Francisco Rivera se ha sentado en ‘Silla de Enea’, una serie de entrevistas en profundidad que cita a nombres relevantes de la sociedad andaluza, presentado por José Manuel Peña, periodista, locutor y crítico taurino de ABC de Sevilla. La cita ha sido en el refugio del torero, en el entorno de Doñana, en un ambiente relajado alejado del ruido y el foco mediático. De estirpe de renombre y arraigo taurino, Rivera se abre en canal para hablar no solo del mundo del toro, sino también de momentos que le han marcado especialmente, de su infancia, de su vida familiar, de sus raíces así como de sus prioridades hoy en día. «Cada día busco más la tranquilidad, echo de menos el campo», cuenta Rivera al inicio de la entrevista. En cuanto a su relación con los toros, Rivera explica que echa de menos torear, «el estar delante del toro , la vida en el campo, torear, el entrenar, el levantarte cada día con esa ilusión, ese sueño… Yo era de los toreros que entrenaba mucho». «Echo de menos la tensión, el miedo, la convivencia con la cuadrilla…». Y trata igualmente su relación con el resto de compañeros: «Con muy pocos toreros me llevo muy mal, yo creo que con uno, el resto ha habido competición». «Con el que más he competido ha sido con Joselito, pero ahora es mi amigo, mi hermano».Sin embargo, tiene palabras para compañeros a raíz de que le otorgaran la Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes que suscitó una importante polémica allá por 2008. El torero fue bastante criticado acerca de su merecimiento e incluso algunos devolvieron la suya a modo de protesta como José Tomás o Paco Camino. «Hubo unos cuantos que me hicieron daño, y a algunos no se lo pienso perdonar en mi vida, por su soberbia y su vanidad, ¿no?». Respecto al apoyo de la profesión contesta tajante: «Sí, tuve todo el apoyo de la profesión quitando de tres. Tuve todo el apoyo de todos». «Morante tuvo la torería y decir: ‘Oye, me equivoqué, y me invitó a los toros y me brindó un toro en Sevilla y me pidió perdón y eso hay que valorarlo», señala. «A los otros dos no los pienso perdonar nunca». «Camino, el pobre, que en paz descanse, ya no está, pero esa soberbia y esa vanidad, ese estamos por encima del bien y del mal, nosotros somos los jueces supremos de la torería. No soy un tío rencoroso, pero ese sí». «Estoy súper orgulloso de que me la otorgaran , además, fue un día precioso porque vinieron muchos amigos míos, y yo creo que ya ha prescrito, que ya se puede contar, quien lo organizaba me dijo: ‘Estamos dando 7 u 8 invitaciones, pero la que te han formado tú pídeme las que quieras’. Y fuimos cuarenta. Todos los recuerdos son bonitos, quitando las cosas que no le dedico ni cinco minutos», resalta. Francisco Rivera se ha sentado en ‘Silla de Enea’, una serie de entrevistas en profundidad que cita a nombres relevantes de la sociedad andaluza, presentado por José Manuel Peña, periodista, locutor y crítico taurino de ABC de Sevilla. La cita ha sido en el refugio del torero, en el entorno de Doñana, en un ambiente relajado alejado del ruido y el foco mediático. De estirpe de renombre y arraigo taurino, Rivera se abre en canal para hablar no solo del mundo del toro, sino también de momentos que le han marcado especialmente, de su infancia, de su vida familiar, de sus raíces así como de sus prioridades hoy en día. «Cada día busco más la tranquilidad, echo de menos el campo», cuenta Rivera al inicio de la entrevista. En cuanto a su relación con los toros, Rivera explica que echa de menos torear, «el estar delante del toro , la vida en el campo, torear, el entrenar, el levantarte cada día con esa ilusión, ese sueño… Yo era de los toreros que entrenaba mucho». «Echo de menos la tensión, el miedo, la convivencia con la cuadrilla…». Y trata igualmente su relación con el resto de compañeros: «Con muy pocos toreros me llevo muy mal, yo creo que con uno, el resto ha habido competición». «Con el que más he competido ha sido con Joselito, pero ahora es mi amigo, mi hermano».Sin embargo, tiene palabras para compañeros a raíz de que le otorgaran la Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes que suscitó una importante polémica allá por 2008. El torero fue bastante criticado acerca de su merecimiento e incluso algunos devolvieron la suya a modo de protesta como José Tomás o Paco Camino. «Hubo unos cuantos que me hicieron daño, y a algunos no se lo pienso perdonar en mi vida, por su soberbia y su vanidad, ¿no?». Respecto al apoyo de la profesión contesta tajante: «Sí, tuve todo el apoyo de la profesión quitando de tres. Tuve todo el apoyo de todos». «Morante tuvo la torería y decir: ‘Oye, me equivoqué, y me invitó a los toros y me brindó un toro en Sevilla y me pidió perdón y eso hay que valorarlo», señala. «A los otros dos no los pienso perdonar nunca». «Camino, el pobre, que en paz descanse, ya no está, pero esa soberbia y esa vanidad, ese estamos por encima del bien y del mal, nosotros somos los jueces supremos de la torería. No soy un tío rencoroso, pero ese sí». «Estoy súper orgulloso de que me la otorgaran , además, fue un día precioso porque vinieron muchos amigos míos, y yo creo que ya ha prescrito, que ya se puede contar, quien lo organizaba me dijo: ‘Estamos dando 7 u 8 invitaciones, pero la que te han formado tú pídeme las que quieras’. Y fuimos cuarenta. Todos los recuerdos son bonitos, quitando las cosas que no le dedico ni cinco minutos», resalta. RSS de noticias de cultura
Francisco Rivera se ha sentado en ‘Silla de Enea’, una serie de entrevistas en profundidad que cita a nombres relevantes de la sociedad andaluza, presentado por José Manuel Peña, periodista, locutor y crítico taurino de ABC de Sevilla. La cita ha sido en el … refugio del torero, en el entorno de Doñana, en un ambiente relajado alejado del ruido y el foco mediático.
De estirpe de renombre y arraigo taurino, Rivera se abre en canal para hablar no solo del mundo del toro, sino también de momentos que le han marcado especialmente, de su infancia, de su vida familiar, de sus raíces así como de sus prioridades hoy en día. «Cada día busco más la tranquilidad, echo de menos el campo», cuenta Rivera al inicio de la entrevista.
En cuanto a su relación con los toros, Rivera explica que echa de menos torear, «el estar delante del toro, la vida en el campo, torear, el entrenar, el levantarte cada día con esa ilusión, ese sueño… Yo era de los toreros que entrenaba mucho». «Echo de menos la tensión, el miedo, la convivencia con la cuadrilla…». Y trata igualmente su relación con el resto de compañeros: «Con muy pocos toreros me llevo muy mal, yo creo que con uno, el resto ha habido competición». «Con el que más he competido ha sido con Joselito, pero ahora es mi amigo, mi hermano».
Sin embargo, tiene palabras para compañeros a raíz de que le otorgaran la Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes que suscitó una importante polémica allá por 2008. El torero fue bastante criticado acerca de su merecimiento e incluso algunos devolvieron la suya a modo de protesta como José Tomás o Paco Camino. «Hubo unos cuantos que me hicieron daño, y a algunos no se lo pienso perdonar en mi vida, por su soberbia y su vanidad, ¿no?».
Respecto al apoyo de la profesión contesta tajante: «Sí, tuve todo el apoyo de la profesión quitando de tres. Tuve todo el apoyo de todos». «Morante tuvo la torería y decir: ‘Oye, me equivoqué, y me invitó a los toros y me brindó un toro en Sevilla y me pidió perdón y eso hay que valorarlo», señala. «A los otros dos no los pienso perdonar nunca». «Camino, el pobre, que en paz descanse, ya no está, pero esa soberbia y esa vanidad, ese estamos por encima del bien y del mal, nosotros somos los jueces supremos de la torería. No soy un tío rencoroso, pero ese sí».
«Estoy súper orgulloso de que me la otorgaran, además, fue un día precioso porque vinieron muchos amigos míos, y yo creo que ya ha prescrito, que ya se puede contar, quien lo organizaba me dijo: ‘Estamos dando 7 u 8 invitaciones, pero la que te han formado tú pídeme las que quieras’. Y fuimos cuarenta. Todos los recuerdos son bonitos, quitando las cosas que no le dedico ni cinco minutos», resalta.
