«La única diferencia entre un loco y yo es que yo no estoy loco». Son palabras de un genio, Salvador Dalí . Como cantaba Mecano, andamos justos de genios como él. En 2022, el Museo Belvedere de Viena organizó la exposición ‘Dalí-Freud. Una obsesión’. Aquella muestra –de gabinete, con pocas pinturas y mucha documentación– ha sido el punto de partida de la que inaugura este lunes el Museo Thyssen . «La exposición del año, la exposición de muchos años en este museo», saca pecho con orgullo su director artístico, Guillermo Solana. ¿Por qué no aprovechar ese trabajo de investigación y extenderlo a una retrospectiva?, se preguntó. Al comisario de aquella muestra, Jaime Brihuega, le entusiasmó la idea y se pusieron manos a la obra. Es también el comisario de esta retrospectiva, en la que se hace una relectura de la carrera de Dalí a través de su relación con el universo freudiano. El psiquiatra austriaco y sus teorías están omnipresentes tanto en su vida como en su obra. Persiste en toda su biografía. «En la primera etapa de mi vida mi héroe era Sigmund Freud . Mi pintura expresaba la angustia y las visiones neuróticas que tenía en esa época», confesaba el artista catalán, que devoró a Freud.Desde muy joven, Dalí se interesó por ‘La interpretación de los sueños’ , de Freud («uno de los descubrimientos capitales de mi vida»), que leyó durante su estancia en la Residencia de Estudiantes de Madrid, donde coincidió con Lorca y Buñuel . Allí también pudo conocer en 1926 a Santiago Ramón y Cajal . Se interesó por su cartografía de los tejidos neuronales. En la exposición cuelgan algunos de sus dibujos del sistema nervioso de las sepias junto a otros de Lorca. Dalí había inventado el método paranoico-crítico : consideraba la paranoia como una especie de estado de gracia en el que el artista es capaz de asociar a formas y objetos significados más allá de lo que aparentemente representan. Pinta lo que hay oculto, cual ‘Retrato de Dorian Gray’. Tras varios intentos fallidos, el 19 de julio de 1938 Dalí y Freud al fin se conocieron . El encuentro tuvo lugar en el despacho de la casa del padre del psicoanálisis en la capital austriaca. Se produjo gracias a la intermediación de Stefan Zweig y el mecenas Edward James. Dalí le enseñó su cuadro ‘La metamorfosis de Narciso’, que encierra su tortuoso mundo interior: fantasías, complejos, traumas, fobias, deseos insatisfechos… Lo acompañó de un poema. En una carta a Zweig, Freud, que tenía 81 años, le habló de su encuentro con Dalí: «Debo darle las gracias por la iniciativa de traer a casa a los visitantes de ayer, pues hasta ese momento había tendido a tener a los surrealistas por absolutamente locos. El joven español, con sus ojos ingenuos y fanáticos y su innegable maestría técnica, me mereció una valoración diferente. De hecho, sería muy interesante investigar psicoanalíticamente el nacimiento de un cuadro así». Durante ese encuentro, Dalí hizo un dibujo de Freud, que se halla en la muestra, préstamo del Museo Freud de Londres. Arriba, ‘El destete del mueble-alimento’ (1934). Sobre estas líneas, a la izquierda, ‘La Madonna de Portlligat’ (1949). Detalle. A la derecha, ‘El hombre invisible’ (1929-1932). Museo Dalí, St. Petersburg, Florida / Haggerty Museum of Art / Museo Reina Sofía, MadridLos sueños, la memoria, el deseo. Eros y Tánatos, el placer y el dolor. En la cartografía daliniana, el deseo sexual adopta la forma de un león; los miedos infantiles, un saltamontes; la culpa, un cuerpo mutilado; el padre castrador, Guillermo Tell (personaje que puso en peligro a su hijo)… Son 130 las obras presentes en la exposición, distribuidas en seis secciones cronológicas. Arranca el recorrido con la infancia y adolescencia de Salvador Dalí en Figueras, Cadaqués y el Cabo de Creus, y la compleja relación con su familia : un padre autoritario, castrador, que le aterra; una madre que murió cuando él tenía 17 años, una tía que se convirtió en su madrastra (su padre se casó con su cuñada), un hermano muerto que llevaba su mismo nombre (hereda el nombre de un muerto), su hermana Anna Maria, con quien mantuvo «una relación más allá de lo fraternal»… Con todos estos mimbres, ¿quién no se sentaría en el diván de Freud? Lo raro sería levantarnos de él.El joven Dalí tenía un sentimiento de culpa, que asocia a la masturbación, el miedo a la importancia, las dudas sobre su identidad sexual…El joven Dalí tenía un sentimiento de culpa, que asocia a la masturbación ; el miedo a la impotencia (creía que era impotente), las dudas sobre su identidad sexual (bisexualidad, hermafroditismo)… Sobre su relación con Lorca (ahora tan de actualidad por ‘La bola negra’), escribió Dalí: «Cuando Lorca quería poseerme, yo me negaba horrorizado. Pero a medida que he ido envejeciendo, me he ido sintiendo más atraído por los hombres». Según Edward James, «sus auténticas inclinaciones eran más homosexuales que heterosexuales. Gala intentaba creer que lo habían curado de su homosexualidad, pero en el fondo sabía que no lo había conseguido». Precisamente, su llegada a la Residencia de Estudiantes en 1922 traza el segundo apartado de la exposición. Allí conoce las vanguardias : el dadaísmo, el futurismo, el cubismo… Se interesa por artistas como De Chirico, Picasso, Tanguy, Arp, Klee, Severini, Schwitters, Miró, Ernst… Hay en la muestra algunas obras de ellos. En 1926, Dalí fue expulsado de la Academia de Bellas Artes de San Fernando. Por entonces aparecen sus primeros destellos surrealistas: cabezas cortadas, un burro podrido, las formas blandas… Es conocida su relación con Lorca y con Buñuel (‘El perro andaluz’), pero más sorprendente resulta su relación con Julio Romero de Torres –fue su profesor de ropajes– y obras como ‘La saeta’, presente en la exposición. Aparentemente son dos pintores diametralmente opuestos, pero el comisario explica sus conexiones: las cabezas cortadas, los dedos, los cipreses, las caras de éxtasis, los galgos…Arriba, ‘La tentación de San Antonio’ (1946). Sobre estas líneas, a la izquierda, ‘Retrato de Gala (El Angelus de Gala)’, h. 1935. Detalle. A la derecha, ‘Guillermo Tell’ (1930). Detalle. Museos Reales de Bellas Artes de Bélgica, Brusales / MoMA, Nueva York / Centro Pompidou, ParísLa exposición se centra también en el surrealismo daliniano . En 1929, el pintor llega a París. Ya había comenzado su relación con Gala , a quien había conocido en Figueras con su entonces esposo Paul Éluard. Se convirtió en su amante y su musa. Duró poco su coqueteo con el surrealismo: tras exponer una obra en la Exposición Internacional del Surrealismo en París en 1938, fue expulsado del grupo liderado por André Breton tan solo un año después. En una de las salas del Thyssen se halla el ‘Sofá Labios de Mae West’, que bien podría hacer las veces del diván surrealista de Freud; el teléfono afrodisiaco (langosta), los cajones… El sueño era, para Dalí, como un cajón que esconde los secretos. Entre sus obsesiones, maestros como Velázquez, Rafael, Millet y Vermeer, con quien se encuentra en el ThyssenSus conexiones artísticas no se limitan a las vanguardias. También tiene obsesiones con maestros como Velázquez, Rafael, Millet y su ‘Angelus’ o Vermeer y su ‘Encajera’ . La casualidad ha querido que esta exposición coincida con la presencia en el Thyssen de ‘Vista de Delft’, una de las mejores pinturas del maestro. Le habría gustado este encuentro, sin duda. En los años 40 se mantienen los nexos freudianos en la obra de Dalí: las formas blandas, las imágenes dobles… Ahí están sus bocetos preparatorios para ‘Recuerda’, película de Hitchcock (el argumento gira en torno al psicoanálisis). Pero también hay ecos freudianos en sus decorados para la ópera y el ballet . Se exhiben en las salas del Thyssen un boceto para el ballet ‘Laberinto II’ (Dalí firma el libreto, los decorados y el vestuario) y un estudio para el escenario de ‘Romeo y Julieta’. En el vestíbulo del museo cuelga un monumental telón, de casi 15 por 9 metros, para ‘Tristán loco’, con música de Wagner, coreografía de Massine y decorados de Dalí. Al