscientes de la convocatoria de huelga anunciada en Ubisoft Barcelona y respetamos el derecho de los empleados a expresar sus opiniones. La propuesta de reestructuración de Ubisoft Barcelona sigue estando sujeta al periodo de consultas actualmente en curso, y todavía no se ha tomado ninguna decisión definitiva. Seguimos comprometidos con un diálogo constructivo con los representantes de los empleados y a apoyar a los empleados durante todo este proceso».La compañía mantiene así que el proceso continúa abierto, mientras que los trabajadores afectados consideran que la decisión está prácticamente tomada. El periodo de consultas concluye esta semana y, según las previsiones trasladadas por los empleados, los despidos se ejecutarán a finales de julio. La situación de Barcelona se enmarca, además, en una reestructuración más amplia anunciada por Ubisoft en enero, que contempla hasta 380 salidas en el conjunto del grupo y el cierre de los estudios de Winnipeg y Belgrado.El síntoma de una industriaLos propios afectados evitan leer lo ocurrido como un episodio exclusivamente local. Lo entienden, más bien, como la confluencia de dos crisis superpuestas: una de gestión interna y otra estructural, compartida por el conjunto de la industria triple A. El auge de contrataciones vivido durante la pandemia, cuando el consumo de videojuegos se disparó y los estudios «contrataron, contrataron y contrataron», dio paso a partir de 2022 a sucesivas oleadas de despidos masivos en compañías como Microsoft o EA, y ahora también en Ubisoft, incapaz de sostener aquella estructura de costes una vez normalizado el mercado.Uno de los barcos de ‘Assasin’s Creed Black Flag Resynced’A esa lectura estructural se suma, en el relato de varios trabajadores, una crítica más concreta al modelo de gestión del grupo francés: «No puede ser que un juego triple A necesite cinco años para salir al mercado. Eso es insostenible: no puedes mantener a todo un equipo durante cinco años sin generar beneficios», argumenta uno de los entrevistados.Los 51 despidos de Ubisoft Barcelona se ejecutarán previsiblemente antes de que termine julio. Ni el éxito de ventas de ‘Black Flag Resynced’ ni las semanas de huelga han logrado torcer, hasta el momento, la decisión de la compañía. Queda un juego que miles de jugadores recorrerán sin saber que, bajo cada nivel submarino y cada combate, hay un equipo entero que ya no estará ahí para verlo crecer. Quienes trabajaron en Ubisoft Barcelona durante los últimos tres años comparten un mismo recuerdo: una convocatoria inesperada, un correo enviado con urgencia y una sala llena de empleados que sospechaban que algo no iba bien antes de que nadie pronunciara una palabra. El 10 de junio, la dirección reunió a la plantilla bajo el ambiguo aviso de unas «noticias importantes». La incertidumbre duró poco: la compañía comunicó el inicio de un expediente de regulación de empleo que afectaría a 51 trabajadores del estudio catalán (alrededor de un 18% de la plantilla, que pasará de unas 280 a unas 230 personas).La paradoja llegó pocas semanas después. Mientras los trabajadores despedidos terminaban de abandonar el estudio, ‘Assassin’s Creed: Black Flag Resynced’ llegaba al mercado convertido en un éxito. El regreso de una de las entregas más recordadas de la saga vendió más de dos millones de copias en sus primeros días, y recibió una buena acogida entre crítica y jugadores. Además, la propia cuenta oficial de Assassin’s Creed reconoció públicamente el trabajo del equipo encargado de hacerlo posible.«Es extraño ver que algo en lo que has trabajado durante años está funcionando bien y saber que tú ya no formas parte de eso» , explica uno de los desarrolladores afectados. Mientras fuera se celebraba el regreso de una gran franquicia del videojuego, dentro de Ubisoft Barcelona comenzaba la salida de decenas de profesionales que habían trabajado en ella. Crónica de un despido anunciadoPara los trabajadores consultados, la cuestión no es únicamente la cantidad de despidos, sino el momento en el que llegaron. «Hasta la última persona que seguía trabajando no dejó el proyecto hasta casi una semana después de esa reunión», recuerda uno de los desarrolladores entrevistados. «Solo podíamos desarrollar dentro de esas tres franquicias, pero ninguna de las tres nos daba carga de trabajo, y tampoco nos dejaban dar soporte a otros equipos»La decisión se inscribe en un proceso de reestructuración global que Ubisoft había anunciado ya en enero, cuando la compañía comunicó su intención de reorganizar sus estudios en torno a las llamadas «casas creativas»: agrupaciones que reparten franquicias entre estudios concretos. Barcelona quedó integrado en Vantage, la casa que concentra las marcas más rentables del grupo -‘Assassin’s Creed’, ‘Rainbow Six’, ‘Far Cry’ – y que cuenta con respaldo financiero de Tencent.La paradoja, señalan los propios afectados, es que esa misma estructura ha sido la que los ha dejado sin margen de maniobra. «Solo podíamos desarrollar dentro de esas tres franquicias, pero ninguna de las tres nos daba carga de trabajo, y tampoco nos dejaban dar soporte a otros equipos», explica uno de los entrevistados. Concluido ‘Black Flag Resynced’, la decisión trasladada a la plantilla fue tajante: el estudio de Barcelona dejará de trabajar en Assassin’s Creed y se dedicará exclusivamente a ‘Rainbow Six’. De ahí se derivan los 47 puestos directamente ligados a la saga de asesinos, más otros perfiles de soporte hasta completar el total de 51 despidos.