<p>Durante muchos años no he dado ninguna importancia al <strong>estrecho de Ormuz</strong>. Iba a la estación de servicio y llenaba el depósito sin preocuparme de cuál era la procedencia de la gasolina que ponía.</p>
Durante muchos años no he dado ninguna importancia al estrecho de Ormuz. Iba a la estación de servicio y llenaba el depósito sin preocuparme de cuál era la proc
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Durante muchos años no he dado ninguna importancia al estrecho de Ormuz. Iba a la estación de servicio y llenaba el depósito sin preocuparme de cuál era la procedencia de la gasolina que ponía.
Como empezó a salir en las noticias, un día lo busqué en el mapa y me pareció un estrecho pequeñito en el que los barcos llegaban, frenaban y pasaban.
Parece que no es así. El estrecho tiene un poco menos de 200 km de longitud, y su punto más estrecho mide unos 45 km Por ahí pasa el 20 % del crudo mundial en los canales de 3km de ancho disponibles para cada carguero.
Ahora, Trump está en guerra con Irán. Hago notar que he puesto Trump y no he puesto Estados Unidos porque me parece que en esta guerra hay un componente personal del presidente americano muy importante.
Como consecuencia de la guerra, el estrecho está bloqueado. 68 cargueros no pasan y esto tiene importancia grave en la economía mundial.
Siempre se ha dicho que la primera víctima de una guerra es la verdad. Aquí sucede lo mismo.Trump ha anunciado varias veces que la guerra ya está ganada y esto es falso. La guerra suya no está ganada.
Pide ayuda a los bloques: Europa, Rusia, China Y no se la dan. Me hace ilusión ver que la prensa habla de los aliados. Entre los aliados están lo que antes se llamaba la Unión Europea, que con las últimas discusiones entre Von der Leyen y Costas no se sabe muy bien lo que es.
Es apasionante ver la creación de un bloque. El problema es que crear un bloque es caro. En estos momentos la creación de un bloque trae consigo el bloqueo del estrecho y este bloqueo producirá un aumento inmediato de los precios de la gasolina. (Recuerdo lo que se llama efecto cohetes y plumas. Cuando sube la primera materia, sube como un cohete el precio en la estación de servicio. Cuando baja, baja como una pluma, balanceándose lentamente en el aire).
Es la hora de la diplomacia. Para algo están los ministros de Asuntos Exteriores. Hay un nuevo orden mundial. Los participantes han quedado reducidos a cuatro: Europa, Estados Unidos, Rusia y China. La revolución se está produciendo. Habrá que dar las gracias a Trump.
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