Candela Serrat: «Con el paso del tiempo ellos se convierten en maduritos y nosotras en viejas»

Observándola muy de cerca, por sus gestos, el óvalo de la cara y por cómo ladea la cabeza se parece a su madre, Candela Tiffon, pero en la potencia de su mirada se asemeja a su padre, Joan Manuel Serrat (82). Tras representar una pequeña escena de 53 domingos ante algunos compañeros de prensa en el teatro Condal de Barcelona, Candela Serrat (39) atiende a LOC en el patio de butacas.

 La hija de Joan Manuel Serrat es una de las protagonistas de la comedia ’53 domingos’, que se estrena en el teatro Condal de Barcelona el 9 de septiembre. Hace 15 años que Candela debutó como actriz y en noviembre llega a los 40. Está casada con el intérprete Dani Muriel.  

Observándola muy de cerca, por sus gestos, el óvalo de la cara y por cómo ladea la cabeza se parece a su madre, Candela Tiffon, pero en la potencia de su mirada se asemeja a su padre, Joan Manuel Serrat (82). Tras representar una pequeña escena de 53 domingos ante algunos compañeros de prensa en el teatro Condal de Barcelona, Candela Serrat (39) atiende a LOC en el patio de butacas.

La noche anterior había tenido fiebre, pero algo ocurre con los actores que, en cuanto se meten en su papel, dejan la realidad que sienten y padecen para vivir otra cuya misión es la de romper la cuarta pared.

Esta comedia escrita y dirigida por Cesc Gay se estrena el próximo 9 de septiembre en una zona del Paralelo llena de emociones personales. Es el Poble-sec, el barrio humilde donde nació el autor de Mediterráneo y por el que Serrat también es conocido como «El noi del Poble-sec».

«Las calles me son familiares, no porque haya crecido aquí, sino porque son las de mi padre, mis abuelos, mi yaya, las de mis tías. Es curioso porque estoy descubriendo gran parte del Paralelo gracias a Pepa Charro [actúa con ella 53 domingos] porque se lo conoce muy bien, ya que ha durante muchos años ha hecho cabaret, burlesque, ha estado en El Molino… y me hace muchísima ilusión. Además, ver dónde están las casas de mi familia junto al significado del Paralelo es algo maravilloso», explica a LOC.

Después de más de ocho décadas, las viviendas siguen en pie, «pero no sé quién vivirá ahora. Mis primos siguen en el barrio y también muchos amigos», apostilla la actriz que ha cumplido 15 años de su debut profesional en teatro con La alegría de vivir, de Francisco Vidal.

«Fui muy afortunada de tener un director como Paco, que lamentablemente ya no está entre nosotros, porque confió en mí para hacer una obra que tenía que haber hecho alguien de treinta. Gracias a eso me vieron para hacer otra cosa, eso me ayudó para llegar al Teatre Nacional, me vieron para hacer otra cosa más y fui empalmando», asegura.

En su nueva aventura profesional está acompañada en los escenarios con Pepa Charro,Xavi Mira y Julián López. La versión fílmica, dirigida también por Cesc Gay, se estrenó el pasado marzo.

