Phil Collins recuerda los siete meses en cuidados intensivos tras recaer en el alcohol en los que estuvo a punto de morir: «La gente venía a despedirse»

Durante décadas, Phil Collins puso banda sonora a millones de personas con himnos como In the Air Tonight,Another Day in Paradise o Against All Odds. Sobre el escenario parecía invencible, pero su vida lejos de los focos no siempre fue tan brillante. Ahora, a sus 75 años, el histórico líder de Genesis ha desvelado el episodio más duro que ha vivido jamás: una grave crisis de salud que estuvo a punto de costarle la vida y de la que apenas conserva recuerdos.

 En una entrevista concedida a The Sunday Times, el músico ha recordado cómo una recaída en el alcohol, después de varios años de sobriedad, acabó desencadenando un largo ingreso hospitalario que marcó un antes y un después en su vida.  

Durante décadas, Phil Collins puso banda sonora a millones de personas con himnos como In the Air Tonight,Another Day in Paradise o Against All Odds. Sobre el escenario parecía invencible, pero su vida lejos de los focos no siempre fue tan brillante. Ahora, a sus 75 años, el histórico líder de Genesis ha desvelado el episodio más duro que ha vivido jamás: una grave crisis de salud que estuvo a punto de costarle la vida y de la que apenas conserva recuerdos.

En una entrevista concedida a The Sunday Times, el músico ha recordado cómo una recaída en el alcohol, después de varios años de sobriedad, acabó desencadenando un largo ingreso hospitalario que marcó un antes y un después en su vida.

Collins pasó siete meses en cuidados intensivos en un hospital de Suiza. Su estado llegó a ser tan crítico que sus cinco hijos fueron avisados para acudir junto a él ante la posibilidad de que hubiera que tomar una decisión sobre el soporte vital. «Mis riñones estaban fallando, mis órganos se estaban paralizando. La gente venía a despedirse», confiesa el artista, que reconoce que nunca llegó a ser plenamente consciente de la gravedad de la situación. «No tenía ni idea de lo que estaba pasando. Todos estaban preocupados de no volver a verme. Todo podría haber salido terriblemente mal», añade. Según publica el citado diario británico, el ingreso estuvo relacionado con complicaciones derivadas del consumo de alcohol, una adicción de la que el cantante nunca ha escondido sus consecuencias.

Aunque consiguió salir adelante, las secuelas siguen muy presentes. El propio Collins explica que su páncreas quedó dañado de forma permanente, que sus riñones apenas funcionan y que continúa arrastrando los problemas derivados de la lesión medular que sufrió hace años. Hoy necesita ayuda constante, camina con muletas y recibe atención sanitaria durante todo el día.

No es la primera vez que el intérprete habla abiertamente de su lucha contra el alcohol. En sus memorias, I’m Not Dead Yet, ya confesó que la adicción comenzó tras el fracaso de su tercer matrimonio y su retirada temporal de la música. Llegó a admitir que abría una botella de vino a media mañana y que estuvo «a punto de morir». Después de esta última recaída, asegura que no ha vuelto a beber.

Durante todo ese proceso, su familia permaneció a su lado. Sus cinco hijos siguieron de cerca su evolución y vivieron con enorme preocupación la posibilidad de perderle. Entre ellos estaba Lily Collins, protagonista de Emily in Paris, con quien durante años mantuvo una relación complicada tras el divorcio de sus padres.

Al recordar aquellos meses, el cantante desvela que la actriz rompió a llorar y le confesó: «Nunca pensé que viviría estos momentos». Una frase que refleja la transformación que ha vivido su relación. Después de años marcados por la distancia, padre e hija han conseguido recuperar el tiempo perdido y, como reconoce el propio músico, hoy mantienen una relación «maravillosa», dejando atrás una etapa en la que incluso Lily habló públicamente de la desconexión que había sentido con él.

 LOC (La Otra Crónica). Noticias del corazón

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