Crítica de danza ‘Struere’ Coreografías ‘Masa’ (Luz Arcas) y ‘Tablero’ (Mattia Russo y Antonio De Rosa – Kor’sia / Alejandro da Rocha) Escenografía Victoria Aimé y Natividad Martín / Amber Vandenhoeck Vestuario Andrea Otin / Luca Guarini, Iluminación Jorge Colomer / Amber Vandenhoeck Dramaturgia Luz Arcas / Agnès López-Río Lugar Centro Danza Matadero ***Muriel Romero, directora de la Compañía Nacional de Danza, dijo nada más aterrizar en su puesto que « la pugna entre ballet clásico y danza contemporánea ya es algo pasado », y que lo que quería aportar al conjunto era la diversidad de estilos, «de formas de ver el cuerpo y la danza, el arte y el movimiento desde diferentes ángulos».Y tras varios programas de repertorio clásico y del siglo XX, ha presentado en el Centro Danza Matadero, cada vez más consolidado como la casa de la danza en Madrid, el primer programa de creación contemporánea de creadores españoles (hay que considerar así a Mattia Ruso y Antonio De Rosa , afincados desde hace muchos años en nuestro país). Además de los dos italianos, que se reúnen con el nombre de Kor’sia, el programa incluía a la malagueña Luz Arcas , una creadora que al frente de su compañía, La Pharmaco, ha dejado buenas muestras de su especial y fascinante manera de entender el movimiento.Uno de los sellos de Muriel Romero en la CND es dotar de significado a los programas. Éste se ha titulado ‘ Struere ‘ una palabra que en latín significa «construir, disponer, ordenar». Y las dos coreografías, muy diferentes en su forma y su lenguaje, participan de alguna manera de esta idea; ambas, especialmente la primera, investigan sobre el cuerpo humano, sobre sus posibilidades, sobre su transformación cuando deja de ser un cuerpo individual para convertirse en parte de un colectivo.’Masa’, la pieza de Luz Arcas, es una obra que convierte a los bailarines en una magnética marea. La caligrafía de la coreógrafa es tan intrincada como exquisita, por momentos hipnótica y a ratos incomprensible. Pero siempre de una belleza plástica seductora; es también una pieza tremendamente exigente para los bailarines, que someten a su cuerpo a un trabajo muy diferente del que están acostumbrando. No descansan ni un segundo durante los cuarenta minutos que dura la coreografía , y ésta demanda una extraordinaria concentración física y mental. ‘Tablero’ es una obra de una belleza aplastante, como ‘Masa’. La tierra, la raíz, los orígenes, inspiran el desarrollo de una coreografía que navega por distintos estilos de movimiento, con un baile más ‘convencional’, por llamarlo de alguna manera, que el trabajo de Arcas, más plegado al lenguaje de la compañía -sus creadores formaron parte de la CND durante varios años-, con un apoyo fundamental e n la deslumbrante iluminación de Amber Vandenhoeck , y con algunos momentos -la aparición de ‘Lady Godiva’- absolutamente seductores. En el debe, cierta dificultad para entender la presencia de personajes como la menina tuerta o los espadachines.Los bailarines -y esto es una gran noticia- muestran en este espectáculo su categoría, su compromiso y su flexibilidad para darle a cada pieza el acento preciso y lograr una interpretación tan convincente como ajustada (en ‘Tablero’ falta algo de precisión en algunos momentos, pero eso se logra con las representaciones). Crítica de danza ‘Struere’ Coreografías ‘Masa’ (Luz Arcas) y ‘Tablero’ (Mattia Russo y Antonio De Rosa – Kor’sia / Alejandro da Rocha) Escenografía Victoria Aimé y Natividad Martín / Amber Vandenhoeck Vestuario Andrea Otin / Luca Guarini, Iluminación Jorge Colomer / Amber Vandenhoeck Dramaturgia Luz Arcas / Agnès López-Río Lugar Centro Danza Matadero ***Muriel Romero, directora de la Compañía Nacional de Danza, dijo nada más aterrizar en su puesto que « la pugna entre ballet clásico y danza contemporánea ya es algo pasado », y que lo que quería aportar al conjunto era la diversidad de estilos, «de formas de ver el cuerpo y la danza, el arte y el movimiento desde diferentes ángulos».Y tras varios programas de repertorio clásico y del siglo XX, ha presentado en el Centro Danza Matadero, cada vez más consolidado como la casa de la danza en Madrid, el primer programa de creación contemporánea de creadores españoles (hay que considerar así a Mattia Ruso y Antonio De Rosa , afincados desde hace muchos años en nuestro país). Además de los dos italianos, que se reúnen con el nombre de Kor’sia, el programa incluía a la malagueña Luz Arcas , una creadora que al frente de su compañía, La Pharmaco, ha dejado buenas muestras de su especial y fascinante manera de entender el movimiento.Uno de los sellos de Muriel Romero en la CND es dotar de significado a los programas. Éste se ha titulado ‘ Struere ‘ una palabra que en latín significa «construir, disponer, ordenar». Y las dos