Por qué esa sí va a los Goya y yo no

<p>La<strong> última polémica basura</strong> de la semana (pasada) es la de los <strong>influencers en la gala de los Goya</strong>. Que qué pintan ahí esos, dicen algunos actores, cuando a ellos no los han invitado. Pintan<strong> lo mismo que las modelos en Cannes,</strong> supongo. No me refiero a las «modelos» de las fiestas nocturnas del festival de cine sino a las maniquíes famosas que recorren la alfombra roja para promocionar a las marcas que las visten. </p>

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 La última polémica basura de la semana (pasada) es la de los influencers en la gala de los Goya. Que qué pintan ahí esos, dicen algunos actores  

La última polémica basura de la semana (pasada) es la de los influencers en la gala de los Goya. Que qué pintan ahí esos, dicen algunos actores, cuando a ellos no los han invitado. Pintan lo mismo que las modelos en Cannes, supongo. No me refiero a las «modelos» de las fiestas nocturnas del festival de cine sino a las maniquíes famosas que recorren la alfombra roja para promocionar a las marcas que las visten.

Esos eventos son un escaparate y el escaparate necesita gente que lo mire y para eso lo que hay dentro del escaparate tiene que resultar atractivo. Las modelos de Cannes son atractivas y, para el público más jóven, las influencers de los Goya también.

La teoría es que ellos y ellas, aunque tengan nulo interés en el cine (y nula cultura, que suele ir conectado) pueden atraer a sus millones de seguidores a, ejem, el cine. El cine español, concretamente. Habría que revisar la teoría, desde luego, pero también nuestro clasismo. O como queramos llamar al hecho incontestable de que nadie criticaría la presencia en los Goya de Nadal o Messi. Y a ellos probablemente Sirât, Los domingos o Sorda les interesen lo mismo que a una tiktoker que se maquilla como princesas Disney y lo publica en su cuenta.

También podemos abrir el melón de los actores y actrices que ejercen más de famosos (¡o de influencers!) que de profesionales de la interpretación. Indignante es que haya técnicos legendarios de nuestro cine que ni se planteen pedir invitaciones a los Goya. Que, en cambio, a Laura Escanes le parezca lógico sí ser invitada es solo entrañable.

 LOC

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