Desde que la Casa Real confirmaba en un comunicado la muerte del Rey Harald , que «quedó tranquilamente dormido» a las 06.35 en el Hospital Universitario de Oslo, Noruega se ha sumido en una coreografía silenciosa de duelo nacional .Las banderas han descendido a media asta, empezando por la de la Bolsa de Oslo. En el Palacio Real, el ‘kommandoflagg’, la bandera que indica quién ejerce la autoridad del Estado, ha sido arriada en señal de transición, mientras el nuevo Rey Haakon Magnus se reunía con el gabinete de ministros en un consejo extraordinario. En las calles, en los muelles, frente al Palacio Real y en los centros de trabajo, los noruegos comenzaron a despedir a un monarca que, durante más de tres décadas, ha encarnado una idea de país cercano, igualitario, resistente y profundamente humano .La muerte de Harald V no solo ha activado los protocolos de Estado, también ha desencadenado una ola de testimonios que revelan hasta qué punto su figura se incrustó en la vida cotidiana de la nación. «Una nación entera está de luto y, al mismo tiempo, profundamente agradecida por una larga vida dedicada a Noruega», ha conmemorado el primer ministro, Jonas Gahr Store, que ha recordado que el Rey «encontró las palabras que nos unieron cuando más importaba», evocando su papel en momentos oscuros, como los atentados del 22 de julio de 2011, cuando su voz se convirtió en un punto de apoyo colectivo. La líder conservadora Ine Eriksen Soreide ha elogiado que el Rey Harald «logró la obra maestra de unirnos como pueblo y como nación».Frente al Palacio Real, los ciudadanos se han ido congregando en silencio, muchos con flores, otros simplemente de pie, mirando hacia las ventanas del edificio donde tantas veces vieron al Rey saludar con su característica mezcla de timidez y calidez, en una despedida masiva, espontánea y emocional. En iglesias de todo el país se han abierto libros de condolencias en los que los ciudadanos están dejando sus despedidas personales.También, figuras del deporte y del ámbito económico publican sus particulares homenajes. Desde el ámbito empresarial se destaca el apoyo continuado durante décadas a las firmas noruegas. «Me llena de gratitud pensar en el Rey Harald. Realmente lo dio todo por Noruega. Su calidez y elegante alegría alegraban cualquier situación», ha recordado Christian Ringnes, empresario y amigo personal del monarca. Por otro lado, se subraya la dimensión institucional de su legado. Oyvind Eriksen, director de Aker, se ha referido al «factor especial real», una combinación de «calidez, sabiduría, humor y cercanía con la gente» que, según él, generaba confianza y orgullo en cada visita oficial. Petter Stordalen, otro de los empresarios más conocidos de Noruega, lo ha expresado con mayor emoción: «El Rey Harald dejó huella por la forma en que hacía sentir a la gente. Nos hizo sentir como un solo pueblo ». En las redes sociales, los deportistas noruegos recuerdan los momentos vividos junto al Rey Harald. «Siempre estuvo con nosotros, fue uno más del equipo», ha declarado el jugador de la selección nacional Erling Haaland. «Harald representaba lo mejor de Noruega: serenidad, humor y unidad. En el fútbol siempre nos hizo sentir que jugábamos para algo más grande que nosotros mismos», ha destacado por su parte el entrenador Stale Solbakken.Sucesión del tronoMientras tanto, se ha puesto en marcha de forma automática el protocolo oficial de sucesión. Haakon Magnus es ahora el nuevo Rey de Noruega , desde el mismo minuto de la muerte de su padre. No necesita proclamación, ceremonia ni aprobación parlamentaria. Ingrid Alexandra se ha conviertido también automáticamente en la nueva heredera al trono, con el título de kronprinsesse, y ambos se han reunido esta mañana con el gabinete de ministros, el primer acto oficial de Haakon y momento clave del tronskifte (cambio de trono). El nuevo Rey ha informado oficialmente de la muerte de su padre y ha comunicado al Gobierno el nombre que elige para su reinado y su lema real, para que proceda a su publicación.La familia real ha celebrado esta mañana una breve ceremonia privada en la capilla del Palacio, a la espera del funeral de Estado. En los próximos días, el féretro del Rey Harald se colocará en la ‘Rode salong’ del Palacio y las insignias reales serán trasladadas a Oslo para acompañar la capilla ardiente abierta al público, donde cadetes de las tres academias militares harán la guardia de honor.Una vez concluido el funeral y la procesión de retorno, el nuevo Rey y su familia saldrán al balcón del Palacio Real para saludar al país. Aunque Noruega abolió la coronación en 1908, mantiene la ‘signing’, una ceremonia religiosa de bendición en la catedral de Nidaros.