¿Te imaginabas el camino recorrido de esta manera?
No, es mejor (sonríe), al menos para mí. Cuando uno es joven cree que hará más cosas de imagen como cine y televisión, te focalizas mucho en esto, pero estoy mucho más contenta de donde me ha llevado la vida. He tenido una grandísima suerte porque no me he bajado de las tablas desde que empecé y es una dicha porque es un mundo al que cuesta cada vez más acceder. Doy las gracias porque según el sindicato creo que solo el 7% de mis compañeros puede vivir de su trabajo.
También tuviste suerte porque cuando empezaste no existía el término nepo baby, que en ciertas situaciones es tremendamente negativo porque se prejuzga el talento por el mero hecho de ser ‘hijo de’.
Es una etiqueta bastante generalizada, aunque en mi momento había otras. Pero sí creo que hay una diferencia entre la gente que ha aprovechado la plataforma de sus padres, tíos o abuelos para estar en el foco mediático desde el principio y luego hay otros, como es mi mi caso, que nunca la han usado. Yo no he sentido esa etiqueta, se me puede poner, pero ni la siento ni la voy a sentir. Ahí sí te digo que mis padres han sido fundamentales ya que una parte de su esfuerzo ha sido no haber usado esa plataforma para uso propio, sino para publicitar su trabajo. Lo que ha sido privado mis padres lo han considerado privado. En general, todo se ha basado mucho en la relación de respeto con el público y un tipo de prensa determinada. Cuando alguien no busca el foco mediático, sus hijos tampoco lo heredan. Pero que cada uno haga lo que considere para bien o para mal. Lo que encuentro bastante injusto es meter a todo el mundo en el mismo saco.
Cuando te presentan un proyecto nuevo, ¿cuáles suelen ser tus primeras impresiones y sentimientos?
Todo depende del tipo de texto, pero para mí es fundamental ir superando mis propias posibilidades, ya que la idea que tengo de mi carrera es que lo que haga sea una piececita más de un puzzle. Que sea un poquito diferente a lo anterior. En esta ocasión, protagonizar 53 domingos es un placer porque lo hago con uno de mis mejores amigos, Cesc Gay. Su texto es una comedia tan inteligentemente escrita que me sirvió mucho para desahogarme ya que cuando lo recibí estaba haciendo Todos pájaros, de Mario Gas, en el Teatro del Canal, un drama de tres horas y pico muy intenso sobre Palestina.
¿Cómo se encuentra tu padre?
Está muy tranquilo, disfrutando mucho y lo veo más ocupado que nunca (risas). Al final está recogiendo los frutos de toda una vida de excelencia dedicada al trabajo, así que todos los días tiene cosas que hacer por placer como recoger premios, por fin puede ver a amigos en teatro y conciertos… Es un hombre feliz, siempre lo ha sido.
Y también saboreando un nuevo papel en su vida, el de bisabuelo.
Ya te digo, está muy feliz. Son gemelas.
¿Qué tal llevas lo de ser tía abuela?
(Risas) Ya te lo diré, pero lo importante es que estén bien y sean felices.
En noviembre cumples 40 años, ¿el cambio de década supone algo especial para ti?
No, ya que la edad siempre me ha dado bastante igual. Es solo un número. Lo aprovecharemos para hacer una gran fiesta de celebración con los amigos, pero aparte de eso, no noto cambios más o menos radicales.
¿Consideras que el tiempo se mide de forma diferente entre hombres y mujeres?
Por supuesto, pero eso está por ver hacia dónde va. Pero sí, de toda la vida. Ellos se convierten en maduritos y nosotras en viejas. Estamos ahí demostrando que la mejor edad nuestra está en los 40 y los 50 porque al final es cuando una tiene claras las ideas, ha formado su casa, se siente con más libertad… Pero sí, hay mucho trabajo por hacer en nuestra profesión. En este sentido, Cesc es un líder en crear personajes donde demuestra que la vida de una mujer no se acaba a partir de los cuarenta.
Al fin y al cabo se trata de un aprendizaje por todas partes.
¡Por supuesto! Pero como te he dicho, hay que cambiar muchas cosas. Hay que ver que cada vez que aparece Brad Pitt con 60 años es como el hombre más atractivo del mundo, la madurez y tal.. Y luego con una mujer que haya intentado mantenerse, sin retocarse y sin intentar cambiar su apariencia, probablemente los titulares no serán tan benévolos. Los titulares más benévolos siempre son hacia las mujeres mayores que han procurado convertirse en niñas, que no tienen 60, pero parece que tengan 15. Pero Andie MacDowell o Sarah Paulson, que son actrices maravillosas, están increíbles. Se trata de saber adaptar la madurez para hacer una mujer fuerte.
¿Qué te aporta el regreso al hogar?
Que duermo mejor, ja, ja. Es que me aporta todo. Tengo dos niños sanos [Mérida tiene 6 años y Daniel, 2], preciosos, que están en el momento más comestible del mundo. Hay una frase que no sé muy bien de quién es, que justo el otro día la comentábamos con Dani [Muriel, su esposo] que dice algo así como que hay un momento de tu vida muy breve en el que tus padres están sanos y tus hijos son pequeños y todo está bien. Este verano nos ha dado fuerte con esta frase porque los pequeños no lo son tanto, aunque sigan siéndolo, ya hay un cambio de niña a una más mayor… Dura poco ese momento. Hay que disfrutarlo. Intentamos disfrutar de los niños, de la casa, se da mucho por sentado.
Da un poco de miedo o de vértigo si lo analizas bien.
Intento pensar en el lado positivo, no desde el punto de vista del terror porque ancla muchísimo y luego te puedes quedar ahí.

 LOC (La Otra Crónica). Noticias del corazón

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