La guerra de Irán entra en su tercera semana en la fase de desgaste para EE.UU.

Donald Trump y su secretario de Defensa, Pete Hegseth, se enfrentan cada día a una paradoja sobre la guerra de Irán: su insistencia en que el poder militar iraní está «completamente aniquilado» y la capacidad de la república islámica de seguir dando guerra. Ambas realidades no son excluyentes. Metidos ya en la tercera semana de la guerra, es innegable que Estados Unidos, de manera conjunta con Israel, ha mostrado una superioridad militar abrumadora sobre Irán. Los ataques aéreos del primer fin de semana destrozaron buena parte de las capacidades militares de Irán, además de eliminar a su líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, y otros miembros clave de la cúpula del régimen. Pocos días después, EE.UU. e Israel ya tenían control de los cielos de Irán y podían golpear a placer objetivos militares. Han hundido la mayoría de su Armada y han deteriorado la capacidad de lanzar misiles. El Ejército iraní es una ruina . EE.UU. acaba de atacar sin apenas resistencia la isla de Jark, el gran centro logístico de Irán para la exportación de su petróleo, que Teherán señaló como una línea roja.Pero, frente a todo esto, Irán ha demostrado su capacidad para enquistar la guerra y convertirla en un conflicto de desgaste contra Trump . Lo está haciendo a través de lo que Robert Pape, profesor de la Universidad de Chicago, llama una «escalada horizontal» en la guerra. «Es una apuesta por transformar lo que está en juego en un conflicto ensanchando su alcance y ampliando su duración», ha explicado recientemente en ‘Foreign Affairs’. A su juicio, «esta estrategia permite al combatiente débil alterar los cálculos de un rival poderoso».Noticia relacionada general No No De la flota de drones Israel y otros diez países recurren a Ucrania para defenderse de Irán Miriam GonzálezEs evidente que la pieza central de esa estrategia de Irán es el estrecho de Ormuz. La debilidad militar de Irán no impide la amenaza con drones baratos y minas marítimas, lo que ha bloqueado este paso. Por sus aguas sale el petróleo del Golfo al mundo, el 20% del tráfico global de crudo, lo que ha provocado una sacudida económica fenomenal en todo el mundo, también en EE.UU.Pero no es solo eso. Irán ha extendido la guerra a los vecinos del Golfo, lo que ha transformado la región. Muchos de ellos, convertidos en centros de atracción de inversión globales, se creían seguros y ya no aparentan serlo tanto. Los bancos han empezado a salir de Dubái, la infraestructura petrolera de otros vecinos ha sido atacada. Si el conflicto se alarga, esto puede crear fracturas dentro de estos países, donde se puede percibir que sufren una guerra que persigue los intereses de Israel.Las milicias sostenidas por Irán en toda la región también amplían el conflicto, más allá de los ataques de Hizbolá en el Líbano, EE.UU. ha pedido a sus ciudadanos en Irak que salgan del país, después de ataques por parte de milicias proiraníes a su Embajada en Bagdad. Algo similar ha ocurrido en Omán, donde el Departamento de Estado va a sacar al personal no esencial de su representación diplomática.La debilidad militar de Irán no impide la amenaza con drones baratos y minas marítimas, lo que ha bloqueado el estrecho de OrmuzFrente al músculo militar estadounidense y pese a las dudas en la sucesión de Jamenei por su hijo, el régimen iraní de momento no da muestras de aceptar lo que Trump busca: la rendición. Al contrario, la guerra podría haber endurecido a la teocracia, que se defiende como un león herido. Aunque sea con una guerra de guerrillas en un paso marítimo clave para la economía mundial.Esta situación complica la posibilidad de que Trump declare una victoria rápida, la opción más deseable. Enterrados bajo instalaciones nucleares destrozadas, Irán mantiene 440 kilos de uranio con alto nivel de enriquecimiento, lo que hace difícil defender que se ha acabado con la amenaza nuclear —la razón central para la guerra— si no hay un acuerdo. Todavía más lejano se ve el panorama expuesto por Trump el primer día de la guerra, el de una revuelta popular que acabaría para siempre con el régimen de los ayatolás.«Hemos tenido un éxito inmenso en la consecución de objetivos militares específicos», ha defendido Suzanne Maloney, analista de Brookings Institution, en ‘The Washington Post’. «Pero mientras Irán pueda dictar el final de la guerra y siga teniendo un camino abierto para tener capacidad de armamento nuclear, será una catástrofe estratégica».Elecciones a la vuelta de la esquinaEl camino tomado por Irán es una guerra de erosión económica que provoque fracturas políticas en sus enemigos y permita la supervivencia del régimen. El bloqueo de Ormuz y el alza del precio del petróleo también se siente en EE.UU. En el último mes, la gasolina ha pasado de costar 2,95 dólares el galón a 3,70 dólares (de 2,58 a 3,23 euros por 3,78 litros).Si la situación se alarga, el efecto político en EE.UU. puede ser decisivo con unas elecciones legislativas a la vuelta de la esquina. La guerra no ha sido popular entre los votantes y lo será menos si afecta mucho al bolsillo. En especial, para los votantes de un presidente que prometió no dedicarse a empezar guerras en el extranjero sino a mejorar la situación económica de los estadounidenses. Si la factura en vidas de soldados también crece, la oposición será mayor. A las voces influyentes en el trumpismo que se han posicionado contra la guerra —Tucker Carlson, Megyn Kelly, Matt Walsh— se ha sumado esta semana Joe Rogan, que tiene el ‘podcast’ más popular del país. Ha dicho que los seguidores de Trump se sienten «traicionados» por esta guerra.El profesor Pape ve el peligro de una guerra en la que EE.UU. sea muy superior, pero que no acabe de ganarla. Un recuerdo de Vietnam y del impacto político que tuvo: «Teherán está cambiando la disputa desde una batalla de capacidad militar a una de resistencia política».   

Donald Trump y su secretario de Defensa, Pete Hegseth, se enfrentan cada día a una paradoja sobre la guerra de Irán: su insistencia en que el poder militar iraní está «completamente aniquilado» y la capacidad de la república islámica de seguir dando guerra. Ambas realidades … no son excluyentes. Metidos ya en la tercera semana de la guerra, es innegable que Estados Unidos, de manera conjunta con Israel, ha mostrado una superioridad militar abrumadora sobre Irán.

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