Lindsey Graham , el senador republicano que influyó en la política exterior de Donald Trump para llevarla hacia algunas de sus posiciones más duras, murió este sábado a los 71 años, después de regresar de uno de sus frecuentes viajes a Ucrania. Su equipo atribuyó el fallecimiento a una «enfermedad breve y muy repentina», sin ofrecer más detalles.Para España, Graham había dejado de ser en los últimos meses una figura lejana de la política estadounidense. Se había convertido en una de las voces más insistentes a la hora de reclamar represalias contra el Gobierno de Pedro Sánchez por su negativa a colaborar con la ofensiva contra Irán y por las restricciones impuestas al uso de las bases de Rota y Morón y del espacio aéreo español.El senador pidió trasladar las instalaciones militares estadounidenses a otro país, abrió la puerta a sanciones y quiso convertir a España en ejemplo de lo que, a su juicio, debía ocurrir con los aliados que se beneficiaban de la protección de Estados Unidos sin respaldar sus operaciones. No consideraba la posición de Sánchez una mera discrepancia diplomática, sino un desafío político deliberado a Trump y a la estrategia global de Washington. Graham reclamó castigos desde el Capitolio y volvió a plantear la salida de las fuerzas estadounidenses de las bases españolas.Noticia relacionada general No No Trump promete arrasar Irán si cumple una amenaza de atentado contra él David AlandeteGraham no hablaba desde los márgenes republicanos ni era un verso suelto del partido. Era uno de los senadores con mayor acceso directo a Trump y uno de los políticos que mejor representaban al sector intervencionista del partido. A menudo, sus declaraciones expresaban o anticipaban el estado de ánimo del ala más dura de la Casa Blanca.Su muerte se produjo pocas horas después de regresar de Kiev, donde se había reunido con el presidente Volodímir Zelenski. El viernes anunció que un grupo bipartidista de senadores había alcanzado un acuerdo con la Casa Blanca para impulsar nuevas sanciones contra Rusia. Ucrania fue una de sus últimas grandes causas: defendió durante años el envío de armas y ayuda estadounidense y visitó repetidamente el país desde la invasión rusa.Los servicios de emergencia acudieron el sábado por la noche a su vivienda, cerca del Capitolio, después de recibir un aviso por dolores en el pecho. Los médicos practicaron maniobras de reanimación tras sufrir un paro cardiaco. Fue trasladado al Hospital Universitario George Washington, donde murió. Su oficina no ofreció más detalles sobre la enfermedad.Escaño vacante en el SenadoCuando fallece un senador en EE.UU., el escaño queda vacante de inmediato. La Constitución permite que cada estado decida cómo cubrirlo temporalmente. En Carolina del Sur, el gobernador, el republicano Henry McMaster , puede nombrar a un sustituto hasta que se celebre una elección. El caso de Graham es particular porque murió en pleno año electoral y después de haber ganado las primarias republicanas de junio. Ahora se debe elegir a un sustituto para la candidatura.Nacido en Central, una pequeña localidad de Carolina del Sur, en 1955, Graham perdió a sus padres cuando todavía era muy joven y asumió la responsabilidad de cuidar de su hermana menor. Estudió Derecho en la Universidad de Carolina del Sur y desarrolló una larga carrera como abogado militar. Sirvió en la Fuerza Aérea y en la reserva, donde alcanzó el grado de coronel.Llegó a la Cámara de Representantes en 1995 y fue elegido senador en 2002 para suceder a Strom Thurmond, una de las figuras más veteranas e influyentes del Senado y durante décadas defensor de la segregación racial en el sur. Desde enero de 2003, Graham representó a Carolina del Sur y se convirtió en una presencia constante en los grandes debates sobre seguridad nacional, inmigración, defensa y política exterior.John McCain, su pareja políticaDurante años formó con el senador John McCain una de las parejas políticas más reconocibles de Washington. Ambos defendían una visión internacionalista y militarmente activa del papel de Estados