Cristina Fernández Cubas, premio Cervantes 2026: «Es un reconocimiento a todos los cuentistas»

Cristina Fernández Cubas (Arenys de Mar, 1945) cogió el teléfono de casualidad. «Era un número que no conocía y pensaba que era una llamada comercial. He dicho ‘dígame’ con la voz más antipática que tengo y de repente he reconocido al ministro al otro lado del teléfono». Era Ernest Urtasun , titular de Cultura, que llamaba para comunicarle la concesión del premio Cervantes, el galardón más prestigioso de las letras en español. «Me he quedado de piedra». Premio Nacional de las Letras (2023) y de Narrativa (2016), Fernández Cubas obtiene con el Cervantes el colofón de una trayectoria dedicada sobre todo al género del cuento. «Soy una escritora fundamentalmente de cuentos y, de alguna manera, es un premio a todos los cuentistas. Me he dedicado al cuento con una insistencia rayana en la tozudez», dijo a ABC minutos después de anunciarse el galardón. «Por la originalidad, la excelencia y la coherencia de una obra que ha renovado el cuento contemporáneo y transformado la literatura fantástica en español» es por lo que el jurado, reunido este martes, optó en esta edición por premiar a Fernández Cubas, que sucede en el palmarés al mexicano Gonzalo Celorio . «Su sólida trayectoria ha contribuido decisivamente a revalorizar el relato breve, reivindicándolo como una forma de expresión autónoma capaz de alcanzar la máxima intensidad estética y hondura existencial».El premio está dotado con 125.000 euros, y el acto de entrega tendrá lugar el 23 de abril en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá, donde tendrá que pronunciar un discurso dedicado al ‘Quijote’. «Ah, tengo muy buena relación con el ‘Quijote’», dijo en conversación con ABC. «Y no puedo hablar más porque aún no lo he digerido». Por si acaso, bromeó, tenía a mano un «riojilla». Qué mejor manera de celebrarlo. La llamada del ministro la pilló escribiendo, «en un momento de máxima concentración, y un premio así desconcentra: en el mundo todo está preparado para que el escritor no escriba».Renovadora del géneroNarradora, cuentista y memorialista, Fernández Cubas es considerada una de las grandes renovadoras del relato fantástico en español. «La independencia, la irreverencia y el inconformismo de su escritura, siempre compleja y exigente, se manifiestan en personajes que desafían las convenciones y los valores establecidos, abriendo caminos a nuevas generaciones de narradores y manteniendo un diálogo constante con las obras latinoamericanas de la literatura de la extrañeza», destacó el jurado. De «voz inconfundible y una libertad creadora que ha ampliado las posibilidades expresivas de nuestra literatura», la autora catalana ha consagrado la gran parte de su obra al cuento, en la estela de su admirado Edgar Allan Poe . «Poe fue de los primeros autores que me fascinaron, sus cuentos tienen una fuerza poderosísima», dijo en una entrevista con ABC. Fernández Cubas es una escritora lenta. «Escribir es algo que me fascina, pero no quisiera convertirme en una funcionaria de la escritura». Su primer libro de cuentos, ‘Mi hermana Elba’, apareció en 1980. Siguieron, también en este género, ‘Los altillos de Brumal’ (1983), ‘El ángulo del horror’ (1990), ‘Con Agatha en Estambul’ (1994), ‘Parientes pobres del diablo’ (2006) y ‘La habitación de Nona’ (2015).«He dicho ‘dígame’ con la voz más antipática que tengo y de repente he reconocido al ministro al otro lado del teléfono»En estos títulos desplegó esa «precisión narrativa impecable, el dominio absoluto del punto de vista y la administración de los silencios» que este martes subrayó el jurado del Cervantes. «Sus historias se convierten en experiencias perdurables que interpelan directamente al lector y desestabilizan sus certezas al descubrir lo inquietante en lo cotidiano y cuestionar los límites de la realidad, la identidad y el conocimiento». Esa «imaginación» al servicio de «la exploración de la experiencia humana» también la desplegó ‘Lo que no se ve’ (2025), su primera obra tras una década sin publicar ficción narrativa, premios nacionales mediante. «Siempre he tenido mis espacios, mis tiempos, mis ritmos. Esta vez me he pasado un poco, quizás, pero es que ni me he dado cuenta. Lo de atenerse a plazos no va conmigo», decía entonces. «Por