Cuando lleva apenas un par de páginas de sus memorias, Buster Keaton cuenta cómo siendo aún muy pequeño aprendió a no llorar y más tarde, a no reír delante de la gente. Primero no lloraba cuando su padre lo manipulaba como si fuese una escoba, boca abajo, y hacía que barría el escenario con su pelo, y algo después se dio cuenta de que el público no se reía tanto si sospechaba que el niño actor se lo estaba pasando tan bien como ellos con las desgracias que representaba, y que se las tomaba a chufla. Dice: «Por mi aspecto en el escenario y en la pantalla, el público daba por hecho sin pensarlo que en mi vida personal no había ni esperanza ni amor . Nada más lejos de la realidad. Desde que tengo recuerdos, me he considerado siempre un hombre extraordinariamente afortunado». Ahí ya no puedo soltar el libro. Más adelante cuenta que su nombre se lo puso el mago Houdini . Pues sí que era suertudo. Algo parecido solo lo había oído de la Bella Durmiente, y es un personaje de cuento. A los seis meses el niño, que hasta entonces se llamaba Joseph Frank, se cayó por las escaleras y se echó a llorar. Houdini tenía un espectáculo a medias con los padres de Joseph Frank, en el que el padre bailaba, la madre tocaba el saxofón y el mago hacía unos trucos de cartas, pero no los tres juntos sino en números sucesivos. Noticia relacionada reportaje No No Con candelabri in testa Corintio Bárbara MingoQuizá sea el momento de aclarar que estamos hablando de cómicos de la legua y de la aristocracia de la comedia itinerante. El caso es que cuando el niño se echó a llorar, Houdini lo cogió en brazos y dijo que menudo ‘buster’ , que era como decir que qué tío, acusándolo de llorica o escandaloso . Si Houdini escrutó al bebé con esa mirada suya que a juzgar por las fotos era tan penetrante, no es de extrañar que a este se le cortase el llanto. Es una educación envidiable. También cuenta Buster Keaton que Pickway, la ciudad donde nació −por azar porque la compañía estaba de paso−, desapareció más tarde arrastrada por un tornado. Estaba en Kansas, donde, por otro mago, el de Oz , sabemos que hay muchos tornados. Pickway (pick-way) es un nombre muy bueno si uno va a nacer de paso, porque es como una invitación a coger sobre la marcha lo que uno necesite, sin necesidad de pararse, y también tiene que ver con elegir el camino . Los padres recibieron al niño y se las piraron por donde les pareció bien. Que el pueblo desapareciera después refuerza el aire de fábula de esta biografía, de la que solo llevamos seis meses.En su película ‘The Boat’, Buster Keaton sale a navegar por lo que parece una ría, antes de salir a mar abiertoEn su película ‘The Boat’, Buster Keaton sale a navegar por lo que parece una ría, antes de salir a mar abierto. La película está estructurada como una serie de ilustraciones de distintos refranes relacionados con la navegación, como que un buen barco acaba por salir a flote o que hay muchas maneras de botar un barco. Me gusta mucho un plano en el que el personaje está con su familia en el camarote y para darle un aire más acogedor coloca en la pared un cuadro, una marina. Al clavar el clavo agujerea el casco, y como están por debajo de la línea de flotación empieza a entrar agua . Entonces desde detrás de los barcos y el mar pintados empieza a brotar agua salada verdadera, con la alegría borboteante de lo inanimado que cobra vida, y en el aire por supuesto flota la idea de la intersección entre el artificio y la vida y al fin del arte como auténtica potencia transformadora que nos señala la vida verdadera.Aquí hemos vuelto a los reinos de los cuentos de hadas , donde las estatuas del jardín cobran vida y te hablan. También podría ser como uno de esos cuadros que había en los restaurantes chinos en los que un juego de luz retroproyectada generaba una ilusión de movimiento repetido e hipnótico en un paisaje. La película reciente ‘Asi chegou a noite’, de Ángel Santos , también es fabulosa y también tiene una ría. Está ambientada en San Vicente, en O Grove, donde hay asombrosos paisajes naturales o con antiguas fábricas cuyas ruinas contribuyen al misterio. La