Luis de la Fuente, un amante de los huevos con patatas que busca refugio en la fe y le apasiona Julio Iglesias

A Luis de la Fuente (65) de tanto en tanto le gusta darse un baño de nostalgia para recordar sus orígenes y que el éxito no se le suba a la cabeza. «Mi padre (Alberto) fue marino mercante durante 40 años. Fue la parte más dura de mi infancia porque no tuvimos tiempo de disfrutarlo. Estaba 11 meses al año fuera de casa y, a veces, hasta 17 meses consecutivos», confiesa.

 Nacido en Haro (La Rioja), está casado con una sevillana con la que tiene tres hijos. El mediano, Alberto, trabaja con él. Debutó profesionalmente en 1980 y colgó las botas en 1994.  

A Luis de la Fuente (65) de tanto en tanto le gusta darse un baño de nostalgia para recordar sus orígenes y que el éxito no se le suba a la cabeza. «Mi padre (Alberto) fue marino mercante durante 40 años. Fue la parte más dura de mi infancia porque no tuvimos tiempo de disfrutarlo. Estaba 11 meses al año fuera de casa y, a veces, hasta 17 meses consecutivos», confiesa.

Junto a sus cuatro hermanos estuvo al cuidado en todo momento de su madre, Berta Castillo, a quien cariñosamente llamaban ‘la Berti’, una mujer muy popular en Haro (La Rioja) ya que era la dueña de la mercería El Sol en la plaza más grande de la localidad. El mundo de Luis giró en torno a una familia matriarcal ya que su abuela y una tía echaban una mano en la intendencia.

Desde pequeño a Luis le ha gustado el sentimiento de comunidad. Jugaba mucho en la calle con su cuadrilla, sobre todo, al fútbol, se iba al monte a pasear y a hacer de las suyas, por lo que cuando llegaba tarde a casa, como solía ser habitual en aquella época, su madre le esperaba con la zapatilla en alto.

«Vivíamos mucho en la calle, estábamos con los amigos; era tal la dependencia de ellos que subíamos a montes y hasta que no subía el último no se movía nadie de allí», relató en el pódcast de El Mago More. Sus primeros pasos profesionales como defensa los dio en el Haro Deportivo, pero a los 15 años le fichó el Athletic Club, con el que ganó dos Ligas, una Copa del Rey y una Supercopa de España en su primera etapa.

Que debutara en Primera División en 1980 con el equipo vasco le hizo mucha ilusión ya que, de pequeño, cuando su trabajo lo permitía, acudía con su padre a San Mamés para disfrutar de los partidos. En el Bilbao estuvo siete temporadas hasta 1987, luego se fue al Sevilla FC (1987-1991), Athletic Club (1991-1993) y, por último, al Deportivo Alavés (1993-1994).

Tres años después de colgar las botas empezó como entrenador y, desde el 2013 ha estado vinculado con la selección española con la que se convirtió en el primer técnico en la historia de nuestro fútbol en ganar la Eurocopa en tres categorías diferentes como la sub-19, la sub-21 y la absoluta. El colofón de su carrera ha sido, obviamente, el Mundial 2026.

De la Fuente siempre ha tenido claro que su vida privada estaba fuera del terreno de juego. Los pocos datos que se conocen afirman que lleva casado más de tres décadas con una mujer de Camas (Sevilla) -entre cuyos ilustres habitantes figura Curro Romero, el Faraón de Camas- y tiene tres hijos, de los que solo se conoce el nombre del mediano, Alberto, que ejerce como analista y técnico asistente de La Roja. Su novia se llama Pilar, pero se desconocen más datos.

Una de las grandes pasiones de Luis es volver a Haro, donde aún conserva a parte de su familia y, sobre todo, a aquellos amigos de la infancia con los que aprendió los valores de vivir en equipo. Algo que ha sabido transmitir en los últimos años a la Selección Española. El campo de fútbol del lugar que le vio nacer lleva su nombre.

En su tiempo libre, al entrenador le encantan los karaokes. A sus jugadores les vuelve loco cuando le da por cantar algunos de los temas de Julio Iglesias, a quien adora desde que era joven. También le gusta leer y Sylvester Stallone, por encima de todo en su papel de Rocky.

De puertas para adentro es un hombre muy sencillo. Tal y como confesó a The Guardian, le vuelven loco los huevos fritos con patatas, defiende con gusto su pasión por el mundo taurino y desde que dejó el fútbol activo mantiene a rajatabla una dura rutina de ejercicios para seguir en forma.

También se considera un hombre profundamente católico y practicante. Reza varias veces al día, pero no para pedir premios ni victorias. En su cuenta de Instagram escribió: «La fe da mucha fortaleza, seguridad y me ha permitido ser la persona que soy». Su ciudad favorita es Roma.

 LOC (La Otra Crónica). Noticias del corazón

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