El desembarco bajo el radar de los gigantes de la IA en Madrid más allá de OpenAI: «Las empresas españolas van más rápido que las de EEUU»

Si 2023 y 2024 fueron los años del descubrimiento de la inteligencia artificial generativa (IA generativa) y 2025 la gran explosión de su uso, 2026 está siendo el año de la expansión de un negocio que salta de sus fronteras originales. Generalmente desde EEUU, las compañías del sector se lanzan a desarrollar su estructura empresarial en nuevas geografías, en un camino muchas veces más complejo que usar alguno de los famosos modelos de lenguaje.

 Compañías como Mistral, Elevenlabs, Harvey, Databricks, Nscale o LexRoom aterrizan en los últimos meses en la capital en busca del talento español y una visión local de uno de los mercados más dinámicos de Europa  

Si 2023 y 2024 fueron los años del descubrimiento de la inteligencia artificial generativa (IA generativa) y 2025 la gran explosión de su uso, 2026 está siendo el año de la expansión de un negocio que salta de sus fronteras originales. Generalmente desde EEUU, las compañías del sector se lanzan a desarrollar su estructura empresarial en nuevas geografías, en un camino muchas veces más complejo que usar alguno de los famosos modelos de lenguaje.

En este movimiento, entran en juego numerosos factores: clientes sobre el terreno, facilidades para instalarse, talento disponible y la regulación. Un cóctel cuyos ingredientes no son fáciles de encontrar, pero que se hallan en abundancia en Madrid, convertida en un imán para atraer a buena parte de estas nuevas compañías y hacer de ella uno de sus puntos centrales para España.

El pasado 11 de junio saltaba la bomba. OpenAI anunciaba que abriría en Madrid una de sus primeras oficinas en Europa. Lo hacía en el que es uno de sus cinco principales mercados de Europa, Oriente Medio y África y donde cuenta con grandes clientes como BBVA o IE University. Aunque ha sido el anuncio más mediático, es solo la punta del iceberg de un fenómeno que se ha ido cociendo a fuego lento y bajo el radar durante el último año, y ha eclosionado durante esta primavera.

«En EEUU siempre ha habido el entendimiento de que son los primeros en adoptar las tecnologías nuevas y hacen muchísimo ruido, pero a efectos prácticos las grandes empresas españolas se están moviendo a una velocidad que no está pasando ni en EEUU, ni en Reino Unido. Y al ver esto vimos que teníamos que invertir muchísimo más en el mercado», señala Carles Reina, líder de Go To Market de Elevenlabs, uno de estos gigantes de la IA que ha echado raíces en España.

Elevenlabs es una de las principales empresas de modelos de IA y creación de agentes relacionados con la voz. La compañía nació en el año 2022, cuando en la era pre-ChatGPT no era fácil levantar fondos para IA. Reina fue el primer inversor y el cuarto empleado de la sociedad, ahora valorada en más de 11.000 millones de dólares, y se ha encargado de crear la estructura en todos los mercados donde opera la empresa.

Entre sus clientes e inversores figuran empresas como Banco Santander y Telefónica. «Trabajamos ya con la mayoría del Ibex. Abrir la oficina ha sido más un hecho de formalizar que nos sentimos también españoles y hacer un compromiso de que tenemos un equipo local solo para ellos», explica el inversor y directivo.

El camino que cuenta Carles Reina es seguido de forma casi milimétrica por otros referentes de la inteligencia artificial de todo el mundo. Databricks lleva dos años ampliando su plantilla desde un coworking en el Paseo de la Castellana. A solo 500 metros de ellos, la gran esperanza europea de la inteligencia artificial Mistral ha comenzado también a desplegar sus primeros ingenieros en nuestro país.

El manual consta de varios pasos. El primero suele ser conseguir los primeros clientes, generalmente empresas del Ibex, antes del desembarco físico. El segundo es la caza de talento nativo para luego abrir una pequeña oficina con entre 10 y 20 trabajadores que irá creciendo con el paso de los años y convivirá con un modelo flexible en el que el teletrabajo está muy instaurado. De hecho, ElevenLabs se fundó nativamente en remoto.

La compañía de IA ha arrancado con 14 trabajadores en Madrid y cuenta también con otros empleados en ciudades como Valencia y Pamplona. «Acabamos de formar una oficina que ya se nos queda pequeña. Después de verano superaremos los 20 trabajadores y el año que viene contrataremos más», apunta Reina, que señala que el objetivo es hacer de España uno de los hubs relevantes del grupo.

