«El estreno de ‘ Pelo de tormenta ‘ por parte de un teatro público merece ser subrayado como necesario acto de justicia escénica a su autor y, también, como imprescindible acercamiento a un título seminal de quien, en palabras del recordado Moisés Pérez Coterillo, ‘limita con las regiones más altas de la dramaturgia española de este siglo’». Son palabras de Juan Ignacio García Garzón, crítico teatral de ABC, publicadas el 21 de marzo de 1997, un día después del estreno, en el Teatro María Guerrero, de la obra de Francisco Nieva .Hoy casi treinta años después, y cuando se cumple una década de la muerte de una figura esencial para el teatro español -fue dramaturgo, escenógrafo, director de escena, narrador, ensayista y dibujante-, el Teatro Fernán Gómez presenta una nostálgica exposición sobre aquella función, que marcó un indudable hito en la escena española, y en la que se reúne vestuario original diseñado por Pedro Moreno , así como material fotográfico de Juan Antonio Díaz, ‘Chicho’ , y diversos documentos de aquel montaje.«La elección de este texto para mi primer montaje como nuevo director al frente del Centro Dramático Nacional (CDN) causó bastante sorpresa -recuerda Juan Carlos Pérez de la Fuente , responsable de aquel montaje y que dirige ahora el Teatro Fernán Gómez-. En el panorama teatral de aquellos años no era costumbre debutar en la dirección de un teatro público estrenando a un autor vivo, y mucho menos español. Desde luego la elección entrañaba muchos riesgos: un texto de culto, pero desconocido para el público, de un autor español vivo, cargado de premios y académico de la lengua, que podía estar en desacuerdo con el montaje y dar al traste con el proyecto. Sin duda fue toda una declaración de intenciones, aunque nunca fui tan ingenuo como para ignorar que si aquella operación no salía, debería hacer las maletas y marcharme».Noticia relacionada No No Francisco Nieva, políticamente incorrecto Carmen R. SantosPérez de la Fuente no tuvo que marcharse hasta ocho años después, en 2004, cuando el PSOE accedió al poder y nombró a Gerardo Vera para sustituirle. Durante su etapa al frente del CDN, el director madrileño (nació en Talamanca de Jarama en 1959) firmó producciones como ‘Historia de una escalera’ o ‘La fundación’, de Buero Vallejo; ‘La visita de la vieja dama’, de Dürrenmatt; o ‘Cementerio de automóviles’, de Arrabal. Ninguna tuvo tanto impacto como ‘Pelo de tormenta’.El hecho de que el estreno se produjera bajo la presidencia del Gobierno de José María Aznar (PP) , y con Esperanza Aguirre como ministra de Educación y Cultura, fue la primera sorpresa. «Durante el mandato socialista yo no he tenido encargos importantes por parte de los teatros estatales -se quejaba Francisco Nieva en este periódico semanas antes del estreno de la función-. Y no sé a qué atribuirlo […], seguramente algunos responsables de la política cultural trataron de ganarse el favor de sus jefes negando el trabajo a alguien que sostenía una actitud crítica desde la Tercera de ABC».Dos escenas de la obra, con Carme Conesa y Pilar Bardem entre las actrices, y Juan Carlos Pérez de la Fuente dando indicaciones a Rossy de Palma ChichoSegún Pérez de la Fuente, «’Pelo de tormenta’ es un auto sacramental a la inversa . Es una alucinación, un desate de elementos pocas veces encontrado con ese grado de pureza y ese extraño equilibrio entre clasicismo y vanguardia. Es ceremonia popular, celebración en la plaza pública, en un Madrid de marchita estampa goyesca, alquimia del espacio mágico, humor y burla, desahogo, ritual ibérico. En este texto prodigioso está la tentación, el sexo, la religión, la culpa, el deseo. Y muchas cosas más. Madrid convertido en una nueva corte de los milagros. Siglos de España en azabache y oro. Cuando esta obra se quiso montar fue víctima de tres recursos de censura, que solo se resolvieron a la muerte de Franco, pero tampoco entonces se pudo estrenar».Numerosas prohibicionesNo las tenía consigo el autor respecto al montaje: «’Pelo de tormenta’ es una obra tan antigua y rodeada de leyenda a causa de sus numerosas prohibiciones que hoy corre el peligro de aparecer como desactivada. Espero que su mensaje sea más universal y no se interprete sólo como una crítica