‘Leonora’: retrato de una mujer tan rebelde como atormentada

Crítica de teatro ‘Leonora’ Texto y dirección Alberto Conejero Música y espacio sonoro Luis Miguel Cobo Iluminación Leticia L. Karamazana Asesoría de movimiento Luz Arcas Intérprete Natalia Huarte Lugar Teatro de La Abadía, Madrid ****La escritora mexicana Elena Poniatowska, premio Cervantes de 2013, dedicó una novela a Leonora Carrington (Lacanshire, Inglaterra, 1917-Ciudad de México, 2011) y dijo de ella: «Donde está Leonora está el surrealismo». Fue paseando por las calles de la capital del país norteamericano cuando Alberto Conejero (Vilches, Jaén, 1978) se tropezó con una obra de la artista inglesa y empezó a tirar del hilo de una de las grandes figuras del surrealismo, amante de Max Ernst, y cuya biografía es tan fascinante como desconocida.Leonora Carrington estuvo en España en los años 1940 y 1941 (Europa vivía en guerra y nuestro país trataba de levantarse de otra y vivía años terriblemente oscuros). Llegó después de que los nazis arrestaran a Max Ernst en París y en Madrid sufrió una violación grupal; su padre hizo que fuera ingresada en un sanatorio psiquiátrico de Santander. Dejó testimonio de aquellos días en unas durísimas memorias tituladas ‘ Memorias de abajo ‘, que han sido la falsilla sobre la que Alberto Conejero ha basado el monólogo que puede verse actualmente en el Teatro de La Abadía, prodigiosamente interpretado por Natalia Huarte.Dice el autor que la obra «es un acercamiento poético y libre al universo de Leonora Carrington», y que «no tiene la pretensión de la captura biográfica sino de presentar en escena fragmentos del espíritu indócil y sublime de la creadora». Conejero, efectivamente, esboza el retrato de una mujer en constante huida y en permanente conflicto con ‘su estatus’ y las expectativas que ha depositado en ella su padre, el verdadero antagonista -sin aparecer en escena- de este magnífico monólogo, convertido por momentos en un apasionante ‘thriller’, en el que el dramaturgo ha sembrado su desbordante capacidad poética. Es el retrato de una mujer patética -«que conmueve profundamente o causa un gran dolor o tristeza», define la RAE-, que hace de cada día de su vida un acto de superación, de resistencia y de rebeldía. A Conejero no le interesa tanto la cualidad de artista que adornaba a Leonora Carrington sino el empeño de una mujer -eso sí, con el carisma y la sensibilidad de una artista- en seguir adelante y no desfallecer a pesar de las agotadoras dificultades por las que atraviesa.No puede ponerse en pie un monólogo de esta naturaleza si no se cuenta con una actriz como Natalia Huarte , que ha decidido tomar de la mano al autor y al director (también a Luz Arcas , asesora de movimiento de la función) para subirse sin red posible a la cuerda floja y realizar un complicado ejercicio de funambulismo teatral. Natalia Huarte, navarra, nació para la escena en la tercera promoción de la Joven Compañía Nacional de Teatro Clásico -su primer trabajo fue ‘ La noche toledana ‘, de Lope de Vega, en 2013- y a lo largo de los años se ha ido consolidando gracias a su capacidad de observación y absorción, a su trabajado talento y a una mezcla de fragilidad y potencia, apoyada en su voz grave y su esbeltez. Todas estas virtudes salen a flote en ‘Leonora’, un monólogo absolutamente iluminado por Natalia Huarte, capaz de encontrar naturalidad (e incluso humor) en sus rincones más poéticos, de despertar compasión en el público (al que mira en varias ocasiones a la cara, con el patio de butacas iluminado) por la terribilidad de su relato, y que pone, en definitiva, su personalidad al servicio de un personaje al que, entre Conejero y ella, han hecho que sea imposible no querer.  