Antonio José Seguro tomó posesión del cargo de presidente en una ceremonia solemne celebrada en el Parlamento portugués, en la que participaron, entre otros, el Rey Felipe VI . Tras jurar que defenderá, cumplirá y hará que se cumpla la Constitución de la República portuguesa, Seguro fue aplaudido por los casi 600 invitados, entre diputados y representantes de otros países.Seguro, que venció las elecciones presidenciales en la segunda vuelta el pasado 8 de febrero con más del 66% de los votos, quiso dedicar sus primeras palabras a su antecesor, Marcelo Rebelo de Sousa , jefe del Estado portugués durante la última década. «Nadie puede negar su amor a Portugal y su presencia en los momentos más importantes de los últimos diez años».A continuación, el presidente Seguro agradeció la comparecencia, entre otros jefes de Estado, del rey de España, Felipe VI, de quien dijo que «su presencia nos honra y refuerza los lazos de profunda amistad, proximidad y cooperación que unen Portugal y España ». «Ambos preferimos los caminos a las fronteras y es posible construir una relación de amistad y cooperación, con convergencias duraderas, cuando prevalece la voluntad de un destino compartido», afirmó el exministro socialista.Noticia relacionada No No Seguro, el socialista que frena a la derecha radical en Portugal Virginia LópezTambién estuvieron presentes los presidentes de los países de lengua portuguesa Angola, Mozambique, Cabo Verde y Santo Tomé y Príncipe, además de Timor Oriental. «Su presencia simboliza la fuerza de los lazos históricos, culturales y económicos que unen nuestros pueblos», afirmó Seguro. «La comunidad lusófona muestra que una lengua común puede servir para construir un proyecto de desarrollo y afirmación conjunta en un mundo que cada vez más necesita entendimiento y paz».Estabilidad políticaSobre la situación política interna, Seguro recordó que los portugueses han acudido cuatro veces a las urnas durante los últimos nueve meses y repitió el mismo mensaje de la noche electoral, al defender que Portugal necesita estabilidad política y cuenta con él para poner fin al «frenesí electoralista» . «Por delante se abre un ciclo de tres años sin elecciones en el que tenemos una oportunidad de oro para encontrar soluciones duraderas para resolver los problemas de los portugueses», defendió.Entre esos problemas, Seguro dijo que «la lista es grande» y señaló «un crecimiento insuficiente y una economía basada en salarios bajos, pobreza persistente, envejecimiento demográfico, morosidad en la justicia, burocracias públicas, dificultad en el acceso a la sanidad pública y a la vivienda, falta de mano de obra, escasez de oportunidades para los más jóvenes, falta de seguridad para los ancianos y pérdida de confianza en las instituciones». En un primer discurso ambicioso, el nuevo presidente se comprometió a impulsar la resolución de los problemas estructurales de Portugal , y fue aplaudido cuando se refirió a su empeño en el «fin de la discriminación salarial de las mujeres», referencia realizada un día después del 8 de marzo y uno de los temas centrales de su campaña.A los partidos políticos les pidió «madurez democrática» que se anteponga a los intereses electorales, «sin borrar sus diferencias ideológicas». «Portugal necesita un compromiso político claro para garantizar la estabilidad democrática ». Sobre su papel como mediador político, Seguro afirmó que «sus decisiones no siempre agradarán a todos», pero tratará a todos los partidos por igual, su libertad será garante de su independencia y su conciencia la brújula para los próximos cinco años.Espíritu europeístaA nivel internacional, el exeurodiputado socialista volvió a expresar su espíritu europeísta. «Portugal y el mundo necesitan más Europa » en un momento en que «la paz es más frágil, el cambio climático es una amenaza urgente y ningún país puede resolver sus problemas solo». Tras la ceremonia, el nuevo presidente saludó a los asistentes, entre ellos, al Rey Felipe VI con quien intercambió algunas palabras.
Antonio José Seguro tomó posesión del cargo de presidente en una ceremonia solemne celebrada en el Parlamento portugués, en la que participaron, entre otros, el Rey Felipe VI. Tras jurar que defenderá, cumplirá y hará que se cumpla la Constitución de la … República portuguesa, Seguro fue aplaudido por los casi 600 invitados, entre diputados y representantes de otros países.
Seguro, que venció las elecciones presidenciales en la segunda vuelta el pasado 8 de febrero con más del 66% de los votos, quiso dedicar sus primeras palabras a su antecesor, Marcelo Rebelo de Sousa, jefe del Estado portugués durante la última década. «Nadie puede negar su amor a Portugal y su presencia en los momentos más importantes de los últimos diez años».
A continuación, el presidente Seguro agradeció la comparecencia, entre otros jefes de Estado, del rey de España, Felipe VI, de quien dijo que «su presencia nos honra y refuerza los lazos de profunda amistad, proximidad y cooperación que unen Portugal y España». «Ambos preferimos los caminos a las fronteras y es posible construir una relación de amistad y cooperación, con convergencias duraderas, cuando prevalece la voluntad de un destino compartido», afirmó el exministro socialista.
También estuvieron presentes los presidentes de los países de lengua portuguesa Angola, Mozambique, Cabo Verde y Santo Tomé y Príncipe, además de Timor Oriental. «Su presencia simboliza la fuerza de los lazos históricos, culturales y económicos que unen nuestros pueblos», afirmó Seguro. «La comunidad lusófona muestra que una lengua común puede servir para construir un proyecto de desarrollo y afirmación conjunta en un mundo que cada vez más necesita entendimiento y paz».
Estabilidad política
Sobre la situación política interna, Seguro recordó que los portugueses han acudido cuatro veces a las urnas durante los últimos nueve meses y repitió el mismo mensaje de la noche electoral, al defender que Portugal necesita estabilidad política y cuenta con él para poner fin al «frenesí electoralista». «Por delante se abre un ciclo de tres años sin elecciones en el que tenemos una oportunidad de oro para encontrar soluciones duraderas para resolver los problemas de los portugueses», defendió.
Entre esos problemas, Seguro dijo que «la lista es grande» y señaló «un crecimiento insuficiente y una economía basada en salarios bajos, pobreza persistente, envejecimiento demográfico, morosidad en la justicia, burocracias públicas, dificultad en el acceso a la sanidad pública y a la vivienda, falta de mano de obra, escasez de oportunidades para los más jóvenes, falta de seguridad para los ancianos y pérdida de confianza en las instituciones». En un primer discurso ambicioso, el nuevo presidente se comprometió a impulsar la resolución de los problemas estructurales de Portugal, y fue aplaudido cuando se refirió a su empeño en el «fin de la discriminación salarial de las mujeres», referencia realizada un día después del 8 de marzo y uno de los temas centrales de su campaña.
A los partidos políticos les pidió «madurez democrática» que se anteponga a los intereses electorales, «sin borrar sus diferencias ideológicas». «Portugal necesita un compromiso político claro para garantizar la estabilidad democrática». Sobre su papel como mediador político, Seguro afirmó que «sus decisiones no siempre agradarán a todos», pero tratará a todos los partidos por igual, su libertad será garante de su independencia y su conciencia la brújula para los próximos cinco años.
Espíritu europeísta
A nivel internacional, el exeurodiputado socialista volvió a expresar su espíritu europeísta. «Portugal y el mundo necesitan más Europa» en un momento en que «la paz es más frágil, el cambio climático es una amenaza urgente y ningún país puede resolver sus problemas solo».
Tras la ceremonia, el nuevo presidente saludó a los asistentes, entre ellos, al Rey Felipe VI con quien intercambió algunas palabras.
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