la noche estoy cansada y lo que quiero es cenar, dormir y ya está: es la edad». Fernández Cubas eligió el cuento cuando casi nadie apostaba por el cuento y, cuando empezó a publicarlos, lo que esperaban de ella era una novela. Con el tiempo, lo hizo, con ‘El año de Gracia’ (1985), ‘El columpio’ (1995) y ‘La puerta entreabierta’ (2013), pero Fernández Cubas siempre ha preferido el «misterio» del cuento. «Además: mis novelas tienen algo del cuento, del ambiente onírico de los cuentos».Relatos de infanciaSu fascinación por lo raro, lo misterioso, le viene de la infancia, de esas noches largas frente al mar en la casa de pueblo donde vivía con su familia. «Mi niñera siempre nos contaba historias. Eran historias truculentas y yo en la cama las seguía, porque ella siempre las interrumpía cual Sherezade en el momento más interesante». Su primer contacto con Allan Poe se lo debe a su hermano mayor. La autora reunió en 2008 su obra breve en ‘Todos los cuentos’, que obtuvo el Ciutat de Barcelona, el Salambó y el Cálamo al libro del año. Antes, ‘Parientes pobres del diablo’ le había valido el Setenil al mejor libro de relatos. Con ‘La habitación de Nona ganó el premio de la Crítica, el Dulce Chacón y el Nacional de Narrativa. En 2023, el premio Nacional de las Letras Españolas la consagró como una cuentista de referencia en español. Fernández Cubas estudió Derecho y Periodismo en Barcelona, y ejerció el periodismo, aunque poco tiempo: «No estaba hecha para las fechas de entrega: conmigo un periódico iría muy lento». Del Derecho dice que le vino bien para ordenar su «caos». Su obra no se agota en el cuento. La novela ‘El año de Gracia’ inspiró una ópera al compositor Albert Sardá y también se ha adentrado en el teatro (‘Hermanas de sangre’, 1998), la literatura infantil (‘De mayor quiero ser bruja’, 2014), un ensayo sobre Emilia Pardo Bazán (2001) y las memorias, en ‘Cosas que ya no existen’ (2001). Cristina Fernández Cubas (Arenys de Mar, 1945) cogió el teléfono de casualidad. «Era un número que no conocía y pensaba que era una llamada comercial. He dicho ‘dígame’ con la voz más antipática que tengo y de repente he reconocido al ministro al otro lado del teléfono». Era Ernest Urtasun , titular de Cultura, que llamaba para comunicarle la concesión del premio Cervantes, el galardón más prestigioso de las letras en español. «Me he quedado de piedra». Premio Nacional de las Letras (2023) y de Narrativa (2016), Fernández Cubas obtiene con el Cervantes el colofón de una trayectoria dedicada sobre todo al género del cuento. «Soy una escritora fundamentalmente de cuentos y, de alguna manera, es un premio a todos los cuentistas. Me he dedicado al cuento con una insistencia rayana en la tozudez», dijo a ABC minutos después de anunciarse el galardón. «Por la originalidad, la excelencia y la coherencia de una obra que ha renovado el cuento contemporáneo y transformado la literatura fantástica en español» es por lo que el jurado, reunido este martes, optó en esta edición por premiar a Fernández Cubas, que sucede en el palmarés al mexicano Gonzalo Celorio . «Su sólida trayectoria ha contribuido decisivamente a revalorizar el relato breve, reivindicándolo como una forma de expresión autónoma capaz de alcanzar la máxima intensidad estética y hondura existencial».El premio está dotado con 125.000 euros, y el acto de entrega tendrá lugar el 23 de abril en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá, donde tendrá que pronunciar un discurso dedicado al ‘Quijote’. «Ah, tengo muy buena relación con el ‘Quijote’», dijo en conversación con ABC. «Y no puedo hablar más porque aún no lo he digerido». Por si acaso, bromeó, tenía a mano un «riojilla». Qué mejor manera de celebrarlo. La llamada del ministro la pilló escribiendo, «en un momento de máxima concentración, y un premio así desconcentra: en el mundo todo está preparado para que el escritor no escriba».Renovadora del géneroNarradora, cuentista y memorialista, Fernández Cubas es considerada una de las grandes renovadoras del relato fantástico en español. «La independencia, la irreverencia y el inconformismo de su escritura, siempre compleja y exigente, se manifiestan en personajes que desafían las convenciones y los valores establecidos, abriendo caminos a nuevas generaciones de narradores y manteniendo un