Reelegido por aclamación. Poco o nada tenía que ver el ambiente que se palpaba ayer en la Asamblea Electoral de CEOE, celebrada en el Auditorio Nacional de Música, con el que se respiraba en ese mismo lugar hace cuatro años, cuando un sector crítico trató de desbancar a Antonio Garamendi. Aquella jugada salió mal a los díscolos, pero abrió una herida que supuró hasta las elecciones de Cepyme que partieron la patronal en dos en 2025. Con todo, el vasco logró reunir los apoyos necesarios para eliminar el tope de mandatos, maniobra que le permite hoy arrancar una nueva etapa al frente de la CEOE. Lo hace con la organización más unida que nunca y con la vista puesta en las próximas elecciones generales y en un eventual giro de las políticas económicas hacia una posición más alineada con los intereses empresariales.
Los empresarios piden un giro en La Moncloa: «Un cambio de Gobierno y de políticas es necesario»
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Reelegido por aclamación. Poco o nada tenía que ver el ambiente que se palpaba ayer en la Asamblea Electoral de CEOE, celebrada en el Auditorio Nacional de Música, con el que se respiraba en ese mismo lugar hace cuatro años, cuando un sector crítico trató de desbancar a Antonio Garamendi. Aquella jugada salió mal a los díscolos, pero abrió una herida que supuró hasta las elecciones de Cepyme que partieron la patronal en dos en 2025. Con todo, el vasco logró reunir los apoyos necesarios para eliminar el tope de mandatos, maniobra que le permite hoy arrancar una nueva etapa al frente de la CEOE. Lo hace con la organización más unida que nunca y con la vista puesta en las próximas elecciones generales y en un eventual giro de las políticas económicas hacia una posición más alineada con los intereses empresariales.
«Me honra ser director de una orquesta que, dentro de la peculiaridad de cada instrumento, suena de forma armónica cuando tiene que hacerlo». Mimetizándose así con el escenario, Garamendi dirigió el foco a la unidad empresarial. Lo cierto es que los patronos mostraron un respaldo unánime a su presidente. Y le otorgaron su confianza. Por aclamación. Sin rival. Para los próximos cuatro años. Ese es, de hecho, el mensaje que trasladaban en privado los miembros de la cúpula de la patronal. «Se ha demostrado que el presidente tiene el apoyo mayoritario», comentaban. Y todo, en un «muy buen ambiente», afirmaban a este medio.
Lejos quedan ya las tensiones vividas en anteriores procesos electorales. «Este ha sido muy tranquilo», ratificaba otro empresario al término de la Asamblea Electoral. Entre los asistentes se destacaba la «unidad empresarial» y la «cohesión» como trasfondo de este paso de continuidad en la presidencia de CEOE, necesario para afrontar la gran complejidad del actual escenario político, económico y geoestratégico.
El propio Garamendi incidió durante su discurso en «la importancia de contar con una CEOE unida y comprometida con el país». Frente a la «incertidumbre» y el «deterioro institucional», llamó a los empresarios a no quedarse «de brazos cruzados», con una visión de «medio y largo plazo», en defensa del cumplimiento de la ley y de la seguridad jurídica. Un discurso marcadamente institucional que pronto tornó en críticas al Gobierno por asuntos como el reiterado incumplimiento con los Presupuestos Generales del Estado y, en particular, por la gestión de la crisis de vivienda.
Y sus palabras fueron aplaudidas. En el auditorio muchos asentían mientras Garamendi criticaba los decretos Maricarmeno cuando tildó de «grotesco» que el Gobierno haya pedido movilizarse contra el propio Gobierno por el drama de la vivienda, en referencia a Yolanda Díaz. Las relaciones con el Ministerio de Trabajo no están rotas formalmente, pero la realidad es que CEOE no pacta nada desde hace más de dos años y ayer su presidente volvió a referirse al «monólogo social» y a la falta de «lealtad institucional» por parte de su interlocutor en el Ejecutivo.
Los empresarios piden cambio. En una comparecencia posterior ante la prensa, y preguntado directamente por la necesidad de un adelanto electoral, el recién reelegido presidente de la patronal evitó responder con nitidez y se ciñó a demandar «confianza, estabilidad y seguridad jurídica». Pero lo que es seguro es que en la CEOE están mirando ya a las elecciones generales y a un eventual giro a la derecha en La Moncloa. «Un cambio de Gobierno y de políticas es necesario», reclama en privado un miembro de la patronal. Es un sentir palpable desde hace meses en círculos empresariales, pero en las últimas semanas se está intensificando.
«No sabemos qué decidirán los ciudadanos», asume otro empresario. Y uno más añade: «Si es con Vox, Antonio lo va a tener difícil». Las relaciones de la patronal y, en particular, de Garamendi, con los de Santiago Abascal no son las más fluidas, por lo que a nadie en la CEOE se le escapa que un futuro Gobierno del PP que necesite a Vox tampoco constituiría un escenario idóneo para la defensa de sus intereses. Si Pedro Sánchez no activa precipitadamente el botón electoral, quedan meses para los comicios, pero los empresarios ya están pensando en resultados y pactómetros.
En todo caso, ahora el siguiente paso es interno. La CEOE tiene que recomponer sus órganos de gobierno y Garamendi reconfigurará su equipo directivo. Todo apunta a que la estrategia será de continuidad y no habrá grandes cambios, aunque, tal y como adelantó EL MUNDO, algunas organizaciones territoriales han pedido más peso. En concreto, la patronal madrileña y la catalana han pactado con Garamendi repartirse las funciones de lobby: Miguel Garrido, presidente de CEIM, va a ocupar una posición de representación más institucional y de relaciones con organismos como la CNMC; y el presidente de Foment, Josep Sánchez Llibre, seguirá liderando en la práctica las relaciones con las Cortes, a través de sus contactos con los grupos políticos y los Ministerios. El nuevo organigrama se conocerá el próximo 21 de octubre.
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