«Cuando acabó Auryn no perdí absolutamente nada; tan solo me perdí a mí mismo». Quien habla con esa contundencia es David Lafuente (38), uno de los cinco componentes de la exitosa boyband que enloqueció a infinidad de adolescentes de 2009 hasta 2016. Cuando les dijeron que caía el telón, David cayó en barrena. La depresión se apoderó de él.
Tras cinco años alejado de la música, el ex componente de la boyband Auryn ha lanzado su nuevo single, Zapatos de charol. Cuando en 2016 el grupo se disolvió, David cayó en una fuerte depresión. Tuvo que aprender a reconstruirse. Con la ayuda de su novio, Junior Ferbelles, el camino ha sido más fácil.
«Cuando acabó Auryn no perdí absolutamente nada; tan solo me perdí a mí mismo». Quien habla con esa contundencia es David Lafuente (38), uno de los cinco componentes de la exitosa boyband que enloqueció a infinidad de adolescentes de 2009 hasta 2016. Cuando les dijeron que caía el telón, David cayó en barrena. La depresión se apoderó de él.
La disolución del grupo marcó un antes y un después doloroso en la vida del cantante. Experimentó un abandono total porque sus amigos cercanos desaparecieron de la noche a la mañana dejándole sumido en una soledad absoluta.
A ese distanciamiento también se unió el desinterés de la discográfica por su talento y la ruptura de su pareja, que supuso tener que abandonar un apartamento y mudarse a un estudio de casi 400 euros mensuales, lo único que podía pagarse en aquel momento.
En la charla con LOC desvela que durante los meses que siguieron a la disolución del grupo no hizo absolutamente nada, salvo llorar en su habitación. Recalca que con Auryn vivió «un sueño increíble, cosas que jamás podría haber soñado. Éramos cinco chavales que pronto tuvimos un gran éxito, todo fue a una velocidad tan grande que fue imposible de gestionar. El éxito, los fans, la fama, las giras… Fueron tantas cosas surrealistas que eso deforma un poco quien eres porque resultaba imposible de digerir», asegura el artista.
El cantante se encuentra en su casa de un pueblecito de Granada descansando del ajetreo de la gira Playstar 80 & 90 que empezó el pasado mayo donde revisita los temas más conocidos de ambas décadas. Se ha acostado a las diez de la mañana y atiende a LOC a las cuatro de la tarde. «Menos mal que mi pareja ha fregado los cachorros», dice entre risas.
Después de cinco años sin sacar un tema -el último fue Un rayo de luz– desde el pasado 18 de septiembre se puede escuchar Zapatos de charol, una reivindicación con la que abraza las heridas, los sueños, las contradicciones y las experiencias de toda una vida.
El punto de inflexión en la vida de David Lafuente fue el encuentro fortuito con Junior Ferbelles, a quien conoció en la plaza Tirso de Molina cuando un amigo -uno de los 11 que desaparecieron- insistió en que el cantante saliera de casa para reunirse para hablar de un proyecto de microteatro. Tras esa primera reunión, el destino hizo coincidir a David y Junior durante cuatro fines de semana consecutivos en diferentes lugares de la capital, tal y como el autor de Zapatos de Charol nos revela en esta entrevista.
- Detalla qué fue lo más fuerte que te ocurrió tras el fin de Auryn.
- Hubo una especie de bullying de desprecio, sobre todo a mi arte, porque todos mis amigos desaparecieron cuando Auryn cerró los focos. Ese mismo día mis amigos cerraron los focos. No quedó ni uno y no te exagero. Gente que estaba las veinticuatro horas en mi casa, celebrábamos los cumpleaños, nos íbamos de vacaciones, amigos con los que yo sentí que la relación era real. Pues eso, ni una llamada. Nunca hubo una llamada de teléfono para preguntar qué tal me sentía. Esa fue la peor etapa de mi vida porque en enero de 2017, como seis o siete meses después de Auryn, me quedé sin pareja después de tres años, se quedó con la perra que teníamos en común, me tuve que ir del piso que compartimos en Atocha con piscina y gimnasio y buscarme un estudio de 400 euros mensuales porque era lo único que me podía permitir. Todos los ahorros que tenía los gasté tras comprar el piso a mi madre y mi hermana. Estaba completamente roto y como mis amigos empezaron a dejarme de lado me empecé a juntar con gente de todo tipo, vamos, el que no pegaba era yo.