final de su carrera, Dalí se interesa más por la ciencia, la física, la religión … Gala aparece como ‘La Madonna de Portlligat’ y la vemos detrás del crucificado en ‘La ascensión de Cristo. Piedad’. «Ya no me interesa el psicoanálisis. Solo estoy interesado por la física nuclear», decía Dalí. Su nuevo héroe era el físico Werner Heisenberg, pero en realidad nunca abandonó del todo a Freud. En 1945 un Dalí anciano se autorretrata contemplando, con melancolía y autorreflexión, al gran masturbador. De 1947 data una obra de la colección del Thyssen con uno de los títulos más largos de la historia del arte: ‘Un segundo antes del despertar de un sueño provocado por el vuelo de una abeja alrededor de una granada’. En ella dos tigres se abalanzan sobre una mujer desnuda. Arriba, ‘Tristán loco’, 1944. Sobre estas líneas, a la izquierda, ‘Composición con tres figuras. Academia neocubista’, 1926. A la derecha, ‘Morfología del cráneo de Freud’. 1939-1941. Lempertz, Bruselas / Museo de Montserrat / Fundación Gala-Salvador Dalí, FiguerasEn 2013 el Reina Sofía abrió las puertas a una antológica de Dalí , realizada junto al Pompidou parisino, que batió todos los récords de visitantes: 732.339 personas pasaron por las salas de la exposición durante los cuatro meses que permaneció abierta al público. Esta retrospectiva, que cuenta con la colaboración de la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid (asistió a la presentación Mariano de Paco, consejero de Cultura de la CAM), permanecerá abierta hasta el 24 de enero de 2027 . Aparte del comisariado de Brihuega, cuenta con comisarios técnicos: Leticia de Cos y Juan Ángel López-Manzanares. El valor económico total de las obras cubiertas por la garantía del Estado (62 de las 130 obras expuestas) asciende a casi 311,9 millones de euros. «Conseguir estos préstamos ha sido un sueño: hay obras maestras, hitos en los manuales de la historia del arte», comenta el comisario. Pese a los destacados préstamos (entre ellos, 17 del Museo Dalí de St. Petersburg, Florida), hay tres importantes ausencias : ‘Rostro del gran masturbador’, del Reina Sofía –ha cedido otras como ‘El hombre invisible’–; ‘La persistencia de la memoria’, del MoMA –sí están ‘Retrato de Gala (El Ángelus’ de Gala)’ y ‘Los placeres iluminados’–, y ‘La metamorfosis de Narciso’, de la Tate.«Freud fue una patente de corso para Dalí. Nos enseñó el lenguaje oculto de los sueños. Dalí hizo visible ese lenguaje», advierte Brihuega. «Pese a las sospechas y desconfianzas hacia el Dalí tardío política y comercialmente, era imprescindible comprenderlo en su totalidad –explica Guillermo Solana–. Dalí fue un imaginador incansable, el más prodigioso inventor de la historia del arte del siglo XX ». Un hombre que convirtió los sueños en arte. «La única diferencia entre un loco y yo es que yo no estoy loco». Son palabras de un genio, Salvador Dalí . Como cantaba Mecano, andamos justos de genios como él. En 2022, el Museo Belvedere de Viena organizó la exposición ‘Dalí-Freud. Una obsesión’. Aquella muestra –de gabinete, con pocas pinturas y mucha documentación– ha sido el punto de partida de la que inaugura este lunes el Museo Thyssen . «La exposición del año, la exposición de muchos años en este museo», saca pecho con orgullo su director artístico, Guillermo Solana. ¿Por qué no aprovechar ese trabajo de investigación y extenderlo a una retrospectiva?, se preguntó. Al comisario de aquella muestra, Jaime Brihuega, le entusiasmó la idea y se pusieron manos a la obra. Es también el comisario de esta retrospectiva, en la que se hace una relectura de la carrera de Dalí a través de su relación con el universo freudiano. El psiquiatra austriaco y sus teorías están omnipresentes tanto en su vida como en su obra. Persiste en toda su biografía. «En la primera etapa de mi vida mi héroe era Sigmund Freud . Mi pintura expresaba la angustia y las visiones neuróticas que tenía en esa época», confesaba el artista catalán, que devoró a Freud.Desde muy joven, Dalí se interesó por ‘La