al régimen de Franco. Imagino que el CDN la ha elegido precisamente por esa aureola de leyenda, de obra prestigiada por sus muchísimas prohibiciones ».Francisco Nieva escribió ‘Pelo de tormenta’, recuerda Juan Carlos Pérez de la Fuente, «en París al inicio de los 60, un tanto a escondidas y en los ratos libres, y en palabras del propio autor, le salió ‘un chicharrón de comedia en donde, en lugar de pedir justicia social… se pedía la juerga social como último exorcismo de nuestra forma de ser españoles’». El propio autor recordaba en ABC que «escribía sin pensar ni siquiera en Franco, que es el mayor insulto que se le puede propinara a un dictador. Era la libertad absoluta. No tenía cortapisas ni censura que me coartara».Cuarenta y cuatro intérpretesTampoco se cortó a la hora de crear personajes. El montaje que dirigió Juan Carlos Pérez de la Fuente incluyó cuarenta y cuatro intérpretes -los que pedía el texto-, treinta y siete actores y siete músicos. Fueron Francisco Maestre, Alfonso Vallejo, Juan Carlos Martín, Emilio Alonso, Agata Lys, Rossy de Palma, Pilar Bardem, Ana María Ventura, Emilio Gavira, Fernando Chinarro, Rafael Esteban, Pedro Forero, Igor Larrauri, Tino Roig, Salvador Sanz, Isabel Arcos, Sergio Cappa, Juan Alberto López, Esperanza López Tamayo, Luis Llamas, Alberto Maneiro, Juan Manuel Navas, Adolfo Obregón, Berta Ojea, Teresa Pardo, Mónica Bilbao, Mercè Boronat, Trinidad Iglesias, Sol Montoya, Pilar Ruiz, Pilar San José, Carme Vidal, Esau Borredá, Lillian Castillo, Juan Carlos Felipe, Mar Martín, Elsa Mateu, Claudio Nughes y Lulo Pérez. Pérez de la Fuente se rodeó de un más que solvente equipo, con la escenografía del pintor tangerino José Hernández , la coreografía de Ramón Oller , entonces uno de los más destacados artistas de nuestra danza; la música de Manuel Balboa , los figurines de Pedro Moreno (que realizaron Eva Arreche y Rafael Garrigós), y las marionetas y máscaras de Estudio Albahaca, Juan Sanz y Miguel Ángel Coso.«’Pelo de tormenta’ tiene un mensaje universal que no se reduce solamente a la oposición manifiesta al régimen de Franco -decía Nieva en la víspera del estreno-, sino que hay algo más ‘anti’ en todo eso, en donde verdaderamente y dentro de las pautas del lenguaje del auto sacramental o de la vieja zarzuela calderoniana aparece una visión de la vida en donde se expresa que los instintos siempre toman la delantera en los conflictos de este mundo frente a las instituciones más respetables, los instintos – digamos el sexo- no se pueden negar. Y naturalmente, a partir de ahí, su mensaje se amplia y no se reduce solamente a una obra que se ha hecho famosa por sus múltiples prohibiciones… Pero en fin, bienvenido sea el tiempo en que se puede hacer y con completa libertad». «El estreno de ‘ Pelo de tormenta ‘ por parte de un teatro público merece ser subrayado como necesario acto de justicia escénica a su autor y, también, como imprescindible acercamiento a un título seminal de quien, en palabras del recordado Moisés Pérez Coterillo, ‘limita con las regiones más altas de la dramaturgia española de este siglo’». Son palabras de Juan Ignacio García Garzón, crítico teatral de ABC, publicadas el 21 de marzo de 1997, un día después del estreno, en el Teatro María Guerrero, de la obra de Francisco Nieva .Hoy casi treinta años después, y cuando se cumple una década de la muerte de una figura esencial para el teatro español -fue dramaturgo, escenógrafo, director de escena, narrador, ensayista y dibujante-, el Teatro Fernán Gómez presenta una nostálgica exposición sobre aquella función, que marcó un indudable hito en la escena española, y en la que se reúne vestuario original diseñado por Pedro Moreno , así como material fotográfico de Juan Antonio Díaz, ‘Chicho’ , y diversos documentos de aquel montaje.