diálogo constante con las obras latinoamericanas de la literatura de la extrañeza», destacó el jurado. De «voz inconfundible y una libertad creadora que ha ampliado las posibilidades expresivas de nuestra literatura», la autora catalana ha consagrado la gran parte de su obra al cuento, en la estela de su admirado Edgar Allan Poe . «Poe fue de los primeros autores que me fascinaron, sus cuentos tienen una fuerza poderosísima», dijo en una entrevista con ABC. Fernández Cubas es una escritora lenta. «Escribir es algo que me fascina, pero no quisiera convertirme en una funcionaria de la escritura». Su primer libro de cuentos, ‘Mi hermana Elba’, apareció en 1980. Siguieron, también en este género, ‘Los altillos de Brumal’ (1983), ‘El ángulo del horror’ (1990), ‘Con Agatha en Estambul’ (1994), ‘Parientes pobres del diablo’ (2006) y ‘La habitación de Nona’ (2015).«He dicho ‘dígame’ con la voz más antipática que tengo y de repente he reconocido al ministro al otro lado del teléfono»En estos títulos desplegó esa «precisión narrativa impecable, el dominio absoluto del punto de vista y la administración de los silencios» que este martes subrayó el jurado del Cervantes. «Sus historias se convierten en experiencias perdurables que interpelan directamente al lector y desestabilizan sus certezas al descubrir lo inquietante en lo cotidiano y cuestionar los límites de la realidad, la identidad y el conocimiento». Esa «imaginación» al servicio de «la exploración de la experiencia humana» también la desplegó ‘Lo que no se ve’ (2025), su primera obra tras una década sin publicar ficción narrativa, premios nacionales mediante. «Siempre he tenido mis espacios, mis tiempos, mis ritmos. Esta vez me he pasado un poco, quizás, pero es que ni me he dado cuenta. Lo de atenerse a plazos no va conmigo», decía entonces. «Por la noche estoy cansada y lo que quiero es cenar, dormir y ya está: es la edad». Fernández Cubas eligió el cuento cuando casi nadie apostaba por el cuento y, cuando empezó a publicarlos, lo que esperaban de ella era una novela. Con el tiempo, lo hizo, con ‘El año de Gracia’ (1985), ‘El columpio’ (1995) y ‘La puerta entreabierta’ (2013), pero Fernández Cubas siempre ha preferido el «misterio» del cuento. «Además: mis novelas tienen algo del cuento, del ambiente onírico de los cuentos».Relatos de infanciaSu fascinación por lo raro, lo misterioso, le viene de la infancia, de esas noches largas frente al mar en la casa de pueblo donde vivía con su familia. «Mi niñera siempre nos contaba historias. Eran historias truculentas y yo en la cama las seguía, porque ella siempre las interrumpía cual Sherezade en el momento más interesante». Su primer contacto con Allan Poe se lo debe a su hermano mayor. La autora reunió en 2008 su obra breve en ‘Todos los cuentos’, que obtuvo el Ciutat de Barcelona, el Salambó y el Cálamo al libro del año. Antes, ‘Parientes pobres del diablo’ le había valido el Setenil al mejor libro de relatos. Con ‘La habitación de Nona ganó el premio de la Crítica, el Dulce Chacón y el Nacional de Narrativa. En 2023, el premio Nacional de las Letras Españolas la consagró como una cuentista de referencia en español. Fernández Cubas estudió Derecho y Periodismo en Barcelona, y ejerció el periodismo, aunque poco tiempo: «No estaba hecha para las fechas de entrega: conmigo un periódico iría muy lento». Del Derecho dice que le vino bien para ordenar su «caos». Su obra no se agota en el cuento. La novela ‘El año de Gracia’ inspiró una ópera al compositor Albert Sardá y también se ha adentrado en el teatro (‘Hermanas de sangre’, 1998), la literatura infantil (‘De mayor quiero ser bruja’, 2014), un ensayo sobre Emilia Pardo Bazán (2001) y las memorias, en ‘Cosas que ya no existen’ (2001).  RSS de noticias de cultura

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Cristina Fernández Cubas (Arenys de Mar, 1945) ha ganado el premio Cervantes 2026, el galardón más prestigioso de las letras en español, que concede el Ministerio de Cultura. El jurado, reunido este martes, ha destacado que la «sólida obra» de la autora catalana «ha contribuido … decisivamente a revalorizar el relato breve, reivindicándolo como una forma de expresión autónoma capaz de alcanzar la máxima intensidad estética».

 

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