Los embajadores de los países miembros de la UE han dado este jueves su aprobación al vigésimo primer paquete de sanciones contra Rusia, que se ha cerrado con importantes rebajas para adaptarse a los intereses nacionales y conseguir el necesario consenso. A pesar de ello, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen , se apresuró a publicar un comunicado en redes sociales en el que se felicitaba por esta decisión «en un momento en que Ucrania ha ganado impulso militar y nuestras sanciones siguen debilitando los cimientos económicos del esfuerzo bélico ruso».La aprobación de este paquete se había convertido en un asunto de gran peso político en Bruselas y la alta representante de su diplomacia, Kaja Kallas, había amenazado con poner en marcha un plan alternativo si no se llegaba a un acuerdo antes de las vacaciones veraniegas. Los dirigentes comunitarios trataban de contribuir de forma significativa al ritmo de la guerra. Especialmente ahora que Ucrania ha conseguido un impulso que está causando mucho daño a Rusia con sus nuevas armas basadas en drones no tripulados y que, además, está provocando grandes distorsiones en la economía rusa. Pero, por otro lado, después de veinte andanadas de sanciones europeas, es inevitable que los sectores que quedan en el objetivo son cada vez más menos e incluyen más elementos sensibles que se han venido aparcando en anteriores decisiones. Este último paquete afectará otras 218 personas y entidades. Otros 32 bancos rusos quedan desconectados del sistema SWIFT, que es el que permite hacer transferencias al exterior. Además, se incluyen plataformas de criptomonedas utilizadas para eludir las sanciones. Con esta decisión queda prácticamente afectada más de la mitad del sistema financiero ruso, incluyendo sus principales bancos.También se incluye la congelación del ajuste máximo del precio del crudo ruso durante un año más. De este modo, se mantiene el tope en 44,10 dólares (38.78 euros) por barril. La Comisión hubiera querido que se mantuviera el mecanismo dinámico que se había implantado en anteriores paquetes, pero finalmente se optó por congelarlo para evitar la incertidumbre en un contexto de precios elevados del petróleo. Según Von der Leyen, el objetivo es que «la maquinaria bélica rusa no se beneficie de las fluctuaciones del mercado». Además, se incluyen más buques que apoyan a la ‘flota fantasma’ rusa y las entidades que les dan cobertura legal. Los países que intercepten uno de estos barcos que colaboran con Rusia podrán confiscar automáticamente su cargamento.«El objetivo es que la maquinaria bélica rusa no se beneficie de las fluctuaciones del mercado de petróleo» Ursula von der Leyen Presidenta de la Comisión EuropeaLa decisión confirma la prohibición de todas las importaciones de gas licuado (GNL) ruso por parte de cualquier país europeo a partir del 1 de enero de 2027. Esta decisión había suscitado la preocupación de Grecia, que bloqueaba la aprobación de todo el paquete en el Consejo, porque consideraba que perjudicaba a sus intereses. El país heleno alberga una de las mayores flotas del mundo de transporte de gas licuado y había pedido que se le permitiera seguir transportando GNL ruso a otros clientes no europeos. Atenas alegaba que, si se les obligaba a salir de este mercado, su puesto sería ocupado rápidamente por navieras chinas, con lo que la decisión resultaría ser más perjudicial para Europa que para Rusia. Finalmente, Grecia obtuvo una excepción y durante un año podrá seguir realizándose determinados transportes de GNL ruso , al menos para cumplir con los contratos a largo plazo que se firmaron antes de que empezase la invasión de Ucrania.También se han añadido nuevas restricciones a la venta de tecnología que Rusia podría utilizar para fabricar drones o para desarrollar su proyecto de una constelación propia de satélites de comunicaciones. Entre los asuntos que no se han incluido por falta de acuerdo figura la idea de prohibir la entrada en la UE a todos los militares que hayan intervenido en la guerra contra Ucrania. A pesar de ello, la presidenta asegura que se se ha dado «un paso importante hacia la prohibición formal de la entrada de combatientes rusos en la UE». Esta era una petición de los países bálticos, pero los gobiernos de los mercados turísticos del sur se opusieron alegando que no hay posibilidades de que las autoridades europeas verifiquen el pasado militar de los que piden un visado para entrar en la UE.También se ha retirado la propuesta de incluir la prohibición de importar pescado ruso porque hubiera perjudicado a empresas de países como Polonia, Alemania o Portugal. Muchos en Bruselas han descubierto que gran parte del bacalao, un producto fundamental en la dieta de los portugueses, proviene de Rusia y que el poco pescado que comen los alemanes también.También se ha retirado la propuesta de incluir la prohibición de importar pescado ruso porque hubiera perjudicado a países como Polonia, Alemania o PortugalLos embajadores han optado por el método del procedimiento escrito, lo que supone que, a partir de este acuerdo, los gobiernos nacionales tienen un periodo de 24 horas para expresar su disconformidad. En caso de que ninguno lo haga, se daría automáticamente por aprobado formalmente.En el marco político, esta última discusión ha vuelto a poner sobre la mesa la difícil cuestión de saber si sería necesario abandonar la unanimidad en este tipo de decisiones para evitar que, como ya ha sucedido en ocasiones anteriores, un solo país pueda bloquear una decisión conjunta. En este caso, la presidencia irlandesa ha logrado una fórmula que ha convencido al Gobierno heleno y los diplomáticos que lo han estado tramitando han afirmado que «esta vez se le ha hecho un favor a Grecia, por lo que esperamos que en el futuro Atenas nos pueda devolver este gesto».