interpretación de los sueños’ , de Freud («uno de los descubrimientos capitales de mi vida»), que leyó durante su estancia en la Residencia de Estudiantes de Madrid, donde coincidió con Lorca y Buñuel . Allí también pudo conocer en 1926 a Santiago Ramón y Cajal . Se interesó por su cartografía de los tejidos neuronales. En la exposición cuelgan algunos de sus dibujos del sistema nervioso de las sepias junto a otros de Lorca. Dalí había inventado el método paranoico-crítico : consideraba la paranoia como una especie de estado de gracia en el que el artista es capaz de asociar a formas y objetos significados más allá de lo que aparentemente representan. Pinta lo que hay oculto, cual ‘Retrato de Dorian Gray’. Tras varios intentos fallidos, el 19 de julio de 1938 Dalí y Freud al fin se conocieron . El encuentro tuvo lugar en el despacho de la casa del padre del psicoanálisis en la capital austriaca. Se produjo gracias a la intermediación de Stefan Zweig y el mecenas Edward James. Dalí le enseñó su cuadro ‘La metamorfosis de Narciso’, que encierra su tortuoso mundo interior: fantasías, complejos, traumas, fobias, deseos insatisfechos… Lo acompañó de un poema. En una carta a Zweig, Freud, que tenía 81 años, le habló de su encuentro con Dalí: «Debo darle las gracias por la iniciativa de traer a casa a los visitantes de ayer, pues hasta ese momento había tendido a tener a los surrealistas por absolutamente locos. El joven español, con sus ojos ingenuos y fanáticos y su innegable maestría técnica, me mereció una valoración diferente. De hecho, sería muy interesante investigar psicoanalíticamente el nacimiento de un cuadro así». Durante ese encuentro, Dalí hizo un dibujo de Freud, que se halla en la muestra, préstamo del Museo Freud de Londres. Arriba, ‘El destete del mueble-alimento’ (1934). Sobre estas líneas, a la izquierda, ‘La Madonna de Portlligat’ (1949). Detalle. A la derecha, ‘El hombre invisible’ (1929-1932). Museo Dalí, St. Petersburg, Florida / Haggerty Museum of Art / Museo Reina Sofía, MadridLos sueños, la memoria, el deseo. Eros y Tánatos, el placer y el dolor. En la cartografía daliniana, el deseo sexual adopta la forma de un león; los miedos infantiles, un saltamontes; la culpa, un cuerpo mutilado; el padre castrador, Guillermo Tell (personaje que puso en peligro a su hijo)… Son 130 las obras presentes en la exposición, distribuidas en seis secciones cronológicas. Arranca el recorrido con la infancia y adolescencia de Salvador Dalí en Figueras, Cadaqués y el Cabo de Creus, y la compleja relación con su familia : un padre autoritario, castrador, que le aterra; una madre que murió cuando él tenía 17 años, una tía que se convirtió en su madrastra (su padre se casó con su cuñada), un hermano muerto que llevaba su mismo nombre (hereda el nombre de un muerto), su hermana Anna Maria, con quien mantuvo «una relación más allá de lo fraternal»… Con todos estos mimbres, ¿quién no se sentaría en el diván de Freud? Lo raro sería levantarnos de él.El joven Dalí tenía un sentimiento de culpa, que asocia a la masturbación, el miedo a la importancia, las dudas sobre su identidad sexual…El joven Dalí tenía un sentimiento de culpa, que asocia a la masturbación ; el miedo a la impotencia (creía que era impotente), las dudas sobre su identidad sexual (bisexualidad, hermafroditismo)… Sobre su relación con Lorca (ahora tan de actualidad por ‘La bola negra’), escribió Dalí: «Cuando Lorca quería poseerme, yo me negaba horrorizado. Pero a medida que he ido envejeciendo, me he ido sintiendo más atraído por los hombres». Según Edward James, «sus auténticas inclinaciones eran más homosexuales que heterosexuales. Gala intentaba creer que lo habían curado de su homosexualidad, pero en el fondo sabía que no lo había conseguido». Precisamente, su llegada a la Residencia de Estudiantes en 1922 traza el segundo apartado de la exposición. Allí conoce las vanguardias : el dadaísmo, el futurismo, el cubismo… Se interesa por artistas como De Chirico, Picasso, Tanguy, Arp, Klee, Severini, Schwitters, Miró, Ernst… Hay