El Bayern saltaba al Allianz Arena, en su primer contacto con la Champions esta temporada, con un equipo titular ante el Bodo Glimt para evitar sorpresas, esas que tantas causó el equipo noruego el pasado curso. No las hubo, aunque no fue fácil romper la línea defensiva tan estructurada que caracteriza a los amarillos y que no permitió a Musiala abrir el marcador hasta el comienzo de la segunda parte.
Tras una primera parte sin goles, Musiala abrió el marcador y Kane, Davies y dos tantos de Olise confirmaron la goleada ante el conjunto noruego
El Bayern saltaba al Allianz Arena, en su primer contacto con la Champions esta temporada, con un equipo titular ante el Bodo Glimt para evitar sorpresas, esas que tantas causó el equipo noruego el pasado curso. No las hubo, aunque no fue fácil romper la línea defensiva tan estructurada que caracteriza a los amarillos y que no permitió a Musiala abrir el marcador hasta el comienzo de la segunda parte.
Los alemanes sabían muy bien lo que tenían que hacer ante la estructura casi infranqueable del Bodo Glimt. Con un juego de toque y sin dejar que el rival disputara el balón, la primera parte fue transcurriendo sin grandes ocasiones. Kimmich creó la más clara al rematar solo desde el punto de penalti un balón que le filtró Alphonso Davies desde la banda y que el portero del equipo noruego bloqueó entre sus dos piernas. El guardameta fue el mejor del Bodo durante la primera parte, pero solo aguantó eso, los primeros 45 minutos: al descanso se marchó lesionado por esa misma acción.
Ya era mucho decir que los del círculo polar ártico alcanzaran el descanso sin encajar en Múnich, pero el primero no tardó en llegar. Fue al minuto de arrancar la segunda parte, obra de Musiala a pase de Harry Kane. El Bayern se liberó y el segundo llegó 15 minutos después, con una falta centrada por Olise de manera exquisita y rematada por el delantero inglés.
Firmó el suyo propio también Alphonso Davies. El lateral, con un zapatazo espectacular desde la frontal del área, consagró la victoria y Michael Olise puso la guinda final con dos tantos más. El primero, un zapatazo imparable propio de un crack mundial. El segundo, tras un fallo en defensa, algo impropio del rival, consagraba un estreno idílico del conjunto de Vincent Kompany.
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