Crítica de teatro ‘Leonora’ Texto y dirección Alberto Conejero Música y espacio sonoro Luis Miguel Cobo Iluminación Leticia L. Karamazana Asesoría de movimiento Luz Arcas Intérprete Natalia Huarte Lugar Teatro de La Abadía, Madrid ****La escritora mexicana Elena Poniatowska, premio Cervantes de 2013, dedicó una novela a Leonora Carrington (Lacanshire, Inglaterra, 1917-Ciudad de México, 2011) y dijo de ella: «Donde está Leonora está el surrealismo». Fue paseando por las calles de la capital del país norteamericano cuando Alberto Conejero (Vilches, Jaén, 1978) se tropezó con una obra de la artista inglesa y empezó a tirar del hilo de una de las grandes figuras del surrealismo, amante de Max Ernst, y cuya biografía es tan fascinante como desconocida.Leonora Carrington estuvo en España en los años 1940 y 1941 (Europa vivía en guerra y nuestro país trataba de levantarse de otra y vivía años terriblemente oscuros). Llegó después de que los nazis arrestaran a Max Ernst en París y en Madrid sufrió una violación grupal; su padre hizo que fuera ingresada en un sanatorio psiquiátrico de Santander. Dejó testimonio de aquellos días en unas durísimas memorias tituladas ‘ Memorias de abajo ‘, que han sido la falsilla sobre la que Alberto Conejero ha basado el monólogo que puede verse actualmente en el Teatro de La Abadía, prodigiosamente interpretado por Natalia Huarte.Dice el autor que la obra «es un acercamiento poético y libre al universo de Leonora Carrington», y que «no tiene la pretensión de la captura biográfica sino de presentar en escena fragmentos del espíritu indócil y sublime de la creadora». Conejero, efectivamente, esboza el retrato de una mujer en constante huida y en permanente conflicto con ‘su estatus’ y las expectativas que ha depositado en ella su padre, el verdadero antagonista -sin aparecer en escena- de este magnífico monólogo, convertido por momentos en un apasionante ‘thriller’, en el que el dramaturgo ha sembrado su desbordante capacidad poética. Es el retrato de una mujer patética -«que conmueve profundamente o causa un gran dolor o tristeza», define la RAE-, que hace de cada día de su vida un acto de superación, de resistencia y de rebeldía. A Conejero no le interesa tanto la cualidad de artista que adornaba a Leonora Carrington sino el empeño de una mujer -eso sí, con el carisma y la sensibilidad de una artista- en seguir adelante y no desfallecer a pesar de las agotadoras dificultades por las que atraviesa.No puede ponerse en pie un monólogo de esta naturaleza si no se cuenta con una actriz como Natalia Huarte , que ha decidido tomar de la mano al autor y al director (también a Luz Arcas , asesora de movimiento de la función) para subirse sin red posible a la cuerda floja y realizar un complicado ejercicio de funambulismo teatral. Natalia Huarte, navarra, nació para la escena en la tercera promoción de la Joven Compañía Nacional de Teatro Clásico -su primer trabajo fue ‘ La noche toledana ‘, de Lope de Vega, en 2013- y a lo largo de los años se ha ido consolidando gracias a su capacidad de observación y absorción, a su trabajado talento y a una mezcla de fragilidad y potencia, apoyada en su voz grave y su esbeltez. Todas estas virtudes salen a flote en ‘Leonora’, un monólogo absolutamente iluminado por Natalia Huarte, capaz de encontrar naturalidad (e incluso humor) en sus rincones más poéticos, de despertar compasión en el público (al que mira en varias ocasiones a la cara, con el patio de butacas iluminado) por la terribilidad de su relato, y que pone, en definitiva, su personalidad al servicio de un personaje al que, entre Conejero y ella, han hecho que sea imposible no querer.   RSS de noticias de cultura

La escritora mexicana Elena Poniatowska, premio Cervantes de 2013, dedicó una novela a Leonora Carrington (Lacanshire, Inglaterra, 1917-Ciudad de México, 2011) y dijo de ella: «Donde está Leonora está el surrealismo». Fue paseando por las calles de la capital del país norteamericano cuando … Alberto Conejero (Vilches, Jaén, 1978) se tropezó con una obra de la artista inglesa y empezó a tirar del hilo de una de las grandes figuras del surrealismo, amante de Max Ernst, y cuya biografía es tan fascinante como desconocida.

 

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