en la muestra algunas obras de ellos. En 1926, Dalí fue expulsado de la Academia de Bellas Artes de San Fernando. Por entonces aparecen sus primeros destellos surrealistas: cabezas cortadas, un burro podrido, las formas blandas… Es conocida su relación con Lorca y con Buñuel (‘El perro andaluz’), pero más sorprendente resulta su relación con Julio Romero de Torres –fue su profesor de ropajes– y obras como ‘La saeta’, presente en la exposición. Aparentemente son dos pintores diametralmente opuestos, pero el comisario explica sus conexiones: las cabezas cortadas, los dedos, los cipreses, las caras de éxtasis, los galgos…Arriba, ‘La tentación de San Antonio’ (1946). Sobre estas líneas, a la izquierda, ‘Retrato de Gala (El Angelus de Gala)’, h. 1935. Detalle. A la derecha, ‘Guillermo Tell’ (1930). Detalle. Museos Reales de Bellas Artes de Bélgica, Brusales / MoMA, Nueva York / Centro Pompidou, ParísLa exposición se centra también en el surrealismo daliniano . En 1929, el pintor llega a París. Ya había comenzado su relación con Gala , a quien había conocido en Figueras con su entonces esposo Paul Éluard. Se convirtió en su amante y su musa. Duró poco su coqueteo con el surrealismo: tras exponer una obra en la Exposición Internacional del Surrealismo en París en 1938, fue expulsado del grupo liderado por André Breton tan solo un año después. En una de las salas del Thyssen se halla el ‘Sofá Labios de Mae West’, que bien podría hacer las veces del diván surrealista de Freud; el teléfono afrodisiaco (langosta), los cajones… El sueño era, para Dalí, como un cajón que esconde los secretos. Entre sus obsesiones, maestros como Velázquez, Rafael, Millet y Vermeer, con quien se encuentra en el ThyssenSus conexiones artísticas no se limitan a las vanguardias. También tiene obsesiones con maestros como Velázquez, Rafael, Millet y su ‘Angelus’ o Vermeer y su ‘Encajera’ . La casualidad ha querido que esta exposición coincida con la presencia en el Thyssen de ‘Vista de Delft’, una de las mejores pinturas del maestro. Le habría gustado este encuentro, sin duda. En los años 40 se mantienen los nexos freudianos en la obra de Dalí: las formas blandas, las imágenes dobles… Ahí están sus bocetos preparatorios para ‘Recuerda’, película de Hitchcock (el argumento gira en torno al psicoanálisis). Pero también hay ecos freudianos en sus decorados para la ópera y el ballet . Se exhiben en las salas del Thyssen un boceto para el ballet ‘Laberinto II’ (Dalí firma el libreto, los decorados y el vestuario) y un estudio para el escenario de ‘Romeo y Julieta’. En el vestíbulo del museo cuelga un monumental telón, de casi 15 por 9 metros, para ‘Tristán loco’, con música de Wagner, coreografía de Massine y decorados de Dalí. Al final de su carrera, Dalí se interesa más por la ciencia, la física, la religión … Gala aparece como ‘La Madonna de Portlligat’ y la vemos detrás del crucificado en ‘La ascensión de Cristo. Piedad’. «Ya no me interesa el psicoanálisis. Solo estoy interesado por la física nuclear», decía Dalí. Su nuevo héroe era el físico Werner Heisenberg, pero en realidad nunca abandonó del todo a Freud. En 1945 un Dalí anciano se autorretrata contemplando, con melancolía y autorreflexión, al gran masturbador. De 1947 data una obra de la colección del Thyssen con uno de los títulos más largos de la historia del arte: ‘Un segundo antes del despertar de un sueño provocado por el vuelo de una abeja alrededor de una granada’. En ella dos tigres se abalanzan sobre una mujer desnuda. Arriba, ‘Tristán loco’, 1944. Sobre estas líneas, a la izquierda, ‘Composición con tres figuras. Academia neocubista’, 1926. A la derecha, ‘Morfología del cráneo de Freud’. 