<p>De aquellas dudas ya solo queda el recuerdo. Si hace unos días <strong>Carlos Alcaraz </strong>parecía otro, envuelto en un halo de inseguridad, ahora ya es él. Está preparado. Este domingo (a las 15.00 horas, Movistar) se medirá por primera vez este año a su rival generacional, <strong>Jannik Sinner</strong>, en la final del Masters 1000 de Montecarlo después de derrotar en las semifinales a <strong>Valentin Vacherot </strong>por 6-4 y 6-4.</p>
Vence a Vacherot en semifinales por 6-4 y 6-4 y este domingo podrá en juego el título y el número uno del mundo ante el italiano
De aquellas dudas ya solo queda el recuerdo. Si hace unos días Carlos Alcaraz parecía otro, envuelto en un halo de inseguridad, ahora ya es él. Está preparado. Este domingo (a las 15.00 horas, Movistar) se medirá por primera vez este año a su rival generacional, Jannik Sinner, en la final del Masters 1000 de Montecarlo después de derrotar en las semifinales a Valentin Vacherot por 6-4 y 6-4.
Pese a la peculiaridad de su rival, un desconocido hace medio año antes de que ganara en el Masters 1000 de Shanghái, no era un partido fácil para el español y lo resolvió en una hora y 24 minutos de juego. La serenidad, recobrada. La confianza, reencontrada. Su fiabilidad en el servicio en el primer set y la capacidad de sufrir en el segundo confirmaron que su mejor nivel está de vuelta. Sinner ha cambiado su juego para poder desafiarle; otro duelo entre ambos que será interesantísimo.
«Es un escenario de ensueño. Yo lucharé por mi segundo título aquí en Montecarlo y Jannik por el primero. Además el número uno del ranking está en juego y eso hace que la final sea aún más especial. Tengo muchas ganas de enfrentarme a Jannik por primera vez este 2026», aseguró Alcaraz tras la victoria ante Vacherot que le dejó varias buenas noticias.
La primera es su recuperación en el servicio. En partidos anteriores había estado incluso por debajo del 50% de primeros y este sábado rondó el 70% en el primer periodo, es decir, regresó a los números del Open de Australia. Sobre tierra batida el servicio no es tan decisivo, pero la mejoría permitió que Alcaraz tomara el control del partido. No tenía que enfrentar bolas de rotura; solo debía mover a su adversario.
Vacherot se presentaba en el encuentro con la confianza por las nubes, en casa -es uno de los escasos 10.000 monegascos- y sin presión alguna. Con su altura -1,93 metros- y su servicio obligaba al español a mantener la concentración, un despiste podría tener un alto precio, pero Alcaraz estuvo firme. Si vaciló, fue únicamente en el segundo set, y para entonces ya tenía margen. Con una rotura a su favor, se enredó con un par de errores y una doble falta, permitió que su adversario le devolviera el ‘break’ y tuvo que sufrir.
Su reacción en los puntos decisivos, especialmente la devolución a la línea de un ‘smash’ de Vacherot, fue el reflejo de su regreso. «Estoy muy contento por la victoria. Valentin venía con mucha confianza, jugaba en casa y sabía que iba a ser un partido duro. Creo que he estado muy sólido y me voy satisfecho», concluyó Alcaraz antes de su primer enfrentamiento con Sinner de este año. En juego, revalidar el título. En juego, mantener el número uno del ranking ATP. Otro duelo entre ambos que será interesantísimo.
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