En 1986, Rado revolucionó su lenguaje estético con el Integral, la primera colección de la firma suiza que incorporaba cerámica de alta tecnología, un material que acabaría convirtiéndose en una de las señas de identidad de la casa. Su caja rectangular, sus líneas depuradas y el brazalete integrado definieron un diseño que sigue vigente cuatro décadas después.
Cuarenta años después de su lanzamiento, el Integral de Rado celebra su legado con una edición limitada que combina cerámica negra, oro amarillo y diamantes.
En 1986, Rado revolucionó su lenguaje estético con el Integral, la primera colección de la firma suiza que incorporaba cerámica de alta tecnología, un material que acabaría convirtiéndose en una de las señas de identidad de la casa. Su caja rectangular, sus líneas depuradas y el brazalete integrado definieron un diseño que sigue vigente cuatro décadas después.
Para celebrar su 40 aniversario, Rado recupera esa esencia con una edición limitada que juega la carta del lujo contemporáneo. La esfera dorada, con acabado cepillado vertical, contrasta con cinco diamantes negros de talla baguette y agujas oscuras. En el brazalete, el acero con revestimiento dorado se combina con eslabones centrales de cerámica negra pulida. Ligero, resistente y agradable al tacto, este material explica buena parte del atractivo de una colección que, cuando nació, supo mirar al futuro. En su interior, el movimiento de cuarzo R279 PreciDrive garantiza precisión y fiabilidad. El resultado es una sofisticada edición limitada a 1.986 ejemplares ajenas a las modas pasajeras. Con personalidad reconocible, está a la venta por 3.750 euros.
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