24 horas después de asesinar al máximo responsable de seguridad nacional de Irán, Alí Lariyani, y al jefe de la milicia basij, Gholamreza Soleimani, el ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, anunció «sorpresas en todos los frentes que harán escalar la guerra contra Irán y Hizbolá». Mientras miles de personas despedían a Lariyani y Soleimani en un funeral multitudinario en Teherán, Katz anunció el asesinato del ministro de Inteligencia, Esmail Khatib. Poco después, Irán denunció un ataque contra el yacimiento de gas South Pars . Este campo, compartido con Qatar, es la mayor reserva de gas del mundo y la Guardia Revolucionaria reaccionó de inmediato con la orden evacuación a las personas que viven cerca de cinco instalaciones petroleras en Arabia Saudí, Qatar y Emiratos Árabes Unidos. Los asesinatos selectivos y el gas fueron las primeras «sorpresas». Israel y Estados Unidos asestaron el mayor golpe hasta el momento a la producción energética iraní con el ataque al yacimiento de gas South Pars en sus instalaciones de Asaluyeh, en la provincia de Bushehr, al sur del país. Qatar advirtió que atacar infraestructuras energéticas compartidas pone en riesgo la seguridad energética global y calificó la decisión de Israel de «paso peligroso e irresponsable». Noticia relacionada general No No La Inteligencia de EE.UU. contradice a Trump y niega que Irán fuera una amenaza nuclear inminente Javier AnsorenaComo ocurrió con el bombardeo a la isla de Jark, este fue otro mensaje al régimen para advertirle de su fragilidad en caso de que mantenga cerrado el estrecho de Ormuz, pero Teherán no dio un paso atrás y mantiene el paso cerrado para los barcos de países «no amigos».En su estrategia de intentar aplicar el ojo por ojo, las autoridades iraníes identificaron objetivos concretos para responder a este ataque y publicaron una lista con los nombres de la refinería SAMREF y el complejo petroquímico de Jubail, en Arabia Saudí; el campo de gas Al Hosn en Emiratos Árabes Unidos; y en Qatar la refinería de Ras Laffan y el complejo de Mesaieed. La Guardia Revolucionaria emitió un comunicado para ordenar a la gente que vive cerca o trabaja en estos lugares que «abandonen inmediatamente» estas áreas y se alejen «a una distancia segura sin demora», según medios estatales iraníes. Umud Shukri, analista energético y geopolítico especializado en Irán y el Golfo Pérsico de la George Mason University, en Washington, explicó en su perfil de X que el ataque a South Pars «golpea el núcleo energético doméstico de Irán, no los flujos globales. La cuestión ahora es disuasión frente a error de cálculo: Teherán aún tiene opciones, y el riesgo de respuesta se desplaza ahora hacia los activos energéticos de la región». En este aspecto, Shukri alertó de que «con la probable respuesta de Irán, los precios del petróleo podrían subir entre un 10% y un 15% a corto plazo. No se trata solo de una escalada: es un golpe directo a la estabilidad del suministro global». El primer lugar en pagar las consecuencias del ataque fue Irak, ya que los iraníes cortaron de inmediato las exportaciones de gas natural.La normalización de los asesinatosLas calles de la capital iraní volvieron a gritar con fuerza «Muerte a Estados Unidos» y «Muerte a Israel» en la despedida de Lariyani y Soleimani, los dos altos cargos asesinados el martes. Los seguidores del régimen desafiaron los intensos bombardeos en una nueva muestra de apoyo a un sistema que Israel quiere descabezar a base de asesinatos selectivos. Khatib, ministro de Inteligencia, se sumó a la lista negra, según confirmó el presidente, Masoud Pezeshkian, que calificó de «cobarde asesinato» la operación israelí. Los medios dieron la noticia sin apenas poder dedicarle tiempo debido a la cantidad de frentes abiertos. El portal Axios, bien conectado con la Casa Blanca, apuntó a que el objetivo número uno para las fuerzas de Benjamin Netanyahu es el desaparecido nuevo líder Supremo, Mojtaba Jamanei, quien no ha dado señales de vida desde su nombramiento. Katz dejó claro que «seguiremos cazándolos a todos» e informó que los soldados tienen luz verde para matar a cualquier alto cargo iraní sin necesidad de aprobación adicional. Los medios oficiales compartieron un mensaje de condolencias del líder tras la pérdida de Lariyani en el que afirmó que «recibí con profunda tristeza y dolor la noticia del martirio del señor Ali Lariyani, su hijo y varios de sus colegas. El derramamiento de la sangre de Lariyani fortalecerá a la República Islámica, y por cada gota derramada, los asesinos de los mártires pronto enfrentarán su castigo».Regresa con fuerza la estrategia de los asesinatos