Ya es oficial: el Banco Central Europeo (BCE) abandona su neutralidad y ejecuta una subida de 25 puntos básicos para los tres tipos de interés que deja el precio del dinero en el 2,5% para la tasa de depósito, en el 2,65% para las operaciones principales de financiación y en el 2,90% para la facilidad marginal de crédito.
Los créditos se encarecen por segunda vez este 2026 en respuesta a la subida de los precios de este verano, que deja la inflación de la Eurozona en el 3,3%. El organismo prevé un aumento de la inflación en 2027 y 2028
Ya es oficial: el Banco Central Europeo (BCE) abandona su neutralidad y ejecuta una subida de 25 puntos básicos para los tres tipos de interés que deja el precio del dinero en el 2,5% para la tasa de depósito, en el 2,65% para las operaciones principales de financiación y en el 2,90% para la facilidad marginal de crédito.
Y la que es una respuesta al alza de la inflación, disparada a raíz de la guerra en Oriente Medio y del estallido de los precios de la energía, ha sido más que prevista por el consenso de los analistas después de que en la última reunión en julio el BCE enviase un mensaje de pausa y dejase los tipos de interés intactos.
Pero desde entonces, los precios han tensado mucho la situación: el IPC de la Eurozona se sitúa ahora mismo en el 3,3%, dejando atrás los niveles del 2,9% de julio y más aún el objetivo a medio plazo del 2% del BCE (que se ha visto superado desde febrero, con el estallido de la guerra en Oriente Medio). De hecho, el salto de este verano devuelve la inflación de la Eurozona a niveles no vistos desde 2023 y la crisis de los precios de la energía ocasionada, en esta ocasión, por el conflicto en Ucrania.
En estos términos, el BCE ha optado por endurecer sus políticas ante una segunda mitad de 2026 que no será fácil para el Viejo Continente, encasillado por un conflicto que Donald Trump prometió de corta duración pero que se prolonga sin vistas a un próximo final y sí con alertas por la situación crítica de los nivele de combustible, ya que el estrecho de Ormuz sigue bloqueando de forma indefinida el transporte de petróleo global, presionando los precios al alza. Ayer, nada menos, el barril de Brent de referencia para Europa volvió a cotizar en los 100 dólares después de unos meses de tregua; y es una barrera que ya ha vuelto a superar, cotizando hoy en 101,68 dólares en los futuros de noviembre. El gas natural, por su parte, alcanzó nuevos máximos de tres años, y hoy supera los 80 euros por megavatio hora en su cotización para octubre en el índice TTF, de referencia en Europa.
En resumen, y desde que se inició la guerra, tanto el Brent como el gas natural han elevado sus precios más de un 37% y un 142% respectivamente, aunque en lo que va de año las alzas superan el 63% y 175% del acumulado, respectivamente. Y aunque no hay riesgo (severo) de escasez de combustible, según las valoraciones de Goldman Sachs, sigue siendo un panorama nada alentador, y dentro de los niveles estimados en un escenario adverso por el BCE.
«El conflicto en Oriente Próximo continúa generando presiones inflacionistas y se prevé que la inflación se mantendrá muy por encima del objetivo durante un período prolongado«, explica el organismo este jueves, antes de añadir que «la decisión adoptada hoy subraya el compromiso del Consejo de Gobierno de definir la política monetaria de manera que asegure que la inflación se estabilice en el objetivo del 2% a medio plazo».
La de hoy es la segunda subida de las tasas que ejecuta en 2026; la primera fue en junio, el pistoletazo de salida a un ciclo de presión para el bolsillo de los consumidores después de años en los que lo habitual han sido recortes o estancamiento. Y es una respuesta preventiva del BCE mientras no haya una solución definitiva para la reapertura de Ormuz y sus niveles de tráfico seis veces inferiores a lo habitual.
Ahora, toda la atención se centrará en el discurso en Berlín de la presidenta del BCE, Christine Lagarde, en las próximas horas y si avanzará, junto a las previsiones económicas para la Eurozona, una política monetaria más restrictiva y que ya descuenta el mercado con hasta tres subidas desde el nivel actual (la de hoy y otras dos) hasta el 3% a mediados de 2027, explican los analistas de Renta 4. El riesgo de esta decisión se encuentra en que la actividad económica se deteriore al aplicar unas condiciones financieras más restrictivas y dado que la economía europea ya está sufriendo un shock de precios energéticos y un panorama inestable.
