De Berlín a Oslo: ya son diez las personas que han logrado derrotar al VIH en el mundo

Lo que en 2009 pareció una carambola biológica irrepetible —la curación de Timothy Ray Brown, el «paciente de Berlín»— es hoy una realidad consolidada que alcanza ya la cifra de dos dígitos. Con la publicación este lunes en ‘ Nature Microbiology ‘ del caso de un hombre de 62 años en Oslo, la lista de personas que han logrado sacudirse el VIH alcanza la decena. No es una casualidad estadística: es la prueba de que el camino trazado por los pacientes de Londres, Düsseldorf o Nueva York en los últimos años es ya una ruta transitable para la ciencia.Este nuevo caso rompe el molde de sus predecesores. Mientras que los anteriores dependieron de donantes anónimos hallados en registros internacionales tras búsquedas extenuantes, el «paciente de Oslo» encontró la llave de su curación en su propia casa. «Este paciente se ha convertido en el primer caso de curación con un trasplante procedente de un hermano», señala Maria Salgado, investigadora de IrsiCaixa e IGTP. El azar quiso que su hermano no solo fuera compatible para el trasplante de médula necesario para tratar su cáncer, sino que portara en su ADN la mutación CCR5Δ32, el «escudo» natural que impide al virus colonizar las células.El rastro de la «limpieza» totalLa importancia del hallazgo noruego reside en la profundidad de la búsqueda del virus oculto. El VIH es un maestro del escapismo que sobrevive en «reservorios» —como el tejido intestinal— donde la medicación no llega. Tras el trasplante realizado en 2020, el equipo médico esperó dos años antes de retirar los antirretrovirales. Lo que vino después fue una persecución celular sin precedentes: analizaron más de 65 millones de células T CD4+ y realizaron biopsias intestinales profundas que confirmaron la ausencia total de virus capaz de replicarse.Noticia relacionada estandar No Se presenta la única PrEP inyectable de acción prolongada frente al VIH ABC«El quimerismo completo del donante en el intestino subraya la probabilidad de una cura», señala Anders Eivind Myhre, autor principal del estudio e investigador en el Hospital Universitario de Oslo. Esta sustitución total de las células del paciente por las de su hermano resistente ha permitido que el sistema inmunitario pierda incluso la ‘memoria’ del agresor: sus niveles de anticuerpos contra el VIH han caído drásticamente en los últimos cuatro años al no detectar ya ninguna amenaza.Lecciones de resistenciaLlegar a diez pacientes permite a la ciencia comparar tácticas y confirmar que el éxito no siempre depende exclusivamente del «cerrojo» genético. Aunque la mayoría de los casos documentados en esta década compartieron el uso de donantes con la mutación protectora, existen excepciones como el «paciente de Ginebra». Este último logró la remisión sin dicha mutación, lo que sugiere que el éxito también reside en una respuesta inmunitaria agresiva donde las células nuevas del donante identifican y aniquilan cualquier rastro del virus en el receptor.El paciente de Berlín, sobrenombre con el que se conoce a Timothy Ray Brown GettyEsa «limpieza» masiva, coordinada a nivel internacional por consorcios como IciStem —liderado por Javier Martínez-Picado desde IrsiCaixa—, es la que ha permitido que el paciente de Oslo lleve ya 36 meses sin medicación. Su caso confirma que la combinación de un donante compatible y un reemplazo total del sistema inmune es la fórmula ganadora, aunque todavía sea una medicina de alto riesgo.De 2009 a 2026Desde aquel «paciente de Berlín» al actual, las curaciones anteriores a la de Oslo comparten un denominador común: todos sufrían una enfermedad hematológica grave (como leucemia o linfoma) que hizo necesario un trasplante de células madre, un procedimiento de alto riesgo que acabó por eliminar los reservorios del virus. En casos emblemáticos como los de los pacientes de Berlín, Londres o Düsseldorf, se seleccionaron donantes que poseían la mutación CCR5 en ambas copias del gen. Este tratamiento no solo sustituyó el sistema inmunitario enfermo del paciente por uno sano, sino que lo hizo «resistente» al VIH, ya que las nuevas células carecían del receptor que el virus utiliza habitualmente para infectarlas.El proceso clínico seguido por estos pacientes incluyó una fase de acondicionamiento agresiva con quimioterapia (y en algunos casos radioterapia) para destruir sus propias células inmunitarias antes de recibir las del donante. Tras el trasplante, y una vez comprobado que las células del