<p>El <strong>PSOE </strong>se ha cansado definitivamente del pulso que estaba echando el alcalde de <strong>Almussafes </strong>(Valencia) a la dirección autonómica del partido. Tras ser denunciado por acoso sexual y laboral, <strong>Toni González</strong> ha sido expulsado definitivamente del partido. Una decisión de la Secretaría de Organización que llega, además, en vísperas del 8M y que puede agravar aún más la crisis interna que se ha abierto en una de las agrupaciones más importantes para los socialistas valencianos. </p>
El partido toma la decisión tras acusar a Toni González de «revictimizar» a las denunciantes revelando datos personales
El PSOE se ha cansado definitivamente del pulso que estaba echando el alcalde de Almussafes (Valencia) a la dirección autonómica del partido. Tras ser denunciado por acoso sexual y laboral, Toni González ha sido expulsado definitivamente del partido. Una decisión de la Secretaría de Organización que llega, además, en vísperas del 8M y que puede agravar aún más la crisis interna que se ha abierto en una de las agrupaciones más importantes para los socialistas valencianos.
La decisión de su expulsión, avanzada por Levante-EMV y confirmada por este diario, llega tras la campaña emprendida por González contra la secretaria general, Diana Morant, a la que acusó de difamarle tras negarse a renunciar a la Alcaldía. El órdago lanzado no quedó sin respuesta en el PSPV-PSOE, que le abrió además expediente por «amenazas» a la líder de los socialistas valencianos y, sobre todo, por «revictimizar» a las denunciantes.
Y es precisamente el «menosprecio» a las víctimas lo que ha llevado finalmente al PSOE a tramitar su expulsión definitiva, según fuentes socialistas. El alcalde, que ya fue suspendido de militancia cautelarmente cuando trascendieron las denuncias en diciembre, había abandonado todos sus cargos orgánicos, pero se mantenía al frente del consistorio. Con el apoyo incluso de los concejales socialistas.
González siempre ha mantenido que las denuncias contra él eran falsas y obedecían a una venganza personal contra él, por lo que pidió el archivo del caso. Sin embargo, el PSOE acusa ahora al alcalde de revelar datos personales de las denunciantes, en cuya defensa tuvo que salir la dirección autonómica advirtiendo de que tomaría medidas contra los militantes que cuestionaran públicamente a las víctimas.
El problema para Morant es que González no está solo. No solo tiene el apoyo de concejales socialistas de Almussafes y ha coqueteado con el salto a otra formación política, sino que la ejecutiva socialista de la Ribera Baixa elevó también a Ferraz una queja interna pidiendo que se respetase la presunción de inocencia del alcalde de Almussafes. Aquella queja destapó además el «malestar» interno contra la gestión que había hecho del caso Morant.
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