Los jefes de las patronales de Madrid y Cataluña piden más poder a Garamendi en la nueva cúpula de la CEOE

Antonio Garamendi será reelegido presidente de la CEOE este jueves. Sin rival en las elecciones, el vasco será proclamado por aclamación. Arrancará su tercer mandato al frente de la patronal española y lo hará con un equipo más cohesionado que nunca. Los empresarios se han recuperado del cisma que sufrieron hace apenas un año y medio por el convulso proceso electoral de Cepyme y han hecho frente común con un respaldo nítido y prácticamente unánime a su presidente. Ahora toca rearmar los equipos para encarar la nueva etapa, que estará marcada por un complejo escenario político y económico, y los líderes de las principales organizaciones territoriales ya han movido ficha para ganar poder en el nuevo organigrama.

 El presidente de CEIM, Miguel Garrido, y el de Foment del Treball, Josep Sánchez Llibre, condicionaron su apoyo a ganar peso en la patronal  

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Antonio Garamendi será reelegido presidente de la CEOE este jueves. Sin rival en las elecciones, el vasco será proclamado por aclamación. Arrancará su tercer mandato al frente de la patronal española y lo hará con un equipo más cohesionado que nunca. Los empresarios se han recuperado del cisma que sufrieron hace apenas un año y medio por el convulso proceso electoral de Cepyme y han hecho frente común con un respaldo nítido y prácticamente unánime a su presidente. Ahora toca rearmar los equipos para encarar la nueva etapa, que estará marcada por un complejo escenario político y económico, y los líderes de las principales organizaciones territoriales ya han movido ficha para ganar poder en el nuevo organigrama.

La apuesta de los socios de CEOE es de continuidad. Si bien algunos de los representantes del empresariado patrio con más peso en la confederación han pedido algunos cambios. Según ha podido saber EL MUNDO, al menos dos dirigentes territoriales han negociado con Garamendi un nuevo estatus. Se trata de Miguel Garrido, presidente de la patronal madrileña CEIM, y de Josep Sánchez Llibre, presidente de la catalana Foment del Treball. Ambos han mantenido conversaciones sobre su papel en la estructura de la organización y sobre la necesidad de reforzar su presencia en la cúpula con más poder.

No se espera que se produzcan grandes modificaciones en la estructura organizativa, donde en este momento hay hasta 11 vicepresidencias. Pero estas conversaciones sí han derivado en el compromiso de Garamendi de otorgar más poder a Madrid y Cataluña y eso se plasmará, al menos, en nuevas funciones para sus presidentes. Fuentes al tanto de las negociaciones aseguran que tanto Garrido como Sánchez Llibre condicionaron su apoyo a la candidatura de Garamendi, precisamente, a obtener más poder para sus territorios en el seno de la patronal nacional. Es decir, que las conversaciones se dieron a principios de julio, antes de que CEIM y Foment anunciasen públicamente que votarían a favor de la reelección, pero los detalles se han pulido en los últimos días.

Garrido es ya vicepresidente primero de la CEOE. De hecho, fue en las anteriores elecciones cuando Garamendi ascendió al líder de los empresarios madrileños. En un movimiento estratégico, creó la vicepresidencia primera y colocó a Garrido al frente, después de que Sánchez Llibre promoviese una candidatura alternativa para apartarle de la presidencia. Premió al primero y castigó al segundo, a quien también arrebató las relaciones con las Cortes. El resto de su planteamiento fue bastante continuista y para este tercer mandato seguirá una estrategia similar, según las fuentes consultadas. Si bien se esperan algunos cambios.

El presidente madrileño ha pedido más poder. Los empresarios de la capital quieren intensificar su influencia en la organización y el propio Garrido aspira a un papel determinante en la cadena de mando. Ninguno de los protagonistas de estas negociaciones confirma ni desmiente las conversaciones, pero fuentes conocedoras del contenido avanzan que Garamendi se ha comprometido a conceder una mayor participación del presidente de CEIM tanto en la toma de decisiones como en la representación institucional. «Está por ver cómo se plasma eso en el organigrama», indican desde la cúpula de la CEOE.

Por su parte, Sánchez Llibre habría pedido recuperar las relaciones con las Cortes, siempre según las citadas fuentes. Hay que recordar que cuando Garamendi le arrebató esa función creó una Comisión específica que le otorgó al entonces presidente de la patronal valenciana, Salvador Navarro, y tiempo después Foment abrió su propia oficina de lobby en Madrid, junto al Congreso de los Diputados. Con todo, a nadie se le escapa que Sánchez Llibre ha seguido ejerciendo estas relaciones en la sombra, tanto en nombre de los empresarios catalanes como de la CEOE. De hecho, sus contactos con Junts han sido claves para frenar leyes como la reducción de la jornada laboral con los votos de los independentistas catalanes.

Así, el catalán ha pasado de ser relegado en el equipo directivo a pieza fundamental del núcleo duro del presidente, como lo es Garrido y lo son también los presidentes de Cepyme, Ángela de Miguel, y de la asociación de autónomos ATA, Lorenzo Amor. Ambos, al mismo tiempo, son vicepresidentes de CEOE, como lo son los presidentes de la patronal andaluza, Javier González de Lara, y de la valenciana, Vicente Lafuente; además del presidente del Instituto de Estudios Económicos, Íñigo Fernández de Mesa, el de la patronal de las grandes constructoras Seopan, Julián Núñez, y las presidentas de la Asociación Española de Banca (AEB), Alejandra Kindelán, la de la patronal de seguros Unespa, Maria Aranzazu del Valle, y la empresaria María Helena Antolín.

Las fuentes consultadas no esperan novedades en el resto del organigrama, que previsiblemente el propio Garamendi dará a conocer en la primera reunión de los órganos de gobierno de la patronal que se produzca tras las elecciones de este jueves. En su entorno más cercano guardan silencio sobre eventuales cambios y, aunque sí confirman que en estos meses se han producido conversaciones que podrían traducrise en un mayor poder para algunos vicepresidentes, advierten de que «a Antonio no le gusta que le presionen, sabe perfectamente el papel que juega cada uno de sus presidentes y sobre esa base reparte el poder y la confianza».

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