Emma Ozores: «Mi madre me lo contó. Mi abuelo no tuvo nada que ver con el asesinato de Lorca»

Un legado se tiene que preservar. Sobre todo, si se pertenece a la aristocracia cultural de nuestro país. Para Emma Ozores (65) esto no es baladí, ya que empezó en la interpretación por fascinación. «Siempre he admirado a mi familia», admite a LOC.

 La actriz acaba de estrenar en el cine ‘Una pistola, una bala y un oso panda’ y sigue de gira con ‘El último que apague la luz’ después de 15 años. Por primera vez habla de la vinculación de su abuelo materno, Ramón Ruiz Alonso, con la muerte de Lorca.  

Un legado se tiene que preservar. Sobre todo, si se pertenece a la aristocracia cultural de nuestro país. Para Emma Ozores (65) esto no es baladí, ya que empezó en la interpretación por fascinación. «Siempre he admirado a mi familia», admite a LOC.

En casa dijo que quería dedicarse a las tablas y ponerse frente a la cámara. «Mi padre y mi tío Mariano nos reunió a mí y a mi prima Adriana para explicarnos todos los inconvenientes de la profesión«. Que les metieran algo de miedo no sirvió de nada, pero lo cierto es que nuestra protagonista empezó algo tardía en la profesión.

Pero lo hizo por la puerta grande con 22 años con la revista Por la calle de Alcalá (1983), protagonizada por Esperanza Roy y Paco Valladares, donde bailó 14 números musicales. «De ahí aprendí a saber estar en un escenario. ¡Qué más se puede pedir!», asiente algo nostálgica.

Mientras charlamos, al otro lado del teléfono se escucha ladrar. «Es Juanito -afirma-, no se pierde nada, está en todos lados, es una cosa espectacular«. Sus perros son como si fueran sus hijos.

«Nunca he sentido la llamada de la maternidad, además, esta profesión es tan absorbente que no habría sabido dedicar la atención suficiente a un hijo«, así que con ella se acaba el linaje de una época dorada. Por sus venas corre el arte en su pura esencia.

Por vía paterna es la sexta generación de actores, ahí están Antonio Ozores, Claudia Butier y Luisa Puchol. Por la materna es la cuarta, aunque en ese cruce de genes donde figura su madre, Elisa Montés, también se encuentran, el maestro Penella Moreno, compositor de la ópera El gato montés y la zarzuela Las musas latinas, el escritor y diplomático Manuel Penella, la tiple cómica Teresita Silva o el político Ramón Ruiz Alonso.

Durante décadas se ha ido reinterpretando el papel que jugó Ramón Ruiz como posible denunciante para la posterior detención y asesinato de Federico García Lorca el 18 de agosto de 1936. En pleno año Lorquiano, Emma recuerda lo que sabe: «Mi madre me contó la historia con pelos y señales, le dije que la contara públicamente para cortar la mentira, pero se negó porque pensaba que la bola se iba a hacer más grande. Mi familia ha sufrido muchísimo por ello».

Da la casualidad que cuando trabajó en Fuente Vaqueros —localidad granadina donde nació el poeta— «José Salobreña, cuya familia había sido amiga de la familia de Lorca, me contó el mismo relato que mi madre: ‘No tuvo nada que ver’. Quiere quedar conmigo para hablar del tema. Además, el director de cine José Luis García Sánchez también me comentó que mi abuelo no había tenido nada que ver porque también conoció a la familia», relata Emma.

El escritor, pintor y grabador Salobreña, nacido en Fuente Vaqueros, es una de las figuras clave en la defensa del patrimonio lorquiano. Puede que en ese encuentro futuro entre la actriz y el artista la historia vuelva a dar un giro notable.

Como la memoria posee la fragilidad de los matices puede que las investigaciones de Agustín Penón, Eduardo Molina Fajardo e Ian Gibson —los únicos que lograron entrevistar a Ruiz Alonso— sufran algún vacío. Sobre estos hechos ambiguos y controvertidos, Emma quiere dejar claro que su abuelo no se fugó. «Mi abuelo no huyó a Estados Unidos, si no que por motivos de salud mi tía María Julia quiso cuidarle en Las Vegas» y pone otro punto sobre la í: «Mis tías Emma y Terele y mi madre, Elisa, no se cambiaron el apellido para que no les relacionaran, porque ya ves tú, con un Ruiz pasas desapercibido».

Prosigue: «Lo hicieron porque querían nombres más artísticos. Emma se decantó por el apellido de su abuelo, mi madre escogió el suyo por El gato montés y Terele escogió el de su abuela paterna».

Emma está feliz. Acaba de estrenar la comedia surrealista Una pistola, una bala y un oso panda, donde interpreta a la madre del protagonista, Alain Hernández. «Es la primera película de Oriol Cardús. El rodaje fue muy bonito, hemos estado muy a gusto, me han cuidado muchísimo y ha quedado una comedia muy divertida».

Se ha prodigado poco en el cine, por falta de orpotunidades. «No me han llegado proyectos, no porque haya estado concentrada en el teatro», donde hace quince años triunfa por toda España con la comedia El último que apague la luz, la última comedia que dirigió y escribió su padre. «Era tan bueno, listo, generoso, divertido y más mono… Aprendió a guisar por mí, me ponía el despertador todos los días para que me recogiera el coche para ir al colegio y por las tardes, cuando tenía doble función, en el descanso cogía el coche, me preparaba la cena, me acostaba y volvía al teatro. Así estuvimos muchos años».

La actriz con su padre, Antonio, soplando las velas durante la prooción de la obra 'Ahipe, achipe' en el año 2001
La actriz con su padre, Antonio, soplando las velas durante la prooción de la obra ‘Ahipe, achipe’ en el año 2001GTRES

Esto fue así porque sus padres se divorciaron cuando era pequeña y Elisa obtuvo la patria potestad. «Pero un buen día me dijo que me fuera a vivir con mi padre, quien habló con el abogado que mandó una carta a mi madre que nunca contestó, por lo que mi padre se quedó con la patria potestad». Esto no significa que Elisa Montés no quisiera saber nada de su hija: «Mi padre siempre me decía que la llamara dos veces al día. Fomentaba la buena relación», asegura.

Cuando el trabajo lo permitía, en su casa se reunían grandes cómicos. «Como José Luis López Vázquez, Manolo Gómez Burr, Andrés Pajares, Fernando Esteso, Lina Morgan, Gracita Morales… Eran momentos muy divertidos». Admite que se enteró de la popularidad de sus padres en el colegio «porque las profesoras decían cosas».

El más mediático fue Antonio por las comedias del destape, pero Elisa Montés trabajó mucho con grandes estrellas como Yul Brynner, Franco Nero, Lee Van Cleef y Eddie Constantine. «Cuando lo supe le dije: ‘¡Mamá, ¿has estado con ellos? Y me contestaba: ‘Sí, bueno’. Era muy humilde».

Las mayores cotas de popularidad de Emma fueron con Farmacia de guardia (1991-1995) y La casa de los líos (1996-2000), que este año se celebra el treinta aniversario de su estreno. «Arturo era tan simpático y elegante y mira a Lola, que con noventa años sigue en escena. Eran un espejo al que mirarse».

 LOC (La Otra Crónica). Noticias del corazón

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