Durante casi dos días, Estados Unidos ha librado una de las operaciones de rescate más tensas y arriesgadas de la guerra hasta sacar con vida, en el último instante, al oficial derribado detrás de las líneas iraníes. Un rescate de película que reunía todos los ingredientes: un aviador herido escondido en una grieta de las montañas de Irán, la Guardia Revolucionaria cerrando el cerco, la CIA sembrando pistas falsas, comandos estadounidenses entrando en territorio enemigo, aviones bombardeando convoyes para abrir paso y Donald Trump siguiendo cada minuto desde el Despacho Oval tras suspender sus planes.La misión, lanzada para sacar con vida al segundo tripulante de un F-15E abatido el viernes, se convirtió en una carrera contra reloj entre Estados Unidos e Irán en terreno enemigo. Todo empezó el viernes, cuando el F-15E Strike Eagle fue alcanzado sobre Irán y sus dos tripulantes tuvieron que eyectarse. El piloto fue localizado y recuperado con rapidez. Pero el otro militar, el oficial de sistemas de armas del aparato, quedó aislado en zona montañosa, herido y sin posibilidad de extracción inmediata. Su desaparición abrió un verdadero agujero político y militar para la Casa Blanca en plena guerra, porque era el primer caso conocido de un avión estadounidense tripulado derribado dentro de territorio hostil desde el inicio del conflicto hace cinco semanas.Noticia relacionada general No No Recolectar agua, comer bayas y moverse de noche: ¿es posible sobrevivir tras ser derribado por el enemigo? África AlbaláEl aviador hizo lo único que podía hacer: esconderse, aguantar y no delatarse. Se refugió en una grieta de la montaña, armado con poco más que una pistola, un dispositivo de comunicación seguro y una baliza de localización que apenas pudo usar porque su señal también podía ser detectada por las fuerzas iraníes. Durante más de 24 horas evitó la captura mientras los iraníes se acercaban. En un momento de la huida llegó incluso a ascender por una cresta de unos 7.000 pies de altura para alejarse de quienes lo buscaban, en un ejercicio de altísimo riesgo. Del otro lado empezó una operación gigantesca. Fuentes de la Administración y del Pentágono describen este domingo un dispositivo con cientos de militares y personal de inteligencia, fuerzas especiales, decenas de aviones, helicópteros, además de un trabajo paralelo de la CIA. La prioridad absoluta del mando estadounidense durante 48 horas fue encontrar al oficial antes que los iraníes.En la operación participaron cientos de militares y personal de inteligencia, fuerzas especiales, decenas de aviones, helicópteros, además de un trabajo paralelo de la CIAEl presidente suspendió sus planes del sábado y se quedó en la Casa Blanca para recibir actualizaciones entre el Despacho Oval, el comedor contiguo y después la Sala de Crisis. A instancias de Trump, la CIA activó una maniobra de engaño . Sus operativos hicieron circular dentro de Irán la versión de que los dos tripulantes ya habían sido rescatados y estaban siendo sacados del país por tierra. El objetivo era desorientar a la Guardia Revolucionaria y a las milicias que rastreaban la zona. Mientras esa cortina de humo ganaba tiempo, la propia CIA logró localizar el escondite exacto del aviador y pasó la información al Ejército y a la Casa Blanca. Mientras tanto, sobre el terreno, la presión subía por minutos. La televisión iraní difundió recompensas por la captura del militar y emitió mensajes pidiendo ayuda a la población civil para localizar a los tripulantes abatidos. En una de esas emisiones se llamó incluso a los residentes a apuntar contra cualquier estadounidense que encontrasen. Las imágenes mostraban a iraníes peinando el terreno montañoso, y varios helicópteros estadounidenses enviados a la búsqueda recibieron fuego desde tierra. Dos de ellos fueron alcanzados durante la operación. Algunos militares resultaron heridos, aunque todos regresaron con vida a base. La crisis no se limitaba a ese derribo. Casi al mismo tiempo, otro avión estadounidense, un A-10 Warthog, también recibió fuego iraní. Su piloto logró llevar el aparato hasta espacio aéreo kuwaití antes de eyectarse y fue rescatado el mismo viernes. Pero el caso del oficial perdido en Irán era