Pequeños fragmentos de tela se asoman entre las piedras de la entrada a una tumba de la necrópolis tebana que, si los arqueólogos del proyecto C2 están en lo cierto, perteneció hace más de 3.000 años a Ahmose Inhapi , una prestigiosa reina egipcia de la XVII dinastía. «Son vendajes de momia», explica José Ramón Pérez-Accino, profesor de la Universidad Complutense de Madrid y codirector, junto al actual secretario general de Antigüedades Hissam el-Leithy, de esta misión hispano egipcia que investiga el valle del Escondite de las momias reales de Luxor . En la sepultura que creen de Inhapi, sospechan que se desvendaron y volvieron a reentelar los cuerpos de famosos faraones, como Ramsés II o Tutmosis III, antes de su traslado a la denominada ‘Cachette’ o escondrijo real de Deir el Bahari. En las excavaciones arqueológicas han desenterrado numerosos restos de tela que ahora, gracias al software español ‘ Aracne ‘, que está desarrollando para uso de los egiptólogos el Museo Nacional del Prado en colaboración con la Universidad de Sevilla, podrían confirmar su hipótesis. Uno de los numerosos fragmentos de venda de momia que se observan en la entrada de la tumba Proyecto C2«Es una idea magnífica analizar los textiles de esa tumba porque podrían estar relacionados con los reenvolvimientos rituales de las momias que aparecieron en la ‘Cachette real’», comenta Pérez-Accino a ABC, ilusionado por la posibilidad que ofrece ‘Aracne’ para «estudiarlos de forma sistemática y sin dañarlos». Alguno de los cuerpos de los reyes egipcios que se descubrieron en 1881 nunca ha sido desvendado, señala. Y en todo caso, añade, aún si esto no fuera posible, se podrían cotejar con los de otras tumbas para saber si los tejidos proceden de un mismo telar o de varios y conocer más sobre las costumbres funerarias del Antiguo Egipto.La iniciativa partió de Laura Alba Carcelén , especialista del Gabinete de Documentación Técnica del Museo del Prado. Ante las dificultades para analizar los lienzos originales sobre los que pintaron artistas como Velázquez o Tiziano, reentelados tras el incendio del Real Alcázar de Madrid en 1734, la restauradora contactó en 2013 con el catedrático Juan José Murillo , de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería (ETSI) de la Universidad de Sevilla. Quería diseñar una herramienta informática para desvelar los secretos internos de los manteles de mesa, velas de barco, fundas de colchones o ropa blanca de casa que empleaban como lienzos los artistas para sus obras.De la colaboración entre ambas instituciones nació ‘Aracne’, un software que, a partir de radiografías e imágenes de alta resolución, procesa y mide la densidad de hilos, las direcciones de la trama y la urdimbre de los tejidos y sus irregularidades para datar, atribuir o relacionar obras. «Nos está dando muy buenos resultados porque, cuando hay coincidencias, es definitivo », explica Alba en el Prado, ante la pantalla de su ordenador donde muestra a ABC un histograma de hilos de una obra de Francisco Herrera el Mozo que ha estudiado.La aplicación informática, que ya se utiliza como una herramienta más en el estudio técnico de las obras de la pinacoteca, sirvió para demostrar que ese cuadro de ‘El general de artillería’ que antes se atribuía a Francisco Rizzi era, en realidad, obra del artista sevillano del Barroco, hijo del pintor homónimo llamado el Viejo. También confirmó, por ejemplo, que Rubens pintó las copias de ‘Adán y Eva’ y ‘El rapto de Europa’ de Tiziano en Madrid, sobre lienzos que procedían de un mismo rollo de tela. «Hilaturas finísimas»Viendo la utilidad de esta metodología, que sin financiación institucional quedó finalista en la categoría Digital Innovation of the Year de los prestigiosos Apollo Awards 2025, la restauradora del Prado pensó en aplicar ‘Aracne’ al estudio de textiles arqueológicos. Tras un primer contacto con tejidos egipcios conservados en el Museo Arqueológico Nacional, Alba y Murillo viajaron el pasado enero a Luxor, invitados por el proyecto C2, para comprobar si el software era viable con fragmentos hallados en una excavación. En la tumba MMA 1103, denominación que le dio el Metropolitan Museum of Art de Nueva York a la sepultura que ahora se sospecha de Inhapi, tomaron imágenes de alta resolución de medio centenar de textiles diversos que posteriormente han analizado en España.