‘Rumores infundados’ … El ‘rumor’, según lo concebiría Rafa Forteza, sería prácticamente todo lo que ‘se dice’ de las cosas; y su falta de fundamento podría deberse al carácter subjetivo y variable de toda experiencia, o a un excesivo protagonismo de lo que no es más que ruido de fondo, o a un irreversible deslizamiento foucaultiano del sentido. Y la apuesta por este título sería un grito en favor de la recuperación –tras tantos años de hipertrofia ‘teórica’ y de implosión mercantilista– de la pura experiencia sensorial: ¿qué te hace sentir una pintura? Pintura lo más despojada posible, pues: Rafa pinta sus ‘paisajes’ e ‘interiores’ –esa es mi experiencia, por ejemplo– abstractos sobre lino crudo. Y y Javier, sólo rostros –cabezas– con pinceladas salvajes y colores kirchnerianos. Pintura. De esa que no se puede –porque ella no quiere– describir con palabras.Primer ‘rumor’, por tanto: Rafa Forteza (Palma de Mallorca, 1955) y Javier Forteza (Palma, 1960) son hermanos y este ‘diálogo’ –me he enterado de que en algunos medios ya tienen prohibido usar esa palabra, tan ultramanida que instintivamente calificas de burdo, insuficiente y maleducado al que la usa y, lo que es peor, la exposición que presenta…– da cuenta de dos trayectorias claramente separadas que tienen en común esta improbable ‘fusión’ (Barro) que han querido realizar alcanzada su plena madurez, ayudados por el comisario, David Barro, a la sazón director de Es Baluard, el gran centro de arte de Mallorca, donde CaixaFórum Palma presentó esta misma exposición hace exactamente un año.Ratificar la ambigüedadSegundo: el ‘extrañamiento’. «Javier y Rafa Forteza amplifican la ambigüedad de la imagen, la rarifican», dice Barro en el catálogo (donde también hay una entrevista a ambos a cargo de Lourdes Melis Gomila y un texto final de Antonio Saura ); «en ambos casos hay una fascinación por el enigma, por la distancia»; «más que un viaje, lo que se propone es una inmersión en lo incierto»… En las imágenes, ‘Ausencia’, de Javier Forteza; detalle del montaje; y retrato de Rafa Forteza ABCY propone, finalmente, que «tal vez esa sea la mejor relación pictórica que podamos estrechar entre los hermanos Forteza, de influencias intermitentes fruto de unas inquietudes comunes, fraguadas en lo enigmático y la curiosidad. La cuestión radica en la incapacidad de escrutar, en la necesidad de resolver, únicamente posible en la voluntad de imaginar». Todo esto, a mí –vuelvo a la idea que esbozó Rafa en la presentación, esa llamada a «ser/estar» un individuo concreto, desnudo frente a una pintura desnuda– me sugiere posibles tomas de postura frente a la realidad desquiciada, suplantada por sus relatos, cada día más histriónicos, sus ‘rumores’, en la que vivimos.Es, por lo demás, una exposición-experiencia intensa, deliberadamente laberíntica, en la que además de las pinturas de ambos, equilibradas en términos de superficie, ya que los rostros de Javier son de pequeño formato y los espacios simbólicos de Rafa, de gran escala, y en la que se presenta también, ornando el laberinto, un fascinante conjunto de esculturas de los dos. ‘Rumores infundados’ Rafa y Javier Forteza Lugar: CaixaFórum-Madrid Dirección: Paseo del Prado, 36 Comisario: David Barro Clausura: Hasta el 2 de noviembre Valoración: ****Destacará la ‘Estantería’ de Rafa, donde se alinea una docena de sus esculturas póvera (la mayoría, a mí, me parecen cabezas) y las varias cabezas deformes, aprovechando la forma de la piedra, caliza, de Javier. Lo repito: intentemos, por un momento, no ‘comprender’, porque ya casi todo es infundado. ‘Rumores infundados’ … El ‘rumor’, según lo concebiría Rafa Forteza, sería prácticamente todo lo que ‘se dice’ de las cosas; y su falta de fundamento podría deberse al carácter subjetivo