distinto, pues este estaba solo, lesionado y metido de lleno en un escenario en el que cada hora aumentaba el riesgo de caer en manos enemigas. Trump pasó el viernes y sábado en el Ala Oeste recibiendo partes constantes. El sábado anuló sus planes de ir al campo de golf y permaneció en la Casa Blanca mientras se cerraba la misión de entrada en Irán. También Israel aplazó algunos ataques previstos para no interferir con el rescate y ofreció apoyo de inteligencia.Cuando por fin se lanzó la extracción, la operación adquirió una escala todavía mayor. Fuentes militares sostienen que un equipo de operaciones especiales, el SEAL Team 6, penetró en profundidad en territorio iraní para llegar hasta el oficial escondido. Mientras los comandos convergían sobre la ladera donde estaba oculto, aviones de ataque estadounidenses bombardearon y ametrallaron convoyes iraníes para impedir que llegaran antes al lugar. Los comandos también hicieron fuego para mantener alejadas a las fuerzas iraníes, aunque, según la versión militar, no hubo un tiroteo directo sostenido entre ambos bandos. La extracción, sin embargo, todavía reservaba un último giro. En una pista remota dentro de Irán esperaban dos aviones de transporte MC-130J destinados a sacar a los comandos y al rescatado del país. Esos aparatos quedaron dañados durante la operación. El mando tomó entonces una decisión extrema, la de enviar tres aeronaves nuevas para completar la salida y destruir las dos averiadas sobre el terreno antes de que pudieran caer en manos iraníes. Más tarde, medios iraníes difundieron imágenes de restos calcinados de aeronaves estadounidenses en esa pista austera. El militar herido fue finalmente evacuado a Kuwait para recibir tratamiento. No hubo bajas estadounidenses en el equipo de rescate, según Trump y fuentes militares. Ya de madrugada, a las 12.08 del domingo, el presidente anunció el desenlace con un mensaje en Truth Social: «¡LO TENEMOS!» . Después añadió que el oficial, al que describió como coronel, había sufrido heridas graves pero saldría adelante. La Casa Blanca convirtió la operación en prueba de su relato de superioridad aérea sobre Irán. Pero lo cierto es que la teocracia sí fue capaz de abatir ese avión a pesar de que Trump había dicho unas horas antes que había neutralizado sus defensas.
Durante casi dos días, con un aviador herido escondido en una grieta de las montañas de Irán, la Guardia Revolucionaria cerrando el cerco, la CIA sembrando pistas falsas, comandos estadounidenses entrando en territorio enemigo, aviones bombardeando convoyes para abrir paso y Donald Trump siguiendo cada … minuto desde el Despacho Oval tras suspender sus planes, Estados Unidos libró una de las operaciones de rescate más tensas y arriesgadas de la guerra hasta sacar con vida, en el último instante, al oficial derribado detrás de las líneas iraníes.
La misión, lanzada para sacar con vida al segundo tripulante de un F-15E abatido el viernes, se convirtió en una carrera contrarreloj entre Estados Unidos e Irán en terreno enemigo.
Todo empezó el viernes, cuando el F-15E Strike Eagle fue alcanzado sobre Irán y sus dos tripulantes tuvieron que eyectarse. El piloto fue localizado y recuperado con rapidez. Pero el otro militar, el oficial de sistemas de armas del aparato, quedó aislado en zona montañosa, herido y sin posibilidad de extracción inmediata. Su desaparición abrió un verdadero agujero político y militar para la Casa Blanca en plena guerra, porque era el primer caso conocido de un avión estadounidense tripulado derribado dentro de territorio hostil desde el inicio del conflicto hace cinco semanas.
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El aviador hizo lo único que podía hacer: esconderse, aguantar y no delatarse. Se refugió en una grieta de la montaña, armado con poco más que una pistola, un dispositivo de comunicación seguro y una baliza de localización que apenas pudo usar porque su señal también podía ser detectada por las fuerzas iraníes. Durante más de 24 horas evitó la captura mientras los iraníes se acercaban. En un momento de la huida llegó incluso a ascender por una cresta de unos 7.000 pies de altura para alejarse de quienes lo buscaban, en un ejercicio de altísimo riesgo.
