El turismo de Estados Unidos ha perdido en los dos últimos años cerca de un millón de visitantes procedentes de Europa, que han optado por otros destinos como Canadá, Asia o Sudamérica. Además, en sentido contrario, aumenta el número de estadounidenses que viajan al Viejo Continente.
Debido a este demoledor dato, compañías como United, American y Delta han ampliado sus rutas hacia Europa mientras algunas aerolíneas europeas comienzan a cancelar conexiones
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El turismo de Estados Unidos ha perdido en los dos últimos años cerca de un millón de visitantes procedentes de Europa, que han optado por otros destinos como Canadá, Asia o Sudamérica. Además, en sentido contrario, aumenta el número de estadounidenses que viajan al Viejo Continente.
Los datos preliminares de las aduanas estadounidenses y de la International Trade Administration muestran que entre enero y agosto de 2026 6,3 millones de residentes de Europa viajaron a Estados Unidos por turismo, frente a los casi 7,1 millones del mismo periodo de 2025 y los 7,3 millones de 2024. Son 936.000 visitantes menos que hace dos años. El descenso es especialmente acusado entre daneses (-30,5%), suizos (-20,4%) y alemanes (-19,2%).
El retroceso responde a varios factores. A las dudas relacionadas con las políticas de entrada en Estados Unidos se suman el encarecimiento de los viajes y el alojamiento, las distintas crisis internacionales y el temor a una recesión global. Los precios de los hoteles han alcanzado además niveles especialmente elevados, en parte por la celebración del Mundial de fútbol.
Según el análisis, la caída del turismo europeo supone unos 1.500 millones de dólares menos de gasto en alojamiento, alimentación, transporte, compras y museos durante los ocho primeros meses del año. Si se incluyen los vuelos, la pérdida de ingresos ronda los 2.300 millones.
Mientras tanto, el flujo viaja en la dirección contraria: más de 10,7 millones de estadounidenses visitaron Europa durante el primer semestre de 2026, un 2,2% más que en el mismo periodo del año anterior. Esta evolución está teniendo un impacto desigual en las aerolíneas. Las compañías europeas se ven más expuestas al descenso de sus pasajeros procedentes del continente, mientras que las estadounidenses mantienen una mayor estabilidad porque alrededor del 80% de sus viajeros transatlánticos tienen Estados Unidos como punto de origen. De ahí que compañías como United, American y Delta hayan ampliado sus rutas hacia Europa mientras algunas aerolíneas europeas comienzan a cancelar conexiones.
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