La revista Semana -con respeto, todo hay que decirlo- publicó en portada el miércoles que el estado de salud de Pepa Flores, la eterna Marisol, suscitaba preocupación entre los suyos. Y daba tres razones: la muerte hace tres años de su pareja durante los últimos35; el ingreso, hace cuatro meses, en un hospital, y la pérdida de peso, que, a su edad, 78 muy bien llevados, inquietaba más a la gente de su entorno, familiar y afectivo. Sus hijas se molestaron en las redes y hete aquí que, rompiendo décadas de silencio, va Marisol, digo Pepa, y le dice a José Domingo Bueno, colaborador de Sonsoles que está perfectamente de salud y muy feliz, y muestra una voz nada espiritada ni chuchurría. En su tierra respetan su privacidad, y los medios también lo hacen. Esta excepción, muy bienvenida, confirma la regla. No pasa nada por romperla.
La revista Semana -con respeto, todo hay que decirlo- publicó en portada el miércoles que el estado de salud de Pepa Flores, la eterna Marisol
La revista Semana -con respeto, todo hay que decirlo- publicó en portada el miércoles que el estado de salud de Pepa Flores, la eterna Marisol, suscitaba preocupación entre los suyos. Y daba tres razones: la muerte hace tres años de su pareja durante los últimos35; el ingreso, hace cuatro meses, en un hospital, y la pérdida de peso, que, a su edad, 78 muy bien llevados, inquietaba más a la gente de su entorno, familiar y afectivo. Sus hijas se molestaron en las redes y hete aquí que, rompiendo décadas de silencio, va Marisol, digo Pepa, y le dice a José Domingo Bueno, colaborador de Sonsoles que está perfectamente de salud y muy feliz, y muestra una voz nada espiritada ni chuchurría. En su tierra respetan su privacidad, y los medios también lo hacen. Esta excepción, muy bienvenida, confirma la regla. No pasa nada por romperla.
En cambio, creo que Semana yerra llevando a portada «todos los indicios que señalan a Jonathan Andic«, porque «todos los indicios» son muy pocos. Un medio, elperiodico.com, ha hecho una reconstrucción minuciosa que han recogido algunos canales criminalísticos de YouTube. La he visto y he llegado a la conclusión de que nada, ni la huella, ni la caída, ni las lesiones, ni la autopsia, permiten concluir que se trató de un homicidio. En cambio, el auto de la juez auxiliar de Martorell abunda en interpretaciones morales y psicológicas que no se sostienen ante un tribunal serio. Un jurado puede tragar tanto humo. Lo hizo con Rosa Peral y Dolores Vázquez. La prensa rosa no debería seguir ese camino, tan resbaladizo como el de Montserrat.
Mientras rodaba su nueva serie Noche de familia, en la que lo acompaña su apoteósica hija Eugenia -todas lo son-, el recuperado Bertín Osborne ha vuelto a recaer, con fiebre muy alta, por culpa de una aviesa neumonía. De momento ha cancelado, por causa mayor, algunos conciertos, ya firmados, pero es de esperar que siga con su recuperación profesional en cuanto lo haga con los pulmones, que, si necesarios para respirar, lo son más aún para cantar. Da la impresión de que, más o menos pacificado el frente paternal, el artista está en la buena vía de mucho trabajo y cuidado físico. Desde que no cena, no ha vuelto a engordar. Y en los últimos minutos, no le ha salido ninguna novia. Unos meses así, y a cantar con Rosalía, que, por cierto, en Sevilla ha organizado un motín casi, casi como el de Morante de la Puebla.
El hijo del Capitán Trueno, como se llamó en sus memorias, está de gira, Importante Tour, y se ha filtrado que piensa fijar su residencia en Andorra, que fiscalmente está mejor que España y con más seguridad que México, donde tuvo un susto reciente bastante serio. Estará más cerca de sus otros dos hijos, se verán más los hermanos y, en Navidad, reportaje. Ojalá. Pero, genio y figura, el cantante nacido en Panamá y figura en Hispanoamérica, ha ido a ver a Bukele, presidente de El Salvador, para agradecerle el hercúleo trabajo de pacificar su país, presa del narcotráfico y dado por irrecuperable, pero que, pese a todas las críticas progres, ha recuperado. En las fotos, se ve a Miguel físicamente muy bien. Y qué decir de Bukele: encantadísimo.
LOC (La Otra Crónica). Noticias del corazón



