Favor por favor, regalo por regalo. Con el lugarteniente Del Toro saciado en Montjuic, feliz para los restos y entregado para la causa, es tiempo del primer zarpazo, de una victoria tantas veces repetida que, sin embargo, no ensucia su belleza. El punch de Tadej Pogacar es como un cruzado de Mike Tyson. Devastador. En Les Angles, la primera jornada de montaña, se estrenó el esloveno, seis Tours seguidos ganando etapas (22 en total), y el amarillo de nuevo sobre sus hombros. [Narración y clasificaciones]
El esloveno se impone en la primera etapa de montaña del Tour tras un explosivo final en el fue lanzado por Del Toro. Vingegaard, que perdió dos segundos, pierde el liderato
Favor por favor, regalo por regalo. Con el lugarteniente Del Toro saciado en Montjuic, feliz para los restos y entregado para la causa, es tiempo del primer zarpazo, de una victoria tantas veces repetida que, sin embargo, no ensucia su belleza. El punch de Tadej Pogacar es como un cruzado de Mike Tyson. Devastador. En Les Angles, la primera jornada de montaña, se estrenó el esloveno, seis Tours seguidos ganando etapas (22 en total), y el amarillo de nuevo sobre sus hombros. [Narración y clasificaciones]
Se lo arrebató a Jonas Vingegaard por centésimas, pero no son tan ajustadas las sensaciones. Las que dan pistas otra vez de la superioridad de quien aspira al quinto Tour, al Olimpo. No fue todavía una etapa para marcar diferencias, pero sí para dejar las cosas claras. Pogacar es el más fuerte y el UAE es, parece, incontestable. Quisieron la victoria y la lograron. Como el domingo en Barcelona. Como si jugaran a los dados con el resto.
Todo se decidió en la ascensión final, inédito Les Angles. Ni dos kilómetros de muro para un selecto grupo de menos de 50 corredores. Que a las faldas llegó despedazado y Del Toro, consciente de que era el turno del jefe, dejó hecho trizas cuando aceleró a la mitad de la ascensión. Los ataques de Pogacar son historia del ciclismo. La estética, la fuerza. Apretó los dientes esta vez, algo de rabia acumulada. Vingegaard pronto cedió, miró atrás, más pendiente de los otros rivales que del que se marchaba. Fueron apenas dos segundos sobre el danés, Richard Carapaz y Paul Seixas (estupendas sensaciones las del niño). Un par más sobre un sexteto en el que se estaba Juan Ayuso y el resto de la nobleza.
Tras la fiesta catalana, el Tour había saltado a Francia por Puigcerdà, entre la canícula y los incendios (la organización recomendó al público no acudir), apenas un anticipo de lo que está por venir, una etapa con casi 4.000 metros de desnivel como un puñetazo a las piernas del pelotón. Tantas ansias acumuladas, tantas fuerzas intactas, que la fuga, puro nervio en la primera de las cuatro ascensiones del día, nada más dejar Granollers, tardó 50 kilómetros en conformarse.
Un sexteto coronó el col de Toses, con Alex Baudin -resistió en solitario hasta que apenas restaban 11 kilómetros- arrebatando el maillot de la montaña a Alex Molenaar, el holandés de Olot, entre ellos también Raúl García Pierna. Pero el control del UAE, igual le da no portar aún el amarillo, pronosticaba fuegos artificiales para la pared final hacia la novedosa meta de Les Angles, algo menos de dos kilómetros al 6,7%. Vieron la oportunidad y no la dejaron escapar. Dos etapas en línea y dos victorias.
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