«No estoy pensando en ello», asegura Rafa Jódar estos días cada vez que le preguntan por las ATP Finals. Él, a lo suyo, partido a partido: una respuesta de libro. Pero lo que tiene por delante es tan histórico que es difícil que realmente no lo tenga en la cabeza. A sus 20 años, está a un paso de convertirse en el primer debutante que se clasifica para la antigua Copa de Maestros. Ni Novak Djokovic, ni Rafa Nadal, ni Roger Federer lo consiguieron en su primera temporada. Como para no estar al tanto.
El español, de 20 años y undécimo en la Race, aprovecha la baja de Sinner y las dudas físicas de sus rivales para soñar con Turín.
«No estoy pensando en ello», asegura Rafa Jódar estos días cada vez que le preguntan por las ATP Finals. Él, a lo suyo, partido a partido: una respuesta de libro. Pero lo que tiene por delante es tan histórico que es difícil que realmente no lo tenga en la cabeza. A sus 20 años, está a un paso de convertirse en el primer debutante que se clasifica para la antigua Copa de Maestros. Ni Novak Djokovic, ni Rafa Nadal, ni Roger Federer lo consiguieron en su primera temporada. Como para no estar al tanto.
Contaba recientemente Juan Martín del Potro en ESPN que, a finales de 2018, después de jugar la final del US Open, tenía hechos todos los cálculos para alcanzar el número uno por delante de ese Big Three. Sabía qué partidos debía ganar, cuáles podía permitirse perder; en resumen, qué dictaban las matemáticas. Una grave lesión de rodilla le cortó el camino, pero la anécdota confirma aquello que los tenistas suelen negar: todos tienen claro cuántos puntos tienen en el ranking ATP. Y Jódar, con más razón.
Actualmente, el español es el undécimo en la Race to Turin, la clasificación que designa a los mejores de la temporada. Al torneo sólo se clasifican los ocho primeros, así que parece lejos, pero no es así. Jannik Sinner ya ha confirmado que no jugará el resto del año y Jódar puede acercarse a los puestos de clasificación. Si este jueves, en cuartos de final del Masters 1000 de Shanghái, supera a Casper Ruud, se colocará por delante de Novak Djokovic e incluso puede rebasar a Alex de Miñaur si este pierde ante Alexander Zverev. Un título en China le permitiría adelantar a varios de los jugadores que tiene por delante, aunque no necesita llegar tan lejos para mantener sus opciones. Después quedarán el ATP 500 de Basilea y el Masters 1000 de París, las últimas oportunidades para sumar puntos antes de Turín.
A su favor juega también la incertidumbre física que rodea a algunos aspirantes. El propio De Miñaur, uno de sus principales rivales, se retiró de la final de Pekín ante Djokovic por unas molestias en el aductor que todavía arrastra. Ben Shelton, otro de los candidatos, llegó a la gira asiática con problemas para recuperar la forma después de su participación en la Copa Davis y acabó cayendo en Shanghái ante Arthur Gea. No significa que ninguno de ellos vaya a perderse Turín, pero sí que la pelea por las últimas plazas está abierta y que cada torneo puede alterar los cálculos.
Si llega a Turín, será la culminación de un ascenso único, inédito. A principios de año era el 165 del mundo y desde entonces sólo ha sumado hitos, como su primer título ATP en Marrakech, sus cuartos de final de Roland Garros o los de cuatro Masters 1000 esta temporada. Si alcanza el Top 10 en esta gira, de hecho, batiría el récord histórico de precocidad de Boris Becker, que fue quien necesitó menos tiempo para situarse entre los diez mejores desde su irrupción en la élite. Una plusmarca reservada para los elegidos.
Este miércoles, en octavos de final de Shanghái ante Botic van de Zandschulp, Jódar volvió a recordar que es uno de ellos. El neerlandés, el número 41 del mundo, llegó con victorias ante Alcaraz y Nadal en su palmarés y se llevó el primer set por 7-6 tras salvar dos bolas de rotura, pero Jódar no aflojó. En la segunda manga, el español rompió pronto, perdió su saque en el sexto juego y, aun así, se llevó el set por 6-4. En el tercero apenas dio opciones a su rival y cerró con un 6-2 después de dos horas y media. Era la tercera remontada consecutiva tras perder el primer set en el torneo, una muestra de su carácter.
Pero el partido dejó también una polémica sobre ese carácter. Tras perder el primer set y desaprovechar una bola de break al inicio del segundo, Jódar reclamó en castellano la toalla a un recogepelotas. Lo hizo gritando: «¡Dame la puta toalla, coño!». El juez de silla, el ecuatoriano Jimmy Pinoargote, le puso un warning y le dijo que sabía perfectamente lo que había dicho. Jódar protestó y aseguró que no había dicho nada malo. Pero el aviso ya estaba apuntando. Tampoco era la primera vez que su relación con los recogepelotas centraba la conversación. En Roland Garros, en mayo, se le criticó por un supuesto empujón a una recogepelotas, aunque él aseguró que ella se había tropezado al apartarse.
Quizá sea una mancha anecdótica en su historial frente a lo que está en juego, pero a los 20 años, y a las puertas de semejante hito, debe aprender a gestionar los momentos de tensión. Jódar asegura que no piensa en las ATP Finals de Turín, pero la cercanía de situarse entre los mejores del mundo altera a cualquiera.
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