Ingenieros y comerciales. Esta es otra de las tendencias de estas nuevas oficinas. No se limitan a contratar a personal de venta o el conocido como go to market (GTM), es decir, expertos en trasladar el producto al mercado, sino que también hay perfiles técnicos relevantes y de peso, alguno de ellos relacionados con las nuevas profesiones que está creando la IA como los ya casi famosos forward deployed engineers, ingenieros especializados en ayudar a las empresas a desplegar esta nueva tecnología de forma coherente con su arquitectura existente.

A favor de esto juega también la voluntad de retornar en buena parte del talento español expatriado y el deseo de vivir en España de muchos trabajadores, que además cobran unos sueldos muy por encima del mercado y de los 100.000 euros en puestos sénior.

«Tenemos la barra bastante alta de talento. Intentamos traer tanto a los mejores abogados, como a los mejores ingenieros y equipos comerciales. Al final eso hace que los procesos de entrevistas sean bastante rigurosos, pero somos una empresa conocida y la gente está aquí porque realmente quiere estar», subraya por su parte Jorge Bestard, vicepresidente de Ventas para Europa, Oriente Próximo y África de Harvey.

Es una de las mayores startups de IA aplicada al mundo legal y también anunció esta primavera la apertura de Madrid como una de sus primeras oficinas europeas.

«Hay talento con muchísima ambición. Eso ha cambiado en los últimos años. Yo soy de Barcelona, me fui a vivir a Londres hace 16 años, casi 17, y trabajé en startups y nunca vi tanta pasión y ambición entre fundadores, gente de GTM, ingenieros. Miran muchísimo a nivel global, hablan inglés muy bien, son muy buenos y tienen ganas de ganar», contribuye Reina.

El caladero de fichajes están siendo precisamente las antiguas tecnológicas, aquellas que lanzaron hace entre 10 y 15 años su propia ola de expansión y que ven cómo la competencia por el talento se recrudece. Si se miran los nombres de los primeros empleados de muchas compañías, sus lugares de procedencia son similares: Salesforce, Google, Microsoft, Canva…

Una persona que se ajusta a este perfil es Eva García Saiz. La directiva española tomó las riendas del negocio de España y Portugal de Nscale el pasado enero para pilotar su aterrizaje y desarrollo en el país tras seis años en Google Cloud. Nscale es lo que se denomina en el sector como una neocloud, aunque García señala que su objetivo y lo que consideran son realmente es un «hiperescalar» pensado para la IA, esto es una nube especializada en la generación de los tokens de inteligencia artificial.

«Estamos apoyando un mercado clave de crecimiento para dar soporte a nuestras capacidades de IA. España es una economía verdaderamente estratégica. Sabemos el talento y las compañías que hay y nos sirve para complementar nuestra presencia en el sur de Europa, puesto que ya tenemos un campus en Portugal», explica García.

De momento, no hay centro de datos de Nscale en España, pero es una de las posibilidades que podrían estar en la mesa, ya que el grupo cuenta con aliados como Nvidia y Dell y clientes como Microsoft y supera las 300.000 GPUS instaladas en sus centros de datos. Eso no impide que la empresa pueda vender servicios de proximidad, ya que sí dispone de una instalación en Sines (Portugal) que se suma a la huella europea en Noruega, Islandia y Reino Unido con la que cuenta este grupo.

Otra compañía similar es Nebius, que ha aterrizado formalmente este año en Madrid con el alquiler de parte del centro de datos de Getafe de la compañía española Merlin-Edged. «España es una parte significativa de nuestra presencia europea, y la sólida infraestructura digital y conectividad de Madrid la convierten en una ubicación natural para nuestra expansión continua», trasladan desde la empresa cotizada con base en Amsterdam, en alusión a la posición estratégica para el sur de Europa de la península, que se está traduciendo en numerosas inversiones en centros de datos.
«España es una de nuestras ubicaciones activas de contratación, y ya contamos con miembros del equipo radicados allí. Esto refleja tanto las necesidades operativas de nuestra instalación en Getafe como el amplio grupo de talento europeo del que disponemos», subraya un portavoz de Nebius, que también remarca que, aunque no es la opción por defecto, el grupo está haciendo contrataciones a nivel local de ingenieros u otros perfiles que pueden desempeñar sus funciones en remoto.

