<p>Todas las decisiones de política energética tienen un reverso: su impacto en la factura de la luz que pagan todos los consumidores. Al alza o a la baja, cada cambio en el mix se refleja en el recibo. Un informe promovido por <strong>Greenpeace</strong> y elaborado por expertos académicos ha encontrado en esto el principal argumento contra la prórroga de la central nuclear de Almaraz hasta 2030, actualmente en estudio. Según sus proyecciones, retrasar el cierre previsto de sus dos reactores (2027 y 2028), acarrearía a largo plazo un<strong> sobrecoste acumulado de casi 4.000 millones en el recibo eléctrico </strong>de los consumidores.</p>
Un informe académico promovido por la asociación ecologista estima que la prórroga de la central extremeña aumentaría más de un 9% el precio de la electricidad y espantaría 26.000 millones de inversión ‘verde’
Todas las decisiones de política energética tienen un reverso: su impacto en la factura de la luz que pagan todos los consumidores. Al alza o a la baja, cada cambio en el mix se refleja en el recibo. Un informe promovido por Greenpeace y elaborado por expertos académicos ha encontrado en esto el principal argumento contra la prórroga de la central nuclear de Almaraz hasta 2030, actualmente en estudio. Según sus proyecciones, retrasar el cierre previsto de sus dos reactores (2027 y 2028), acarrearía a largo plazo un sobrecoste acumulado de casi 4.000 millones en el recibo eléctrico de los consumidores.
Se trata de un golpe indirecto. En los meses que ha durado el pulso político y empresarial alrededor de Almaraz, el debate ha girado en torno a la rebaja de impuestos que las eléctricas propietarias (Iberdrola, Endesa y Naturgy) habían puesto sobre la mesa como condición indispensable para pedir la prórroga. Al final, renunciaron a esta pretensión. Esto permitió al Ejecutivo tramitar la extensión (que no aprobarla), es decir, apelar al Consejo de Seguridad Nuclear para que examine si retrasar el cierre de Almaraz es seguro.
Ahora, el informe impulsado por la asociación ecologista y elaborado por los académicos Eloy Sanz (Universidad Rey Juan Carlos) y Víctor García (Universidad Politécnica de Cataluña), cuestiona que esa renuncia vaya a evitar que hogares y empresas paguen más por la luz si Almaraz prolonga su actividad. La subida, concluyen, no será inmediata. La prórroga bajaría de forma «transitoria» tanto el precio medio de la electricidad como la factura eléctrica final entre 2028 y 2030, cuando el llamado «hueco térmico» que dejará la central lo suplirá el gas natural.
Ese repunte, aseguran, sería temporal, pues el hueco nuclear lo irían supliendo progresivamente las renovables y el almacenamiento, relegando al gas a una menor presencia. En el escenario de cierre previsto, el precio de la luz empezaría a caer en 2029. Al contrario, si se aprueba la prórroga, los precios caerían primero, pero a partir de 2031 se produciría un incremento sostenido del coste de la energía y de la factura final.
Aseguran que si se aprueba la extensión, esa escalada será «más pronunciado y persistente» que en el escenario de cierre.
«En 2033, el mercado mayorista alcanza precios hasta 63,5 €/MWh en los escenarios de prórroga, lo que equivale a un incremento del 9,5% respecto a los 58,0 €/MWh correspondientes al escenario de cierre programado», indica el documento. En términos del recibo final, esto se traduce en un sobrecoste acumulado de hasta 3.831 millones de euros para el conjunto de los consumidores.
Según sus modelos, en paralelo, la miniprórroga de Almaraz debilitaría el atractivo inversor del país a ojos del capital verde, lo que reduciría «estructuralmente» el despliegue de energías renovables y almacenamiento. En cifras, este efecto provocaría «una pérdida acumulada de inversión de hasta 26.130 millones de euros entre 2026 y 2033″.
Moncloa impuso a las eléctricas tres condiciones para tramitar la prórroga: el mantenimiento de la seguridad, la garantía del suministro eléctrico y que los costes de la extensión no recaigan sobre los consumidores. El informe hace referencia a todos ellos para defender la muerte de la central extremeña según el calendario previsto: «Los resultados muestran que el cierre programado de Almaraz es técnicamente viable, ambientalmente favorable y económicamente más eficiente que su prórroga».
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