película recoge el tono metálico de la luz atlántica, y esto es algo físico, pero debe de haber a la vez algo psicológico en el tono que afecta a los personajes y los deja esenciales o como lavados por el salitre y por el sol . Ducha nocturnaLos interpretan Denis Gómez y Violeta Gil. Alguien dijo, tras la sesión en que fui a verla, que era como si estuviesen componiendo inconscientemente y a retazos una cartografía de ese lugar tan especial, que es O Grove pero será su propia alma, me imagino ahora. Otra cosa que nos gustó mucho fue cómo estaban rodadas las motos de la pandilla de jóvenes del pueblo. Eran como animales salvajes . Rampantes y con su extraña dignidad, cumplen con el papel que tienen los caballos en los westerns o el animal que en un claro del bosque se aparece epifánico al personaje perdido. Y bueno, para acabar por hoy con las historias de agua, anoche me di la primera ducha nocturna de la temporada calurosa. Volví de tomarme una cerveza y quise acostarme fresca y al salir, para alcanzar el albornoz que estaba colgado de la pared, tuve que dar unos pasos raros para desplazar la alfombrilla sin tocar el suelo con los pies, para lo que hice unos movimientos como de jeroglífico egipcio , y al pasar por delante del espejo dije «hola, Imhotep», y acto seguido pensé: mira tú las extrañas maneras que tenemos de ser recordados al cabo de las generaciones. Cuando lleva apenas un par de páginas de sus memorias, Buster Keaton cuenta cómo siendo aún muy pequeño aprendió a no llorar y más tarde, a no reír delante de la gente. Primero no lloraba cuando su padre lo manipulaba como si fuese una escoba, boca abajo, y hacía que barría el escenario con su pelo, y algo después se dio cuenta de que el público no se reía tanto si sospechaba que el niño actor se lo estaba pasando tan bien como ellos con las desgracias que representaba, y que se las tomaba a chufla. Dice: «Por mi aspecto en el escenario y en la pantalla, el público daba por hecho sin pensarlo que en mi vida personal no había ni esperanza ni amor . Nada más lejos de la realidad. Desde que tengo recuerdos, me he considerado siempre un hombre extraordinariamente afortunado». Ahí ya no puedo soltar el libro. Más adelante cuenta que su nombre se lo puso el mago Houdini . Pues sí que era suertudo. Algo parecido solo lo había oído de la Bella Durmiente, y es un personaje de cuento. A los seis meses el niño, que hasta entonces se llamaba Joseph Frank, se cayó por las escaleras y se echó a llorar. Houdini tenía un espectáculo a medias con los padres de Joseph Frank, en el que el padre bailaba, la madre tocaba el saxofón y el mago hacía unos trucos de cartas, pero no los tres juntos sino en números sucesivos. Noticia relacionada reportaje No No Con candelabri in testa Corintio Bárbara MingoQuizá sea el momento de aclarar que estamos hablando de cómicos de la legua y de la aristocracia de la comedia itinerante. El caso es que cuando el niño se echó a llorar, Houdini lo cogió en brazos y dijo que menudo ‘buster’ , que era como decir que qué tío, acusándolo de llorica o escandaloso . Si Houdini escrutó al bebé con esa mirada suya que a juzgar por las fotos era tan penetrante, no es de extrañar que a este se le cortase el llanto. Es una educación envidiable. También cuenta Buster Keaton que Pickway, la ciudad donde nació −por azar porque la compañía estaba de paso−, desapareció más tarde arrastrada por un tornado. Estaba en Kansas, donde, por otro mago, el de Oz , sabemos que hay muchos tornados. Pickway (pick-way) es un nombre muy bueno si uno va a nacer de paso, porque es como una invitación a coger sobre la marcha lo que uno necesite, sin necesidad de pararse, y también tiene que ver con elegir el camino . Los padres recibieron al niño y se las piraron por donde les pareció bien. Que el pueblo desapareciera después refuerza el aire de fábula de esta biografía, de la que solo llevamos seis meses.En su película ‘The Boat’, Buster Keaton sale a navegar por lo que parece una ría, antes de salir a mar abiertoEn su película ‘The Boat’, Buster Keaton sale a navegar por lo que parece una ría, antes de