Castella, David de Miranda y Curro Durán abren de par en par La Mulata

Utrera vivió una de esas tardes en las que la puerta grande termina quedándose pequeña. Sebastián Castella, David de Miranda y Curro Durán salieron a hombros del coso de La Mulata después de repartirse nueve orejas de una corrida de Virgen María que tuvo distintos matices y permitió que cada uno mostrara sus argumentos. La experiencia del francés, el momento de plenitud que atraviesa el torero de Trigueros y la ambición de un joven Curro Durán que jugaba en casa.Castella puso desde el primero el oficio de quien lleva muchas plazas recorridas. «Vicente» no se lo puso sencillo. Soltaba la cara, especialmente por el izquierdo, y obligó al francés a construir la faena muletazo a muletazo, bajando siempre la mano y tratando de someter una embestida que no terminaba de entregarse. Su firmeza tuvo premio de dos orejas. Con «Nervioso», cuarto de la tarde, llegó una versión más rotunda. El toro salía suelto de los vuelos con el capote, pero Castella se metió pronto en sus terrenos con la muleta. Hubo cercanía, temple y esa seguridad que concede el oficio. Lo mató de una estocada recibiendo y paseó otras dos orejas. Cuatro en total. David de Miranda dejó probablemente los pasajes de mayor profundidad de la tarde con «Aguardiente». El de Trigueros se estiró a la verónica ante un toro al que le faltó celo y después construyó una faena medida desde el comienzo genuflexo. Sin exigir más de lo debido, lo llevó a media altura, con temple y verticalidad. Sobresalieron los naturales, largos, acompañando la embestida con la cintura y sin perder nunca la compostura. Cerró con bernadinas muy ceñidas y, después de un pinchazo, dejó la estocada. Dos orejas. No pudo redondear con «Manifiesto». El quinto salió desentendido, corto de recorrido y sin la transmisión necesaria. Miranda buscó soluciones por ambos pitones, trató de sujetarlo y puso una disposición que el toro nunca terminó de corresponder. La ovación reconoció el esfuerzo. FERIA DE CONSOLACIÓN Plaza de toros de La Mulata de Utrera (Sevilla). Sábado, 5 de septiembre de 2026. Algo más de media entrada. Toros de Virgen María, de juego desigual. Sebastián Castella, dos orejas y dos orejas. David de Miranda, dos orejas y ovación. Curro Durán, oreja y dos orejas. Incidencias: Sebastián Castella, David de Miranda y Curro Durán salieron a hombros por la puerta grande.Y Utrera tuvo también motivos para mirar hacia Curro Durán. El joven torero cortó una oreja a «Fanático», un animal soso que tendía a terminar los viajes con la cara arriba. Durán supo darle sus tiempos, encontrar las distancias y mantener el pulso de una faena sostenida más por el torero que por el toro. Pero fue con «Pausado», el sexto, cuando terminó de abrirse la puerta grande. El toro fue encontrando fijeza y recorrido conforme avanzó la lidia y el utrerano aprovechó la ocasión con firmeza. Dos orejas que, unidas a la del tercero, hicieron tres y dieron especial sabor local a la salida a hombros. La Mulata terminó así con los tres toreros por la puerta grande. Castella, cuatro orejas; Curro Durán, tres; y David de Miranda, dos. Tres tauromaquias y tres momentos distintos reunidos en una tarde de triunfo en Utrera. Utrera vivió una de esas tardes en las que la puerta grande termina quedándose pequeña. Sebastián Castella, David de Miranda y Curro Durán salieron a hombros del coso de La Mulata después de repartirse nueve orejas de una corrida de Virgen María que tuvo distintos matices y permitió que cada uno mostrara sus argumentos. La experiencia del francés, el momento de plenitud que atraviesa el torero de Trigueros y la ambición de un joven Curro Durán que jugaba en casa.Castella puso desde el primero el oficio de quien lleva muchas plazas recorridas. «Vicente» no se lo puso sencillo. Soltaba la cara, especialmente por el izquierdo, y obligó al francés a construir la faena muletazo a muletazo, bajando siempre la mano y tratando de someter una embestida que no terminaba de entregarse. Su firmeza tuvo premio de dos orejas. Con «Nervioso», cuarto de la tarde, llegó una versión más rotunda. El toro salía suelto de los vuelos con el capote, pero Castella se metió pronto en sus terrenos con la muleta. Hubo cercanía, temple y esa seguridad que concede el oficio. Lo mató de una estocada recibiendo y paseó otras dos orejas. Cuatro en total. David de Miranda dejó probablemente los pasajes de mayor profundidad de la tarde con «Aguardiente». El de Trigueros se estiró a la verónica ante un toro al que le faltó celo y después construyó una faena medida desde el comienzo genuflexo. Sin exigir más de lo debido, lo llevó a media altura, con temple y verticalidad. Sobresalieron los naturales, largos, acompañando la embestida con la cintura y sin perder nunca la compostura. Cerró con bernadinas muy ceñidas y, después de un pinchazo, dejó la estocada. Dos orejas. No pudo redondear con «Manifiesto». El quinto salió desentendido, corto de recorrido y sin la transmisión necesaria. Miranda buscó soluciones por ambos pitones, trató de sujetarlo y puso una disposición que el toro nunca terminó de corresponder. La ovación reconoció el esfuerzo. FERIA DE CONSOLACIÓN Plaza de toros de La Mulata de Utrera (Sevilla). Sábado, 5 de septiembre de 2026. Algo más de media entrada. Toros de Virgen María, de juego desigual. Sebastián Castella, dos orejas y dos orejas. David de Miranda, dos orejas y ovación. Curro Durán, oreja y dos orejas. Incidencias: Sebastián Castella, David de Miranda y Curro Durán salieron a hombros por la puerta grande.Y Utrera tuvo también motivos para mirar hacia Curro Durán. El joven torero cortó una oreja a «Fanático», un animal soso que tendía a terminar los viajes con la cara arriba. Durán supo darle sus tiempos, encontrar las distancias y mantener el pulso de una faena sostenida más por el torero que por el toro. Pero fue con «Pausado», el sexto, cuando terminó de abrirse la puerta grande. El toro fue encontrando fijeza y recorrido conforme avanzó la lidia y el utrerano aprovechó la ocasión con firmeza. Dos orejas que, unidas a la del tercero, hicieron tres y dieron especial sabor local a la salida a hombros. La Mulata terminó así con los tres toreros por la puerta grande. Castella, cuatro orejas; Curro Durán, tres; y David de Miranda, dos. Tres tauromaquias y tres momentos distintos reunidos en una tarde de triunfo en Utrera.  RSS de noticias de cultura

Utrera vivió una de esas tardes en las que la puerta grande termina quedándose pequeña. Sebastián Castella, David de Miranda y Curro Durán salieron a hombros del coso de La Mulata después de repartirse nueve orejas de una corrida de Virgen María que tuvo … distintos matices y permitió que cada uno mostrara sus argumentos. La experiencia del francés, el momento de plenitud que atraviesa el torero de Trigueros y la ambición de un joven Curro Durán que jugaba en casa.

 

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