Cristina Fernández Cubas, premio Cervantes: «No soy terrorífica, soy más inquietante»

«¡Como una ‘zombie’!», así de destemplada y abrumada dejó la noticia del premio Cervantes a la escritora Cristina Fernández Cubas . No se lo esperaba: «Tenía amigas que me lo decían, pero yo les decía que no… Deben ser adivinas», comenta con ironía. 24 horas después, ya se le ha pasado el ‘shock’ y agradece con suma humildad el honor. «Una no escribe para que le den premios, pero siempre es fantástico que te los den. A mí me ha pillado escribiendo y por un segundo he pensado que era un fastidio, porque los cuentos son como amantes infieles, si les dejas de prestar atención se van con otra, pero si es para que te den el Cervantes lo acepto, claro», asegura.La escritora se ha convertido, con los años, en la gran dama del cuento español de finales del siglo XX y principios del XXI, una circunstancia que, asegura, tiene algo de fortuita. «Cuando empecé, nadie escribía como yo. Siempre me decían que escribía bien, pero que era raro, extraño, y que tenía que cambiar los finales. A mí me gustaban. Hasta que tuve la suerte que Beatriz de Moura confió en mí y a partir de aquí pude hacer lo que yo quise. Llegué con un manuscrito de cuatro cuentos, sin apoyos. Fue un atrevimiento feroz, pero salió bien», afirma la escritora.Su forma de aproximarse al relato no ha cambiado. Es decir, sigue sin aplicar fórmula alguna , sólo se sienta frente a la página en blanco y se deja seducir por la historia. «Escribir un cuento tiene mucho de aventura. Cada uno es como empezar de nuevo y dejarte arrastrar. Si no me atrapa lo que escribo, me aburro. Pongo una idea surgida de la vida real, y si me sigue inquietando, quiero saber por qué, y así seguiré escribiendo porque sé que el lector también sentirá esa inquietud», afirma la autora de ‘Mi hermana Elba’.Para Fernández Cubas, escribir cuentos es como «vivir en el alambre». « Somos artistas de circo que trabajan sin red . Tienes que mantener la tensión de principio a fin porque un párrafo malo te hunde. En ese sentido somos funambulistas que se pueden caer en cualquier momento», asegura. «Sólo tengo una norma, que en un cuento no lo puedes meter todo, así que cuenta tanto lo que pones como lo que no pones, lo que queda sugerido», añade.En su opinión, el cuento es un género en sí mismo y odia cuando le dicen que es un vehículo para llegar a la novela. «Siempre me lo preguntaban, para cuando la novela, y eso era un fastidio», asegura. Ahora, ve con orgullo cómo el público lector de relatos ha crecido y esto le ha dado más respetabilidad. «Yo veo al lector de cuentos como un colaborador, un compinche, que descubre las cosas a medida que tú también las descubres. No le gusta que le den las cosas masticadas, quiere trabajar a tu lado», afirma Fernández Cubas.Este verano, cuando todo el mundo se quejaba del calor, ella se encerró en casa y empezó a escribir sin descanso. Hace un año publicaba ‘Lo que no se ve’ (Tusquets) , una nueva colección de relatos que fue celebrada como un gran regreso. Ahora ya está enfrascada en otro nuevo libro, aunque todavía es pronto para decir cuándo verá la luz. «No tengo compromisos, sólo ganas de escribir. Fui un poco a contracorriente, con un calor infernal, pero disfrutando mucho. Siento que estoy descubriendo algo nuevo. Es un misterio, pero escribir es descubrir cosas que no sabías que sabías», señala la escritora.«Los que escribimos cuentos somos como funambulistas que trabajamos sin red, siempre nos podemos caer» Cristina Fernández Cubas Premio Cervantes 2026Ahora se ha convertido en una autora diurna. Cuando era joven, prefería las noches, pero desde el nuevo siglo sólo puede escribir al arranque del día, antes de desayunar, de ducharse, de cualquier cosa. «No estás contaminada por nada del arranque de un nuevo día y te sumerges mucho más en lo que escribes. Sí, a veces escribo por la tarde, pero peor. Y por la noche, ahora ni hablar», comenta Fernández Cubas.Lo que ella disfruta más es precisamente ese momento por la mañana, cuando se puede sumergir en una historia y seguirla hasta su resolución final. Le encanta ese proceso. «Para disfrutar de lo que escribo tengo que estar muy implicada. No tengo cuentos en un cajón, tengo muchos principios sin final porque me aburrí durante ese proceso y sé que si me aburro yo, el lector también se aburrirá como una ostra», confiesa.Ella fue una de las primeras