- ¿Se vive de otra manera el bullying de adulto que de niño y adolescente?
- Son cosas terribles que no deberían permitirse. Los que lo hemos sufrido sabemos el daño que hace. Hay muchos problemas mentales por culpa de todo esto. Todas las personas somos especiales y lo que te hace el bullying es sentirte muy pequeño.
- ¿Qué tipo de acoso sufriste desde los 5 a los 15 años?
- En el colegio me llamaban mariquita, cuando orinaban en el baño se limpiaban en mi camiseta y si no les dejaba, me pegaban, iba con miedo por las mañanas, a veces me escapaba y no iba a clase… A esto añádele que desde que mis padres se separaron nunca tuve una sensación de hogar, de no haber tenido un núcleo. Bueno, mi madre ha sido el núcleo de toda mi vida. Pero lo que quiero decir es que no he tenido esa figura paterna, ha habido muchos vacíos, durante mi adolescencia cambiamos de casa en veinte ocasiones y con toda la distorsión que llevaba de vida imagínate lo que era el día a día.
- Cuando alguien adquiere con su sueldo una casa a su madre y llora en televisión porque su novio (Junior Ferbelles) llama por sorpresa al programa en el que interviene suele significar que se es una buena persona.
- Por lo menos, lo intento. Cada vez que me despierto y me acuesto intento aportar algo bonito al mundo, procuro hacer sentir bien a la gente a través de mi arte y de mi forma de ser. No sé el objetivo con el que estoy en este mundo, pero sí sé que he venido para hacer el bien. Me acuesto tranquilo por las noches. He ayudado a mi familia como creo que se debe hacer, de la misma manera que ellos también me ayudaron en su momento. Mi madre ha hecho también de padre, de amiga, de confidente, ha sido y es absolutamente todo. Y qué menos que cuando la vi en un momento crítico de su vida y yo tuve la suerte de que me fueran bien las cosas, qué menos que ayudarle a ella y a mi hermana. Y lo haría cien millones de veces más.
- En breve, tú y Junior cumpliréis diez años de relación, ¿cuál crees que es el secreto para estar tanto tiempo juntos?
- Mucha comunicación y resiliencia. Como pareja hemos pasado por etapas muy fuertes que cualquier otra pareja no habría aguantado. Pero siempre nos hemos mirado a los ojos, hemos hablado absolutamente de todo para bien y para mal, hemos puesto sobre la mesa hacia dónde iba la relación, lo que sentía uno y el otro, y hemos tirado para adelante juntos. Eso es lo bonito.
- ¿Cómo fue vuestro primer encuentro?
- Por entonces vivía en un estudio de 400 euros mensuales donde me hinchaba a llorar. No sabía hacer otra cosa. Como mis amigos me empezaron a dejar de lado me empecé a juntar con gente de todo tipo, vamos, yo era el que no pegaba. Estaba vacío completamente porque era gente con la que yo no quería estar ni con la que me sentía afín, pero no tenía a otros, así que empecé a reconstruir mi vida por donde podía. Vino un amigo, uno de los que se quedó pero que con el tiempo desapareció también, que me comentó que iba a hacer un espectáculo de microteatro y que había quedado aquella noche con un chico que le iba a hacer de técnico de sonido. Me dijo de ir a tomar algo, pero estaba en pijama, llorando e insistió. Tenía muy pocas ganas, pero salí. Entonces el amigo de mi amigo vino con otro chico porque estaba enrollado con él. Nada más verlo el cuerpo me pegó un vuelco, le miré a los ojos y me dije «qué chico tan misterioso». Tenía un aura que me enganché.
- ¡Qué intriga!
- (Risas) A mí no paraba de mirarme su novio y a mí el que me gustaba era él (Junior). Total, que decidí irme de fiesta y me olvidé de todo. Fíjate cómo es la vida, que después de 8 años viviendo en Madrid, frecuentando los lugares de ambiente de Chueca yo no le había visto en mi vida (Junior) y los cuatro fines de semana siguientes me lo encontré en diferentes sitios de Madrid. ¡No me digas que no es fuerte! Lo vi en una discoteca, luego en un cine, la tercera vez estaba entrenando en mi gimnasio y después nuevamente en la discoteca Pachá.
- Y ahí fue la definitiva, ¿no?