1939-1941. Lempertz, Bruselas / Museo de Montserrat / Fundación Gala-Salvador Dalí, FiguerasEn 2013 el Reina Sofía abrió las puertas a una antológica de Dalí , realizada junto al Pompidou parisino, que batió todos los récords de visitantes: 732.339 personas pasaron por las salas de la exposición durante los cuatro meses que permaneció abierta al público. Esta retrospectiva, que cuenta con la colaboración de la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid (asistió a la presentación Mariano de Paco, consejero de Cultura de la CAM), permanecerá abierta hasta el 24 de enero de 2027 . Aparte del comisariado de Brihuega, cuenta con comisarios técnicos: Leticia de Cos y Juan Ángel López-Manzanares. El valor económico total de las obras cubiertas por la garantía del Estado (62 de las 130 obras expuestas) asciende a casi 311,9 millones de euros. «Conseguir estos préstamos ha sido un sueño: hay obras maestras, hitos en los manuales de la historia del arte», comenta el comisario. Pese a los destacados préstamos (entre ellos, 17 del Museo Dalí de St. Petersburg, Florida), hay tres importantes ausencias : ‘Rostro del gran masturbador’, del Reina Sofía –ha cedido otras como ‘El hombre invisible’–; ‘La persistencia de la memoria’, del MoMA –sí están ‘Retrato de Gala (El Ángelus’ de Gala)’ y ‘Los placeres iluminados’–, y ‘La metamorfosis de Narciso’, de la Tate.«Freud fue una patente de corso para Dalí. Nos enseñó el lenguaje oculto de los sueños. Dalí hizo visible ese lenguaje», advierte Brihuega. «Pese a las sospechas y desconfianzas hacia el Dalí tardío política y comercialmente, era imprescindible comprenderlo en su totalidad –explica Guillermo Solana–. Dalí fue un imaginador incansable, el más prodigioso inventor de la historia del arte del siglo XX ». Un hombre que convirtió los sueños en arte. RSS de noticias de cultura
«La única diferencia entre un loco y yo es que yo no estoy loco». Son palabras de un genio, Salvador Dalí. Como cantaba Mecano, andamos justos de genios como él. En 2022, el Museo Belvedere de Viena organizó la exposición ‘Dalí-Freud. Una … obsesión’. Aquella muestra –de gabinete, con pocas pinturas y mucha documentación– ha sido el punto de partida de la que inaugura este lunes el Museo Thyssen. «La exposición del año, la exposición de muchos años en este museo», saca pecho con orgullo su director artístico, Guillermo Solana. ¿Por qué no aprovechar ese trabajo de investigación y extenderlo a una retrospectiva?, se preguntó.
Al comisario de aquella muestra, Jaime Brihuega, le entusiasmó la idea y se pusieron manos a la obra. Es también el comisario de esta retrospectiva, en la que se hace una relectura de la carrera de Dalí a través de su relación con el universo freudiano. El psiquiatra austriaco y sus teorías están omnipresentes tanto en su vida como en su obra. Persiste en toda su biografía. «En la primera etapa de mi vida mi héroe era Sigmund Freud. Mi pintura expresaba la angustia y las visiones neuróticas que tenía en esa época», confesaba el artista catalán, que devoró a Freud.
Desde muy joven, Dalí se interesó por ‘La interpretación de los sueños’, de Freud («uno de los descubrimientos capitales de mi vida»), que leyó durante su estancia en la Residencia de Estudiantes de Madrid, donde coincidió con Lorca y Buñuel. Allí también pudo conocer en 1926 a Santiago Ramón y Cajal. Se interesó por su cartografía de los tejidos neuronales. En la exposición cuelgan algunos de sus dibujos del sistema nervioso de las sepias junto a otros de Lorca.
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Dalí había inventado el método paranoico-crítico: consideraba la paranoia como una especie de estado de gracia en el que el artista es capaz de asociar a formas y objetos significados más allá de lo que aparentemente representan. Pinta lo que hay oculto, cual ‘Retrato de Dorian Gray’. Tras varios intentos fallidos, el 19 de julio de 1938 Dalí y Freud al fin se conocieron. El encuentro tuvo lugar en el despacho de la casa del padre del psicoanálisis en la capital austriaca. Se produjo gracias a la intermediación de Stefan Zweig y el mecenas Edward James. Dalí le enseñó su cuadro ‘La metamorfosis de Narciso’, que encierra su tortuoso mundo interior: fantasías, complejos, traumas, fobias, deseos insatisfechos… Lo acompañó de un poema.