«La elección de este texto para mi primer montaje como nuevo director al frente del Centro Dramático Nacional (CDN) causó bastante sorpresa -recuerda Juan Carlos Pérez de la Fuente , responsable de aquel montaje y que dirige ahora el Teatro Fernán Gómez-. En el panorama teatral de aquellos años no era costumbre debutar en la dirección de un teatro público estrenando a un autor vivo, y mucho menos español. Desde luego la elección entrañaba muchos riesgos: un texto de culto, pero desconocido para el público, de un autor español vivo, cargado de premios y académico de la lengua, que podía estar en desacuerdo con el montaje y dar al traste con el proyecto. Sin duda fue toda una declaración de intenciones, aunque nunca fui tan ingenuo como para ignorar que si aquella operación no salía, debería hacer las maletas y marcharme».Noticia relacionada No No Francisco Nieva, políticamente incorrecto Carmen R. SantosPérez de la Fuente no tuvo que marcharse hasta ocho años después, en 2004, cuando el PSOE accedió al poder y nombró a Gerardo Vera para sustituirle. Durante su etapa al frente del CDN, el director madrileño (nació en Talamanca de Jarama en 1959) firmó producciones como ‘Historia de una escalera’ o ‘La fundación’, de Buero Vallejo; ‘La visita de la vieja dama’, de Dürrenmatt; o ‘Cementerio de automóviles’, de Arrabal. Ninguna tuvo tanto impacto como ‘Pelo de tormenta’.El hecho de que el estreno se produjera bajo la presidencia del Gobierno de José María Aznar (PP) , y con Esperanza Aguirre como ministra de Educación y Cultura, fue la primera sorpresa. «Durante el mandato socialista yo no he tenido encargos importantes por parte de los teatros estatales -se quejaba Francisco Nieva en este periódico semanas antes del estreno de la función-. Y no sé a qué atribuirlo […], seguramente algunos responsables de la política cultural trataron de ganarse el favor de sus jefes negando el trabajo a alguien que sostenía una actitud crítica desde la Tercera de ABC».Dos escenas de la obra, con Carme Conesa y Pilar Bardem entre las actrices, y Juan Carlos Pérez de la Fuente dando indicaciones a Rossy de Palma ChichoSegún Pérez de la Fuente, «’Pelo de tormenta’ es un auto sacramental a la inversa . Es una alucinación, un desate de elementos pocas veces encontrado con ese grado de pureza y ese extraño equilibrio entre clasicismo y vanguardia. Es ceremonia popular, celebración en la plaza pública, en un Madrid de marchita estampa goyesca, alquimia del espacio mágico, humor y burla, desahogo, ritual ibérico. En este texto prodigioso está la tentación, el sexo, la religión, la culpa, el deseo. Y muchas cosas más. Madrid convertido en una nueva corte de los milagros. Siglos de España en azabache y oro. Cuando esta obra se quiso montar fue víctima de tres recursos de censura, que solo se resolvieron a la muerte de Franco, pero tampoco entonces se pudo estrenar».Numerosas prohibicionesNo las tenía consigo el autor respecto al montaje: «’Pelo de tormenta’ es una obra tan antigua y rodeada de leyenda a causa de sus numerosas prohibiciones que hoy corre el peligro de aparecer como desactivada. Espero que su mensaje sea más universal y no se interprete sólo como una crítica al régimen de Franco. Imagino que el CDN la ha elegido precisamente por esa aureola de leyenda, de obra prestigiada por sus muchísimas prohibiciones ».Francisco Nieva escribió ‘Pelo de tormenta’, recuerda Juan Carlos Pérez de la Fuente, «en París al inicio de los 60, un tanto a escondidas y en los ratos libres, y en palabras del propio autor, le salió ‘un chicharrón de comedia en donde, en lugar de pedir justicia social… se pedía la juerga social como último exorcismo de nuestra forma de ser españoles’». El propio autor recordaba en ABC que «escribía sin pensar ni siquiera en Franco, que es el mayor insulto que se le puede propinara a un dictador. Era la libertad absoluta. No tenía cortapisas ni censura que me coartara».Cuarenta y cuatro intérpretesTampoco se cortó a la hora de crear personajes. El montaje que dirigió Juan Carlos Pérez de la Fuente incluyó cuarenta y cuatro intérpretes -los que pedía el texto-, treinta y siete actores y siete músicos. Fueron Francisco Maestre, Alfonso Vallejo, Juan Carlos Martín, Emilio Alonso, Agata Lys, Rossy de Palma, Pilar Bardem, Ana María Ventura, Emilio Gavira, Fernando Chinarro, Rafael Esteban, Pedro Forero, Igor Larrauri, Tino Roig, Salvador Sanz, Isabel Arcos, Sergio Cappa, Juan Alberto López, Esperanza López Tamayo, Luis Llamas, Alberto Maneiro, Juan Manuel Navas, Adolfo Obregón, Berta Ojea, Teresa Pardo, Mónica Bilbao, Mercè Boronat, Trinidad Iglesias, Sol Montoya, Pilar Ruiz, Pilar San José, Carme Vidal, Esau Borredá, Lillian Castillo, Juan Carlos Felipe, Mar Martín, Elsa Mateu, Claudio Nughes y Lulo Pérez. Pérez de la Fuente se rodeó de un más que solvente equipo, con la escenografía del pintor tangerino José Hernández , la coreografía de Ramón Oller , entonces uno de los más destacados artistas de nuestra danza; la música de Manuel Balboa , los figurines de Pedro Moreno (que realizaron Eva Arreche y Rafael Garrigós), y las marionetas y máscaras de Estudio Albahaca, Juan Sanz y Miguel Ángel Coso.