«En las pinturas, lo habitual es registrar entre 9 y 12 hilos por centímetro cuadrado, pero en los tejidos egipcios ¡hay más de 40! Eran capaces de hacer una hilatura finísima y tenían tejidos increíbles», destaca la investigadora del Prado mientras muestra en la pantalla la amplia variabilidad de densidad de hilos que revela el software. «Es muchísimo mayor que la que encontramos en lienzos», resalta. Quizá, como sugiere Pérez-Accino, la calidad de las vendas sea un dato más que apunte a una tumba real de importancia. Para sorpresa de Alba, todos se confeccionaron con ligamento de tafetán sencillo. La experta buceó en la escasa bibliografía sobre tejidos egipcios en busca de información sobre textiles empleados en momificaciones y solo dio con un estudio sobre Tutankamón que revela que, para su momia, se utilizó un telar del ancho de la venda. «Esta herramienta ayudará a estudiar la evolución de los tejidos egipcios», comenta la investigadora. Examinando fragmentos textiles en el interior de la tumba MMA 1103 Proyecto C2Tal como ahora documentan las cerámicas en las excavaciones, con ‘Aracne’ los egiptólogos podrán elaborar bases de datos de los tejidos que encuentran y reestudiar los que se conservan en los museos. Al igual que en la versión para lienzos, una vez terminen de afinar la aplicación la ofrecerán en acceso abierto en internet para el uso libre de cualquier investigador.El cuidadoso proceso de preparar, acondicionar y documentar fotográficamente en alta resolución cada fragmento textil de la tumba MMA 1103 para procesar las imágenes digitalmente ha deparado además el descubrimiento de inscripciones y una decoración de una escena de una ofrenda que ahora estudian los arqueólogos del C2 Project. Pérez-Accino se muestra muy agradecido a Laura Alba y al equipo de la Universidad de Sevilla por haber elegido su proyecto para esta nueva línea de investigación. «Aracne encarna lo que el C2 Project defiende desde su inicio: mirar de nuevo, con herramientas nuevas, lo que se daba por conocido ». Pequeños fragmentos de tela se asoman entre las piedras de la entrada a una tumba de la necrópolis tebana que, si los arqueólogos del proyecto C2 están en lo cierto, perteneció hace más de 3.000 años a Ahmose Inhapi , una prestigiosa reina egipcia de la XVII dinastía. «Son vendajes de momia», explica José Ramón Pérez-Accino, profesor de la Universidad Complutense de Madrid y codirector, junto al actual secretario general de Antigüedades Hissam el-Leithy, de esta misión hispano egipcia que investiga el valle del Escondite de las momias reales de Luxor . En la sepultura que creen de Inhapi, sospechan que se desvendaron y volvieron a reentelar los cuerpos de famosos faraones, como Ramsés II o Tutmosis III, antes de su traslado a la denominada ‘Cachette’ o escondrijo real de Deir el Bahari. En las excavaciones arqueológicas han desenterrado numerosos restos de tela que ahora, gracias al software español ‘ Aracne ‘, que está desarrollando para uso de los egiptólogos el Museo Nacional del Prado en colaboración con la Universidad de Sevilla, podrían confirmar su hipótesis. Uno de los numerosos fragmentos de venda de momia que se observan en la entrada de la tumba Proyecto C2«Es una idea magnífica analizar los textiles