Junto a Nebius y Nscale, el otro gran exponente en el mundo de las neoclouds es Coreweave, valorada en más de 40.000 millones de dólares. La compañía estadounidense se ha convertido también en inquilina de referencia de Merlin-Edged, a la que alquiló casi el 70% de la capacidad de su centro de datos de Barcelona. La compañía cuenta ya con empleados en España y tiene amplias relaciones con otras sociedades españolas como ACS, a la que ha encargado la construcción de un centro de datos en EEUU.

El otro sector en el que está destacando el mercado español en cuanto a atracción de compañías extranjeras que buscan competir con las locales es el de la inteligencia artificial enfocada al mundo legal. Estas empresas buscan simplificar la vida de los departamentos jurídicos de las compañías y los abogados y para ellos nuestro país se ha convertido también en una plaza de referencia.

Harvey es una de las más activas. La compañía levantó 200 millones de dólares en marzo (175 millones de euros) a 11.000 millones de dólares de valoración (9.642 millones de euros). Entre los mercados prioritarios para desplegar estos fondos e implementar su negocio de agentes está España.

«España siempre ha sido clave. Tenemos programas con todas las escuelas de derecho… IE University, Icade, Esade… Estamos creciendo muchísimo en el país. Es clave para nosotros. Aquí servimos a Portugal también, pero la idea es montar un equipo sólido también allí», apunta Bestard.

La compañía suma 300 clientes en el país, que van desde grandes empresas como Carrefour y Repsol a despachos de abogados como Cremades y Asociados y Cuatrecasas. «Repsol fue uno de los primeros equipos jurídicos en Europa en unirse a Harvey», revela el vicepresidente de la firma estadounidense para dimensionar la relevancia del mercado español.
A favor de obra juega también que muchos de los grandes despachos españoles están en proceso de expansión internacional a regiones como Latinoamérica, lo que ayuda a llevar a estos países la herramienta.

En el caso de Harvey, sus fichajes en España vienen sobre todo de grandes despachos de abogados, ya que buscan un perfil que Bestard denomina «el ingeniero legal», es decir, personas que tengan experiencia en el sector y sepan utilizar la IA para poder ayudar a los equipos jurídicos a implementar la herramienta.

Sin embargo, ni España está compuesta solo por grandes clientes, ni el mundo de la IA únicamente por empresas estadounidenses. A la llegada de Harvey a España se suma la apertura de oficinas por parte de dos de sus principales rivales europeos, la sueca Legora y la italiana Lexroom, que ha llegado también a Barcelona y convertido España en su gran mercado europeo fuera de su país de origen.

«España es muy interesante porque tiene un número de abogados muy alto. Las cifras bailan bastante, pero lo más real es que haya entre 140.000 y 150.000 abogados que estén trabajando. Y muchos de ellos autónomos, quizá un 60% y un 70% trabajan en despachos que tienen menos de 10 personas. Ahí vemos un segmento de mercado donde podemos aportar valor porque adaptamos todo nuestro producto a todas las necesidades que tengan cada uno de los despachos», explica Miguel Melgarejo, director de Lexroom en España.

La apuesta de la compañía es una oferta que va muy ligada a módulos de conocimiento para que cada cliente pueda adaptar lo que contrata a su modalidad, es decir, si es de derecho mercantil, no tiene por qué contratar un producto de IA que le ayude con la jurisprudencia de una especialidad que no domina, como podría ser en este caso el penal.

En este contexto, el grupo tampoco se decanta únicamente por los clientes pequeños y aspira a llegar a todos los tamaños. Para ello, Melgarejo considera clave tener equipo propio y ser vistos como locales.

«Cuando llegamos a España lo principal que buscábamos, es decir, veníamos con la idea de que tenemos que ser un producto local, que se nos perciba como una empresa española en el tema de jurisprudencia y poder ofrecer a nuestros clientes las formas más actualizadas en el tiempo más corto posible», subraya el directivo.

En la lista de ausentes destaca sobre todo Anthropic, pero parece una cuestión de tiempo, una vez su principal rival ha dado el paso y cada vez más compañías internacionales ven en Madrid un buen sitio donde arrancar para conquistar el sur de Europa frente a las empresas locales. ¿Habrá hueco para todos? Parece una pregunta a la que aún no puede responder ni el modelo de IA más inteligente.

 Actualidad Económica. Noticias de Economía Nacional e Internacional

Noticias Similares