en que situó el género fantástico y terror dentro del cuento más realista, lo que le ha convertido en una especie de pionera de la que nacieron las tan aclamadas ahora Mariana Enríquez, Samantha Schweblin, Mónica Ojeda y compañía. «No creo que sea una escritora terrorífica, soy más bien inquietante. Me gusta crear situaciones de tensión en momentos reales. La inquietud es un estado de ánimo que se comunica muy bien. No sé si tengo herederas, lo que sí he hecho es introducir una especie de libertad en el cuento», afirma Fernández Cubas.Fernández Cubas y el desafío de la brevedadA pesar de todo, ella también ha escrito tres novelas, y también las disfrutó. «Me lo pasé muy bien escribiendo ‘El año de gracia’, mi primera novela en 1985, con unas ovejas terribles. El cuento es más tiránico, no te permite excursiones. Tienes que tener mayor economía de personajes y siempre es más importante lo que no se dice que lo que se dice», insiste la autora de ‘El ángulo del horror’.Fernández Cubas recordó que estaba con Ana María Matute en casa de Esther Tusquets cuando anunciaron que le entregaban a Matute el Cervantes. «Ana María era una persona divertidísima. Su gran preocupación era el discurso que tendría que dar. Decía que prefería escribir 40 novelas, 200 cuentos y 20.000 ensayos a un discurso. Espero que a mí no me pase lo mismo. Esta mañana ya me han venido algunas ideas. Me encanta que el premio se llame Cervantes. Quizá hable de algo de ‘El Quijote’», comenta. Hace tres años que le dieron el premio Nacional de las Letras y ahora recibe un Cervantes una semana después de que su amigo Enrique Vila-Matas le dieran el Nacional, una forma de rendir homenaje a una generación de autores barceloneses. «Parece una conjura. Él y yo no tenemos nada que ver, pero siempre es fantástico compartir premios con Enrique, así lo podremos celebrar juntos», concluye Fernández Cubas. «¡Como una ‘zombie’!», así de destemplada y abrumada dejó la noticia del premio Cervantes a la escritora Cristina Fernández Cubas . No se lo esperaba: «Tenía amigas que me lo decían, pero yo les decía que no… Deben ser adivinas», comenta con ironía. 24 horas después, ya se le ha pasado el ‘shock’ y agradece con suma humildad el honor. «Una no escribe para que le den premios, pero siempre es fantástico que te los den. A mí me ha pillado escribiendo y por un segundo he pensado que era un fastidio, porque los cuentos son como amantes infieles, si les dejas de prestar atención se van con otra, pero si es para que te den el Cervantes lo acepto, claro», asegura.La escritora se ha convertido, con los años, en la gran dama del cuento español de finales del siglo XX y principios del XXI, una circunstancia que, asegura, tiene algo de fortuita. «Cuando empecé, nadie escribía como yo. Siempre me decían que escribía bien, pero que era raro, extraño, y que tenía que cambiar los finales. A mí me gustaban. Hasta que tuve la suerte que Beatriz de Moura confió en mí y a partir de aquí pude hacer lo que yo quise. Llegué con un manuscrito de cuatro cuentos, sin apoyos. Fue un atrevimiento feroz, pero salió bien», afirma la escritora.Su forma de aproximarse al relato no ha cambiado. Es decir, sigue sin aplicar fórmula alguna , sólo se sienta frente a la página en blanco y se deja seducir por la historia. «Escribir un cuento tiene mucho de aventura. Cada uno es como empezar de nuevo y dejarte arrastrar. Si no me atrapa lo que escribo, me aburro. Pongo una idea surgida de la vida real, y si me sigue inquietando, quiero saber por qué, y así seguiré escribiendo porque sé que el lector también sentirá esa inquietud», afirma la autora de ‘Mi hermana Elba’.Para Fernández Cubas, escribir cuentos es como «vivir en el alambre». « Somos artistas de circo que trabajan sin red . Tienes que mantener la tensión de principio a fin porque un párrafo malo te hunde. En ese sentido somos funambulistas que se pueden caer en cualquier momento», asegura. «Sólo tengo una norma, que en un cuento no lo puedes meter todo, así que cuenta tanto lo que pones como lo que no pones, lo que queda sugerido», añade.En su opinión, el cuento es un género en sí mismo y odia cuando le dicen que es un vehículo para llegar a la novela. «Siempre me lo preguntaban, para cuando la novela, y eso era un fastidio», asegura. Ahora, ve con orgullo cómo el público lector de relatos ha crecido y esto le ha dado más respetabilidad. «Yo veo al lector de