CNI y Guardia Civil llevan años alertando de la debilidad de la frontera con Marruecos: «Ya hay pocos inmigrantes que escalen la valla, la cortan por el suelo para cruzar»

«Dentro de la frustración, le reconozco que también estoy eufórico porque sabíamos que esto iba a pasar y la realidad nos ha dado la razón». Así se confiesa un miembro de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en conversación con EL MUNDO. Este experto en el fenómeno migratorio explica que no sólo las alertas y los informes previos avisaron del cruce masivo de personas en Ceuta, sino que el intento de violación de la integridad territorial de España podría haber sucedido en cualquier momento desde hace años. El Centro Nacional de Inteligencia, la Guardia Civil, el Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas… todos llevan años, como ha confirmado este diario, realizando informes sobre las debilidades de las fronteras de Ceuta y Melilla. Tanto sobre la debilidad física de las verjas y el espigón como sobre la debilidad humana derivada de la falta de medios.

 La falta de medios humanos es otro de los problemas en el lado español. El día del cruce había cuatro guardias civiles en la frontera  

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«Dentro de la frustración, le reconozco que también estoy eufórico porque sabíamos que esto iba a pasar y la realidad nos ha dado la razón». Así se confiesa un miembro de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en conversación con EL MUNDO. Este experto en el fenómeno migratorio explica que no sólo las alertas y los informes previos avisaron del cruce masivo de personas en Ceuta, sino que el intento de violación de la integridad territorial de España podría haber sucedido en cualquier momento desde hace años. El Centro Nacional de Inteligencia, la Guardia Civil, el Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas… todos llevan años, como ha confirmado este diario, realizando informes sobre las debilidades de las fronteras de Ceuta y Melilla. Tanto sobre la debilidad física de las verjas y el espigón como sobre la debilidad humana derivada de la falta de medios.

Tal y como explican hasta tres fuentes distintas, equipos de analistas de Madrid realizan viajes con cierta periodicidad a las dos ciudades autónomas, donde se reúnen con distintos organismos para analizar cómo fortalecer la frontera sur de España y de la Unión Europea. Pero las soluciones que proponen en los informes pocas veces se llevan a cabo.

No es una cuestión de levantar un muro más alto, pues las verjas de Ceuta y Melilla son de las más elevadas de Europa, sino de fortalecer sus bases: «Ya son pocos los que escalan: lo que quieren es cortarla por el suelo para cruzar», describe una persona consultada, que también cuenta que el gran problema es, como recogía uno de los informes desclasificados por el Gobierno, la «pasividad de Rabat». Allí, según describe, «todo el mundo sabe que cuando hay un partido importante, una fiesta nacional o incluso un fenómeno meteorológico como la niebla, los gendarmes se relajan, no acuden a su puesto de trabajo o se despistan con la televisión, y aprovechan para cruzar», analizan. Además, reconocen que existe «cierta complicidad» de los gendarmes con los inmigrantes, como orden de Rabat: «Como los derechos humanos están cuestionados en el país, no quieren que haya imágenes de su policía usando la fuerza contra los propios nacionales y prefieren que sea España la que disuada».

Otro de los problemas reside en la cercanía de viviendas adosadas al lado marroquí de la verja de Ceuta. «Son casas que llevan allí décadas y que se niegan a tirar, se han llegado a encontrar hasta dos túneles en dos casas para cruzar al otro lado o para utilizarlos para el narcotráfico», asegura otra fuente.

En el lado español, «retirar las concertinas, como hizo Marlaska, fue un gran error, porque era un elemento disuasorio», y también lo fue no tomarse en serio la «pobre» arquitectura del espigón de El Tarajal. «Los informes sobre la debilidad de la frontera comenzaron hace por lo menos ocho años, pero es cierto que en 2021, con el cruce masivo en protesta por el acogimiento de Brahim Ghali, en el juicio crítico posterior [tecnicismo castrense para analizar las fortalezas y debilidades de una maniobra o, en este caso, una situación real], se insistió mucho en que había que alargar ese espigón». Nadie hizo nada.

Además, la falta de medios humanos es otro de los problemas en el lado español. Como publicó este diario en exclusiva, el día del cruce había cuatro guardias civiles en la frontera, «y eso pese a los avisos». Personal que «era imposible que frenara la avalancha». Según estimaciones de expertos consultados por este diario, en la situación actual en la que se encuentra Ceuta, «se necesitaría el triple de miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para recuperar algo de normalidad». Eso, además de poner «medios hidrófugos permanentes: que cuando alguien quiera entrar, haya cañones de agua, sin causar daños, pero sí disuadiendo».

El diagnóstico no es nuevo ni desconocido para quienes llevan años analizando la frontera de Ceuta. Los informes han señalado las debilidades, los agentes sobre el terreno han advertido de la falta de medios y los sucesivos episodios de presión migratoria han demostrado que el riesgo no era una hipótesis, sino una posibilidad real. Ahora, tras la última avalancha, la pregunta que queda no es si volverá a ocurrir, sino si esta vez las advertencias servirán.

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