Si bien el consenso de analistas preveía la subida de tipos, las discrepancias aparecen para el después: no todos apuestan por que esta subida se convierta en tendencia. Hay quien cree que el organismo europeo se mantendrá neutral a partir de ahora: los analistas de XTB, por ejemplo, señalan que «la inflación subyacente [que excluye los precios de la energía] de agosto, situada en el 2,4% interanual, ofrece una señal más favorable de lo previsto. Aunque sigue por encima del 2%, no justifica por sí sola una sucesión de aumentos de tipos».
Es decir, que la economía europea ha resistido hasta ahora a la inestabilidad del mercado de materias primas, en gran parte gracias a su menor dependencia de Oriente Medio que otros continentes, como Asia. Pero, no obstante, la energía sigue siendo un lastre para las perspectivas (positivas) del crecimiento de la Eurozona, a las puertas del invierno y con Irán prometiendo una mayor resistencia a la ofensiva americana. Actualmente, el escenario más adverso para la inflación contempla un precio del Brent de 166 dólares por barril y del gas de 98 euros por megavatio hora, que ya no quedan muy lejos de los actuales pero que no obstante dependerá de la evolución de los acontecimientos globales. «El enquistamiento del conflicto, unido a un crecimiento económico que no muestra señales de desaceleración significativa, nos lleva a pensar que, tras la subida de hoy, podrían producirse una nueva alza a lo largo de los próximos doce meses. Nuestro escenario central apunta a que los tipos oficiales alcanzarán el 2,75%», argumentan desde Banca March. Una medida restrictiva del BCE para controlar la situación.
Por otro lado, desde el gestor de carteras de PIMCO prevén una pausa «prolongada» aunque alerta a la aparición de cualquier riesgo para las expectativas de inflación. «Creemos que tratará de preservar un valioso margen de actuación mediante la política monetaria convencional y es poco probable que revierta estas subidas el próximo año», detallan, porque «cualquier subida adicional situaría el tipo de la facilidad de depósito por encima del límite superior de las estimaciones del BCE para el tipo neutral y probablemente requeriría un nuevo shock energético, evidencias de efectos de segunda ronda en los salarios o un desanclaje de las expectativas de inflación, ninguno de los cuales observamos actualmente en los datos».
Por lo pronto ven muy probable que la inflación alcance un máximo de alrededor del 3,5% en el segundo semestre de 2026. Y también esperan que el propio BCE contemple una inflación general algo más elevada para 2027, «mientras que la trayectoria de la inflación subyacente se mantendría prácticamente sin cambios».
«La economía de la eurozona se ha mostrado mucho más resiliente de lo esperado desde el inicio de la guerra con Irán, pese al impacto de los precios energéticos, lo que habría reducido las dudas del BCE a la hora de llevar los tipos a niveles más altos», corroboran desde Muzinich & Co. «El mercado ya descuenta un tipo terminal del 3% para la facilidad de depósito. No obstante, los bancos centrales de los mercados desarrollados podrían acabar haciendo menos de lo que descuentan actualmente los mercados, bien por la magnitud de los movimientos o bien retrasando los ajustes de tipos», concluyen. Porque, aunque las instituciones europeas hayan hablado ahora, puede que silenciosamente esperen a que la crisis de los precios energéticos se resuelva antes de lo previsto.
Goldman Sachs, por su parte, mantiene como «más probable» que la de hoy sea la última subida de este ciclo de endurecimiento, en base a la estable situación de la inflación subyacente, su previsión de precios de la energía más bajos por una menor tensión en Oriente Medio y los niveles suficientes de reserva, así como una ausencia de subidas por parte de la Fed americana. Aunque actualizan sus previsiones hacia una mayor inclinación a una subida en diciembre, si se incumplen estos condicionantes. Aunque, en conclusión, la firma cree que Lagarde se limitará a dejar todas las opciones abiertas en base a la evolución de los datos.
La decisión del BCE, además, resulta impopular en un momento políticamente delicado para Europa, donde la victoria del partido Alternativa para Alemania (AfD) en Sajonia-Anhalt avisa de un repunte de las fuerzas de ultraderecha y antieuropeístas en el Viejo Continente. Como señalan analistas como la firma Vontobel, la economía de Europa ya adolece de distintas presiones, como lo es el aumento generalizado del gasto fiscal y en defensa. Una subida de tipos, que encarece el precio del dinero y por ende de las transacciones financieras, es una presión más para el bolsillo del consumidor. «El mercado todavía anticipa otras dos subidas de tipos de 25 puntos básicos: una en diciembre y otra antes de mediados de 2027», barajan desde la firma Natixis IM.
«Una financiación más cara no aumenta la disponibilidad de gas, pero sí reduce la capacidad de consumo de los hogares y de inversión de las empresas», puntualizan desde XTB, mientras que subir una vez más los tipos entraña el riesgo de «añadir una restricción financiera a una economía que ya está perdiendo renta por la energía».
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