Rusia acudirá esta semana a las urnas para renovar la Duma Estatal, el poder legislativo. A falta del escrutinio de los comicios que se celebrarán entre el viernes y el domingo, los resultados son bastante predecibles.El Kremlin ha dejado muy poco al azar y ya ha eliminado cualquier resquicio de oposición potencialmente problemática mediante la prohibición de candidaturas pacifistas como la del exiliado Boris Nadezhdin – que figura en la lista de agentes extranjeros– y del partido liberal Yabloko.Ahora, la principal preocupación de las autoridades rusas pasa por legitimar las elecciones con una gran cifra de participación . En ese sentido, el Ejecutivo de Moscú ha convertido a algunos funcionarios en una especie de movilizadores electorales para asegurarse el apoyo de todos los trabajadores públicos y de los empleados de las mayores empresas del país, en especial aquellas cuyos dueños son afines a Vladímir Putin.Cada uno de los brigadistas, como se conoce a los funcionarios elegidos para la misión, deberá garantizar la asistencia de varias decenas de empleados a las urnas, así como supervisar su proceso. La estrategia se había utilizado en el pasado en algunas regiones y empresas, y ahora se ha decidido generalizar ante la creciente apatía de los ciudadanos hacia la política y la caída de los índices de aprobación al Gobierno. Según las últimas estadísticas de la Fundación de la Opinión Pública, Rusia Unida, el partido oficialista, registra sus peores cifras de popularidad desde 2022 , con un 33% a nivel estatal.Cada uno de los brigadistas, como se conoce a los funcionarios elegidos para la misión, deberá garantizar la asistencia de varias decenas de empleados a las urnasEn las tiendas, en el metro, en las marquesinas del autobús e incluso en las paredes de los portales de los edificios residenciales cuelgan carteles que recuerdan a la población que se acerca la fecha de votación. En muchos de los carteles se obvian las formaciones políticas y, si se menciona a alguna, suele ser Rusia Unida, la formación de Vladímir Putin. El presidente ruso, en teoría, es independiente, pero en la práctica cuenta con todo el apoyo de este partido.Por si no fuera suficiente esta propaganda en casi todas las esquinas para lograr que los rusos acudan a las urnas, las autoridades han decidido darles una serie de facilidades a los electores. Desde la ampliación del tiempo para votar (tres días en total: 18, 19 y 20) hasta la posibilidad de hacerlo por internet, una opción disponible para los habitantes de 33 regiones, entre ellas Moscú, Nizhni Novgórod y Novosibirsk. Pero lo cierto es que la población necesita más alicientes para participar en las próximas elecciones legislativas. Muchos, tras años de votaciones sin una competencia real entre candidatos, han desarrollado un total desinterés hacia estos procesos debido a la sensación de que no pueden cambiar el rumbo del país.Tras años de elecciones sin una competencia real entre candidatos, muchos rusos han perdido su interés por votar porque saben que no pueden cambiar el rumbo de su paísUna de las ideas para luchar contra ese desinterés es la organización de sorteos entre los votantes, que pueden ganar premios de todo tipo. En Moscú, por ejemplo, se rifan vales de entre 10 y 500 euros canjeables por recargas de la tarjeta del metro, compras en supermercados nacionales o consumiciones en cafeterías , entre otros negocios. En comicios pasados, las recompensas a los electores llegaron a tener forma de apartamentos, coches y teléfonos inteligentes, y en algunas partes rurales de Siberia se pusieron en juego bienes adaptados a las necesidades de la población local como electrodomésticos portátiles o suministros de leña para la calefacción.En los últimos comicios presidenciales, en 2024, Putin se enfrentó a un duelo apacible. Ninguno de sus ‘rivales’ se atrevió a decir en campaña que buscaba la victoria y alguno de ellos, como Leonid Slutski (Partido Liberal-Demócrata), defendió incluso que no se votaría a sí mismo, sino al presidente . Los supuestos adversarios pertenecían, en realidad, a las llamadas formaciones de oposición sistémica –esas que aparentan disidencia pero no supone una alternativa verdadera–, y entre los tres principales oponentes cosecharon un mísero 11% de los votos. El jefe del Kremlin renovó el cargo con un apoyo del 88,48%.En esta ocasión, algo poco habitual, el mandatario ha protagonizado actos de campaña, en los que ha buscado mostrarse como un hombre cercano al ciudadano de a pie. Tras los comicios que se celebran esta semana podría ver cómo muchos veteranos de guerra entran a formar parte de la Duma Estatal y ocupar también cargos regionales. La Comisión Electoral Central ha registrado entre los aspirantes a las elecciones a más de 1.500 excombatientes. El principal objetivo es recompensar a los militares, capitalizar el patriotismo y contrarrestar las críticas del ala dura militar que está descontenta con la gestión del frente.