de esa tumba porque podrían estar relacionados con los reenvolvimientos rituales de las momias que aparecieron en la ‘Cachette real’», comenta Pérez-Accino a ABC, ilusionado por la posibilidad que ofrece ‘Aracne’ para «estudiarlos de forma sistemática y sin dañarlos». Alguno de los cuerpos de los reyes egipcios que se descubrieron en 1881 nunca ha sido desvendado, señala. Y en todo caso, añade, aún si esto no fuera posible, se podrían cotejar con los de otras tumbas para saber si los tejidos proceden de un mismo telar o de varios y conocer más sobre las costumbres funerarias del Antiguo Egipto.La iniciativa partió de Laura Alba Carcelén , especialista del Gabinete de Documentación Técnica del Museo del Prado. Ante las dificultades para analizar los lienzos originales sobre los que pintaron artistas como Velázquez o Tiziano, reentelados tras el incendio del Real Alcázar de Madrid en 1734, la restauradora contactó en 2013 con el catedrático Juan José Murillo , de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería (ETSI) de la Universidad de Sevilla. Quería diseñar una herramienta informática para desvelar los secretos internos de los manteles de mesa, velas de barco, fundas de colchones o ropa blanca de casa que empleaban como lienzos los artistas para sus obras.De la colaboración entre ambas instituciones nació ‘Aracne’, un software que, a partir de radiografías e imágenes de alta resolución, procesa y mide la densidad de hilos, las direcciones de la trama y la urdimbre de los tejidos y sus irregularidades para datar, atribuir o relacionar obras. «Nos está dando muy buenos resultados porque, cuando hay coincidencias, es definitivo », explica Alba en el Prado, ante la pantalla de su ordenador donde muestra a ABC un histograma de hilos de una obra de Francisco Herrera el Mozo que ha estudiado.La aplicación informática, que ya se utiliza como una herramienta más en el estudio técnico de las obras de la pinacoteca, sirvió para demostrar que ese cuadro de ‘El general de artillería’ que antes se atribuía a Francisco Rizzi era, en realidad, obra del artista sevillano del Barroco, hijo del pintor homónimo llamado el Viejo. También confirmó, por ejemplo, que Rubens pintó las copias de ‘Adán y Eva’ y ‘El rapto de Europa’ de Tiziano en Madrid, sobre lienzos que procedían de un mismo rollo de tela. «Hilaturas finísimas»Viendo la utilidad de esta metodología, que sin financiación institucional quedó finalista en la categoría Digital Innovation of the Year de los prestigiosos Apollo Awards 2025, la restauradora del Prado pensó en aplicar ‘Aracne’ al estudio de textiles arqueológicos. Tras un primer contacto con tejidos egipcios conservados en el Museo Arqueológico Nacional, Alba y Murillo viajaron el pasado enero a Luxor, invitados por el proyecto C2, para comprobar si el software era viable con fragmentos hallados en una excavación. En la tumba MMA 1103, denominación que le dio el Metropolitan Museum of Art de Nueva York a la sepultura que ahora se sospecha de Inhapi, tomaron imágenes de alta resolución de medio centenar de textiles diversos que posteriormente han analizado en España.«En las pinturas, lo habitual es registrar entre 9 y 12 hilos por centímetro cuadrado, pero en los tejidos egipcios ¡hay más de 40! Eran capaces de hacer una hilatura finísima y tenían tejidos increíbles», destaca la investigadora del Prado mientras muestra en la pantalla la amplia variabilidad de densidad de hilos que revela el software. «Es muchísimo mayor que la que encontramos en lienzos», resalta. Quizá, como sugiere Pérez-Accino, la calidad de las vendas sea un dato más que apunte a una tumba real de importancia. Para sorpresa de Alba, todos se confeccionaron con ligamento de tafetán sencillo. La experta buceó en la escasa bibliografía sobre tejidos egipcios en