Unidos: apoyo a los aliados, aumento del gasto en defensa y disposición a utilizar la fuerza contra los adversarios. Graham acompañó a McCain en viajes a Irak, Afganistán y otras zonas de conflicto y heredó buena parte de su espacio político después de su muerte en 2018.Irán fue la gran constante de su trayectoria. Graham se opuso al acuerdo nuclear negociado por Barack Obama, reclamó durante años ataques contra las instalaciones nucleares iraníes y defendió la destrucción de las capacidades militares y petroleras de la República Islámica. Para sus críticos, fue el principal agitador de una guerra que Trump había prometido evitar y para sus partidarios, fue uno de los pocos dirigentes dispuestos a asumir las consecuencias de impedir que Teherán obtuviera armas nucleares.Esa influencia resultaba especialmente llamativa por la transformación de su relación con Trump. Durante las primarias republicanas de 2016, Graham lo llamó «idiota», «racista» y uno de los candidatos más perjudiciales en la historia del partido. Presentó su propia candidatura presidencial, pero la retiró antes de que comenzaran las votaciones. Después apoyó a Jeb Bush, respaldó a Ted Cruz y terminó votando por el independiente Evan McMullin.Una vez que Trump llegó a la Casa Blanca, Graham pasó de adversario a admirador y aliado. Jugó al golf con el presidente, lo defendió durante sus procesos de impeachment y se convirtió en uno de sus interlocutores habituales en el Senado. Todo ello mientras Trump atacaba repetidamente la memoria de McCain, candidato republicano a la presidencia en 2008 y fallecido en 2018.La proximidad de Graham con Trump descon certó a antiguos colaboradores de McCain, pero le permitió conservar influencia sobre la política exterior y empujar al presidente hacia posiciones más duras respecto a Irán, Rusia y otros adversarios.Como presidente del Comité Judicial durante el primer mandato de Trump, desempeñó además un papel central en la transformación conservadora de los tribunales federales. Dirigió la confirmación de la magistrada Amy Coney Barrett para el Tribunal Supremo en octubre de 2020, apenas tres semanas antes de las elecciones presidenciales, y aceleró la aprobación de decenas de jueces designados por Trump.Después del asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021, Graham pareció romper definitivamente con Trump. «Trump y yo hemos tenido un viaje increíble. Odio que termine así. Todo lo que puedo decir es: ya he tenido suficiente», declaró entonces desde el Senado. Pero aquella ruptura duró poco. En cuestión de semanas volvió a acercarse al expresidente, lo defendió durante el segundo proceso de destitución por impeachment y recuperó su papel como uno de sus principales aliados en el Capitolo.Su lealtad nunca fue completamente ideológica. Fue una alianza política basada en la influencia mutua y en la convicción de Graham de que Trump era el único dirigente republicano capaz de aplicar la política exterior que él llevaba décadas defendiendo.«Gran patriota americano»En el momento de su muerte presidía el Comité de Presupuesto del Senado y el subcomité encargado del gasto exterior. Era también una figura relevante del Comité de Relaciones Exteriores y se presentaba a la reelección para obtener un quinto mandato. Su fallecimiento reduce provisionalmente la mayoría republicana de 53 a 52 senadores, aunque el gobernador de Carolina del Sur, el republicano Henry McMaster, puede nombrar inmediatamente a un sustituto.Trump lo despidió en redes como un «gran patriota americano» y uno de los mejores senadores que había conocido. También llegaron mensajes de Zelenski y del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, dos dirigentes que encontraron en Graham a uno de sus defensores más constantes en Washington.Graham nunca se casó ni tuvo hijos. Durante años fue objeto de preguntas y especulaciones públicas sobre su vida privada, a las que respondió en ocasiones con humor. Durante su fallida campaña presidencial bromeó con que, si llegaba a la Casa Blanca, tendría una «primera dama rotatoria».
