Brais Rodríguez y la Fundación Azar: un cómic que es una obra de arte de vanguardia

La Fundación Azar de las Artes presenta en Madrid el proyecto ‘Una visión remota’, resultado de su última residencia artística que, en esta, su segunda edición, reúne a cuatro mujeres artistas: Ana Mortera , artista plástica, Izarne Oyarzabal , arquitecta y bailarina, Natividad Martín , igualmente artista y bailarina, y Telma João Santos , ‘performer’.Se trata de una pieza dividida en dos actos que dialogan entre sí. El primero, una instalación; el segundo, una ‘performance’. Se presentó en Madrid el pasado día 17 de septiembre en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Montes (UPM), para disfrute de todos los asistentes.Por fortuna, la Fundación Azar es consciente de la importancia del proceso de creación de cada una de las obras que surgen de sus residencias y, dentro de la colección ‘Una residencia narrada por’, edita primorosamente el relato de la génesis de cada una de ellas. Esta labor, propia de un cronista, recae igualmente en un artista, cerrando un círculo perfecto que documenta de manera completa la residencia.Para la ocasión, la Fundación Azar se ha acercado al mundo del cómic y, consciente del poder narrativo y de la belleza y capacidad de comunicación inherentes al noveno arte, ha elegido al artista coruñés Brais Rodríguez para llevar a cabo la citada crónica.A la vanguardiaLa elección no puede ser más acertada. Brais es uno de los creadores más vanguardistas del cómic nacional. Tal es la maestría formal del autor que nos ocupa, que siempre consigue poner patas arriba cada una de sus reglas sólidamente asentadas de este arte.El historietista trabaja desde los límites del propio arte del cómic. Los retuerce y estira en cada página, y gusta de participar en propuestas híbridas y singulares que unen el mundo de la autoedición o la edición de autor limitada con el mundo de los museos y grandes centros de arte.Una de las viñetas de la exposición Brais RodríguezDurante un mes, Brais acompaña a las artistas en el lugar donde se desarrolla la residencia, la finca El Azahar , un antiguo lagar rodeado de alcornoques, olivos y frutales, cerca de Trujillo, en Extremadura. Las sorpresas se encuentran en el propio relato. El lector descubre que las tormentas fueron parte activa y condicionaron la génesis de la pieza. Una sucesión de frentes y borrascas se confabularon para azotar el idílico paraje durante más de dos semanas y, un hecho fortuito, un ciprés derribado por el viento, se convierte en la chispa que pone en marcha el proceso creativo de las cuatro artistas (la creación es, a veces, así de caprichosa y la inspiración surge en los sucesos más inesperados). El clima condiciona igualmente el espacio de trabajo, que abandona el ‘plein air’ de la finca para trasladarse al molino, lugar protegido de las inclemencias meteorológicas.Revolucionaria propuestaPero, sobre todo, quiero destacar el aspecto formal. Brais desarrolla su propuesta en 24 páginas (como 24 son las horas del día) y divide cada una de ellas en una cuadrícula regular de 60 viñetas (como los minutos de cada hora). La sensación para el lector es la de asistir en directo a la génesis de la obra, casi como si un reloj o artilugio mecánico asociado a una cámara se activase y registrase de manera regular y sucesiva aquello que sucede en la finca El Azahar. El historietista juega con la percepción del tiempo de viñeta en viñeta con una maestría difícil de igualar.Una de las viñetas de la exposición Brais RodríguezY luego, simplemente, despliega su magia visual. Brais pasa de lo figurativo a lo abstracto con desparpajo. y traduce a imágenes, con certeza, todas las acciones de las artistas. Resulta especialmente bello el modo en que consigue transformar los movimientos de la danza en matemáticas, con un lirismo que me recuerda al mejor Kandinsky .Una de las viñetas de la exposición Brais RodríguezEste cómic ahonda en un camino aún poco transitado, pero siempre fructífero: el que entiende el cómic como arte y lenguaje de vanguardia que, poco a poco, se abre camino en museos y fundaciones de arte. Brais realiza una auténtica obra de arte impresa y de vanguardia, de pocos ejemplares, como todos los trabajos de su trayectoria; más cercana a un grabado de serie limitada que al arte popular de gran difusión. Aquellos que lo deseen pueden adquirirlo en la propia web de la Fundación Azar. La Fundación Azar de las Artes presenta en Madrid el proyecto ‘Una visión remota’, resultado de su última residencia artística que, en esta, su segunda edición, reúne a cuatro mujeres artistas: Ana Mortera , artista plástica, Izarne Oyarzabal , arquitecta y bailarina, Natividad Martín , igualmente artista y bailarina, y Telma João Santos , ‘performer’.Se trata de una pieza dividida en dos actos que dialogan entre sí. El primero, una instalación; el segundo, una ‘performance’. Se presentó en Madrid el pasado día 17 de septiembre en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Montes (UPM), para disfrute de todos los asistentes.Por fortuna, la Fundación Azar es consciente de la importancia del proceso de creación de cada una de las obras que surgen de sus residencias y, dentro de la colección ‘Una residencia narrada por’, edita primorosamente el relato de la génesis de cada una de ellas. Esta labor, propia de un cronista, recae igualmente en un artista, cerrando un círculo perfecto que documenta de manera completa la residencia.Para la ocasión, la Fundación Azar se ha acercado al mundo del cómic y, consciente del poder narrativo y de la belleza y capacidad de comunicación inherentes al noveno arte, ha elegido al artista coruñés Brais Rodríguez para llevar a cabo la citada crónica.A la vanguardiaLa elección no puede ser más acertada. Brais es uno de los creadores más vanguardistas del cómic nacional. Tal es la maestría formal del autor que nos ocupa, que siempre consigue poner patas arriba cada una de sus reglas sólidamente asentadas de este arte.El historietista trabaja desde los límites del propio arte del cómic. Los retuerce y estira en cada página, y gusta de participar en propuestas híbridas y singulares que unen el mundo de la autoedición o la edición de autor limitada con el mundo de los museos y grandes centros de arte.Una de las viñetas de la exposición Brais RodríguezDurante un mes, Brais acompaña a las artistas en el lugar donde se desarrolla la residencia, la finca El Azahar , un antiguo lagar rodeado de alcornoques, olivos y frutales, cerca de Trujillo, en Extremadura. Las sorpresas se encuentran en el propio relato. El lector descubre que las tormentas fueron parte activa y condicionaron la génesis de la pieza. Una sucesión de frentes y borrascas se confabularon para azotar el idílico paraje durante más de dos semanas y, un hecho fortuito, un ciprés derribado por el viento, se convierte en la chispa que pone en marcha el proceso creativo de las cuatro artistas (la creación es, a veces, así de caprichosa y la inspiración surge en los sucesos más inesperados). El clima condiciona igualmente el espacio de trabajo, que abandona el ‘plein air’ de la finca para trasladarse al molino, lugar protegido de las inclemencias meteorológicas.Revolucionaria propuestaPero, sobre todo, quiero destacar el aspecto formal. Brais desarrolla su propuesta en 24 páginas (como 24 son las horas del día) y divide cada una de ellas en una cuadrícula regular de 60 viñetas (como los minutos de cada hora). La sensación para el lector es la de asistir en directo a la génesis de la obra, casi como si un reloj o artilugio mecánico asociado a una cámara se activase y registrase de manera regular y sucesiva aquello que sucede en la finca El Azahar. El historietista juega con la percepción del tiempo de viñeta en viñeta con una maestría difícil de igualar.Una de las viñetas de la exposición Brais RodríguezY luego, simplemente, despliega su magia visual. Brais pasa de lo figurativo a lo abstracto con desparpajo. y traduce a imágenes, con certeza, todas las acciones de las artistas. Resulta especialmente bello el modo en que consigue transformar los movimientos de la danza en matemáticas, con un lirismo que me recuerda al mejor Kandinsky .Una de las viñetas de la exposición Brais RodríguezEste cómic ahonda en un camino aún poco transitado, pero siempre fructífero: el que entiende el cómic como arte y lenguaje de vanguardia que, poco a poco, se abre camino en museos y fundaciones de arte. Brais realiza una auténtica obra de arte impresa y de vanguardia, de pocos ejemplares, como todos los trabajos de su trayectoria; más cercana a un grabado de serie limitada que al arte popular de gran difusión. Aquellos que lo deseen pueden adquirirlo en la propia web de la Fundación Azar.  RSS de noticias de cultura

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La Fundación Azar de las Artes presenta en Madrid el proyecto ‘Una visión remota’, resultado de su última residencia artística que, en esta, su segunda edición, reúne a cuatro mujeres artistas: Ana Mortera, artista plástica, Izarne Oyarzabal, arquitecta y bailarina, Natividad … Martín, igualmente artista y bailarina, y Telma João Santos, ‘performer’.

 

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