<p><strong>Telefónica </strong>perdió durante 2025 la significativa cota del millón de accionistas, en un año marcado en lo bursátil por la volatilidad a la que se vio expuesta a comienzos de año por el relevo forzado por el Gobierno en la cúpula de la compañía y al final por la abrupta caída en Bolsa tras la presentación del nuevo plan estratégico.</p>
El peso del inversor internacional crece frente a los institucionales españoles
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Telefónica perdió durante 2025 la significativa cota del millón de accionistas, en un año marcado en lo bursátil por la volatilidad a la que se vio expuesta a comienzos de año por el relevo forzado por el Gobierno en la cúpula de la compañía y al final por la abrupta caída en Bolsa tras la presentación del nuevo plan estratégico.
La compañía señala en su informe anual que cerró el año con alrededor de 950.000 accionistas, una cifra históricamente baja y que constata varios años de caída del número de titulares de las acciones del operador, que, en 2023, contaba con 1,1 millones de accionistas.
La cifra cayó en 2024 a un millón en un cambio que se explica también por la compra de acciones de CriteriaCaixa para llegar al 10% del capital y del Gobierno para hacer lo propio, lo que, por necesidad, supuso que muchos accionistas vendieran sus acciones a estos dos actores. Sin embargo, en 2025, sin movimientos significativos en la estructura de capital del grupo, el goteo de inversores se ha seguido produciendo, especialmente en el apartado de los inversores profesionales nacionales.
Estos representaron a finales de 2025 un 31% del capital, dos puntos menos que el año anterior, cuando el peso del inversor institucional doméstico ascendía al 33%. En paralelo, el inversor institucional extranjero ascendió en la misma proporción para pasar a controlar el 41% de las acciones de Telefónica. Cabe recordar que antes de la irrupción de sus nuevos accionistas de referencia, el porcentaje de acciones en Telefónica en manos de inversores internacionales estaba por encima del 50%. Por su parte, los accionistas minoristas siguen representando el 28% del capital del grupo, el mismo porcentaje que el año anterior.
Telefónica llegó a contar con 1,7 millones de accionistas en 2003, influida sobre todo por la adhesión del inversor minorista a la privatización del grupo, ya que cuando el Estado vendió su último (por aquel entonces) 20% del capital, 1,2 millones de pequeños inversores acudieron a la oferta para comprar títulos del operador de telecomunicaciones. Sin embargo, con los años esta cifra ha ido cayendo, algo que ocurre en todo el Ibex por la mayor concentración del capital en inversores profesionales.
Telefónica vivió un año complicado en bolsa en 2025, que se zanjó con una caída interanual del 11,5% hasta los 3,4 euros. Si se ajusta por dividendo, el retorno para el accionista fue negativo en un 4,4%, frente al 12% de la media del sector, si bien durante gran parte del año Telefónica se situó incluso por delante llegando a tocar los 4,89 euros en bolsa en agosto. Sin embargo, la acción se desplomó un 13% en su peor jornada desde la pandemia con la presentación del plan estratégico en noviembre.
Su comportamiento está siendo mejor en un 2026 en el que la acción repunta un 4,11%, beneficiada por su condición de valor defensivo ante la incertidumbre geopolítica (tanto en el apartado arancelario como en el reciente conflicto de Irán) y más de un 7% desde mínimos, lo que ha permitido al grupo recuperar los 20.000 millones de capitalización. A esto se une que los operadores de telecomunicaciones son vistos como un potencial ganador del impacto de la inteligencia artificial, aunque siguen enfrentándose a los conocidos fantasmas del sector y las barreras a las fusiones en Europa.
La compañía, además, ha intensificado su agenda con inversores. En 2025, llevó a cabo 600 encuentros con inversores, un centenar más que el año anterior, y también elevó sus contactos con accionistas, 18.000 (con ocho encuentros presenciales), frente a los 17.000 del año anterior.
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