busca de información sobre textiles empleados en momificaciones y solo dio con un estudio sobre Tutankamón que revela que, para su momia, se utilizó un telar del ancho de la venda. «Esta herramienta ayudará a estudiar la evolución de los tejidos egipcios», comenta la investigadora. Examinando fragmentos textiles en el interior de la tumba MMA 1103 Proyecto C2Tal como ahora documentan las cerámicas en las excavaciones, con ‘Aracne’ los egiptólogos podrán elaborar bases de datos de los tejidos que encuentran y reestudiar los que se conservan en los museos. Al igual que en la versión para lienzos, una vez terminen de afinar la aplicación la ofrecerán en acceso abierto en internet para el uso libre de cualquier investigador.El cuidadoso proceso de preparar, acondicionar y documentar fotográficamente en alta resolución cada fragmento textil de la tumba MMA 1103 para procesar las imágenes digitalmente ha deparado además el descubrimiento de inscripciones y una decoración de una escena de una ofrenda que ahora estudian los arqueólogos del C2 Project. Pérez-Accino se muestra muy agradecido a Laura Alba y al equipo de la Universidad de Sevilla por haber elegido su proyecto para esta nueva línea de investigación. «Aracne encarna lo que el C2 Project defiende desde su inicio: mirar de nuevo, con herramientas nuevas, lo que se daba por conocido ». RSS de noticias de cultura
Pequeños fragmentos de tela se asoman entre las piedras de la entrada a una tumba de la necrópolis tebana que, si los arqueólogos del proyecto C2 están en lo cierto, perteneció hace más de 3.000 años a Ahmose Inhapi, una prestigiosa reina egipcia … de la XVII dinastía. «Son vendajes de momia», explica José Ramón Pérez-Accino, profesor de la Universidad Complutense de Madrid y codirector, junto al actual secretario general de Antigüedades Hissam el-Leithy, de esta misión hispano egipcia que investiga el valle del Escondite de las momias reales de Luxor.
En la sepultura que creen de Inhapi, sospechan que se desvendaron y volvieron a reentelar los cuerpos de famosos faraones, como Ramsés II o Tutmosis III, antes de su traslado a la denominada ‘Cachette’ o escondrijo real de Deir el Bahari. En las excavaciones arqueológicas han desenterrado numerosos restos de tela que ahora, gracias al software español ‘Aracne‘, que está desarrollando para uso de los egiptólogos el Museo Nacional del Prado en colaboración con la Universidad de Sevilla, podrían confirmar su hipótesis.

(Proyecto C2)
«Es una idea magnífica analizar los textiles de esa tumba porque podrían estar relacionados con los reenvolvimientos rituales de las momias que aparecieron en la ‘Cachette real’», comenta Pérez-Accino a ABC, ilusionado por la posibilidad que ofrece ‘Aracne’ para «estudiarlos de forma sistemática y sin dañarlos». Alguno de los cuerpos de los reyes egipcios que se descubrieron en 1881 nunca ha sido desvendado, señala. Y en todo caso, añade, aún si esto no fuera posible, se podrían cotejar con los de otras tumbas para saber si los tejidos proceden de un mismo telar o de varios y conocer más sobre las costumbres funerarias del Antiguo Egipto.
La iniciativa partió de Laura Alba Carcelén, especialista del Gabinete de Documentación Técnica del Museo del Prado. Ante las dificultades para analizar los lienzos originales sobre los que pintaron artistas como Velázquez o Tiziano, reentelados tras el incendio del Real Alcázar de Madrid en 1734, la restauradora contactó en 2013 con el catedrático Juan José Murillo, de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería (ETSI) de la Universidad de Sevilla. Quería diseñar una herramienta informática para desvelar los secretos internos de los manteles de mesa, velas de barco, fundas de colchones o ropa blanca de casa que empleaban como lienzos los artistas para sus obras.