selectivos que los israelíes emplean desde hace décadas contra Hamás, Hizbolá o Yihad Islámica, que no le ha servido para acabar con estos grupos y que normalmente ha traído relevos más radicales con cada muerte. En Irán, el Mossad asesinó a varios científicos clave del desarrollo nuclear, una estrategia que pudo demorar el avance, pero no acabó con el programa. En el caso de la república islámica, los posibles relevos de Lariyani, como Saeed Yalili, proceden del sector más ultraconservador del régimen y se han caracterizado por su oposición frontal a cualquier contacto con Estados Unidos. Al eliminar a una figura del ala dura, pero pragmática, como Lariyani, Israel acabó con el exponente de una generación que ha sabido moverse entre el dogma más radical de Irán y la necesidad de establecer puentes con el enemigo para sobrevivir, como demostró durante todo el proceso nuclear. El ministro de Exteriores, Abbas Araghchi, declaró que el sistema político de Teherán sigue siendo sólido y que «el asesinato de los líderes no hará retroceder al país».Puentes cortados en el LíbanoIsrael también endureció sus ataques en el Líbano , donde Hizbolá resiste en el sur y volvió a lanzar decenas de cohetes. El ejército dio un paso más en su objetivo de separar el sur del resto del país y comenzó a atacar puentes y pasos sobre el río Litani para cortar rutas de suministro de Hizbolá. El portavoz militar israelí pidió a los civiles que «por su seguridad, deben desplazarse al norte del río Zahrani y evitar moverse hacia el sur» y miles de personas se echaron a las carreteras. Otros se quedaron y los grupos de derechos humanos alertaron de que la destrucción de estos puentes y carreteras será un «desastre humanitario» para quienes opten por permanecer en el sur. Beirut vivió una jornada de duros bombardeos, algunos de ellos en pleno centro de la capital, que dejaron al menos 12 muertos. Tras el aviso de Israel, los vecinos de un bloque de quince pisos abandonaron el inmueble que fue derribado por un misil en el barrio de Bachoura. «Es un castigo colectivo, quieren presionarnos para que nos levantamos contra Hizbolá, pero van a obtener el efecto contrario y mucha gente que lo ha perdido todo se unirá a la resistencia», era la opinión de Abu Ali, dueño de la panadería más próxima al edificio atacado en Bachoura, muy cerca del Parlamento. Beirut vive bajo el zumbido de los drones y el pánico a los ataques aéreos que se extienden por toda la capital.
24 horas después de asesinar al máximo responsable de seguridad nacional de Irán, Alí Lariyani, y al jefe de la milicia basij, Gholamreza Soleimani, el ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, anunció «sorpresas en todos los frentes que harán escalar la guerra contra Irán … y Hizbolá». Mientras miles de personas despedían a Lariyani y Soleimani en un funeral multitudinario en Teherán, Katz anunció el asesinato del ministro de Inteligencia, Esmail Khatib.
Poco después, Irán denunció un ataque contra el yacimiento de gas South Pars. Este campo, compartido con Qatar, es la mayor reserva de gas del mundo y la Guardia Revolucionaria reaccionó de inmediato con la orden evacuación a las personas que viven cerca de cinco instalaciones petroleras en Arabia Saudí, Qatar y Emiratos Árabes Unidos.
Los asesinatos selectivos y el gas fueron las primeras «sorpresas». Israel y Estados Unidos asestaron el mayor golpe hasta el momento a la producción energética iraní con el ataque al yacimiento de gas South Pars en sus instalaciones de Asaluyeh, en la provincia de Bushehr, al sur del país. Qatar advirtió que atacar infraestructuras energéticas compartidas pone en riesgo la seguridad energética global y calificó la decisión de Israel de «paso peligroso e irresponsable».
Noticia relacionada
Como ocurrió con el bombardeo a la isla de Jark, este fue otro mensaje al régimen para advertirle de su fragilidad en caso de que mantenga cerrado el estrecho de Ormuz, pero Teherán no dio un paso atrás y mantiene el paso cerrado para los barcos de países «no amigos».
En su estrategia de intentar aplicar el ojo por ojo, las autoridades iraníes identificaron objetivos concretos para responder a este ataque y publicaron una lista con los nombres de la refinería SAMREF y el complejo petroquímico de Jubail, en Arabia Saudí; el campo de gas Al Hosn en Emiratos Árabes Unidos; y en Qatar la refinería de Ras Laffan y el complejo de Mesaieed. La Guardia Revolucionaria emitió un comunicado para ordenar a la gente que vive cerca o trabaja en estos lugares que «abandonen inmediatamente» estas áreas y se alejen «a una distancia segura sin demora», según medios estatales iraníes.