donante habían repoblado con éxito el organismo (un estado llamado quimerismo total), los pacientes se sometieron a una interrupción analítica del tratamiento antirretroviral. Por ejemplo, el paciente de Berlín inició esta interrupción al momento del trasplante, mientras que otros como los de Londres o Düsseldorf esperaron varios años tras la intervención para dejar la medicación bajo estricta supervisión médica.La prolija documentación que acompaña al estudio de ‘Nature Microbiology’ también refleja que la curación no siempre ha dependido exclusivamente de la mutación CCR5. Casos como el del paciente de Ginebra demuestran que es posible alcanzar la remisión incluso con donantes que no tienen esa protección genética «de serie» (tipo salvaje). En estos escenarios, el éxito se atribuye a una combinación de factores : la reducción masiva de la carga viral debido a la quimioterapia, el efecto del injerto contra el reservorio viral —donde las células nuevas atacan a las infectadas del receptor— y el uso de fármacos inmunosupresores, lo que sugiere que existen diversas vías biológicas para acorralar al virus hasta su eliminación.Hacia una cura sin quirófanoEl trasplante de médula ósea sigue siendo una intervención drástica y con una toxicidad que solo se justifica cuando hay un cáncer de por medio. Por eso, el reto actual no es buscar más donantes, sino imitar el efecto del trasplante con métodos menos invasivos. La hoja de ruta ya está trazada: utilizar células CAR-T —diseñadas para cazar al VIH— o edición genética para recrear esa mutación protectora en el propio paciente.El reto actual no es buscar más donantes, sino imitar el efecto del trasplante con métodos menos invasivos«La idea es limpiar la circulación de células infectadas para que el organismo pueda repoblarse con células sanas», detalla Salgado. Hace quince años, la palabra curación estaba prohibida en este ámbito; hoy, con diez nombres sobre la mesa, se sigue usando con cautela, pero con cada vez más frecuencia. Lo que en 2009 pareció una carambola biológica irrepetible —la curación de Timothy Ray Brown, el «paciente de Berlín»— es hoy una realidad consolidada que alcanza ya la cifra de dos dígitos. Con la publicación este lunes en ‘ Nature Microbiology ‘ del caso de un hombre de 62 años en Oslo, la lista de personas que han logrado sacudirse el VIH alcanza la decena. No es una casualidad estadística: es la prueba de que el camino trazado por los pacientes de Londres, Düsseldorf o Nueva York en los últimos años es ya una ruta transitable para la ciencia.Este nuevo caso rompe el molde de sus predecesores. Mientras que los anteriores dependieron de donantes anónimos hallados en registros internacionales tras búsquedas extenuantes, el «paciente de Oslo» encontró la llave de su curación en su propia casa. «Este paciente se ha convertido en el primer caso de curación con un trasplante procedente de un hermano», señala Maria Salgado, investigadora de IrsiCaixa e IGTP. El azar quiso que su hermano no solo fuera compatible para el trasplante de médula necesario para tratar su cáncer, sino que portara en su ADN la mutación CCR5Δ32, el «escudo» natural que impide al virus colonizar las células.El rastro de la «limpieza» totalLa importancia del hallazgo noruego reside en la profundidad de la búsqueda del virus oculto. El VIH es un maestro del escapismo que sobrevive en «reservorios» —como el tejido intestinal— donde la medicación no llega. Tras el trasplante realizado en 2020, el equipo médico esperó dos años antes de retirar los antirretrovirales. Lo que vino después fue una persecución celular sin precedentes: analizaron más de 65 millones de células T CD4+ y realizaron biopsias intestinales profundas que confirmaron la ausencia total de virus capaz de replicarse.Noticia relacionada estandar No Se presenta la única PrEP inyectable de acción prolongada frente al VIH ABC«El quimerismo completo del donante en el intestino subraya la probabilidad de una cura», señala Anders Eivind Myhre, autor principal del estudio e investigador en el Hospital Universitario de Oslo. Esta sustitución total de las células del paciente por las de su hermano resistente ha permitido que el sistema inmunitario pierda incluso la ‘memoria’ del agresor: sus niveles de anticuerpos contra el VIH han caído drásticamente en los últimos cuatro años al no detectar ya ninguna amenaza.Lecciones de resistenciaLlegar a diez pacientes permite a la ciencia comparar tácticas y confirmar que el éxito no siempre depende exclusivamente del «cerrojo» genético. Aunque la mayoría de los casos documentados en esta década compartieron el uso de donantes con la mutación protectora, existen excepciones como el «paciente de Ginebra». Este último logró la remisión sin dicha mutación, lo que sugiere que el éxito también reside en una respuesta inmunitaria agresiva donde las células nuevas del donante identifican y aniquilan cualquier rastro del virus en el receptor.El paciente de Berlín, sobrenombre con el que se conoce a Timothy Ray Brown GettyEsa «limpieza» masiva, coordinada a nivel internacional por consorcios como IciStem —liderado por Javier Martínez-Picado desde IrsiCaixa—, es la que ha permitido que el paciente de Oslo lleve ya 36 meses sin medicación. Su caso confirma que la combinación de un donante compatible y un reemplazo total del sistema inmune es la fórmula ganadora, aunque todavía sea una medicina de alto riesgo.De 2009 a 2026Desde aquel «paciente de Berlín» al actual, las curaciones anteriores a la de Oslo comparten un denominador común: todos sufrían una enfermedad hematológica grave (como leucemia o linfoma) que hizo necesario un trasplante de células madre, un procedimiento de alto riesgo que acabó por eliminar los reservorios del virus. En casos emblemáticos como los de los pacientes de Berlín, Londres o Düsseldorf, se seleccionaron donantes que poseían la mutación CCR5 en ambas copias del gen. Este tratamiento no solo sustituyó el sistema inmunitario enfermo del paciente por uno sano, sino que lo hizo «resistente» al VIH, ya que las nuevas células carecían del receptor que el virus utiliza habitualmente para infectarlas.El proceso clínico seguido por estos pacientes incluyó una fase de acondicionamiento agresiva con quimioterapia (y en algunos casos radioterapia) para destruir sus propias células inmunitarias antes de recibir las del donante. Tras el trasplante, y una vez comprobado que las células del donante habían repoblado con éxito el organismo (un estado llamado quimerismo total), los pacientes se sometieron a una interrupción analítica del tratamiento antirretroviral. Por ejemplo, el paciente de Berlín inició esta interrupción al momento del trasplante, mientras que otros como los de Londres o Düsseldorf esperaron varios años tras la intervención para dejar la medicación bajo estricta supervisión médica.La prolija documentación que acompaña al estudio de ‘Nature Microbiology’ también refleja que la curación no siempre ha dependido exclusivamente de la mutación CCR5. Casos como el del paciente de Ginebra demuestran que es posible alcanzar la remisión incluso con donantes que no tienen esa protección genética «de serie» (tipo salvaje). En estos escenarios, el éxito se atribuye a una combinación de factores : la reducción masiva de la carga viral debido a la quimioterapia, el efecto del injerto contra el reservorio viral —donde las células nuevas atacan a las infectadas del receptor— y el uso de fármacos inmunosupresores, lo que sugiere que existen diversas vías biológicas para acorralar al virus hasta su eliminación.Hacia una cura sin quirófanoEl trasplante de médula ósea sigue siendo una intervención drástica y con una toxicidad que solo se justifica cuando hay un cáncer de por medio. Por eso, el reto actual no es buscar más donantes, sino imitar el efecto del trasplante con métodos menos invasivos. La hoja de ruta ya está trazada: utilizar células CAR-T —diseñadas para cazar al VIH— o edición genética para recrear esa mutación protectora en el propio paciente.El reto actual no es buscar más donantes, sino imitar el efecto del trasplante con métodos menos invasivos«La idea es limpiar la circulación de células infectadas para que el organismo pueda repoblarse con células sanas», detalla Salgado. Hace quince años, la palabra curación estaba prohibida en este ámbito; hoy, con diez nombres sobre la mesa, se sigue usando con cautela, pero con cada vez más frecuencia.  

Lo que en 2009 pareció una carambola biológica irrepetible —la curación de Timothy Ray Brown, el «paciente de Berlín»— es hoy una realidad consolidada que alcanza ya la cifra de dos dígitos. Con la publicación este lunes en ‘Nature Microbiology‘ del caso de un … hombre de 62 años en Oslo, la lista de personas que han logrado sacudirse el VIH alcanza la decena. No es una casualidad estadística: es la prueba de que el camino trazado por los pacientes de Londres, Düsseldorf o Nueva York en los últimos años es ya una ruta transitable para la ciencia.

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