cuentos como un colaborador, un compinche, que descubre las cosas a medida que tú también las descubres. No le gusta que le den las cosas masticadas, quiere trabajar a tu lado», afirma Fernández Cubas.Este verano, cuando todo el mundo se quejaba del calor, ella se encerró en casa y empezó a escribir sin descanso. Hace un año publicaba ‘Lo que no se ve’ (Tusquets) , una nueva colección de relatos que fue celebrada como un gran regreso. Ahora ya está enfrascada en otro nuevo libro, aunque todavía es pronto para decir cuándo verá la luz. «No tengo compromisos, sólo ganas de escribir. Fui un poco a contracorriente, con un calor infernal, pero disfrutando mucho. Siento que estoy descubriendo algo nuevo. Es un misterio, pero escribir es descubrir cosas que no sabías que sabías», señala la escritora.«Los que escribimos cuentos somos como funambulistas que trabajamos sin red, siempre nos podemos caer» Cristina Fernández Cubas Premio Cervantes 2026Ahora se ha convertido en una autora diurna. Cuando era joven, prefería las noches, pero desde el nuevo siglo sólo puede escribir al arranque del día, antes de desayunar, de ducharse, de cualquier cosa. «No estás contaminada por nada del arranque de un nuevo día y te sumerges mucho más en lo que escribes. Sí, a veces escribo por la tarde, pero peor. Y por la noche, ahora ni hablar», comenta Fernández Cubas.Lo que ella disfruta más es precisamente ese momento por la mañana, cuando se puede sumergir en una historia y seguirla hasta su resolución final. Le encanta ese proceso. «Para disfrutar de lo que escribo tengo que estar muy implicada. No tengo cuentos en un cajón, tengo muchos principios sin final porque me aburrí durante ese proceso y sé que si me aburro yo, el lector también se aburrirá como una ostra», confiesa.Ella fue una de las primeras en que situó el género fantástico y terror dentro del cuento más realista, lo que le ha convertido en una especie de pionera de la que nacieron las tan aclamadas ahora Mariana Enríquez, Samantha Schweblin, Mónica Ojeda y compañía. «No creo que sea una escritora terrorífica, soy más bien inquietante. Me gusta crear situaciones de tensión en momentos reales. La inquietud es un estado de ánimo que se comunica muy bien. No sé si tengo herederas, lo que sí he hecho es introducir una especie de libertad en el cuento», afirma Fernández Cubas.Fernández Cubas y el desafío de la brevedadA pesar de todo, ella también ha escrito tres novelas, y también las disfrutó. «Me lo pasé muy bien escribiendo ‘El año de gracia’, mi primera novela en 1985, con unas ovejas terribles. El cuento es más tiránico, no te permite excursiones. Tienes que tener mayor economía de personajes y siempre es más importante lo que no se dice que lo que se dice», insiste la autora de ‘El ángulo del horror’.Fernández Cubas recordó que estaba con Ana María Matute en casa de Esther Tusquets cuando anunciaron que le entregaban a Matute el Cervantes. «Ana María era una persona divertidísima. Su gran preocupación era el discurso que tendría que dar. Decía que prefería escribir 40 novelas, 200 cuentos y 20.000 ensayos a un discurso. Espero que a mí no me pase lo mismo. Esta mañana ya me han venido algunas ideas. Me encanta que el premio se llame Cervantes. Quizá hable de algo de ‘El Quijote’», comenta. Hace tres años que le dieron el premio Nacional de las Letras y ahora recibe un Cervantes una semana después de que su amigo Enrique Vila-Matas le dieran el Nacional, una forma de rendir homenaje a una generación de autores barceloneses. «Parece una conjura. Él y yo no tenemos nada que ver, pero siempre es fantástico compartir premios con Enrique, así lo podremos celebrar juntos», concluye Fernández Cubas.  RSS de noticias de cultura

​

«¡Como una ‘zombie’!», así de destemplada y abrumada dejó la noticia del Premio Cervantes a la escritora Cristina Fernández Cubas. No se lo esperaba, «tenía amigas que me lo decían, pero yo les decía que no, deben ser adivinas», comenta con ironía. … 24 horas después, ya se le ha pasado el shock y agradece con suma humildad el honor. «Una no escribe para que le den premios, pero siempre es fantástico que te los den. A mí me ha pillado escribiendo y por un segundo he pensado que era un fastidio, porque los cuentos son como amantes infieles, si les dejas de prestar atención se van con otra, pero si es para que te den el Cervantes lo acepto, claro», asegura.

 

Noticias Similares