Inaugurado en 1997, el Museo Guggenheim transformó para siempre la imagen de Bilbao. El edificio de titanio diseñado por Frank Gehry situó a la ciudad en el mapa internacional del arte y de la arquitectura contemporánea. Desde este verano, la escena creativa de la ciudad se ha visto reforzada por la inauguración de un nuevo y moderno espacio dedicado al arte contemporánea: Alkar Contemporary, impulsado por Adakar para la Promoción del Arte y nacido de la colección corporativa de los empresarios bilbaínos Fernando Arriola y Yolanda Zugaza.
La colección privada Alkar abre espacio cultural en Bilbao con una muestra de 53 obras, entre ellas un Kiefer.
Inaugurado en 1997, el Museo Guggenheim transformó para siempre la imagen de Bilbao. El edificio de titanio diseñado por Frank Gehry situó a la ciudad en el mapa internacional del arte y de la arquitectura contemporánea. Desde este verano, la escena creativa de la ciudad se ha visto reforzada por la inauguración de un nuevo y moderno espacio dedicado al arte contemporánea: Alkar Contemporary, impulsado por Adakar para la Promoción del Arte y nacido de la colección corporativa de los empresarios bilbaínos Fernando Arriola y Yolanda Zugaza.
El centro se ubica en un antiguo taller mecánico de 1.300 metros cuadrados en el Ensanche, en un edificio que mantiene la memoria industrial del lugar y ha sido transformado por el arquitecto Juan Herreros, autor del Museo Munch de Oslo. «Un pequeño museo privado es algo más que un lugar donde mostrar una colección; es una infraestructura cultural que se inserta activamente en la ciudad», explica el arquitecto. Además de las salas de exposición, el recorrido se completa con una biblioteca, un archivo y un pequeño anfiteatro para acoger encuentros y proyecciones. Más que un espacio expositivo al uso, el centro propone una nueva forma de acercarse al arte contemporáneo.
La muestra inaugural, On Being Human, presenta una selección de la que hoy es una de las colecciones privadas más importantes del país. A través de 53 obras, presenta una mirada sobre la condición humana a través de obras de distintas generaciones, procedencias y lenguajes creativos. Se pueden ver, entre otras obras, un impresionante Kiefer que Arriola y Zugaza adquirireron al museo Hermitage, así como obras de Thomas Schütte, Christian Boltanski, Kader Attia, Wolfgang Tillmans, June Crespo, Miriam Cahn, Georg Baselitz, Louise Bourgeois o Tracey Emin, entre otros. Las visitas son guiadas y con reserva previa a través de la web e invitan a la contemplación pausada de un mapa emocional en el que conviven lo íntimo y lo colectivo. A lo largo del tiempo, el proyecto acogerá distintas selecciones de las obras que integran la colección, articulando un programa expositivo que favorece la relación directa con las obras y los artistas.
El precio de las entradas es de 10 euros, 5 para estudiantes y mayores de 65 años y gratis para los menores de 18 años.
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