Desde que la Casa Real confirmaba en un comunicado la muerte del Rey Harald, que «quedó tranquilamente dormido» a las 06.35 en el Hospital Universitario de Oslo, Noruega se ha sumido en una coreografía silenciosa de duelo nacional.
Las banderas han descendido … a media asta, empezando por la de la Bolsa de Oslo. En el Palacio Real, el ‘kommandoflagg’, la bandera que indica quién ejerce la autoridad del Estado, ha sido arriada en señal de transición, mientras el nuevo Rey Haakon Magnus se reunía con el gabinete de ministros en un consejo extraordinario. En las calles, en los muelles, frente al Palacio Real y en los centros de trabajo, los noruegos comenzaron a despedir a un monarca que, durante más de tres décadas, ha encarnado una idea de país cercano, igualitario, resistente y profundamente humano.
La muerte de Harald V no solo ha activado los protocolos de Estado, también ha desencadenado una ola de testimonios que revelan hasta qué punto su figura se incrustó en la vida cotidiana de la nación.
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«Una nación entera está de luto y, al mismo tiempo, profundamente agradecida por una larga vida dedicada a Noruega», ha conmemorado el primer ministro, Jonas Gahr Store, que ha recordado que el Rey «encontró las palabras que nos unieron cuando más importaba», evocando su papel en momentos oscuros, como los atentados del 22 de julio de 2011, cuando su voz se convirtió en un punto de apoyo colectivo. La líder conservadora Ine Eriksen Soreide ha elogiado que el Rey Harald «logró la obra maestra de unirnos como pueblo y como nación».
Frente al Palacio Real, los ciudadanos se han ido congregando en silencio, muchos con flores, otros simplemente de pie, mirando hacia las ventanas del edificio donde tantas veces vieron al Rey saludar con su característica mezcla de timidez y calidez, en una despedida masiva, espontánea y emocional. En iglesias de todo el país se han abierto libros de condolencias en los que los ciudadanos están dejando sus despedidas personales.
También, figuras del deporte y del ámbito económico publican sus particulares homenajes. Desde el ámbito empresarial se destaca el apoyo continuado durante décadas a las firmas noruegas. «Me llena de gratitud pensar en el Rey Harald. Realmente lo dio todo por Noruega. Su calidez y elegante alegría alegraban cualquier situación», ha recordado Christian Ringnes, empresario y amigo personal del monarca.
Por otro lado, se subraya la dimensión institucional de su legado. Oyvind Eriksen, director de Aker, se ha referido al «factor especial real», una combinación de «calidez, sabiduría, humor y cercanía con la gente» que, según él, generaba confianza y orgullo en cada visita oficial. Petter Stordalen, otro de los empresarios más conocidos de Noruega, lo ha expresado con mayor emoción: «El Rey Harald dejó huella por la forma en que hacía sentir a la gente. Nos hizo sentir como un solo pueblo».
En las redes sociales, los deportistas noruegos recuerdan los momentos vividos junto al Rey Harald. «Siempre estuvo con nosotros, fue uno más del equipo», ha declarado el jugador de la selección nacional Erling Haaland. «Harald representaba lo mejor de Noruega: serenidad, humor y unidad. En el fútbol siempre nos hizo sentir que jugábamos para algo más grande que nosotros mismos», ha destacado por su parte el entrenador Stale Solbakken.
Sucesión del trono
Mientras tanto, se ha puesto en marcha de forma automática el protocolo oficial de sucesión. Haakon Magnus es ahora el nuevo Rey de Noruega, desde el mismo minuto de la muerte de su padre. No necesita proclamación, ceremonia ni aprobación parlamentaria. Ingrid Alexandra se ha conviertido también automáticamente en la nueva heredera al trono, con el título de kronprinsesse, y ambos se han reunido esta mañana con el gabinete de ministros, el primer acto oficial de Haakon y momento clave del tronskifte (cambio de trono). El nuevo Rey ha informado oficialmente de la muerte de su padre y ha comunicado al Gobierno el nombre que elige para su reinado y su lema real, para que proceda a su publicación.
La familia real ha celebrado esta mañana una breve ceremonia privada en la capilla del Palacio, a la espera del funeral de Estado. En los próximos días, el féretro del Rey Harald se colocará en la ‘Rode salong’ del Palacio y las insignias reales serán trasladadas a Oslo para acompañar la capilla ardiente abierta al público, donde cadetes de las tres academias militares harán la guardia de honor.
Una vez concluido el funeral y la procesión de retorno, el nuevo Rey y su familia saldrán al balcón del Palacio Real para saludar al país. Aunque Noruega abolió la coronación en 1908, mantiene la ‘signing’, una ceremonia religiosa de bendición en la catedral de Nidaros.
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