«’Pelo de tormenta’ tiene un mensaje universal que no se reduce solamente a la oposición manifiesta al régimen de Franco -decía Nieva en la víspera del estreno-, sino que hay algo más ‘anti’ en todo eso, en donde verdaderamente y dentro de las pautas del lenguaje del auto sacramental o de la vieja zarzuela calderoniana aparece una visión de la vida en donde se expresa que los instintos siempre toman la delantera en los conflictos de este mundo frente a las instituciones más respetables, los instintos – digamos el sexo- no se pueden negar. Y naturalmente, a partir de ahí, su mensaje se amplia y no se reduce solamente a una obra que se ha hecho famosa por sus múltiples prohibiciones… Pero en fin, bienvenido sea el tiempo en que se puede hacer y con completa libertad». RSS de noticias de cultura
«El estreno de ‘Pelo de tormenta‘ por parte de un teatro público merece ser subrayado como necesario acto de justicia escénica a su autor y, también, como imprescindible acercamiento a un título seminal de quien, en palabras del recordado Moisés Pérez Coterillo, ‘limita … con las regiones más altas de la dramaturgia española de este siglo’». Son palabras de Juan Ignacio García Garzón, crítico teatral de ABC, publicadas el 21 de marzo de 1997, un día después del estreno, en el Teatro María Guerrero, de la obra de Francisco Nieva.
Hoy casi treinta años después, y cuando se cumple una década de la muerte de una figura esencial para el teatro español -fue dramaturgo, escenógrafo, director de escena, narrador, ensayista y dibujante-, el Teatro Fernán Gómez presenta una nostálgica exposición sobre aquella función, que marcó un indudable hito en la escena española, y en la que se reúne vestuario original diseñado por Pedro Moreno, así como material fotográfico de Juan Antonio Díaz, ‘Chicho’, y diversos documentos de aquel montaje.
«La elección de este texto para mi primer montaje como nuevo director al frente del Centro Dramático Nacional (CDN) causó bastante sorpresa -recuerda Juan Carlos Pérez de la Fuente, responsable de aquel montaje y que dirige ahora el Teatro Fernán Gómez-. En el panorama teatral de aquellos años no era costumbre debutar en la dirección de un teatro público estrenando a un autor vivo, y mucho menos español. Desde luego la elección entrañaba muchos riesgos: un texto de culto, pero desconocido para el público, de un autor español vivo, cargado de premios y académico de la lengua, que podía estar en desacuerdo con el montaje y dar al traste con el proyecto. Sin duda fue toda una declaración de intenciones, aunque nunca fui tan ingenuo como para ignorar que si aquella operación no salía, debería hacer las maletas y marcharme».
Pérez de la Fuente no tuvo que marcharse hasta ocho años después, en 2004, cuando el PSOE accedió al poder y nombró a Gerardo Vera para sustituirle. Durante su etapa al frente del CDN, el director madrileño (nació en Talamanca de Jarama en 1959) firmó producciones como ‘Historia de una escalera’ o ‘La fundación’, de Buero Vallejo; ‘La visita de la vieja dama’, de Dürrenmatt; o ‘Cementerio de automóviles’, de Arrabal. Ninguna tuvo tanto impacto como ‘Pelo de tormenta’.
El hecho de que el estreno se produjera bajo la presidencia del Gobierno de José María Aznar (PP), y con Esperanza Aguirre como ministra de Educación y Cultura, fue la primera sorpresa. «Durante el mandato socialista yo no he tenido encargos importantes por parte de los teatros estatales -se quejaba Francisco Nieva en este periódico semanas antes del estreno de la función-. Y no sé a qué atribuirlo […], seguramente algunos responsables de la política cultural trataron de ganarse el favor de sus jefes negando el trabajo a alguien que sostenía una actitud crítica desde la Tercera de ABC».