Lindsey Graham, el senador republicano que influyó en la política exterior de Donald Trump para llevarla hacia algunas de sus posiciones más duras, murió este sábado a los 71 años, después de regresar de uno de sus frecuentes viajes a Ucrania. Su equipo atribuyó … el fallecimiento a una «enfermedad breve y muy repentina», sin ofrecer más detalles.
Para España, Graham había dejado de ser en los últimos meses una figura lejana de la política estadounidense. Se había convertido en una de las voces más insistentes a la hora de reclamar represalias contra el Gobierno de Pedro Sánchez por su negativa a colaborar con la ofensiva contra Irán y por las restricciones impuestas al uso de las bases de Rota y Morón y del espacio aéreo español.
El senador pidió trasladar las instalaciones militares estadounidenses a otro país, abrió la puerta a sanciones y quiso convertir a España en ejemplo de lo que, a su juicio, debía ocurrir con los aliados que se beneficiaban de la protección de Estados Unidos sin respaldar sus operaciones. No consideraba la posición de Sánchez una mera discrepancia diplomática, sino un desafío político deliberado a Trump y a la estrategia global de Washington. Graham reclamó castigos desde el Capitolio y volvió a plantear la salida de las fuerzas estadounidenses de las bases españolas.
Noticia relacionada
Graham no hablaba desde los márgenes republicanos ni era un verso suelto del partido. Era uno de los senadores con mayor acceso directo a Trump y uno de los políticos que mejor representaban al sector intervencionista del partido. A menudo, sus declaraciones expresaban o anticipaban el estado de ánimo del ala más dura de la Casa Blanca.
Su muerte se produjo pocas horas después de regresar de Kiev, donde se había reunido con el presidente Volodímir Zelenski. El viernes anunció que un grupo bipartidista de senadores había alcanzado un acuerdo con la Casa Blanca para impulsar nuevas sanciones contra Rusia. Ucrania fue una de sus últimas grandes causas: defendió durante años el envío de armas y ayuda estadounidense y visitó repetidamente el país desde la invasión rusa.
Los servicios de emergencia acudieron el sábado por la noche a su vivienda, cerca del Capitolio, después de recibir un aviso por dolores en el pecho. Los médicos practicaron maniobras de reanimación tras sufrir un paro cardiaco. Fue trasladado al Hospital Universitario George Washington, donde murió. Su oficina no ofreció más detalles sobre la enfermedad.
Escaño vacante en el Senado
Cuando fallece un senador en EE.UU., el escaño queda vacante de inmediato. La Constitución permite que cada estado decida cómo cubrirlo temporalmente. En Carolina del Sur, el gobernador, el republicano Henry McMaster, puede nombrar a un sustituto hasta que se celebre una elección. El caso de Graham es particular porque murió en pleno año electoral y después de haber ganado las primarias republicanas de junio. Ahora se debe elegir a un sustituto para la candidatura.
Nacido en Central, una pequeña localidad de Carolina del Sur, en 1955, Graham perdió a sus padres cuando todavía era muy joven y asumió la responsabilidad de cuidar de su hermana menor. Estudió Derecho en la Universidad de Carolina del Sur y desarrolló una larga carrera como abogado militar. Sirvió en la Fuerza Aérea y en la reserva, donde alcanzó el grado de coronel.
Llegó a la Cámara de Representantes en 1995 y fue elegido senador en 2002 para suceder a Strom Thurmond, una de las figuras más veteranas e influyentes del Senado y durante décadas defensor de la segregación racial en el sur. Desde enero de 2003, Graham representó a Carolina del Sur y se convirtió en una presencia constante en los grandes debates sobre seguridad nacional, inmigración, defensa y política exterior.
