DIRIGIR DE MEMORIA. El martes tuve la suerte de ir a ver a Gustavo Dudamel al auditorio. Era la primera vez que le escuchaba en directo; me dejó alucinada aquel Concierto de Año Nuevo de 2017 que dirigió de memoria. En Madrid lo ha vuelto a hacer. Dirigir sin papeles una sinfonía de Prokófiev, la número 5, que no es nada fácil y dura por lo menos 40 minutos. Sí que leyó las partituras de las dos piezas anteriores, firmadas por dos autores vivos, Adams y Di Castri, el primero nacido en los 80 y el segundo en los 40. Me gustó especialmente la segunda, acompañada del Orfeó Catalá y unas sugerentes grabaciones de voz. Dudamel estuvo tan fantástico como se esperaba, esta vez al frente de la Filarmónica de Nueva York. Bailando con su batuta y su cabello ensortijado al viento. El venezolano es permeable a la modernidad; el pasado año fue al festival de Coachella para ponerle música a un concierto de Catriel y Paco Amoroso. Su intervención con la canción La que puede puede se hizo viral y gracias a él muchos descubrimos al dúo argentino.
DIRIGIR DE MEMORIA. El martes tuve la suerte de ir a ver a Gustavo Dudamel al auditorio. Era la primera vez que le escuchaba en directo; me dej
DIRIGIR DE MEMORIA. El martes tuve la suerte de ir a ver a Gustavo Dudamel al auditorio. Era la primera vez que le escuchaba en directo; me dejó alucinada aquel Concierto de Año Nuevo de 2017 que dirigió de memoria. En Madrid lo ha vuelto a hacer. Dirigir sin papeles una sinfonía de Prokófiev, la número 5, que no es nada fácil y dura por lo menos 40 minutos. Sí que leyó las partituras de las dos piezas anteriores, firmadas por dos autores vivos, Adams y Di Castri, el primero nacido en los 80 y el segundo en los 40. Me gustó especialmente la segunda, acompañada del Orfeó Catalá y unas sugerentes grabaciones de voz. Dudamel estuvo tan fantástico como se esperaba, esta vez al frente de la Filarmónica de Nueva York. Bailando con su batuta y su cabello ensortijado al viento. El venezolano es permeable a la modernidad; el pasado año fue al festival de Coachella para ponerle música a un concierto de Catriel y Paco Amoroso. Su intervención con la canción La que puede puede se hizo viral y gracias a él muchos descubrimos al dúo argentino.
Prokófiev es el compositor al que recurrió mi padre para iniciarnos de niños en la música clásica. Suya era una conocida sinfonía llamada Pedro y el lobo (disponible en Spotify en infinidad de versiones), cuento musical que narra la historia de un chico ruso que vive en el bosque con su abuelo leñador. Cada personaje es interpretado por un instrumento (Pedro es el cuarteto de cuerda: violín, violas, violonchelo y contrabajo; el abuelo, el fagot; el pájaro, la flauta travesera; el pato, el oboe; el gato, el clarinete; el lobo, la trompa; los cazadores, los instrumentos de viento-madera) y el resultado es muy bonito y divertido para jugar en familia a adivinar quién es quién. Recuerdo que el narrador de la versión que escuchábamos era David Bowie. Casualmente, el cantante británico y mi padre murieron el mismo año, en 2016, con pocos días de diferencia, y casi a la misma edad.
Dudamel está casado con la actriz española María Valverde desde hace bastante tiempo, ella le ha acompañado por el mundo de concierto en concierto, porque lleva un carrerón espectacular que le ha llevado a dirigir desde la Orquesta Simón Bolívar de su país a la Filarmónica de Los Ángeles (LAPhil), pasando por la Ópera de París hasta llegar a Nueva York. Gente que le ha tratado me ha dicho que Gustavo es un tipo muy excéntrico, también disfrutón, glotón, tierno y cachondo que da la cara por su gente. Ha sido objeto de polémicas por su cercanía institucional al gobierno de Chávez; él ha afirmado que su prioridad siempre ha sido proteger el sistema de orquestas que dirige y que depende de fondos públicos. Tras la muerte de uno de sus violinistas en una revuelta, rompió públicamente con Maduro a través de una carta abierta que tituló Levanto la voz, aunque para algunos sus palabras llegaron demasiado tarde.
A día de hoy Dudamel vive entre Caracas y Nueva York y viene mucho a España por su mujer, con la que dirigió el documental El canto de las manos, que explora el poder transformador de la música en la comunidad sorda. El director de orquesta más importante del mundo a mi juicio vuelve el 5 de noviembre a Madrid de la mano de Ibermúsica, esta vez con la Sinfónica Juvenil de Venezuela.
LOC (La Otra Crónica). Noticias del corazón
