«Me apuntaron a la cabeza para simular una ejecución», denuncia el preso político cubano Alexander Díaz Rodríguez

«Estando desnudo me apuntaron a la cabeza con una pistola, simulando una ejecución, y dispararon. Ahí fue cuando me di cuenta de que el arma no tenía balas», relata a ABC el ex prisionero político cubano Alexander Díaz Rodríguez.El activista, de 45 años, fue detenido el pasado martes por la Seguridad del Estado cubana en La Habana para impedirle asistir a la conmemoración del 4 de julio, que tuvo lugar el jueves en la residencia del jefe de misión de Estados Unidos en Cuba, Mike Hammer . Díaz Rodríguez relató que el lunes había asistido a una citación de la Seguridad del Estado en la capital, a unos 70 kilómetros de la provincia de Artemisa, lugar donde reside. Los oficiales de la Policía le hicieron firmar un compromiso de que se «portaría bien» a cambio de permitirle tramitar su pasaporte y su salida del país.Noticia relacionada general No No EE.UU. aprovecha la ayuda del terremoto para montar un puesto de avanzada militar en Venezuela Jorge Benezra«Como vivo lejos, me quedé en La Habana para poder asistir a la conmemoración del 4 de julio, pero la Seguridad del Estado se enteró de esto y me fueron a buscar donde me estaba quedando. Me empujaron, me maltrataron, me pusieron las esposas apretadas y me golpearon», narró. Según el testimonio, varios oficiales de la Policía política vestidos de civil lo condujeron a un lugar inhóspito y oscuro, cerca de la autopista nacional. Al mismo lugar llevaron luego al disidente José Elías González. «Allí nos patearon, nos obligaron a desnudarnos, nos tiraron encima de un hormiguero, nos apuntaron a la cabeza con sus pistolas y dispararon. Fue entonces cuando nos dimos cuenta de que no tenían balas», recordó. «Nos patearon, nos obligaron a desnudarnos, nos apuntaron a la cabeza con sus pistolas y dispararon. Fue entonces cuando nos dimos cuenta de que no tenían balas» Alexander Díaz fue excarcelado en abril tras cumplir una condena de cinco años por participar en las protestas del 11 de julio de 2021 (11J). Su testimonio en exclusiva para ABC fue escalofriante por todas las torturas que narró y, fundamentalmente, por el depauperado estado físico: su delgadez extrema se parecía a la de un judío que acababa de salir de un campo de concentración nazi .Según relató, en la cárcel estuvo en muchas celdas de castigo, sufrió palizas en las que le partieron las costillas y los dientes, le negaron asistencia médica, fue sometido a frío extremo y a hambre. «Una vez me dejaron toda la noche esposado con las manos hacia arriba», afirmó.Sin embargo, asegura que el simulacro de ejecución ha sido la peor experiencia por la que ha atravesado. «No pensaba ni remotamente que este tipo de tortura existía en Cuba, es algo que nunca se me va a olvidar. No quiero que quede impune», declaró.«No pensaba ni remotamente que este tipo de tortura existía en Cuba, es algo que nunca se me va a olvidar. No quiero que quede impune»El ex prisionero político permaneció dos días arbitrariamente detenido en La Habana. Sus amigos desconocían su paradero. En la noche del jueves, los agentes lo soltaron en una calle oscura de La Habana, sin comunicación y sin dinero para regresar a su casa. Varios periodistas independientes y activistas fueron detenidos, sitiados en sus viviendas o citados e interrogados por la Seguridad del Estado para impedirles la asistencia a la conmemoración del Día de la Independencia de Estados Unidos, en medio de la tensión creciente entre ambas naciones.Hace dos semanas, el opositor Manuel Cuesta Morúa, presidente del Consejo para la Transición Democrática de Cuba, sufrió una tortura similar a la de Alexander: desde una carretera intransitable, simularon su ejecución y lo amenazaron de muerte en caso de que Estados Unidos ataque a Cuba. Según Cuesta Morúa, así de claro se lo dijeron los sicarios: «Tenemos la orden de matarlos (a los opositores) si Estados Unidos invade Cuba. Yo soy quien te dará el disparo. Así que reza por que los americanos no vengan».   

«Estando desnudo me apuntaron a la cabeza con una pistola, simulando una ejecución, y dispararon. Ahí fue cuando me di cuenta de que el arma no tenía balas», relata a ABC el ex prisionero político cubano Alexander Díaz Rodríguez.

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