John McCain, su pareja política
Durante años formó con el senador John McCain una de las parejas políticas más reconocibles de Washington. Ambos defendían una visión internacionalista y militarmente activa del papel de Estados Unidos: apoyo a los aliados, aumento del gasto en defensa y disposición a utilizar la fuerza contra los adversarios. Graham acompañó a McCain en viajes a Irak, Afganistán y otras zonas de conflicto y heredó buena parte de su espacio político después de su muerte en 2018.
Irán fue la gran constante de su trayectoria. Graham se opuso al acuerdo nuclear negociado por Barack Obama, reclamó durante años ataques contra las instalaciones nucleares iraníes y defendió la destrucción de las capacidades militares y petroleras de la República Islámica. Para sus críticos, fue el principal agitador de una guerra que Trump había prometido evitar y para sus partidarios, fue uno de los pocos dirigentes dispuestos a asumir las consecuencias de impedir que Teherán obtuviera armas nucleares.
Esa influencia resultaba especialmente llamativa por la transformación de su relación con Trump. Durante las primarias republicanas de 2016, Graham lo llamó «idiota», «racista» y uno de los candidatos más perjudiciales en la historia del partido. Presentó su propia candidatura presidencial, pero la retiró antes de que comenzaran las votaciones. Después apoyó a Jeb Bush, respaldó a Ted Cruz y terminó votando por el independiente Evan McMullin.
Una vez que Trump llegó a la Casa Blanca, Graham pasó de adversario a admirador y aliado. Jugó al golf con el presidente, lo defendió durante sus procesos de impeachment y se convirtió en uno de sus interlocutores habituales en el Senado. Todo ello mientras Trump atacaba repetidamente la memoria de McCain, candidato republicano a la presidencia en 2008 y fallecido en 2018.
La proximidad de Graham con Trump descon certó a antiguos colaboradores de McCain, pero le permitió conservar influencia sobre la política exterior y empujar al presidente hacia posiciones más duras respecto a Irán, Rusia y otros adversarios.
Como presidente del Comité Judicial durante el primer mandato de Trump, desempeñó además un papel central en la transformación conservadora de los tribunales federales. Dirigió la confirmación de la magistrada Amy Coney Barrett para el Tribunal Supremo en octubre de 2020, apenas tres semanas antes de las elecciones presidenciales, y aceleró la aprobación de decenas de jueces designados por Trump.
Después del asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021, Graham pareció romper definitivamente con Trump. «Trump y yo hemos tenido un viaje increíble. Odio que termine así. Todo lo que puedo decir es: ya he tenido suficiente», declaró entonces desde el Senado. Pero aquella ruptura duró poco. En cuestión de semanas volvió a acercarse al expresidente, lo defendió durante el segundo proceso de destitución por impeachment y recuperó su papel como uno de sus principales aliados en el Capitolo.
Su lealtad nunca fue completamente ideológica. Fue una alianza política basada en la influencia mutua y en la convicción de Graham de que Trump era el único dirigente republicano capaz de aplicar la política exterior que él llevaba décadas defendiendo.
«Gran patriota americano»
En el momento de su muerte presidía el Comité de Presupuesto del Senado y el subcomité encargado del gasto exterior. Era también una figura relevante del Comité de Relaciones Exteriores y se presentaba a la reelección para obtener un quinto mandato. Su fallecimiento reduce provisionalmente la mayoría republicana de 53 a 52 senadores, aunque el gobernador de Carolina del Sur, el republicano Henry McMaster, puede nombrar inmediatamente a un sustituto.
Trump lo despidió en redes como un «gran patriota americano» y uno de los mejores senadores que había conocido. También llegaron mensajes de Zelenski y del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, dos dirigentes que encontraron en Graham a uno de sus defensores más constantes en Washington.
Graham nunca se casó ni tuvo hijos. Durante años fue objeto de preguntas y especulaciones públicas sobre su vida privada, a las que respondió en ocasiones con humor. Durante su fallida campaña presidencial bromeó con que, si llegaba a la Casa Blanca, tendría una «primera dama rotatoria».
RSS de noticias de internacional