coreografías, muy diferentes en su forma y su lenguaje, participan de alguna manera de esta idea; ambas, especialmente la primera, investigan sobre el cuerpo humano, sobre sus posibilidades, sobre su transformación cuando deja de ser un cuerpo individual para convertirse en parte de un colectivo.’Masa’, la pieza de Luz Arcas, es una obra que convierte a los bailarines en una magnética marea. La caligrafía de la coreógrafa es tan intrincada como exquisita, por momentos hipnótica y a ratos incomprensible. Pero siempre de una belleza plástica seductora; es también una pieza tremendamente exigente para los bailarines, que someten a su cuerpo a un trabajo muy diferente del que están acostumbrando. No descansan ni un segundo durante los cuarenta minutos que dura la coreografía , y ésta demanda una extraordinaria concentración física y mental. ‘Tablero’ es una obra de una belleza aplastante, como ‘Masa’. La tierra, la raíz, los orígenes, inspiran el desarrollo de una coreografía que navega por distintos estilos de movimiento, con un baile más ‘convencional’, por llamarlo de alguna manera, que el trabajo de Arcas, más plegado al lenguaje de la compañía -sus creadores formaron parte de la CND durante varios años-, con un apoyo fundamental e n la deslumbrante iluminación de Amber Vandenhoeck , y con algunos momentos -la aparición de ‘Lady Godiva’- absolutamente seductores. En el debe, cierta dificultad para entender la presencia de personajes como la menina tuerta o los espadachines.Los bailarines -y esto es una gran noticia- muestran en este espectáculo su categoría, su compromiso y su flexibilidad para darle a cada pieza el acento preciso y lograr una interpretación tan convincente como ajustada (en ‘Tablero’ falta algo de precisión en algunos momentos, pero eso se logra con las representaciones). RSS de noticias de cultura
Muriel Romero, directora de la Compañía Nacional de Danza, dijo nada más aterrizar en su puesto que «la pugna entre ballet clásico y danza contemporánea ya es algo pasado», y que lo que quería aportar al conjunto era la diversidad de estilos, «de formas … de ver el cuerpo y la danza, el arte y el movimiento desde diferentes ángulos».
Y tras varios programas de repertorio clásico y del siglo XX, ha presentado en el Centro Danza Matadero, cada vez más consolidado como la casa de la danza en Madrid, el primer programa de creación contemporánea de creadores españoles (hay que considerar así a Mattia Ruso y Antonio De Rosa, afincados desde hace muchos años en nuestro país). Además de los dos italianos, que se reúnen con el nombre de Kor’sia, el programa incluía a la malagueña Luz Arcas, una creadora que al frente de su compañía, La Pharmaco, ha dejado buenas muestras de su especial y fascinante manera de entender el movimiento.
Uno de los sellos de Muriel Romero en la CND es dotar de significado a los programas. Éste se ha titulado ‘Struere‘ una palabra que en latín significa «construir, disponer, ordenar». Y las dos coreografías, muy diferentes en su forma y su lenguaje, participan de alguna manera de esta idea; ambas, especialmente la primera, investigan sobre el cuerpo humano, sobre sus posibilidades, sobre su transformación cuando deja de ser un cuerpo individual para convertirse en parte de un colectivo.
‘Masa’, la pieza de Luz Arcas, es una obra que convierte a los bailarines en una magnética marea. La caligrafía de la coreógrafa es tan intrincada como exquisita, por momentos hipnótica y a ratos incomprensible. Pero siempre de una belleza plástica seductora; es también una pieza tremendamente exigente para los bailarines, que someten a su cuerpo a un trabajo muy diferente del que están acostumbrando. No descansan ni un segundo durante los cuarenta minutos que dura la coreografía, y ésta demanda una extraordinaria concentración física y mental.
‘Tablero’ es una obra de una belleza aplastante, como ‘Masa’. La tierra, la raíz, los orígenes, inspiran el desarrollo de una coreografía que navega por distintos estilos de movimiento, con un baile más ‘convencional’, por llamarlo de alguna manera, que el trabajo de Arcas, más plegado al lenguaje de la compañía -sus creadores formaron parte de la CND durante varios años-, con un apoyo fundamental en la deslumbrante iluminación de Amber Vandenhoeck, y con algunos momentos -la aparición de ‘Lady Godiva’- absolutamente seductores. En el debe, cierta dificultad para entender la presencia de personajes como la menina tuerta o los espadachines.
Los bailarines -y esto es una gran noticia- muestran en este espectáculo su categoría, su compromiso y su flexibilidad para darle a cada pieza el acento preciso y lograr una interpretación tan convincente como ajustada (en ‘Tablero’ falta algo de precisión en algunos momentos, pero eso se logra con las representaciones).