Los embajadores de los países miembros de la UE han dado este jueves su aprobación al vigésimo primer paquete de sanciones contra Rusia, que se ha cerrado con importantes rebajas para adaptarse a los intereses nacionales y conseguir el necesario consenso. A pesar de … ello, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, se apresuró a publicar un comunicado en redes sociales en el que se felicitaba por esta decisión «en un momento en que Ucrania ha ganado impulso militar y nuestras sanciones siguen debilitando los cimientos económicos del esfuerzo bélico ruso».
La aprobación de este paquete se había convertido en un asunto de gran peso político en Bruselas y la alta representante de su diplomacia, Kaja Kallas, había amenazado con poner en marcha un plan alternativo si no se llegaba a un acuerdo antes de las vacaciones veraniegas. Los dirigentes comunitarios trataban de contribuir de forma significativa al ritmo de la guerra. Especialmente ahora que Ucrania ha conseguido un impulso que está causando mucho daño a Rusia con sus nuevas armas basadas en drones no tripulados y que, además, está provocando grandes distorsiones en la economía rusa.
Pero, por otro lado, después de veinte andanadas de sanciones europeas, es inevitable que los sectores que quedan en el objetivo son cada vez más menos e incluyen más elementos sensibles que se han venido aparcando en anteriores decisiones.
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Este último paquete afectará otras 218 personas y entidades. Otros 32 bancos rusos quedan desconectados del sistema SWIFT, que es el que permite hacer transferencias al exterior. Además, se incluyen plataformas de criptomonedas utilizadas para eludir las sanciones. Con esta decisión queda prácticamente afectada más de la mitad del sistema financiero ruso, incluyendo sus principales bancos.
También se incluye la congelación del ajuste máximo del precio del crudo ruso durante un año más. De este modo, se mantiene el tope en 44,10 dólares (38.78 euros) por barril. La Comisión hubiera querido que se mantuviera el mecanismo dinámico que se había implantado en anteriores paquetes, pero finalmente se optó por congelarlo para evitar la incertidumbre en un contexto de precios elevados del petróleo. Según Von der Leyen, el objetivo es que «la maquinaria bélica rusa no se beneficie de las fluctuaciones del mercado».
Además, se incluyen más buques que apoyan a la ‘flota fantasma’ rusa y las entidades que les dan cobertura legal. Los países que intercepten uno de estos barcos que colaboran con Rusia podrán confiscar automáticamente su cargamento.
«El objetivo es que la maquinaria bélica rusa no se beneficie de las fluctuaciones del mercado de petróleo»
Ursula von der Leyen
Presidenta de la Comisión Europea
La decisión confirma la prohibición de todas las importaciones de gas licuado (GNL) ruso por parte de cualquier país europeo a partir del 1 de enero de 2027. Esta decisión había suscitado la preocupación de Grecia, que bloqueaba la aprobación de todo el paquete en el Consejo, porque consideraba que perjudicaba a sus intereses. El país heleno alberga una de las mayores flotas del mundo de transporte de gas licuado y había pedido que se le permitiera seguir transportando GNL ruso a otros clientes no europeos. Atenas alegaba que, si se les obligaba a salir de este mercado, su puesto sería ocupado rápidamente por navieras chinas, con lo que la decisión resultaría ser más perjudicial para Europa que para Rusia. Finalmente, Grecia obtuvo una excepción y durante un año podrá seguir realizándose determinados transportes de GNL ruso, al menos para cumplir con los contratos a largo plazo que se firmaron antes de que empezase la invasión de Ucrania.
También se han añadido nuevas restricciones a la venta de tecnología que Rusia podría utilizar para fabricar drones o para desarrollar su proyecto de una constelación propia de satélites de comunicaciones.
Entre los asuntos que no se han incluido por falta de acuerdo figura la idea de prohibir la entrada en la UE a todos los militares que hayan intervenido en la guerra contra Ucrania. A pesar de ello, la presidenta asegura que se se ha dado «un paso importante hacia la prohibición formal de la entrada de combatientes rusos en la UE». Esta era una petición de los países bálticos, pero los gobiernos de los mercados turísticos del sur se opusieron alegando que no hay posibilidades de que las autoridades europeas verifiquen el pasado militar de los que piden un visado para entrar en la UE.
También se ha retirado la propuesta de incluir la prohibición de importar pescado ruso porque hubiera perjudicado a empresas de países como Polonia, Alemania o Portugal. Muchos en Bruselas han descubierto que gran parte del bacalao, un producto fundamental en la dieta de los portugueses, proviene de Rusia y que el poco pescado que comen los alemanes también.
También se ha retirado la propuesta de incluir la prohibición de importar pescado ruso porque hubiera perjudicado a países como Polonia, Alemania o Portugal
Los embajadores han optado por el método del procedimiento escrito, lo que supone que, a partir de este acuerdo, los gobiernos nacionales tienen un periodo de 24 horas para expresar su disconformidad. En caso de que ninguno lo haga, se daría automáticamente por aprobado formalmente.
En el marco político, esta última discusión ha vuelto a poner sobre la mesa la difícil cuestión de saber si sería necesario abandonar la unanimidad en este tipo de decisiones para evitar que, como ya ha sucedido en ocasiones anteriores, un solo país pueda bloquear una decisión conjunta. En este caso, la presidencia irlandesa ha logrado una fórmula que ha convencido al Gobierno heleno y los diplomáticos que lo han estado tramitando han afirmado que «esta vez se le ha hecho un favor a Grecia, por lo que esperamos que en el futuro Atenas nos pueda devolver este gesto».
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