y variable de toda experiencia, o a un excesivo protagonismo de lo que no es más que ruido de fondo, o a un irreversible deslizamiento foucaultiano del sentido. Y la apuesta por este título sería un grito en favor de la recuperación –tras tantos años de hipertrofia ‘teórica’ y de implosión mercantilista– de la pura experiencia sensorial: ¿qué te hace sentir una pintura? Pintura lo más despojada posible, pues: Rafa pinta sus ‘paisajes’ e ‘interiores’ –esa es mi experiencia, por ejemplo– abstractos sobre lino crudo. Y y Javier, sólo rostros –cabezas– con pinceladas salvajes y colores kirchnerianos. Pintura. De esa que no se puede –porque ella no quiere– describir con palabras.Primer ‘rumor’, por tanto: Rafa Forteza (Palma de Mallorca, 1955) y Javier Forteza (Palma, 1960) son hermanos y este ‘diálogo’ –me he enterado de que en algunos medios ya tienen prohibido usar esa palabra, tan ultramanida que instintivamente calificas de burdo, insuficiente y maleducado al que la usa y, lo que es peor, la exposición que presenta…– da cuenta de dos trayectorias claramente separadas que tienen en común esta improbable ‘fusión’ (Barro) que han querido realizar alcanzada su plena madurez, ayudados por el comisario, David Barro, a la sazón director de Es Baluard, el gran centro de arte de Mallorca, donde CaixaFórum Palma presentó esta misma exposición hace exactamente un año.Ratificar la ambigüedadSegundo: el ‘extrañamiento’. «Javier y Rafa Forteza amplifican la ambigüedad de la imagen, la rarifican», dice Barro en el catálogo (donde también hay una entrevista a ambos a cargo de Lourdes Melis Gomila y un texto final de Antonio Saura ); «en ambos casos hay una fascinación por el enigma, por la distancia»; «más que un viaje, lo que se propone es una inmersión en lo incierto»… En las imágenes, ‘Ausencia’, de Javier Forteza; detalle del montaje; y retrato de Rafa Forteza ABCY propone, finalmente, que «tal vez esa sea la mejor relación pictórica que podamos estrechar entre los hermanos Forteza, de influencias intermitentes fruto de unas inquietudes comunes, fraguadas en lo enigmático y la curiosidad. La cuestión radica en la incapacidad de escrutar, en la necesidad de resolver, únicamente posible en la voluntad de imaginar». Todo esto, a mí –vuelvo a la idea que esbozó Rafa en la presentación, esa llamada a «ser/estar» un individuo concreto, desnudo frente a una pintura desnuda– me sugiere posibles tomas de postura frente a la realidad desquiciada, suplantada por sus relatos, cada día más histriónicos, sus ‘rumores’, en la que vivimos.Es, por lo demás, una exposición-experiencia intensa, deliberadamente laberíntica, en la que además de las pinturas de ambos, equilibradas en términos de superficie, ya que los rostros de Javier son de pequeño formato y los espacios simbólicos de Rafa, de gran escala, y en la que se presenta también, ornando el laberinto, un fascinante conjunto de esculturas de los dos. ‘Rumores infundados’ Rafa y Javier Forteza Lugar: CaixaFórum-Madrid Dirección: Paseo del Prado, 36 Comisario: David Barro Clausura: Hasta el 2 de noviembre Valoración: ****Destacará la ‘Estantería’ de Rafa, donde se alinea una docena de sus esculturas póvera (la mayoría, a mí, me parecen cabezas) y las varias cabezas deformes, aprovechando la forma de la piedra, caliza, de Javier. Lo repito: intentemos, por un momento, no ‘comprender’, porque ya casi todo es infundado. RSS de noticias de cultura
‘Rumores infundados’… El ‘rumor’, según lo concebiría Rafa Forteza, sería prácticamente todo lo que ‘se dice’ de las cosas; y su falta de fundamento podría deberse al carácter subjetivo y variable de toda experiencia, o a un excesivo protagonismo de lo que … no es más que ruido de fondo, o a un irreversible deslizamiento foucaultiano del sentido.