En una carta a Zweig, Freud, que tenía 81 años, le habló de su encuentro con Dalí: «Debo darle las gracias por la iniciativa de traer a casa a los visitantes de ayer, pues hasta ese momento había tendido a tener a los surrealistas por absolutamente locos. El joven español, con sus ojos ingenuos y fanáticos y su innegable maestría técnica, me mereció una valoración diferente. De hecho, sería muy interesante investigar psicoanalíticamente el nacimiento de un cuadro así». Durante ese encuentro, Dalí hizo un dibujo de Freud, que se halla en la muestra, préstamo del Museo Freud de Londres.
(Museo Dalí, St. Petersburg, Florida / Haggerty Museum of Art / Museo Reina Sofía, Madrid)
Los sueños, la memoria, el deseo. Eros y Tánatos, el placer y el dolor. En la cartografía daliniana, el deseo sexual adopta la forma de un león; los miedos infantiles, un saltamontes; la culpa, un cuerpo mutilado; el padre castrador, Guillermo Tell (personaje que puso en peligro a su hijo)… Son 130 las obras presentes en la exposición, distribuidas en seis secciones cronológicas. Arranca el recorrido con la infancia y adolescencia de Salvador Dalí en Figueras, Cadaqués y el Cabo de Creus, y la compleja relación con su familia: un padre autoritario, castrador, que le aterra; una madre que murió cuando él tenía 17 años, una tía que se convirtió en su madrastra (su padre se casó con su cuñada), un hermano muerto que llevaba su mismo nombre (hereda el nombre de un muerto), su hermana Anna Maria, con quien mantuvo «una relación más allá de lo fraternal»… Con todos estos mimbres, ¿quién no se sentaría en el diván de Freud? Lo raro sería levantarnos de él.
El joven Dalí tenía un sentimiento de culpa, que asocia a la masturbación, el miedo a la importancia, las dudas sobre su identidad sexual…
El joven Dalí tenía un sentimiento de culpa, que asocia a la masturbación; el miedo a la impotencia (creía que era impotente), las dudas sobre su identidad sexual (bisexualidad, hermafroditismo)… Sobre su relación con Lorca (ahora tan de actualidad por ‘La bola negra’), escribió Dalí: «Cuando Lorca quería poseerme, yo me negaba horrorizado. Pero a medida que he ido envejeciendo, me he ido sintiendo más atraído por los hombres». Según Edward James, «sus auténticas inclinaciones eran más homosexuales que heterosexuales. Gala intentaba creer que lo habían curado de su homosexualidad, pero en el fondo sabía que no lo había conseguido».
Precisamente, su llegada a la Residencia de Estudiantes en 1922 traza el segundo apartado de la exposición. Allí conoce las vanguardias: el dadaísmo, el futurismo, el cubismo… Se interesa por artistas como De Chirico, Picasso, Tanguy, Arp, Klee, Severini, Schwitters, Miró, Ernst… Hay en la muestra algunas obras de ellos. En 1926, Dalí fue expulsado de la Academia de Bellas Artes de San Fernando. Por entonces aparecen sus primeros destellos surrealistas: cabezas cortadas, un burro podrido, las formas blandas… Es conocida su relación con Lorca y con Buñuel (‘El perro andaluz’), pero más sorprendente resulta su relación con Julio Romero de Torres –fue su profesor de ropajes– y obras como ‘La saeta’, presente en la exposición. Aparentemente son dos pintores diametralmente opuestos, pero el comisario explica sus conexiones: las cabezas cortadas, los dedos, los cipreses, las caras de éxtasis, los galgos…
(Museos Reales de Bellas Artes de Bélgica, Brusales / MoMA, Nueva York / Centro Pompidou, París)
La exposición se centra también en el surrealismo daliniano. En 1929, el pintor llega a París. Ya había comenzado su relación con Gala, a quien había conocido en Figueras con su entonces esposo Paul Éluard. Se convirtió en su amante y su musa. Duró poco su coqueteo con el surrealismo: tras exponer una obra en la Exposición Internacional del Surrealismo en París en 1938, fue expulsado del grupo liderado por André Breton tan solo un año después. En una de las salas del Thyssen se halla el ‘Sofá Labios de Mae West’, que bien podría hacer las veces del diván surrealista de Freud; el teléfono afrodisiaco (langosta), los cajones… El sueño era, para Dalí, como un cajón que esconde los secretos.