«Nunca veremos los frutos de nuestro trabajo»En Barcelona se diseñó, animó e integró de forma íntegra el combate contra los jefes finales del juego, el sistema de abordajes entre barcos y la totalidad de los niveles submarinos -una ampliación pedida por el estudio de Singapur que lideraba el proyecto sobre el material original-. Ese trabajo, dicen los desarrolladores, es el que hoy circula en los tráilers promocionales del juego, mientras sus autores reciben la carta de despido.Uno de los niveles submarinos de Assasin’s Creed Black Flag ResyncedLa Coordinadora Sindical del Videojuego (CSVI), organización que agrupa a trabajadores del sector en distintos estudios españoles, resumió el sentir colectivo en un comunicado emitido con motivo de la huelga. «Nunca veremos los frutos de nuestro trabajo, y la recompensa por nuestro esfuerzo será la pérdida de nuestros empleos», denunciaba la organización. Esa convocatoria de huelga constituye una anomalía dentro de un sector históricamente reacio a la movilización colectiva. Según relatan los trabajadores, la semilla de esa organización se plantó hace casi dos años, cuando la dirección empezó a exigir la vuelta presencial a la oficina y a restringir el teletrabajo que muchos habían mantenido desde la pandemia. El talento que no figuraHay un argumento que se repite en boca de casi todos los trabajadores consultados: lo que se pierde es también un tipo de conocimiento que tarda años en formarse y que ninguna incorporación externa puede sustituir de la noche a la mañana. Ubisoft desarrolla sus juegos con un motor gráfico propio, Anvil. «No es como Unreal Engine, que usa muchísima gente y sobre el que hay miles de recursos online. Es gente que se ha formado durante años exclusivamente para entender cómo funciona este motor , y ese conocimiento ahora se descarta», explica uno de los entrevistados. «Sentimos verdadera pasión por lo que hacemos, porque para nosotros es también nuestro hobby; es algo con lo que hemos crecido»La ironía, señalan, es que Barcelona forma parte de un ecosistema del videojuego español que sí goza de buena reputación internacional -el sector reconoce que «hay talento de sobra» -, pero que convive con una salida constante de profesionales hacia otros estudios, países o hacia sectores completamente distintos. Para quien ha construido su carrera en torno a proyectos triple A, ese cambio de escenario no es sencillo y añade incertidumbre a profesionales cuyos planes de crecimiento interno quedan ahora congelados. Varios trabajadores relatan que tenían promociones y subidas salariales ya comprometidas, con carácter retroactivo desde abril, que el ERE ha dejado en suspenso.La versión de la empresaConsultada por ABC para este reportaje, Ubisoft no ha querido ampliar información ni realizar declaraciones adicionales más allá del comunicado oficial remitido por la compañía: «Somos conscientes de la convocatoria de huelga anunciada en Ubisoft Barcelona y respetamos el derecho de los empleados a expresar sus opiniones. La propuesta de reestructuración de Ubisoft Barcelona sigue estando sujeta al periodo de consultas actualmente en curso, y todavía no se ha tomado ninguna decisión definitiva. Seguimos comprometidos con un diálogo constructivo con los representantes de los empleados y a apoyar a los empleados durante todo este proceso».La compañía mantiene así que el proceso continúa abierto, mientras que los trabajadores afectados consideran que la decisión está prácticamente tomada. El periodo de consultas concluye esta semana y, según las previsiones trasladadas por los empleados, los despidos se ejecutarán a finales de julio. La situación de Barcelona se enmarca, además, en una reestructuración más amplia anunciada por Ubisoft en enero, que contempla hasta 380 salidas en el conjunto del grupo y el cierre de los estudios de Winnipeg y Belgrado.El síntoma de una industriaLos propios afectados evitan leer lo ocurrido como un episodio exclusivamente local. Lo entienden, más bien, como la confluencia de dos crisis superpuestas: una de gestión interna y otra estructural, compartida por el conjunto de la industria triple A. El auge de contrataciones vivido durante la pandemia, cuando el consumo de videojuegos se disparó y los estudios «contrataron, contrataron y contrataron», dio paso a partir de 2022 a sucesivas oleadas de despidos masivos en compañías como Microsoft o EA, y ahora también en Ubisoft, incapaz de sostener aquella estructura de costes una vez normalizado el mercado.Uno de los barcos de ‘Assasin’s Creed Black Flag Resynced’A esa lectura estructural se suma, en el relato de varios trabajadores, una crítica más concreta al modelo de gestión del grupo francés: «No puede ser que un juego triple A necesite cinco años para salir al mercado. Eso es insostenible: no puedes mantener a todo un equipo durante cinco años sin generar beneficios», argumenta uno de los entrevistados.Los 51 despidos de Ubisoft Barcelona se ejecutarán previsiblemente antes de que termine julio. Ni el éxito de ventas de ‘Black Flag Resynced’ ni las semanas de huelga han logrado torcer, hasta el momento, la decisión de la compañía. Queda un juego que miles de jugadores recorrerán sin saber que, bajo cada nivel submarino y cada combate, hay un equipo entero que ya no estará ahí para verlo crecer.  RSS de noticias de cultura

Quienes trabajaron en Ubisoft Barcelona durante los últimos tres años comparten un mismo recuerdo: una convocatoria inesperada, un correo enviado con urgencia y una sala llena de empleados que sospechaban que algo no iba bien antes de que nadie pronunciara una palabra. El 10 de … junio, la dirección reunió a la plantilla bajo el ambiguo aviso de unas «noticias importantes». La incertidumbre duró poco: la compañía comunicó el inicio de un expediente de regulación de empleo que afectaría a 51 trabajadores del estudio catalán (alrededor de un 18% de la plantilla, que pasará de unas 280 a unas 230 personas).

 

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