Todos los iraníes conocen a Mojtaba Jamenei, pero muy pocos han escuchado unas palabras del nuevo Líder Supremo de la república islámica. Ni sermones en las oraciones del viernes, ni intervenciones públicas de ningún tipo, el segundo hijo de Alí Jamenei se hace con el control religioso, político y militar de la república islámica siendo un desconocido. La población solo le conoce por el enorme peso de su apellido y por verle en ceremonias oficiales, pero siempre en segunda fila. Una elección pragmática en tiempos de guerra para confiar en una persona que conoce bien las entrañas del sistema porque pasó los últimos años a la sombra de su todopoderoso padre.Nacido en la ciudad santa de Mashad, al este del país, en 1969 es hijo y nieto de clérigos. Creció en un ambiente religioso y revolucionario y siendo muy joven, según los medios iraníes, participó como voluntario en el batallón Habib en guerra entre Irán y Irak. Décadas después, varios de sus compañeros de batalla ocupan cargos importantes en el régimen, pero él nunca ha desempeñado labores oficiales, ha mantenido un bajo perfil y se ha dedicado a las clases de jurisprudencia islámica en el seminario de Qom, al sur de Teherán.Noticia relacionada general No No Por qué Donald Trump ha apostado por Irán The EconomistSu esposa era Zahra Haddad-Adel, hija de Gholam-Ali Haddad-Adel, expresidente del Parlamento iraní y uno de los rostros de peso en el sector conservador del país, y falleció en el bombardeo del sábado en la operación israelí para asesinar a Alí Jamenei. El nuevo líder se salvó porque en ese momento no se encontraba en el complejo. Tiene tres hijos, aunque no hay apenas información sobre ellos.El sector ultraconservador del régimen recibe con buenos ojos la elección y la Guardia Revolucionaria no tardó en jurarle lealtad. La corriente reformista, sin embargo, ve cómo se le escapa la oportunidad de dar un giro en la estrategia del país. Hassan Rohani, expresidente moderado, cuestionó si una elección por parte de la Asamblea de Expertos era una distracción en un momento en el que era esencial mantener la unidad nacional.Rohani defendió que cualquier anuncio «debería hacerse en un momento apropiado que no perjudique la concentración del público en la defensa sagrada». Los clérigos del órgano responsable de elegir al Líder pensaron de otra forma y apostaron por la elección bajo las bombas para mostrar al mundo que el sistema sigue funcionando y eligieron a Jamenei en un mensaje directo a Donald Trump, que lo tildó de candidato «inaceptable» .A sus 56 años, Jamenei inicia un mandato en el punto de mira de Israel y Estados Unidos. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, le recibió con un mensaje en X en el que recordó que «cualquier líder elegido por el régimen terrorista iraní para seguir encabezando el plan de destrucción de Israel, amenazar a Estados Unidos, al mundo libre y a los países de la región, y reprimir al pueblo iraní, será un objetivo seguro de asesinato, sin importar su nombre ni dónde se esconda». Cambia el líder, la guerra sigue.
Todos los iraníes conocen a Mojtaba Jamenei, pero muy pocos han escuchado unas palabras del nuevo Líder Supremo de la república islámica. Ni sermones en las oraciones del viernes, ni intervenciones públicas de ningún tipo, el segundo hijo de Alí Jamenei se hace con … el control religioso, político y militar de la república islámica siendo un desconocido.
La población solo le conoce por el enorme peso de su apellido y por verle en ceremonias oficiales, pero siempre en segunda fila. Una elección pragmática en tiempos de guerra para confiar en una persona que conoce bien las entrañas del sistema porque pasó los últimos años a la sombra de su todopoderoso padre.
Nacido en la ciudad santa de Mashad, al este del país, en 1969 es hijo y nieto de clérigos. Creció en un ambiente religioso y revolucionario y siendo muy joven, según los medios iraníes, participó como voluntario en el batallón Habib en guerra entre Irán y Irak. Décadas después, varios de sus compañeros de batalla ocupan cargos importantes en el régimen, pero él nunca ha desempeñado labores oficiales, ha mantenido un bajo perfil y se ha dedicado a las clases de jurisprudencia islámica en el seminario de Qom, al sur de Teherán.
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Su esposa era Zahra Haddad-Adel, hija de Gholam-Ali Haddad-Adel, expresidente del Parlamento iraní y uno de los rostros de peso en el sector conservador del país, y falleció en el bombardeo del sábado en la operación israelí para asesinar a Alí Jamenei. El nuevo líder se salvó porque en ese momento no se encontraba en el complejo. Tiene tres hijos, aunque no hay apenas información sobre ellos.
El sector ultraconservador del régimen recibe con buenos ojos la elección y la Guardia Revolucionaria no tardó en jurarle lealtad. La corriente reformista, sin embargo, ve cómo se le escapa la oportunidad de dar un giro en la estrategia del país. Hassan Rohani, expresidente moderado, cuestionó si una elección por parte de la Asamblea de Expertos era una distracción en un momento en el que era esencial mantener la unidad nacional.
Rohani defendió que cualquier anuncio «debería hacerse en un momento apropiado que no perjudique la concentración del público en la defensa sagrada». Los clérigos del órgano responsable de elegir al Líder pensaron de otra forma y apostaron por la elección bajo las bombas para mostrar al mundo que el sistema sigue funcionando y eligieron a Jamenei en un mensaje directo a Donald Trump, que lo tildó de candidato «inaceptable».
A sus 56 años, Jamenei inicia un mandato en el punto de mira de Israel y Estados Unidos. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, le recibió con un mensaje en X en el que recordó que «cualquier líder elegido por el régimen terrorista iraní para seguir encabezando el plan de destrucción de Israel, amenazar a Estados Unidos, al mundo libre y a los países de la región, y reprimir al pueblo iraní, será un objetivo seguro de asesinato, sin importar su nombre ni dónde se esconda». Cambia el líder, la guerra sigue.
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