salir a mar abierto. La película está estructurada como una serie de ilustraciones de distintos refranes relacionados con la navegación, como que un buen barco acaba por salir a flote o que hay muchas maneras de botar un barco. Me gusta mucho un plano en el que el personaje está con su familia en el camarote y para darle un aire más acogedor coloca en la pared un cuadro, una marina. Al clavar el clavo agujerea el casco, y como están por debajo de la línea de flotación empieza a entrar agua . Entonces desde detrás de los barcos y el mar pintados empieza a brotar agua salada verdadera, con la alegría borboteante de lo inanimado que cobra vida, y en el aire por supuesto flota la idea de la intersección entre el artificio y la vida y al fin del arte como auténtica potencia transformadora que nos señala la vida verdadera.Aquí hemos vuelto a los reinos de los cuentos de hadas , donde las estatuas del jardín cobran vida y te hablan. También podría ser como uno de esos cuadros que había en los restaurantes chinos en los que un juego de luz retroproyectada generaba una ilusión de movimiento repetido e hipnótico en un paisaje. La película reciente ‘Asi chegou a noite’, de Ángel Santos , también es fabulosa y también tiene una ría. Está ambientada en San Vicente, en O Grove, donde hay asombrosos paisajes naturales o con antiguas fábricas cuyas ruinas contribuyen al misterio. La película recoge el tono metálico de la luz atlántica, y esto es algo físico, pero debe de haber a la vez algo psicológico en el tono que afecta a los personajes y los deja esenciales o como lavados por el salitre y por el sol . Ducha nocturnaLos interpretan Denis Gómez y Violeta Gil. Alguien dijo, tras la sesión en que fui a verla, que era como si estuviesen componiendo inconscientemente y a retazos una cartografía de ese lugar tan especial, que es O Grove pero será su propia alma, me imagino ahora. Otra cosa que nos gustó mucho fue cómo estaban rodadas las motos de la pandilla de jóvenes del pueblo. Eran como animales salvajes . Rampantes y con su extraña dignidad, cumplen con el papel que tienen los caballos en los westerns o el animal que en un claro del bosque se aparece epifánico al personaje perdido. Y bueno, para acabar por hoy con las historias de agua, anoche me di la primera ducha nocturna de la temporada calurosa. Volví de tomarme una cerveza y quise acostarme fresca y al salir, para alcanzar el albornoz que estaba colgado de la pared, tuve que dar unos pasos raros para desplazar la alfombrilla sin tocar el suelo con los pies, para lo que hice unos movimientos como de jeroglífico egipcio , y al pasar por delante del espejo dije «hola, Imhotep», y acto seguido pensé: mira tú las extrañas maneras que tenemos de ser recordados al cabo de las generaciones. RSS de noticias de cultura
Cuando lleva apenas un par de páginas de sus memorias, Buster Keaton cuenta cómo siendo aún muy pequeño aprendió a no llorar y más tarde, a no reír delante de la gente. Primero no lloraba cuando su padre lo manipulaba como si … fuese una escoba, boca abajo, y hacía que barría el escenario con su pelo, y algo después se dio cuenta de que el público no se reía tanto si sospechaba que el niño actor se lo estaba pasando tan bien como ellos con las desgracias que representaba, y que se las tomaba a chufla.
Dice: «Por mi aspecto en el escenario y en la pantalla, el público daba por hecho sin pensarlo que en mi vida personal no había ni esperanza ni amor. Nada más lejos de la realidad. Desde que tengo recuerdos, me he considerado siempre un hombre extraordinariamente afortunado». Ahí ya no puedo soltar el libro.
Más adelante cuenta que su nombre se lo puso el mago Houdini. Pues sí que era suertudo. Algo parecido solo lo había oído de la Bella Durmiente, y es un personaje de cuento. A los seis meses el niño, que hasta entonces se llamaba Joseph Frank, se cayó por las escaleras y se echó a llorar. Houdini tenía un espectáculo a medias con los padres de Joseph Frank, en el que el padre bailaba, la madre tocaba el saxofón y el mago hacía unos trucos de cartas, pero no los tres juntos sino en números sucesivos.