- Mira, yo estaba en el centro de la pista bailando como con 5.000 personas y Junior estaba donde el DJ en la grada. Desde ahí aquello parecía como una olla llena de garbanzos. Estoy a lo mío con mis amigos y sabes aquello de que sientes que se te eriza la piel, que sientes que alguien te está mirando por detrás… Me vuelvo y ahí estaba. Nos miramos directamente y se echó a reír, como diciendo, esto es ridículo. Entonces me dije que se iba a joder porque no paraba de darme largas, se hacía mucho el interesante. Las otras veces que nos habíamos visto le escribía por Instagram para decirle que me había gustado estar con él, a ver si nos veíamos en algún otro momento y me contestaba «venga, ya hablamos, ciao». Así que después de que se riera cuando nos vimos en la discoteca, yo también me reí y me di la vuelta para seguir bailando con mis amigos. No le hice ni caso. A los cinco segundos vienen por detrás, me toca con el dedo en el hombro y me dice si quería un chupito. ¡Por fin me invitas!
- ¿Qué importancia tiene el físico a la hora de ligar?
- Es lo primero que te entra por el ojo y quien diga lo contrario, miente. Es así. El amor existe, pero al final el físico es muy importante, es lo que desata la pasión, lo que te quedas mirando embobado. Me gusta mucho la belleza, pero no ya a nivel físico, sino admirar la belleza de la vida.
- ¿Quién dijo primero «te quiero»?
- Él (risas). Yo estaba un poco roto por todo lo que había pasado y apareció él de repente y claro, yo sentí que estaba muy enganchado pero no quería. Una parte de mí estaba cerrada completamente y la otra intuía que algo estaba por ocurrir. Escribí una canción hace poco que saldrá el año que viene que en una de las estrofas dice «yo no quería, no estaba preparado como para conocerte porque yo estaba roto y romperme de nuevo no era para mí». No quería volver a sufrir. Lo que me faltaba es que viniera otro a engañarme con todo lo que tenía encima a nivel económico, personal y psicológico. Así que hicimos nuestro primer viaje a Canarias para ver qué iba a ocurrir.
- ¿Y…?
- Aunque nos tomamos unos chupitos, yo no tenía como meta el romanticismo, entonces él, llorando, me dijo: «¿Tú qué plan tienes conmigo?». Le dije que no sabía si iba a continuar porque veía que él se estaba pillando, me contestó: «Pues me has jodido la vida porque estoy enamorado de ti». Me quedé ahí mirando y pensé para mí mismo: «Y si pierdo al hombre de mi vida por gilipollas». Y ya ves, una década juntos (sonríe). En el fondo yo también estaba enamorado de él, lo que pasaba es que no quería verlo.
- ¿En los años que estuviste desaparecido a qué te dedicaste?
- Monté una empresa de espectáculos infantiles, pero la dejé porque no daba casi beneficios. Pero durante mucho tiempo fui teleoperador de una empresa de luz y gas, era de los que más vendía y me ganaba un gran sueldo, pero no era a lo que me quería dedicar. Estoy muy agradecido por aquella época porque me permitió llevar dinero a casa, pero quería luchar por conseguir mi sueño.
- Y llega Zapatos de charol
- Estoy muy orgulloso de este tema porque habla que con 14 años salí del armario. Literalmente la canción empieza «sal del armario, diviértete, empieza a vivir». Por primera vez he conseguido con una canción saber quién soy, lo que quiero hacer y lo que deseo transmitir. Es un mensaje positivo, lo que intento transmitir a mi gente todos los días a pesar de las cosas menos buenas que pasan.
- ¿Qué pasos vas a dar ahora?
- Quiero que la gente se divierta con mi música. Soy independiente, no tengo discográfica y no quiero tenerla. Lo tengo clarísimo. No tengo una necesidad económica ni profesional porque ya lo he vivido, lo que quiero es disfrutar del camino, hacer lo que me gusta y si me apetece escribir un libro, como ya he hecho, adelante. Después de todo lo que ha pasado la recompensa es poder tener el control de tu vida. He vivido situaciones muy fuertes, como una pareja tóxica, la fama, un padre que nunca tuve, el bullying… Me siento muy orgulloso de la persona en la que me he convertido. Además, en el 2027 quiero lanzar un EP -formato que oscila entre un sencillo y un álbum completo- con canciones muy chulas que estoy escribiendo.
LOC (La Otra Crónica). Noticias del corazón