Umud Shukri, analista energético y geopolítico especializado en Irán y el Golfo Pérsico de la George Mason University, en Washington, explicó en su perfil de X que el ataque a South Pars «golpea el núcleo energético doméstico de Irán, no los flujos globales. La cuestión ahora es disuasión frente a error de cálculo: Teherán aún tiene opciones, y el riesgo de respuesta se desplaza ahora hacia los activos energéticos de la región». En este aspecto, Shukri alertó de que «con la probable respuesta de Irán, los precios del petróleo podrían subir entre un 10% y un 15% a corto plazo. No se trata solo de una escalada: es un golpe directo a la estabilidad del suministro global».
El primer lugar en pagar las consecuencias del ataque fue Irak, ya que los iraníes cortaron de inmediato las exportaciones de gas natural.
La normalización de los asesinatos
Las calles de la capital iraní volvieron a gritar con fuerza «Muerte a Estados Unidos» y «Muerte a Israel» en la despedida de Lariyani y Soleimani, los dos altos cargos asesinados el martes. Los seguidores del régimen desafiaron los intensos bombardeos en una nueva muestra de apoyo a un sistema que Israel quiere descabezar a base de asesinatos selectivos. Khatib, ministro de Inteligencia, se sumó a la lista negra, según confirmó el presidente, Masoud Pezeshkian, que calificó de «cobarde asesinato» la operación israelí. Los medios dieron la noticia sin apenas poder dedicarle tiempo debido a la cantidad de frentes abiertos.
El portal Axios, bien conectado con la Casa Blanca, apuntó a que el objetivo número uno para las fuerzas de Benjamin Netanyahu es el desaparecido nuevo líder Supremo, Mojtaba Jamanei, quien no ha dado señales de vida desde su nombramiento. Katz dejó claro que «seguiremos cazándolos a todos» e informó que los soldados tienen luz verde para matar a cualquier alto cargo iraní sin necesidad de aprobación adicional.
Los medios oficiales compartieron un mensaje de condolencias del líder tras la pérdida de Lariyani en el que afirmó que «recibí con profunda tristeza y dolor la noticia del martirio del señor Ali Lariyani, su hijo y varios de sus colegas. El derramamiento de la sangre de Lariyani fortalecerá a la República Islámica, y por cada gota derramada, los asesinos de los mártires pronto enfrentarán su castigo».
Regresa con fuerza la estrategia de los asesinatos selectivos que los israelíes emplean desde hace décadas contra Hamás, Hizbolá o Yihad Islámica, que no le ha servido para acabar con estos grupos y que normalmente ha traído relevos más radicales con cada muerte. En Irán, el Mossad asesinó a varios científicos clave del desarrollo nuclear, una estrategia que pudo demorar el avance, pero no acabó con el programa.
En el caso de la república islámica, los posibles relevos de Lariyani, como Saeed Yalili, proceden del sector más ultraconservador del régimen y se han caracterizado por su oposición frontal a cualquier contacto con Estados Unidos. Al eliminar a una figura del ala dura, pero pragmática, como Lariyani, Israel acabó con el exponente de una generación que ha sabido moverse entre el dogma más radical de Irán y la necesidad de establecer puentes con el enemigo para sobrevivir, como demostró durante todo el proceso nuclear. El ministro de Exteriores, Abbas Araghchi, declaró que el sistema político de Teherán sigue siendo sólido y que «el asesinato de los líderes no hará retroceder al país».
Puentes cortados en el Líbano
Israel también endureció sus ataques en el Líbano, donde Hizbolá resiste en el sur y volvió a lanzar decenas de cohetes. El ejército dio un paso más en su objetivo de separar el sur del resto del país y comenzó a atacar puentes y pasos sobre el río Litani para cortar rutas de suministro de Hizbolá.
El portavoz militar israelí pidió a los civiles que «por su seguridad, deben desplazarse al norte del río Zahrani y evitar moverse hacia el sur» y miles de personas se echaron a las carreteras. Otros se quedaron y los grupos de derechos humanos alertaron de que la destrucción de estos puentes y carreteras será un «desastre humanitario» para quienes opten por permanecer en el sur.
Beirut vivió una jornada de duros bombardeos, algunos de ellos en pleno centro de la capital, que dejaron al menos 12 muertos. Tras el aviso de Israel, los vecinos de un bloque de quince pisos abandonaron el inmueble que fue derribado por un misil en el barrio de Bachoura. «Es un castigo colectivo, quieren presionarnos para que nos levantamos contra Hizbolá, pero van a obtener el efecto contrario y mucha gente que lo ha perdido todo se unirá a la resistencia», era la opinión de Abu Ali, dueño de la panadería más próxima al edificio atacado en Bachoura, muy cerca del Parlamento. Beirut vive bajo el zumbido de los drones y el pánico a los ataques aéreos que se extienden por toda la capital.
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