Noticia relacionada
Quizá sea el momento de aclarar que estamos hablando de cómicos de la legua y de la aristocracia de la comedia itinerante. El caso es que cuando el niño se echó a llorar, Houdini lo cogió en brazos y dijo que menudo ‘buster’, que era como decir que qué tío, acusándolo de llorica o escandaloso. Si Houdini escrutó al bebé con esa mirada suya que a juzgar por las fotos era tan penetrante, no es de extrañar que a este se le cortase el llanto. Es una educación envidiable.
También cuenta Buster Keaton que Pickway, la ciudad donde nació −por azar porque la compañía estaba de paso−, desapareció más tarde arrastrada por un tornado. Estaba en Kansas, donde, por otro mago, el de Oz, sabemos que hay muchos tornados. Pickway (pick-way) es un nombre muy bueno si uno va a nacer de paso, porque es como una invitación a coger sobre la marcha lo que uno necesite, sin necesidad de pararse, y también tiene que ver con elegir el camino. Los padres recibieron al niño y se las piraron por donde les pareció bien. Que el pueblo desapareciera después refuerza el aire de fábula de esta biografía, de la que solo llevamos seis meses.
En su película ‘The Boat’, Buster Keaton sale a navegar por lo que parece una ría, antes de salir a mar abierto
En su película ‘The Boat’, Buster Keaton sale a navegar por lo que parece una ría, antes de salir a mar abierto. La película está estructurada como una serie de ilustraciones de distintos refranes relacionados con la navegación, como que un buen barco acaba por salir a flote o que hay muchas maneras de botar un barco. Me gusta mucho un plano en el que el personaje está con su familia en el camarote y para darle un aire más acogedor coloca en la pared un cuadro, una marina. Al clavar el clavo agujerea el casco, y como están por debajo de la línea de flotación empieza a entrar agua. Entonces desde detrás de los barcos y el mar pintados empieza a brotar agua salada verdadera, con la alegría borboteante de lo inanimado que cobra vida, y en el aire por supuesto flota la idea de la intersección entre el artificio y la vida y al fin del arte como auténtica potencia transformadora que nos señala la vida verdadera.
Aquí hemos vuelto a los reinos de los cuentos de hadas, donde las estatuas del jardín cobran vida y te hablan.
También podría ser como uno de esos cuadros que había en los restaurantes chinos en los que un juego de luz retroproyectada generaba una ilusión de movimiento repetido e hipnótico en un paisaje.
La película reciente ‘Asi chegou a noite’, de Ángel Santos, también es fabulosa y también tiene una ría. Está ambientada en San Vicente, en O Grove, donde hay asombrosos paisajes naturales o con antiguas fábricas cuyas ruinas contribuyen al misterio. La película recoge el tono metálico de la luz atlántica, y esto es algo físico, pero debe de haber a la vez algo psicológico en el tono que afecta a los personajes y los deja esenciales o como lavados por el salitre y por el sol.
Ducha nocturna
Los interpretan Denis Gómez y Violeta Gil. Alguien dijo, tras la sesión en que fui a verla, que era como si estuviesen componiendo inconscientemente y a retazos una cartografía de ese lugar tan especial, que es O Grove pero será su propia alma, me imagino ahora.
Otra cosa que nos gustó mucho fue cómo estaban rodadas las motos de la pandilla de jóvenes del pueblo. Eran como animales salvajes. Rampantes y con su extraña dignidad, cumplen con el papel que tienen los caballos en los westerns o el animal que en un claro del bosque se aparece epifánico al personaje perdido.
Y bueno, para acabar por hoy con las historias de agua, anoche me di la primera ducha nocturna de la temporada calurosa. Volví de tomarme una cerveza y quise acostarme fresca y al salir, para alcanzar el albornoz que estaba colgado de la pared, tuve que dar unos pasos raros para desplazar la alfombrilla sin tocar el suelo con los pies, para lo que hice unos movimientos como de jeroglífico egipcio, y al pasar por delante del espejo dije «hola, Imhotep», y acto seguido pensé: mira tú las extrañas maneras que tenemos de ser recordados al cabo de las generaciones.