Rusia acudirá esta semana a las urnas para renovar la Duma Estatal, el poder legislativo. A falta del escrutinio de los comicios que se celebrarán entre el viernes y el domingo, los resultados son bastante predecibles.
El Kremlin ha dejado muy poco al azar y … ya ha eliminado cualquier resquicio de oposición potencialmente problemática mediante la prohibición de candidaturas pacifistas como la del exiliado Boris Nadezhdin – que figura en la lista de agentes extranjeros– y del partido liberal Yabloko.
Ahora, la principal preocupación de las autoridades rusas pasa por legitimar las elecciones con una gran cifra de participación. En ese sentido, el Ejecutivo de Moscú ha convertido a algunos funcionarios en una especie de movilizadores electorales para asegurarse el apoyo de todos los trabajadores públicos y de los empleados de las mayores empresas del país, en especial aquellas cuyos dueños son afines a Vladímir Putin.
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Cada uno de los brigadistas, como se conoce a los funcionarios elegidos para la misión, deberá garantizar la asistencia de varias decenas de empleados a las urnas, así como supervisar su proceso. La estrategia se había utilizado en el pasado en algunas regiones y empresas, y ahora se ha decidido generalizar ante la creciente apatía de los ciudadanos hacia la política y la caída de los índices de aprobación al Gobierno. Según las últimas estadísticas de la Fundación de la Opinión Pública, Rusia Unida, el partido oficialista, registra sus peores cifras de popularidad desde 2022, con un 33% a nivel estatal.
Cada uno de los brigadistas, como se conoce a los funcionarios elegidos para la misión, deberá garantizar la asistencia de varias decenas de empleados a las urnas
En las tiendas, en el metro, en las marquesinas del autobús e incluso en las paredes de los portales de los edificios residenciales cuelgan carteles que recuerdan a la población que se acerca la fecha de votación. En muchos de los carteles se obvian las formaciones políticas y, si se menciona a alguna, suele ser Rusia Unida, la formación de Vladímir Putin. El presidente ruso, en teoría, es independiente, pero en la práctica cuenta con todo el apoyo de este partido.
Por si no fuera suficiente esta propaganda en casi todas las esquinas para lograr que los rusos acudan a las urnas, las autoridades han decidido darles una serie de facilidades a los electores. Desde la ampliación del tiempo para votar (tres días en total: 18, 19 y 20) hasta la posibilidad de hacerlo por internet, una opción disponible para los habitantes de 33 regiones, entre ellas Moscú, Nizhni Novgórod y Novosibirsk. Pero lo cierto es que la población necesita más alicientes para participar en las próximas elecciones legislativas. Muchos, tras años de votaciones sin una competencia real entre candidatos, han desarrollado un total desinterés hacia estos procesos debido a la sensación de que no pueden cambiar el rumbo del país.
Tras años de elecciones sin una competencia real entre candidatos, muchos rusos han perdido su interés por votar porque saben que no pueden cambiar el rumbo de su país
Una de las ideas para luchar contra ese desinterés es la organización de sorteos entre los votantes, que pueden ganar premios de todo tipo. En Moscú, por ejemplo, se rifan vales de entre 10 y 500 euros canjeables por recargas de la tarjeta del metro, compras en supermercados nacionales o consumiciones en cafeterías, entre otros negocios. En comicios pasados, las recompensas a los electores llegaron a tener forma de apartamentos, coches y teléfonos inteligentes, y en algunas partes rurales de Siberia se pusieron en juego bienes adaptados a las necesidades de la población local como electrodomésticos portátiles o suministros de leña para la calefacción.
En los últimos comicios presidenciales, en 2024, Putin se enfrentó a un duelo apacible. Ninguno de sus ‘rivales’ se atrevió a decir en campaña que buscaba la victoria y alguno de ellos, como Leonid Slutski (Partido Liberal-Demócrata), defendió incluso que no se votaría a sí mismo, sino al presidente. Los supuestos adversarios pertenecían, en realidad, a las llamadas formaciones de oposición sistémica –esas que aparentan disidencia pero no supone una alternativa verdadera–, y entre los tres principales oponentes cosecharon un mísero 11% de los votos. El jefe del Kremlin renovó el cargo con un apoyo del 88,48%.
En esta ocasión, algo poco habitual, el mandatario ha protagonizado actos de campaña, en los que ha buscado mostrarse como un hombre cercano al ciudadano de a pie. Tras los comicios que se celebran esta semana podría ver cómo muchos veteranos de guerra entran a formar parte de la Duma Estatal y ocupar también cargos regionales. La Comisión Electoral Central ha registrado entre los aspirantes a las elecciones a más de 1.500 excombatientes. El principal objetivo es recompensar a los militares, capitalizar el patriotismo y contrarrestar las críticas del ala dura militar que está descontenta con la gestión del frente.
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