Y la apuesta por este título sería un grito en favor de la recuperación –tras tantos años de hipertrofia ‘teórica’ y de implosión mercantilista– de la pura experiencia sensorial: ¿qué te hace sentir una pintura?
Pintura lo más despojada posible, pues: Rafa pinta sus ‘paisajes’ e ‘interiores’ –esa es mi experiencia, por ejemplo– abstractos sobre lino crudo. Y y Javier, sólo rostros –cabezas– con pinceladas salvajes y colores kirchnerianos. Pintura. De esa que no se puede –porque ella no quiere– describir con palabras.
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Primer ‘rumor’, por tanto: Rafa Forteza (Palma de Mallorca, 1955) y Javier Forteza (Palma, 1960) son hermanos y este ‘diálogo’ –me he enterado de que en algunos medios ya tienen prohibido usar esa palabra, tan ultramanida que instintivamente calificas de burdo, insuficiente y maleducado al que la usa y, lo que es peor, la exposición que presenta…– da cuenta de dos trayectorias claramente separadas que tienen en común esta improbable ‘fusión’ (Barro) que han querido realizar alcanzada su plena madurez, ayudados por el comisario, David Barro, a la sazón director de Es Baluard, el gran centro de arte de Mallorca, donde CaixaFórum Palma presentó esta misma exposición hace exactamente un año.
Ratificar la ambigüedad
Segundo: el ‘extrañamiento’. «Javier y Rafa Forteza amplifican la ambigüedad de la imagen, la rarifican», dice Barro en el catálogo (donde también hay una entrevista a ambos a cargo de Lourdes Melis Gomila y un texto final de Antonio Saura); «en ambos casos hay una fascinación por el enigma, por la distancia»; «más que un viaje, lo que se propone es una inmersión en lo incierto»…
(ABC)
Y propone, finalmente, que «tal vez esa sea la mejor relación pictórica que podamos estrechar entre los hermanos Forteza, de influencias intermitentes fruto de unas inquietudes comunes, fraguadas en lo enigmático y la curiosidad. La cuestión radica en la incapacidad de escrutar, en la necesidad de resolver, únicamente posible en la voluntad de imaginar». Todo esto, a mí –vuelvo a la idea que esbozó Rafa en la presentación, esa llamada a «ser/estar» un individuo concreto, desnudo frente a una pintura desnuda– me sugiere posibles tomas de postura frente a la realidad desquiciada, suplantada por sus relatos, cada día más histriónicos, sus ‘rumores’, en la que vivimos.
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Es, por lo demás, una exposición-experiencia intensa, deliberadamente laberíntica, en la que además de las pinturas de ambos, equilibradas en términos de superficie, ya que los rostros de Javier son de pequeño formato y los espacios simbólicos de Rafa, de gran escala, y en la que se presenta también, ornando el laberinto, un fascinante conjunto de esculturas de los dos.
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‘Rumores infundados’

Rafa y Javier Forteza
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Lugar:
CaixaFórum-Madrid -
Dirección:
Paseo del Prado, 36 -
Comisario:
David Barro -
Clausura:
Hasta el 2 de noviembre -
Valoración:
****
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Destacará la ‘Estantería’ de Rafa, donde se alinea una docena de sus esculturas póvera (la mayoría, a mí, me parecen cabezas) y las varias cabezas deformes, aprovechando la forma de la piedra, caliza, de Javier. Lo repito: intentemos, por un momento, no ‘comprender’, porque ya casi todo es infundado.

