Este mismo fin de semana, en la Fira de Barcelona, más de 15.000 atletas, motivados, musculosos y sin camiseta, se dedicaron a explorar sus límites físicos corriendo ocho kilómetros en total, parando de estación en estación, a cada cual más dura e impronunciable. Primero SkiErg, después Sled Push, Sled Pull, Burpee Broad Jumps, Rowing, Farmers Carry, Sanbag Lunges y, para acabar, Wall Balls… Todo junto, completado en algo más de una hora por los mortales, se llama Hyrox y es el deporte de moda. Y en España, la reina se llama Manuela García: «Sí, es esto es una bestialidad».
La almeriense, que en unos días luchará por el trono Mundial en Estocolmo, explica el auge del deporte de moda. La especialidad combina fuerza y carrera: «Las piernas arden»
Este mismo fin de semana, en la Fira de Barcelona, más de 15.000 atletas, motivados, musculosos y sin camiseta, se dedicaron a explorar sus límites físicos corriendo ocho kilómetros en total, parando de estación en estación, a cada cual más dura e impronunciable. Primero SkiErg, después Sled Push, Sled Pull, Burpee Broad Jumps, Rowing, Farmers Carry, Sanbag Lunges y, para acabar, Wall Balls… Todo junto, completado en algo más de una hora por los mortales, se llama Hyrox y es el deporte de moda. Y en España, la reina se llama Manuela García: «Sí, es esto es una bestialidad».
En el VAM Box de Móstoles, Manuela recibe a EL MUNDO entre ruedas de tractor, cuerdas agarradas al techo, pesas que se llaman Kettlebell y música atronadora. En unas semanas (a partir del 7 de junio) afrontará la final del Mundial en Estocolmo y apura sus jornadas de entrenamiento, siempre dobles. «Me levanto antes de las ocho, desayuno lo típico: claras de huevo, arroz… Depende de lo que toque, de 11 a una hacemos la primera sesión, más de gimnasio. Descanso a mediodía y a la tarde salgo a correr, no más de una hora. La carrera en Hyrox sí que es súper importante. En total, unas 10 horas semanales», explica la almeriense de 28 años.
Como para la mayoría de practicantes, puro boom, el Hyrox para ella no deja de ser una novedad. Básicamente, supone adentrar en la competición a los adictos al gimnasio. Un exitoso invento que surgió en 2017 en Alemania, de la mano del campeón olímpico de hockey hierba Moritz Fürste y dos ex directivos, de Audi (Michael Trautmann) y de Ironman (Christian Toetzke). Crearon un entrenamiento híbrido, entre el crossfit y el running. «Hay muchos triatletas que están viniendo y gente desde el maratón, que pensarías que quizá no se le da tan bien por el componente de fuerza que tiene», aclara Manuela, que también dirige su propio grupo de entrenamiento -es licenciada en Ciencias del Deporte por la Universidad Europea, donde también completó un Máster en entrenamiento y nutrición-, la base económica para poder ser profesional.
Lo suyo con el Hyrox fue un flechazo. «Me quedé prendada», recuerda con una sonrisa. De niña, en Vera, practico cada deporte que se le ponía por delante, alentada por sus padres. «Siempre tuve facilidad y cierta habilidad, incluso para destacar entre niños», recuerda de su paso por atletismo, natación, equitación y hasta baloncesto. Y después llegó la halterofilia (ganó algún campeonato madrileño) y, más intenso, el CrossFit. «Lo intenté con todas mis ganas, pero realmente yo no tenía las capacidades como para la élite. Fue un proceso psicológico también, de aceptar que nunca alcanzaría el nivel que me gustaría sin dejar de tener una relación sana con el deporte. Y apareció el Hyrox, me abrazó», relata con entusiasmo quien no tardaría en convertirse en referencia mundial.
Este mismo viernes rebajó en Barcelona su marca, que es récord de España (1:01:02). Llegó a estar entre las 15 mejores del mundo, el Elite 15, adonde trata de volver (no está lejos) para poder disputar la gran final del Mundial de Estocolmo. Sí lo consiguió en la modalidad por parejas, junto a la alemana Seka Arning.
García presume de poder vivir del Hyrox, gracias también al apoyo de patrocinadores como Weider o Nike. E imagina con ser algún día olímpica: «Me encantaría. Menudo sueño». No parece algo inalcanzable, pues hay indicios que apuntan al progresivo acercamiento de la disciplina a los Juegos. Hace unos meses, fue incluida en la Federación Española de Triatlón una modalidad llamada Hyatlón. Además, la propia competición ha cambiado sus reglas: para el 2027 Manuela no podrá correr con su pareja alemana pues se competirá por nacionalidades. «Por suerte, la chica que es la segunda mejor marca de España, que es Mónica Ferrer, tiene una hora y tres minutos. Hemos hablado de entrenar juntas, me motiva».
Más allá de la elite, el atractivo del Hyrox reside en la respuesta social que ha tenido. Las inscripciones a los grupos de edad, a 125 euros las individuales, vuelan. Y se multiplican las pruebas (Lisboa y Tenerife han sido de las últimas en sumarse al calendario): se calcula que, en el conjunto de la temporada, de julio a julio, el número de inscritos en España se acercará a los 100.000 participantes. En países con todavía más arraigo, como Gran Bretaña, Londres congregó en diciembre 40.000 atletas compitiendo. «Principalmente es que te hace sentir capaz», explica Manuela sobre una «combinación de ejercicios que resulta adictiva». «La complejidad técnica no es alta. Sí tiene un componente de resistencia, de mantener un ritmo sostenible durante un periodo largo. Puedes entrenarlo casi en cualquier sitio y tienes un montón de opciones a la hora de competir. Y luego está la parte de los viajes, el atractivo de las sedes. Las localizaciones son chulísimas, te hacen sentir una atleta», relata.
Manuela no reniega de la dureza de su disciplina, de cómo las piernas arden tras los burpees o en la transición del trineo a la carrera y de cómo la fatiga hace mella en esos ocho kilómetros, troceados de uno en uno, que ella es capaz de correr a ritmos de 3:50. Y de la exigencia mental que ella compara con el tenis por la «capacidad de recomponerse cuando las cosas se ponen difíciles».
Como todo buen deporte, el Hyrox -que reparte suculentos premios económicos de hasta 15.000 dólares entre los ganadores en su circuito de Majors- empieza a tener sus propias polémicas, en torno a las penalizaciones de los jueces. Por ejemplo, a la hora de tener los pies paralelos en el salto del burpee: tras el aviso pueden llegar los 15 segundos de sanción.
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