Entre sus obsesiones, maestros como Velázquez, Rafael, Millet y Vermeer, con quien se encuentra en el Thyssen
Sus conexiones artísticas no se limitan a las vanguardias. También tiene obsesiones con maestros como Velázquez, Rafael, Millet y su ‘Angelus’ o Vermeer y su ‘Encajera’. La casualidad ha querido que esta exposición coincida con la presencia en el Thyssen de ‘Vista de Delft’, una de las mejores pinturas del maestro. Le habría gustado este encuentro, sin duda. En los años 40 se mantienen los nexos freudianos en la obra de Dalí: las formas blandas, las imágenes dobles… Ahí están sus bocetos preparatorios para ‘Recuerda’, película de Hitchcock (el argumento gira en torno al psicoanálisis). Pero también hay ecos freudianos en sus decorados para la ópera y el ballet. Se exhiben en las salas del Thyssen un boceto para el ballet ‘Laberinto II’ (Dalí firma el libreto, los decorados y el vestuario) y un estudio para el escenario de ‘Romeo y Julieta’. En el vestíbulo del museo cuelga un monumental telón, de casi 15 por 9 metros, para ‘Tristán loco’, con música de Wagner, coreografía de Massine y decorados de Dalí.
Al final de su carrera, Dalí se interesa más por la ciencia, la física, la religión… Gala aparece como ‘La Madonna de Portlligat’ y la vemos detrás del crucificado en ‘La ascensión de Cristo. Piedad’. «Ya no me interesa el psicoanálisis. Solo estoy interesado por la física nuclear», decía Dalí. Su nuevo héroe era el físico Werner Heisenberg, pero en realidad nunca abandonó del todo a Freud. En 1945 un Dalí anciano se autorretrata contemplando, con melancolía y autorreflexión, al gran masturbador. De 1947 data una obra de la colección del Thyssen con uno de los títulos más largos de la historia del arte: ‘Un segundo antes del despertar de un sueño provocado por el vuelo de una abeja alrededor de una granada’. En ella dos tigres se abalanzan sobre una mujer desnuda.
(Lempertz, Bruselas / Museo de Montserrat / Fundación Gala-Salvador Dalí, Figueras)
En 2013 el Reina Sofía abrió las puertas a una antológica de Dalí, realizada junto al Pompidou parisino, que batió todos los récords de visitantes: 732.339 personas pasaron por las salas de la exposición durante los cuatro meses que permaneció abierta al público. Esta retrospectiva, que cuenta con la colaboración de la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid (asistió a la presentación Mariano de Paco, consejero de Cultura de la CAM), permanecerá abierta hasta el 24 de enero de 2027. Aparte del comisariado de Brihuega, cuenta con comisarios técnicos: Leticia de Cos y Juan Ángel López-Manzanares. El valor económico total de las obras cubiertas por la garantía del Estado (62 de las 130 obras expuestas) asciende a casi 311,9 millones de euros. «Conseguir estos préstamos ha sido un sueño: hay obras maestras, hitos en los manuales de la historia del arte», comenta el comisario. Pese a los destacados préstamos (entre ellos, 17 del Museo Dalí de St. Petersburg, Florida), hay tres importantes ausencias: ‘Rostro del gran masturbador’, del Reina Sofía –ha cedido otras como ‘El hombre invisible’–; ‘La persistencia de la memoria’, del MoMA –sí están ‘Retrato de Gala (El Ángelus’ de Gala)’ y ‘Los placeres iluminados’–, y ‘La metamorfosis de Narciso’, de la Tate.
«Freud fue una patente de corso para Dalí. Nos enseñó el lenguaje oculto de los sueños. Dalí hizo visible ese lenguaje», advierte Brihuega. «Pese a las sospechas y desconfianzas hacia el Dalí tardío política y comercialmente, era imprescindible comprenderlo en su totalidad –explica Guillermo Solana–. Dalí fue un imaginador incansable, el más prodigioso inventor de la historia del arte del siglo XX». Un hombre que convirtió los sueños en arte.