Del otro lado empezó una operación gigantesca. Fuentes de la Administración y del Pentágono describen este domingo un dispositivo con cientos de militares y personal de inteligencia, fuerzas especiales, decenas de aviones, helicópteros, capacidades cibernéticas, espaciales y de inteligencia, además de un trabajo paralelo de la CIA. La prioridad absoluta del mando estadounidense durante 48 horas fue encontrar al oficial antes que los iraníes.
El presidente suspendió sus planes del sábado y se quedó en la Casa Blanca para recibir actualizaciones entre el Despacho Oval, el comedor contiguo y después la Sala de Crisis.
A isntancias de Trump, la CIA activó una maniobra de engaño. Sus operativos hicieron circular dentro de Irán la versión de que los dos tripulantes ya habían sido rescatados y estaban siendo sacados del país por tierra. El objetivo era desorientar a la Guardia Revolucionaria y a las milicias que rastreaban la zona. Mientras esa cortina de humo ganaba tiempo, la propia CIA logró localizar el escondite exacto del aviador y pasó la información al Ejército y a la Casa Blanca.
Mientras tanto, sobre el terreno, la presión subía por minutos. La televisión iraní difundió recompensas por la captura del militar y emitió mensajes pidiendo ayuda a la población civil para localizar a los tripulantes abatidos. En una de esas emisiones se llamó incluso a los residentes a apuntar contra cualquier estadounidense que encontrasen. Las imágenes mostraban a iraníes peinando el terreno montañoso, y varios helicópteros estadounidenses enviados a la búsqueda recibieron fuego desde tierra. Dos de ellos fueron alcanzados durante la operación. Algunos militares resultaron heridos, aunque todos regresaron con vida a base.
La crisis no se limitaba a ese derribo. Casi al mismo tiempo, otro avión estadounidense, un A-10 Warthog, también recibió fuego iraní. Su piloto logró llevar el aparato hasta espacio aéreo kuwaití antes de eyectarse y fue rescatado el mismo viernes. Pero el caso del oficial perdido en Irán era distinto, pues este estaba solo, lesionado y metido de lleno en un escenario en el que cada hora aumentaba el riesgo de caer en manos enemigas.
Trump pasó el viernes y sábado en el Ala Oeste recibiendo partes constantes. El sábado anuló sus planes de ir al campo de golf y permaneció en la Casa Blanca mientras se cerraba la misión de entrada en Irán. También Israel aplazó algunos ataques previstos para no interferir con el rescate y ofreció apoyo de inteligencia.
Cuando por fin se lanzó la extracción, la operación adquirió una escala todavía mayor. Fuentes militares sostienen que un equipo de operaciones especiales, el SEAL Team 6, penetró en profundidad en territorio iraní para llegar hasta el oficial escondido. Mientras los comandos convergían sobre la ladera donde estaba oculto, aviones de ataque estadounidenses bombardearon y ametrallaron convoyes iraníes para impedir que llegaran antes al lugar. Los comandos también hicieron fuego para mantener alejadas a las fuerzas iraníes, aunque, según la versión militar, no hubo un tiroteo directo sostenido entre ambos bandos.
La extracción, sin embargo, todavía reservaba un último giro. En una pista remota dentro de Irán esperaban dos aviones de transporte MC-130J destinados a sacar a los comandos y al rescatado del país. Esos aparatos quedaron dañados durante la operación. El mando tomó entonces una decisión extrema, la de enviar tres aeronaves nuevas para completar la salida y destruir las dos averiadas sobre el terreno antes de que pudieran caer en manos iraníes. Más tarde, medios iraníes difundieron imágenes de restos calcinados de aeronaves estadounidenses en esa pista austera.
El militar herido fue finalmente evacuado a Kuwait para recibir tratamiento. No hubo bajas estadounidenses en el equipo de rescate, según Trump y fuentes militares. Ya de madrugada, a las 12.08 del domingo, el presidente anunció el desenlace con un mensaje en Truth Social: «¡LO TENEMOS!». Después añadió que el oficial, al que describió como coronel, había sufrido heridas graves pero saldría adelante. La Casa Blanca convirtió la operación en prueba de su relato de superioridad aérea sobre Irán. Pero lo cierto es que la teocracia sí fue capaz de abatir ese avión a pesar de que Trump había dicho unas horas antes que había neutralizado sus defensas.
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