De la colaboración entre ambas instituciones nació ‘Aracne’, un software que, a partir de radiografías e imágenes de alta resolución, procesa y mide la densidad de hilos, las direcciones de la trama y la urdimbre de los tejidos y sus irregularidades para datar, atribuir o relacionar obras. «Nos está dando muy buenos resultados porque, cuando hay coincidencias, es definitivo», explica Alba en el Prado, ante la pantalla de su ordenador donde muestra a ABC un histograma de hilos de una obra de Francisco Herrera el Mozo que ha estudiado.
La aplicación informática, que ya se utiliza como una herramienta más en el estudio técnico de las obras de la pinacoteca, sirvió para demostrar que ese cuadro de ‘El general de artillería’ que antes se atribuía a Francisco Rizzi era, en realidad, obra del artista sevillano del Barroco, hijo del pintor homónimo llamado el Viejo. También confirmó, por ejemplo, que Rubens pintó las copias de ‘Adán y Eva’ y ‘El rapto de Europa’ de Tiziano en Madrid, sobre lienzos que procedían de un mismo rollo de tela.
«Hilaturas finísimas»
Viendo la utilidad de esta metodología, que sin financiación institucional quedó finalista en la categoría Digital Innovation of the Year de los prestigiosos Apollo Awards 2025, la restauradora del Prado pensó en aplicar ‘Aracne’ al estudio de textiles arqueológicos. Tras un primer contacto con tejidos egipcios conservados en el Museo Arqueológico Nacional, Alba y Murillo viajaron el pasado enero a Luxor, invitados por el proyecto C2, para comprobar si el software era viable con fragmentos hallados en una excavación. En la tumba MMA 1103, denominación que le dio el Metropolitan Museum of Art de Nueva York a la sepultura que ahora se sospecha de Inhapi, tomaron imágenes de alta resolución de medio centenar de textiles diversos que posteriormente han analizado en España.
«En las pinturas, lo habitual es registrar entre 9 y 12 hilos por centímetro cuadrado, pero en los tejidos egipcios ¡hay más de 40! Eran capaces de hacer una hilatura finísima y tenían tejidos increíbles», destaca la investigadora del Prado mientras muestra en la pantalla la amplia variabilidad de densidad de hilos que revela el software. «Es muchísimo mayor que la que encontramos en lienzos», resalta. Quizá, como sugiere Pérez-Accino, la calidad de las vendas sea un dato más que apunte a una tumba real de importancia.
Para sorpresa de Alba, todos se confeccionaron con ligamento de tafetán sencillo. La experta buceó en la escasa bibliografía sobre tejidos egipcios en busca de información sobre textiles empleados en momificaciones y solo dio con un estudio sobre Tutankamón que revela que, para su momia, se utilizó un telar del ancho de la venda. «Esta herramienta ayudará a estudiar la evolución de los tejidos egipcios», comenta la investigadora.

(Proyecto C2)
Tal como ahora documentan las cerámicas en las excavaciones, con ‘Aracne’ los egiptólogos podrán elaborar bases de datos de los tejidos que encuentran y reestudiar los que se conservan en los museos. Al igual que en la versión para lienzos, una vez terminen de afinar la aplicación la ofrecerán en acceso abierto en internet para el uso libre de cualquier investigador.
El cuidadoso proceso de preparar, acondicionar y documentar fotográficamente en alta resolución cada fragmento textil de la tumba MMA 1103 para procesar las imágenes digitalmente ha deparado además el descubrimiento de inscripciones y una decoración de una escena de una ofrenda que ahora estudian los arqueólogos del C2 Project.
Pérez-Accino se muestra muy agradecido a Laura Alba y al equipo de la Universidad de Sevilla por haber elegido su proyecto para esta nueva línea de investigación. «Aracne encarna lo que el C2 Project defiende desde su inicio: mirar de nuevo, con herramientas nuevas, lo que se daba por conocido».