(Chicho)
Según Pérez de la Fuente, «’Pelo de tormenta’ es un auto sacramental a la inversa. Es una alucinación, un desate de elementos pocas veces encontrado con ese grado de pureza y ese extraño equilibrio entre clasicismo y vanguardia. Es ceremonia popular, celebración en la plaza pública, en un Madrid de marchita estampa goyesca, alquimia del espacio mágico, humor y burla, desahogo, ritual ibérico. En este texto prodigioso está la tentación, el sexo, la religión, la culpa, el deseo. Y muchas cosas más. Madrid convertido en una nueva corte de los milagros. Siglos de España en azabache y oro. Cuando esta obra se quiso montar fue víctima de tres recursos de censura, que solo se resolvieron a la muerte de Franco, pero tampoco entonces se pudo estrenar».
Numerosas prohibiciones
No las tenía consigo el autor respecto al montaje: «’Pelo de tormenta’ es una obra tan antigua y rodeada de leyenda a causa de sus numerosas prohibiciones que hoy corre el peligro de aparecer como desactivada. Espero que su mensaje sea más universal y no se interprete sólo como una crítica al régimen de Franco. Imagino que el CDN la ha elegido precisamente por esa aureola de leyenda, de obra prestigiada por sus muchísimas prohibiciones».
Francisco Nieva escribió ‘Pelo de tormenta’, recuerda Juan Carlos Pérez de la Fuente, «en París al inicio de los 60, un tanto a escondidas y en los ratos libres, y en palabras del propio autor, le salió ‘un chicharrón de comedia en donde, en lugar de pedir justicia social… se pedía la juerga social como último exorcismo de nuestra forma de ser españoles’». El propio autor recordaba en ABC que «escribía sin pensar ni siquiera en Franco, que es el mayor insulto que se le puede propinara a un dictador. Era la libertad absoluta. No tenía cortapisas ni censura que me coartara».
Cuarenta y cuatro intérpretes
Tampoco se cortó a la hora de crear personajes. El montaje que dirigió Juan Carlos Pérez de la Fuente incluyó cuarenta y cuatro intérpretes -los que pedía el texto-, treinta y siete actores y siete músicos. Fueron Francisco Maestre, Alfonso Vallejo, Juan Carlos Martín, Emilio Alonso, Agata Lys, Rossy de Palma, Pilar Bardem, Ana María Ventura, Emilio Gavira, Fernando Chinarro, Rafael Esteban, Pedro Forero, Igor Larrauri, Tino Roig, Salvador Sanz, Isabel Arcos, Sergio Cappa, Juan Alberto López, Esperanza López Tamayo, Luis Llamas, Alberto Maneiro, Juan Manuel Navas, Adolfo Obregón, Berta Ojea, Teresa Pardo, Mónica Bilbao, Mercè Boronat, Trinidad Iglesias, Sol Montoya, Pilar Ruiz, Pilar San José, Carme Vidal, Esau Borredá, Lillian Castillo, Juan Carlos Felipe, Mar Martín, Elsa Mateu, Claudio Nughes y Lulo Pérez.
Pérez de la Fuente se rodeó de un más que solvente equipo, con la escenografía del pintor tangerino José Hernández, la coreografía de Ramón Oller, entonces uno de los más destacados artistas de nuestra danza; la música de Manuel Balboa, los figurines de Pedro Moreno (que realizaron Eva Arreche y Rafael Garrigós), y las marionetas y máscaras de Estudio Albahaca, Juan Sanz y Miguel Ángel Coso.
«’Pelo de tormenta’ tiene un mensaje universal que no se reduce solamente a la oposición manifiesta al régimen de Franco -decía Nieva en la víspera del estreno-, sino que hay algo más ‘anti’ en todo eso, en donde verdaderamente y dentro de las pautas del lenguaje del auto sacramental o de la vieja zarzuela calderoniana aparece una visión de la vida en donde se expresa que los instintos siempre toman la delantera en los conflictos de este mundo frente a las instituciones más respetables, los instintos – digamos el sexo- no se pueden negar. Y naturalmente, a partir de ahí, su mensaje se amplia y no se reduce solamente a una obra que se ha hecho famosa por sus múltiples prohibiciones… Pero en fin, bienvenido sea el tiempo en que se puede hacer y con completa libertad».

