La última milla de Trump

A partir del miércoles próximo sabremos hasta qué punto las elecciones de medio mandato en Estados Unidos han servido para expresar el rechazo de buena parte de la población a las políticas del Donald Trump. El presidente llega a los comicios con unos índices de popularidad muy bajos e insiste en hacer campaña como si su nombre estuviera en las papeletas. Muchos de sus votantes sufren las consecuencias del aumento del coste de la vida y de la gasolina, en parte provocados por la guerra de Irán . En especial, miembros de minorías raciales, empezando por los hispanos, se sienten decepcionados por una política económica que les impide vivir el sueño americano y barajan volver a votar a los demócratas o quedarse en su casa. El presidente ya ha empezado a litigar y sembrar dudas sobre la limpieza de las elecciones y por ahora ningún tribunal le ha dado la razón. Trump no admite nunca una derrota y considera la palabra perdedor el peor insulto del diccionario. Si los demócratas ganan al menos en la Cámara de Representantes, no hará una excepción. Le veremos esgrimir el veto presidencial ante la legislación que impugne sus políticas, en primer lugar, la migratoria, y resistir las comisiones de investigación sobre el tráfico de favores alrededor de la Casa Blanca. Su gran preocupación será cómo seguir reclamando la atención constante de los medios y las redes sociales. Trump no sabe hacer política sin ser la principal noticia veinticuatro horas al día. Por eso es previsible que torpedee el intento de los republicanos de abrir su sucesión con vistas a las presidenciales de 2028. También, que se vuelque en política exterior, donde el control legislativo y judicial es menor y puede dejar huella. El problema es que su combinación impulsiva de aislacionismo y proyección de la fuerza militar estadounidense no obedece a un método ni a una visión estratégica y puede empeorar aún más su legado internacional.   

A partir del miércoles próximo sabremos hasta qué punto las elecciones de medio mandato en Estados Unidos han servido para expresar el rechazo de buena parte de la población a las políticas del Donald Trump. El presidente llega a los comicios con unos índices … de popularidad muy bajos e insiste en hacer campaña como si su nombre estuviera en las papeletas. Muchos de sus votantes sufren las consecuencias del aumento del coste de la vida y de la gasolina, en parte provocados por la guerra de Irán.

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